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Irak: otra estirpe condenada
a cien años de soledad

Rafael Colombo (*)
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Otros textos del autor Delitos internacionales y principio de jurisdicción universal: El caso de Irak - Llamado a los jueces del mundo

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En las paginas finales de la novela “Cien años de Soledad” del Gabriel García Márquez, Aureliano Babilonia logra descifrar los pergaminos del Gitano Melquíades:
“El primero de la estirpe está amarrado a un árbol, al ultimo se lo están comiendo las hormigas”.

 

Las constantes negligencias de los organismo internaciones, la criminalidad inmersa en el acciones de las potencias de Occidente y la sensación de aislamiento e impotencia de la mayoría de la humanidad, algo aliviada por la protesta internacional, nos llevan a concluir que  tanto la familia iniciada por José Arcadio Buendía, como la población residente en Irak, “no tendrán una segunda oportunidad sobre esta tierra”.

 

Es imprescindible, para la compresión de los fenómenos vinculados a la ocupación norteamericana en Irak, conocer algunos detalles y reflexionar sobre ellos para explicarnos mejor el obrar de George Bush, de algunos miembros de su organización y de otros actores importantes

 

En primer lugar, hay que revisar el papel de la ONU como organismo internacional al borde del colapso: Las estrategias antidemocráticas del actual gobierno de los Estados Unidos que, al no conseguir el aval del Consejo de Seguridad, atacó injustificadamente al régimen de Saddam Hussein, pusieron en tela de juicio la razón de ser de la organización mundial, al menos como administradora de conflictos

 

Como se demostró luego del 1º de Mayo, la administración Bush mintió acerca de las conexiones de Hussein con Al-Quaeda, tergiversó la información sobre la venta de uranio en Nigeria y exageró sobre la supuesta fabricación de armas de destrucción masiva

 

Sin ir mas lejos, el último informe del experto en armas estadounidense David Kay, confirmó que no se encontraron dichas armas; aunque el informe no es concluyente, como afirmó Kay, esto significa otro gran golpe a la credibilidad de George Bush.

 

Estos síntomas provocaron la reacción del contribuyente norteamericano: el  50 % de la población piensa que las tropas deben regresar al país, dudan de la capacidad del presidente para gestionar crisis internacionales y responsabilizan a la administración actual por la actual situación económica.

 

Esta crisis, que no deja de ser un importante problema, nos revela algunos datos para tener en cuenta: el índice de desocupación trepó al 6%; el déficit (que se basa fundamentalmente en gastos de seguridad y armamento) asciende a los U$S 500.000 millones; fuentes de la propia Casa Blanca anunciaron que la pobreza es de un 12,1 %, es decir 35 millones; como si fuera poco, muchos integrantes del partido demócrata piden auditorías y el cese de la actividad militar en el país ocupado

 

Corrupción: el tumor del capitalismo

 

El notable gasto en armamento es un indicio contundente de la inmensa ganancia que reporta la guerra como actividad empresarial. Los destinatarios de estos beneficios son empresas como Halliburton (un gigante del petróleo y servicios relacionados con la guerra) de la que el vicepresidente  de Bush, Dick Chenney, fue integrante entre 1995 y 2000.

 

Mientras estuvo en Halliburton, Chenney mantuvo negociaciones con el mismísimo Saddam Hussein y otros dictadores de países limítrofes. Entre múltiples maniobras, susceptibles de sospecha, podemos nombrar la increíble adquisición de Dressner Industries, una empresa en pleno caos financiero que pertenecía a la familia Bush

 

Para compensar este negocio, el amigo Dick se encargo de que, una vez funcionario del actual gobierno Republicano, Halliburton fuese el destinatario de importantes concesiones y contratos millonarios que compensaron tan increíble adquisición.
 

Denuncias del demócrata Henry Waxman nos revelan que esta empresa ganó mas de U$S 500 millones por sus contratos sin licitación para reconstruir Irak. Mas denuncias del "Washington Post" dicen que Halliburton accedió a otro contrato por  mas de U$S 1700 millones; este dinero incluye, desde el apoyo logístico y la construcción de bases o caminos, hasta el servicio de lavandería o las raciones de alimentos diarias para abastecer a los miles de soldados que ocupan hoy el territorio iraquí

 

El "Sunday Herald" de Glasgow, Escocia, en un informe publicado el 8 de Septiembre del 2002, da a conocer las ventas de agentes bacterianos (ántrax, gas nervioso VX, y otros similares a la tuberculosis o la neumonía) que realiza el gobierno de EE.UU. al gobierno de Irak, desde enero de 1985 a agosto de 1990. Los mismos inspectores de la ONU identificaron, recientemente, muchos elementos de este tipo producidos por Estados Unidos que fueron exportados a Irak con la autorización del Departamento de Estado.

 

Esto significa que, si  la inteligencia iraquí pudo impulsar la fabricación de armas de destrucción masiva (esto incluye dibujos técnicos, material para la guerra biológica y equipo para fabricar mísiles), gran parte de la responsabilidad recae sobre Estados Unidos. Toda esta información destruye en gran medida, las argumentaciones que a diario esgrimen Rumfeld, Rice y Wolfowitz y otros esbirros de Bush
 

Las verdaderas intenciones del gobierno de Bush quedan al desnudo; ya no estamos hablando de equivocaciones o errores de la oficina central de inteligencia; tampoco de un peligro inminente que ponga en juego la seguridad del pueblo norteamericano y muchos menos de la rimbombante, falsa y apocalíptica tesis del “Choque de civilizaciones” de  Samuel Huntington.

 

Lo cierto es que la administración Bush lleva a cabo un perverso plan sistemático y estratégico de conquista con específicos fines de lucro personal, de amigos y de aliados. Por otro lado, un analista del "New York Time" se preguntó si el capitalismo sobrevivirá a los capitalistas. El fundamento ético liberal que fundamentó filosóficamente al sistema, nunca justificó acontecimientos de esta naturaleza y muchos menos los alentó. Por el momento no hay diagnostico que afirme la posibilidad de que este sistema aspire a seguir con vida. El germen de su propia destrucción está en plena etapa de expansión

 

La defensa del crimen y el desgastado escudo de la democracia

 

El 6 de Agosto de 1990 (luego de finalizada la “Guerra del Golfo”) la ONU sanciono a Irak mediante la resolución 661. La resolución establece un embargo comercial muy severo. El desarme total del aparato militar iraquí es un requisito clave para el levantamiento del embargo; esto quiere decir que las hipótesis de la existencia de armas de destrucción masiva tienen unos cuantos años. Las reiteradas misiones de investigación no consiguieron, sin embargo, encontrar pruebas para respaldar las medidas; a pesar de esto, el embargo persistió durante más de 10 años y sus devastadores efectos cayeron, como siempre, sobre lo más débil: el pueblo iraquí.

 

La prohibición para exportar petróleo fue un gran golpe para la economía de Irak y el comercio internacional del país se fue debilitando gravemente, como consecuencia del aislamiento económico y financiero. Padeció entonces, el pueblo iraquí, una constante falta de medicamentos, antibióticos y productos para desinfectar hospitales; el impacto produjo, además, un violento ascenso de los índices de mortalidad y desnutrición infantil, así como el incremento de casos de leucemia y otra enfermedades

 

En 1995, la resolución 986 elabora un programa conocido como “Petróleo por alimentos”. Esto surge, paradójicamente, para aliviar los efectos del embargo impuesto. La realidad confirma la notable insuficiencia y abuso que implícitamente hay en esta resolución

 

Según el informe de Kofi Annan, aproximadamente 10.472 millones de dólares están destinados a las llamadas “Indemnizaciones por guerra”, una cláusula ya establecida en la resolución 687 en 1991. Esto incluye “... personas, empresas y Estados que se vieron perjudicados por la crisis y la Guerra del Golfo, aún cuando el perjuicio no hubiera sido causado directamente por Irak”. Esta desproporcionada remuneración es mayor al gasto empleado en alimentos, medicinas, etc. Por lo tanto, el pago de las deudas de guerra resulta más prioritario que el suministro de productos de urgente necesidad para la población iraquí.

 

Finalmente, las sanciones fueron levantadas luego de que George Bush anunciara el supuesto “Cese de Fuego” el 1º de mayo pasado; con esta decisión, la ONU libró de obstáculos a la administración Bush para consolidar la instalación de la APC (Autoridad Provisional de la Coalición)
 

Meses atrás, Estados Unidos presentó un proyecto que busca apoyo internacional con tropas y  dinero para poder emprender la reconstrucción del país ocupado. Esto derivó en una resolución que dejó abierta la posibilidad de que cualquier país pueda realizar contribuciones.

 

La resolución fue aprobada por unanimidad, es decir, ni Francia, Alemania, Rusia o China expresaron protesta alguna; sin embargo, hace un año, protestaron abiertamente por la inevitable invasión
 

Sin entrar en detalles, lo cierto es que esta resolución, al ser acordada sin objeciones, evidencia la miseria de estos gobiernos que resignaron sus posiciones por un “un plato de petróleo”, además de la triste  certeza de que la ONU pasó a ser una suerte de “buró” del Departamento de Estado norteamericano

 

Finalmente, el 23 de Octubre de 2003, se realizo en Madrid la “Conferencia de Donantes para Irak”. Con un fuerte respaldo de Inglaterra y España, la actividad logró sus principales objetivos: Obtener el dinero necesario para emprender la reconstrucción, afianzar las relaciones entre países como Arabia Saudita o Japón y lograr un temporáneo marco de consenso.

 

ONU, Irak y APC: Indiferencia, profanación e ilegalidad

 

¿Podemos decir que lo sucedido en Irak en los últimos 20 años representa un “fracaso” para la ONU? De ninguna manera; ONU demostró abierta y impúdicamente, que sus objetivos  están íntimamente vinculados a las estrategias del imperialismo. Las actitudes de Kofi Annan o del diplomático brasileño Sergio Viera de Mello  (muerto durante un ataque al edificio de la ONU en Bagdad) son un claro ejemplo de lo que estamos diciendo. Ambos sabían de las verdaderas intenciones del estado norteamericano y nunca hicieron valer sus cargos para evitar el desastre; ni siquiera criticaron el avasallamiento contra el organismo; hicieron silencio en los momentos clave y agacharon la cabeza ante la barbarie de la guerra.

Para fundar estos argumentos, vasta examinar la situación que vive Irak en la actualidad: Bagdad y muchas otra ciudades están sin electricidad y sin agua; la desocupación llega al 80%, lo que convierte a los iraquíes en rehenes de los burócratas y empresarios amigos de Bush, quienes les ofrecen empleos “basura” por un poco de comida (la mayoría de los trabajadores despedidos no gozan del seguro por desempleo), el sector público fue desmantelado; la economía abre sus puertas a las importaciones en forma indiscriminada, provocando la caída del comercio nacional, incapaz de competir con los productos extranjeros que gozan de facilidades impositivas. Según Naomi Klein, Paul Bremer (el administrador civil de la coalición) es el principal responsable de esta caótica situación.  Bremer es “...un experto en lucrar con el terror de la guerra y en ayudar a las multinacionales estadounidenses a hacer dinero en lugares lejanos donde no son ni populares ni bienvenidas”.

 

Lo cierto es que las “reformas estructurales” que impulsa Bush mediante el terror en Irak, constituyen una clara violación a los preceptos más elementales del derecho internacional.

 

El reglamento relativo a las leyes y costumbres de la guerra terrestre (La Haya, 18 de octubre de 1907) dice, en su articulo 55, que una fuerza de ocupación es “administradora y usufructuaria de edificios públicos, bienes raíces, bosques y tierras agrícolas...”. Por otro lado, el artículo 43 sostiene que el estado ocupante  no puede desconocer las leyes soberanas del país ocupado y por ende, tampoco puede pasar por encima de ellas.

 

Por lo tanto, la privatización de empresas (que esta prohibida por la mismísima constitución de Irak), los contratos con empresas extranjeras y todo aquello que profane el patrimonio iraquí, es fraudulento y sin fundamento legal que lo ampare. Pero, para estos temas, Kofi Annan parece haber perdido el habla

 

Consecuencias

 

Si nos detenemos a repasar la sucesión de ataques perpetrados por la resistencia y los distintos grupos islámicos que apoyan la causa, el horror se nos presenta como un suceso cotidiano.

 

Los ataques nunca se detienen, no hay respiro. Todos mueren en Irak: diariamente mueren soldados norteamericanos; también miembros de la comunidad chiita, además de otros soldados extranjeros de ocupación (tropas de Polonia, Hungría, Italia, Inglaterra, Japón o España); mueren, asimismo, las fuerzas civiles de seguridad. Todos mueren, por un grupo de ambiciosos sedientos de poder y riquezas

 

No debemos olvidar que todos estos acontecimientos tienen una clara vinculación con el “estado de guerra” impulsado por la administración Bush y su séquito de marionetas europeas: Tony Blair y Jose M. Aznar, entre otros

 

Es cierto que Irak, bajo el régimen de Saddam Hussein, padecía graves problemas; pero de un momento para el otro, Irak pasó a ser uno de los países con mayor inestabilidad y por ende, más inseguros en la actualidad.

 

Este “Estado de Guerra” es de fundamental importancia si pensamos en el “Ataque a Madrid” del 11 de marzo ultimo; porque el Gobierno de Aznar, al apoyar la ilegal aventura de Bush, le declaro la guerra a muchos grupos islámicos que ya empezaron a vengarse

 

Lo cierto es que la invasión a Irak determinó que la humanidad sea sometida a juicio; la miserable indiferencia de la ONU terminó por condenarla; y en este momento, el gobierno de Bush, de no haber cambios urgentes, la escolta lentamente hacia el patíbulo

 

(*) Rafael Colombo tiene 19 años y es estudiante de Abogacía de la Universidad Nacional del Litoral de Santa Fe, Argentina, además de analista político


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