Argentina Al día
Del Cromagnon al político especulador
Rafael Colombo (*)
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0105 - Al momento de escribir estas palabras, los medios de comunicación informan que la tragedia del 30 de Diciembre de 2004 acontecida en “República Cromagnon” en la República Argentina, sumó su víctima Nº 189.

Antes de esgrimir algunas consideraciones sobre el tema en cuestión, me siento obligado a realizar una autocrítica: En la mañana del 31 de Diciembre me entere de lo ocurrido. Como todo ser humano sensible a las cotidianas tragedias que vive nuestro país y el mundo me sentí profundamente conmovido. En ese momento acudí a mi computadora para informarme con más precisión de lo ocurrido. Las múltiples crónicas de dolor, angustia, y desesperación estaban ilustradas por decorosas postales fotográficas.

Muchos pensamientos atravesaron mi mente por aquellos instantes. Pensé en los inminentes festejos de fin año; de cómo el conjunto de la sociedad estaría brindando junto a sus familiares mientras la muerte y el dolor colmarían los hospitales porteños. Pensé en aquellas detonaciones pirotécnicas y en sus estrepitosos ecos a partir de la medianoche; pensé en sus asimétricas connotaciones: tanto para quienes fueron afectados por la tragedia como para quienes recibíamos el 2005. Pensé en un comentario de mi viejo sobre una novela de William Faulkner llamada “Mientras yo agonizo”, en donde una anciana madre, mientras asistía a los últimos momentos de su vida, escuchaba los interminables golpes de un martillo: su hijo estaba construyéndole su ataúd.

En las vísperas del año 2005 sucedió algo similar a esto.

Solo la imaginación visual podría reflejar más acabadamente el terrible paralelismo que vivió la sociedad argentina el pasado 31 de Diciembre. Un paralelo que presenta dolor y felicidad, sufrimiento y alegría. Un paralelo típico en la historia Argentina que de ninguna manera, se agota con lo sucedido en “República Cromagnon”: en este sentido, pensemos en las también estrepitosas y criminales explosiones en la embajada de Israel, la AMIA, Río Tercero; pensemos en Diciembre de 2001. Si extendemos aun más la analogía, podríamos pensar en aquellas personas que NO tienen acceso al sistema educativo, las coberturas médicas, la vivienda digna, el trabajo o la alimentación básica, en contraste con quienes sí pueden acceder a ellos.

Ciertamente nos, los ciudadanos Argentinos, aun padecemos, algunos conscientes, otros indiferentes, a un repetido y largo proceso de destrucción y desregulación. Un plan sistemático, doloso, que abarco todas las esferas que podrían afectar a la sociedad.

Desde 1983, el estado y buena parte de la clase política, en connivencia con sus aparatos ideológicos (medios de comunicación, iglesia, grupos económicos) eligieron romper con los ciudadanos. El grupo formado por Alfonsín, Menem, De la Rúa, Cavallo, Duhalde y Kichnner fueron y son, los principales artífices, por acción u omisión, del estado de situación actual

El especulador señor K

El jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra, fue el primer blanco receptor de feroces críticas de familiares y damnificados. La alta exposición mediática de Ibarra fue producto del miedo al colapso de su gestión. Ibarra copo los medios de comunicación y en la desesperación se mostró por momentos insensible, mezquino y poco inteligente. Antes de ocuparse de la tragedia en si, prefirió relativizar los controles, despotricar contra el empresario Omar Chaban y la superintendencia de bomberos. Con el correr de las horas Ibarra comprendió que estaba solo. Durante varios días vivió las consecuencias de su “matrimonio por conveniencia” con el señor K, quien por su parte estaba de vacaciones en el Calafate sin hacer comentarios al respecto.

Aquí es donde hay que formular una pregunta clave: ¿Cómo se explica el silencio temporario del señor K? Acostumbrado a sus exhibiciones rimbombantes el señor K prefirió el bajo perfil ¿Por qué?

En mi opinión, el señor K calculo y especulo con la tragedia de Cromagnon. Ibarra estaba sufriendo un fulminante proceso de desgaste político. Al señor K no le convenía en este momento la exposición pública. El gobierno nacional dejo pasar las horas para no sufrir una reacción en cadena, es decir, no “quedar pegado” al jefe de Gobierno Porteño. ¿Cómo se explica que nuestro presidente Argentino no haya dado, al menos, un mensaje al país manifestando que compartía el dolor de los familiares?

EL lunes 3 de Enero, José Iglesias, abogado y padre de una de las víctimas dijo: «Estamos de duelo y el que lo decreta está en El Calafate mirando el lago”. Esta frase aludía directamente al señor K. Paralelamente, el diario “El País” de España dijo: “Resulta insólito, y reflejo de un preocupante alejamiento del sentir ciudadano, el largo silencio del presidente de la Argentina ante la tragedia de la discoteca en la que han perdido la vida más de 180 jóvenes…”.

El gobierno nacional recibió un fuerte cachetazo. Estas declaraciones involucraban en forma directa al presidente y sus funcionarios con la tragedia.

Al día siguiente el señor K quiso justificar su silencio declarando que quiso evitar «gestos de exhibicionismo» La pregunta es, ahora, ¿Por qué Néstor K rompió el silencio? ¿Qué motivó sus declaraciones? En mi opinión, las criticas de José Iglesias y la prensa internacional motivaron la reacción del señor K. A partir de esto, pienso que el señor K demostró ser el gran sujeto calculador de la política Argentina, un claro ejemplo de la especulación impúdica, fría, mas cercana a las encuestas que al sufrimiento humano.

La tragedia como estímulo

Tanto el aparato gubernamental como el conjunto de la sociedad, reaccionan ante determinados temas a partir de un punto de quiebre.

Le gente salió a la calle a pedir las cabezas de los responsables. El estado moviliza toda su estructura para responder a la demanda: se presenta un show mediático de inspecciones; se detectan múltiples irregularidades que van desde la higiene hasta cuestiones arquitectónicas; en Buenos Aires, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Mar del Plata y muchos otros lugares se inspeccionan boliches.

Pienso que la inspección y el control son sanos. “Prevenir es hacer justicia” dijo un columnista de Pagina 12. Sin embargo, son susceptibles de critica, los motivos: la reacción que funciona a partir de un estimulo, un desencadenante. Una reacción que esboza tendencias irracionales, vestigios de autoritarismo y que no aporta soluciones de fondo.

Con el correr de los días, descubrimos que un documento cajoneado informaba, hace 7 meses, que el 86% de los boliches de Capital Federal no reúnen los requisitos elementales para prevenir incendios. Si las autoridades conocían ese informe: ¿Por qué no actuaron en el momento oportuno? A partir de Cromagnon, el estado entra en crisis y quiere reafirmar su presencia. ¿Por qué no se realizaron los controles con anterioridad? ¿Hacia falta la vida de 189 personas para que se hagan las cosas como corresponde?

Rafaela no escapa a esta lamentable cadena de reacciones. Como bien señaló Francisco Marzioni (“El tema del Día”. Diario Castellanos, 5-01-05), el asesinato de un adolescente a la salida de un boliche motivo el posterior allanamiento de bares y lugares de recreación nocturna. Los concejales de la ciudad se apresuraron a reformar la vetusta ordenanza vigente. Paso el tiempo, el tema se dilató y casi paso al olvido. Lo sucedido en Cromagnon actuó, nuevamente, como un fuerte pinchazo sobre las autoridades políticas de Rafaela. Boliches y bares son nuevamente inspeccionados.

Otro tema es la responsabilidad de padres y adolescentes: se dijo que llevar niños a un recital y dejarlos en una guardería es un acto de gran irresponsabilidad; son responsables, opinan algunos, los padres que dejan ir sus hijos a los boliches; son responsables, se dijo, los adolescentes que utilizan pirotecnica deliberadamente. En estos casos, creo hay que analizar estos comportamientos en relaciones a aspectos axiológicos, educativos y culturales. Las contradicciones y la degradación social se han profundizado, y por momentos, buena parte de la sociedad contribuyó activa o pasivamente a su consolidación. Sin embargo, me parece injusto atribuir imprudencia a padres y adolescentes, cuando el poder político posee todas las posibilidades destinadas a brindar mínimos condiciones de estabilidad, control y seguridad. Por ello pregunto ¿Por qué siempre que acontece una tragedia hay que hablar de la culpa de padres y adolescentes? Esta tendencia, esta lejos de resolver el problema central. ¿Porqué hay quienes, generalmente dedicados a la política, convierten a las víctimas en acusados?

El estado debe garantizar la protección de sus ciudadanos. Si no cumple con estas obligaciones (surgidas del contrato social) el nexo que lo vincula con la sociedad se rompe. Los principales responsables son entonces, el estado, la clase dirigente y los intereses privados.

En la película “JFK” de Oliver Stone, el fiscal James Garrison dijo “Un buen ciudadano siempre debe estar preparado para defender a su país en contra de su gobierno”. El quiebre del contrato social no es más que una grosera conspiración del poder político para con sus ciudadanos. Amparados en nuestros derechos civiles y políticos podremos protestar y no volver a equivocarnos.

Aún si el cambio no funciona a través de las urnas, siempre existirá, como dijo Salvador Allende, “…la certeza de que, por lo menos, habrá una sanción moral que castigara la felonía, la cobardía y la traición”

(*) Rafael Colombo tiene 20 años y es estudiante de Abogacía de la Universidad Nacional del Litoral de Santa Fe, Argentina, además de analista político

Libertad de Omar Chabán ¿Y si los jueces no se equivocaron? - Delitos internacionales y principio de jurisdicción universal: El caso de Irak - Llamado a los jueces del mundo
1204 - El caso del incendio de la discoteca Cromagnon de Argentina

El incendio en la discoteca "Cromagnon" en Buenos Aires el jueves 30 de Diciembre del 2004, dejó más de 180 muertos. Se convirtió en uno de los más graves en el mundo de los que se tenga noticia en las últimas décadas

A una semana del incendio en la discoteca "Cromagnon", una multitud marchó por segunda vez por el centro de Buenos Aires en reclamo de justicia y castigo a los responsables de la tragedia que le costó la vida a decenas de jóvenes.

Antecedentes en el mundo
Entre los últimos incendios en discotecas, figura el ocurrido en febrero de 2003, en West Warwich, Rhode Iland, Estados Unidos, que mató a 100 personas.

Otros dos siniestros en locales nocturnos tuvieron lugar en China. Uno de ellos ocurrió en Luoyang, en el centro del país, en el año 2000, y dejó 309 víctimas fatales. El otro se desarrolló en Fuxin, en el noroeste chino, en noviembre de 1994, y acabó con la vida de 234 personas

El presidente Kirchner se defiende

"Me puse a trabajar desde el primer instante, pero no para salir en los diarios..., no para jugar con el dolor de hermanos y hermanas que tendrán en mi a un servidor silencioso," declaró Kirchner en un enardecido discurso.

Varios sectores de la población argentina habían criticado a Kirchner porque tardó cuatro días en emitir un comunicado sobre la tragedia.

Kirchner regresó el martes del sur argentino, donde había pasado el fin de año, y se reunió con algunos familiares de las víctimas.

 


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