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Un viaje turístico no anunciado y la irrealidad de la realidad.
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230507 - Tampa, Florida, USA - La cifra real es desconocida; pero cada año intentan llegar a Estados Unidos unos 400 mil emigrantes Centroamericanos y Suramericanos que utilizán el territorio Mexicano como trampolín para conquistar el “sueño Americano”.

         La aventura de llegar a la frontera de Estados Unidos es una de las travesías más riesgosas  e impredecibles debido a la alta peligrosidad de la frontera entre Guatemala y México y especialmente el cruce por territorio Mexicano. Los  pandilleros y asaltantes, los famosos criminales de la  “mara Salvatrucha”, policias y judiciales corruptos son algunos de los obstáculos que tienen que vencer estos hombre y mujeres que dejan sus paises en busca de la quimera de una vida mejor. Además de éstos peligros los migrantes pasan hambre y sed y los riesgos derivados caminar por parajes inhóspitos en su intento para evadir a la migración Mexicana.

Todas estas circunstancias convierten el cruce del territorio mexicano en un infierno. La impunidad con que operan los policias judiciales y de migración que someten a los migrantes a una verdadera “caceria humana” las 24 horas del dia, es la parte más lamentable de la problematica de la migracion latinoamericana.

         El tren “fantasma”.. que deja cada año decenas de muertos y mutilados. Las violaciones sexuales de mujeres y niños, las golpizas, la humillación, el robo de pertenencias, el encarcelamiento injusto y finalmente la deportacion; son algunas de las penurias que enfrentan estos migrantes que se internan en territorio mexicano, sin saber que los 4 mil kilómetros desde la frontera sur de Mexico hasta la de Estados Unidos es un “campo minado” que sólo algunos miles muy afortunados logran sortear.

         Y con todos estos antecedentes, decidí hacer el viaje a la inversa, o sea viniendo desde territorio Mexicano hasta Nicaragua. Un recorrido de más de dos mil kilometros, solamente con mi mochila y unos cuántos dólares. Nada de tarjeta de crédito, sin celulares, logicamente con mi pasaporte.

         La primer parte de mi viaje la hice en un crucero “El Yucatan Express” desde el puerto de Tampa en Florida hasta el puerto de Progreso en el estado de Yucatan, Mexico. La ciudad puerto de Progreso en la costa turistica del golfo de Mexico cerca de Cancún la escogí porque de alli quería viajar a Tuxtla Gutierrez sin pasar los centros turisticos. De Progreso ulitizaria transporte colectivo hasta llegar a la frontera Guatemalteca cruzando todo el sur del territorio Mexicano a travez de los Estados de Yucatan, Campenche, Oaxaca, y Chiapas, considerados estos como los más peligrosos por los inmigrantes.

         Desde que llegue a “Progreso” comprobe el contraste del méxico del norte industrializado… modernizado y el sur rural empobrecido muy parecido a Centroamerica. El mexicano de Yucatan, Oaxaca, Chiapas, es el campesino y obrero pobre que despojado de sus tierras por los grandes terratenientes, trabaja para sobrevivir y preservar -en el caso de los indigenes-sus culturas pre-hispánicas.

         México es un país dividido. Una nación de más 100 millones de seres que viven realidades opuestas. El norte y centro con desarrollo turístico infraestructura industrial centros urbanos muy poblados y fábricas donde pagan sueldos de miseria a los obreros en su mayoría inmigrantes del sur que se han ido al norte huyendo de la miseria. Estos mexicanos del sur tienen como objetivo final cruzar la frontera ilegalmente y conseguir un trabajo en Estados Unidos. Los estados del sur, con una gran masa paupérrima. Transporte colectivo deficiente, viviendas deprorables y sin escuelas suficientes en la mayoria de los estados. Las pueblos del sur han sido olvidados del desarrollo.  Esta realidad es el lado oscuro del México de Zapata, de Villa y Benito Juarez.

         El contraste entre el norte y el sur mexicano también se da en la naturaleza. El norte árido.. con montañas de bosques frios.. y enormes areas deforestadas con grandes centros urbanos con un alto nivel de violencia politica y social debido al narcoterrorismo. El sur verde.. con bosques tropicales, escarpadas montañas con jaguares todavía, una gran variedad de aves de diferentes colores y rios caudalosos. Oaxaca con una diversidad etnica y cultural es quizás uno de los lugares mas hermosos de México.

         Según datos oficiales del gobierno de méxico; un promedio de 250 mil migrantes la mayoría centroamericanos transitan por territorio mexicano cada año en su viaje hacia la frontera de Estados Unidos. Otros datos revelan que 145 mil emigrantes son expulsados o deportados de méxico anualmente hacia sus paises de origen en centroamerica y suramerica.

         Organizaciones humanitarias defensoras de los migrantes han declarado que lo que hacen las autoridades mexicanas en la frontera sur es una verdadera “persecusion sistematica despiadada” con los inmigrantes. El 51 por ciento de los abusos reportados por los migrantes en casas de refugio en los estados de Oaxaca, Veracruz, son cometidos supuestamente por autoridades mexicanas. En realidad el principal enemigo del migrante es la policia. A esta la llaman “la migra mata sueños” porque frusta los sueños de los viajeros algunas veces a pocos kilometros de los puestos fronterizos de Guatemala. A solo horas de haber ingresado a méxico.

         Los derechos humanos de los migrantes parecen no existir en territorio mexicano. Los mexicanos honestos que no estan de acuerdo con el trato que se le da a los viajeros de otros paises señalan a jefes de alto nivel como los cabecillas de bandas oficales que viven del chantaje y robos que se cometen diariamente con los inmigrantes.

Un gran porcentaje de las autoridades migratorias de méxico tienen un doble estandar moral. Atropellan a los migrantes de otros paises, pero reclaman derechos y protestan por el trato que los emigrantes mexicanos reciben en Estados Unidos.
 

Mi viaje desde Progreso, Yucatan, hasta Tuxtla Gutierrez en Chiapas en realidad fue sin contratiempos. Fue en esa ciudad ubicada a unos 80 kilometros de la frontera con Guatemala donde me encontre con policias hostiles y gente que me preguntaba que iba a hacer a la frontera y sí era de Guatemala. Cuando les decía que mi destino final era Managua, dudaban de mis palabras.  Y su hostilidad crecia cuando me identificaba como periodista. En la estación de buses de Tuxtla me encontré con otros dos viajeros. Un suizo y una Holandesa que iban hacía Guatemala. Entre los curiosos que investigaban en las paradas de autobuses encontré a indígenas que se identificaban como simpatizantes o miembros de los Zapatistas.   

Los Zapatistas son grupos de indígenes de diferentes etnias que desde las Montañas de Chiapas especialmente la selva Lacandona han establecido gobiernos autónomos que desvirtuan la “democracia” Mexicana y su politica de  supuesto respeto a los derchos humanos de los indigenas  que reclaman tierras y mejoramiento de sus condiciones de vida en general. El movimiento Zapatista que lleva casí una década de manifestarse contra los gobernantes mexicanos, es dirigido por el carismático comandante “Marco”-quíen anda enmascarado para su seguridad- y otros dirigentes indigenas, que armados mantienen la seguridad de sus comunidades.

Ciudad Cuauthemoc y la entrada al mundo subrrealista de centroamerica

Entre los pueblos olvidados... Entre las ciudades donde la soledad y la nostalgia se juntan para conmover el alma, donde el tiempo trascurre lentamente.. como paralizado;  está ciudad Cuauthemoc. Esta ciudad con el nombre del héroe y noble indígena Azteca que murió torturado por los conquistadores Españoles;  no es más que un pequeño poblado con una sola calle y dos hospedajes para pasar la noche. Y muchos campesinos desocupados y un alto indice de negocios ilícitos por ser esta una de más fronteras porosas entre México y Guatemala.

Pero esta ciudad que ni aparece en el mapa mexicano como puesto fronterizo  es un punto estratégico para el comercio entre Mexicana y Guatemala, La ciudad asentada en la zona donde la cordillera madre de la sierra Chiapaneca se une con las estribaciones de las montañas del Petén en la cúal floreció hace algunos siglos la enigmática y misteriosa cultura de los  Mayas, está en el cruce de la llamada carretera panamericana, a unos 50 kilometros del famoso puesto fronterizo de “Tapachula”. Si no fuera por la bandera de méxico que ondea en el reten militar podría ser un pueblito más de centroamerica.

Ciudad Cuauthemoc es la ciudad hermana de La Mesilla el poblado que es el lado de la frontera de Guatemala.

         Este puesto fronterizo Mexicano con Guatemala es temido por los viajeros por el asedio de las bandas de delincuentes y los narcotraficantes. También porque desde esa frontera el contrabando de enseres desde méxico a centroamerica es incesante.

         Pero si Ciudad Guacthemoc, es considerada peligrosa, La Mesilla es peor que su ciudad hermana. En La Mesilla en territorio Guatemalteco, el soborno de autoridades, el tráfico de seres humanos, la prostitución y el contrabando de armas es fácil de realizar. En esta ciudad frontera al caer la noche.. impera la ley del más fuerte  y de las armas. Nadie está seguro en las calles de esta fría y empobrecida ciudad frontera.

Y una primavera de abril, solitario,  y mucha incertidumbre cruce de  Ciudad Cuauthemoc, a La Mesilla, el lado Guatemalteco. Era una madrugada fría y lluviosa. Me habían dicho algunos residentes del lago mexicano que el único autobus de la mañana llegaba a las 6 am. a la Mesilla para recoger los pasajeros que van hacia los diferentes pueblos a lo largo de la carrera que termina el la ciudad de Hüehüetenango.

El encargado de migración del puesto fronterizo se asombro de ver un viajero tan de mañana y sin más equipaje que una mochila. Despues de chequear mi pasaporte de USA, me dijo que tenía que pagar un impuesto de 50 dólares. Nunca supe si en realidad era el pago legal por entrar a territorio Guatemalteco. No me dio ningun recibo, ni estampó ningún sello en mi pasaporte.

Lo más rápido que pude caminé la cuadra desde el puesto fronterizo a la estación de buses, donde ya estaba el único medio de transporte colectivo que me permitiría internarme en Guatemala.

         El bus partió de “La Mesilla” hasta que se llenó; hasta que estuvo repleto.  Al bus o camión le llamaban el “Pullman” y según los viajeros  de la zona  era el mejor de todos los vehiculos de transporte colectivo que hacían el recorrido entre la frontera con México y la ciudad de Hüehüetenango en Guatemala.  El destartalado “Pullman” venía sobrecargado, totalmente lleno y algunos pasajeros se habían subido al techo junto a las gallinas y bultos. No cabía ni un alfiler. Y alli apretujado entre hombres, mujeres y niños especialmente indigenas partí de la frontera de México hacia Guatemala. El puesto fronterizo de “La Mesilla” es una pequeña ciudad bulliciosa, sucia con muchas cantinas y comiderias y según me dijeron “peligrosa” para el foraneo . Quería llegar a Hüehüetenango para de allí buscar mejor transporte para dirigirme a la ciudad de Guatemala, capital del estado

Durante todo mi viaje en territorio Mexicano habia difrutado de un buen transporte publico, y mi idea era que  podría también en Guatemala , difrutar de un buen servicio de transporte colectivo y especialmente barato.

         Al pisar suelo Guatemalteco todo cambio. Existe una enorme diferencia ya entre México y Centroamerica. Y ese contraste me recordó los subrrealistas pueblos y ciudades de Nicaragua que ven pasar el tiempo como si para ellos no existiera el desarrollo y los adelantos. 

         La visión de un gran mundo, un terrible mundo de miseria y desolación, volvió a mi cerebro desde que pisé “La Mesilla”.

         Las hermosas serranías, los fértiles valles, los caudadalosos rios en las profundidades de los abismos, los pinares de la cordillera madre de Guatemala es un espectáculo hermosísimo. Solamente que junto a esa belleza, junto a  ese extraordinario y paradisíaco clima se vive el abandono, pobreza e insalubridad en que están los caseríos y poblados, la mayoría de indígenas cachikeles y quiches, dos de los grandes grupos étnicos descendientes de los avanzados y misteriosos  Mayas.

         Por todos lodos campea la pobreza. Los indígenas especialmente las mujeres con sus enaguas de vistosos colores-rojo-negro-amarillo- bajan a los pueblos desde sus parcelas para vender sus productos agrícolas, sus artesanías, sus animales, para asi subsistir. Viven en otro mundo. Al márgen de la civilización, y no porque quieran, sino porque no hay “presupuesto” para crearles escuelas bilingües, para que se eduquen los niños. Y los pocos caminos de penetración son el gran obstáculo para el desarrollo de esos lugares. La   llamada carretera  “panamericana” esta semi destruida en algunas zonas, enormes baches  y nada de asfalto en kilometros, hacen del recorrido una tortura para el viajero, especialmente el turista, que por sus propios medios intenta conocer uno de los lugares más hermosos de la tierra.

         Durante el trayecto en el “Pullman” los indigenas conversaban, en sus dialectos. Nada de español, solo lo necesario para indicarle algo al chofer. Alli en el bus junto a hermosas indias y niños desnutridos, me sentí extraño, como un extranjero en Centroamerica. En un mundo que donde se hablaba otra lengua. Un idioma que no entendía. Y supe lo que es la descomunicación, en un mundo plagado de medios de comunicación….. tan rápidos como el internet.

La secuela de la etapa sangriente del militarismo

         Eran como las 9 de la mañana de un soleado dia del pasado mes de abril y no habíamos recorrido ni unos 20 kilometros desde “La Mesilla” hacía Hüehüetenango cuando el chofer del bus dió la noticia de que los     exPAC,(Patrullas de auto defensa Civil) se habían vuelto a tomar la carretera y que no había más circulación de transporte. Cuando llegué a la frontera había oido decir que campesinos armados estaban realizando bloqueo de carreteras en todo el pais en reclamo al gobierno de una indemnización que no los quería pagar desde hacía años. Y que algunos actuaban violentamente destruyendo vehículos. Se decía que como eran gente que había combatido en la década de los 80s a la guerrilla de las

Fuerzas Armadas Revoluciuonarias (FAR)  junto a los “Caibiles” del ejército. Lo que no sabiamos era sí estos campesinos inconformes podrían tener armas de guerra además de las de cacería. Me preocupó un poco la noticia, pero tambien me dí cuenta que estaba dentro de la zona de conflicto y no tenía otra alternativa que vivir la situación de la mejor manera.

          El espectáculo del ver decenas de vehículos paralizados en la estrecha carretera rodeada de cerros, me recordó los grandes tranques o enbotellamientos de las supercarreteras de Estados Unidos.

         El chofer del bus, quién no quizo devolver el precio del pasajero a los humildes indígenas, aunque sí me dovolvió parte del mio. Nos dijo que una solución era   regresar con él de nuevo a “La Mesilla” o caminabamos a pie hasta pasar las barreras donde estaban los alzados, para conseguir otro vehículo que también tendría que regresar a su punto de partida. Las caravanas de gente de un lado a otro era impresionante. El lugar del bloqueo funcionaba como terminal donde cada quien buscaba la mejor manera de llegar a su destino.

Yo opté por seguir y despúes de caminar un buen rato llegue al lugar donde estaban los campesinos interrumpiendo el paso. Los campesinos estaban fuertemente armados. Habian cruzado troncos de arboles en la estrecha carrtera y amenazan con quemar vehiculos.  Allí el reto era conseguir un vehículo con espacio o esperar horas hasta conseguir transporte. A mediados de la tarde opte por regresar a mi punto de partida para no arriesgarme a dormir en el camino.

         Cansado si haber comido y despúes de haber utilizado como baño los matorrales, decide regresar a La Mesilla. Cuándo regresé a la frontera un buen samaritano me recomendó que me cruzara de nuevo a territorio Mexicano o sea ciudad Cuacthemoc por mi seguridad. Despúes de pensar un rato decidí seguir el consejo y me crucé a territorio Mexicano, después de decirle al encargado de migración que a la mañana siguiente volvería a cruzar.

         Al dia siguiente decidí salir en la madrugada nuevamente en busca de transporte. Ya la situacion se estaba poniendo dificil … la gente empezaba a sentir los efectos del bloqueo…

         Apenas salió el sol, me dirigí de la frontera del lado Mexicano (Ciudad Cuauthemoc) hacia “La Mesilla” donde abordé un bus en peores condiciones del famoso “Pullman”. Ya a esas alturas del conflicto el gobierno amenazaba a los huelguistas para que desistieran de sus reclamos. Decía el gobierno que sí no abandonaban su actitud de bloquear carreteras los desalojaría con el ejército.

         Cuando salimos de “La Mesilla” todos los pasajeros teníamos la esperanza de llegar a Hüehüetenango. El gobierno ya estaba dialogando con los huelguistas y se esperaba una solución pacífica.  Los alzados amenazaban con prolongar su cierre de carreras por un lapso de nueve días.

         Para esa fecha, los ex-patrulleros, se habian tomado el aeropuerto internacional de Santa Elena, en el Peten, las carreteras en Quezaltenango, la ruta del nuevo Palmar, Cuatro caminos en Totonicapan, Hüehüetenango, Escuintla y Santa Rosa y otros lugares  de la carretera costera. También habían cercado las instalaciones de la petrolera Perenko en Sayaxche, Peten.

         Según los PAC el gobierno suscribió con ellos en la decada de los 80,  (después de terminar con las guerrillas de la FAR), un acuerdo donde se comprometía con indemnizarlos con el pago de 5  mil quetzales por su papel deligerante en contra de los guerrilleros. Y el reclamo era porque el gobierno después de 20 años no había cumplido su promesa y más bien les ofrecía la misma cantidad, pese a haber transcurrido más de dos décadas. Los demandantes reclaman 20 mil quetzales per cápita.  También porque los reclamantes seguían viviendo en condiciones precarias y algunos habian sufrido daños físicos y sicológico por su participación el cruenta lucha armada.  Los huelguistas, unas 200 mil personas ahora la mayoría mayores de 40 años dicen que el gobierno se había burlado de ellos.

Guatemala, base de operaciones de narcotraficantes

         Estaba todavía entrampado en Hüehüetenango cuando el gobierno de Estados Unidos, lanzó un comunicado advirtiendo a sus ciudadanos de no visitar Guatemala en esos dias para no arriesgarse por “los desordenes civiles” que estaban ocurriendo, refiriendose a la toma de carreteras.

         El mensaje firmado por Kay Mayfield, vocera de la embajada de USA en ciudad de Guatemala, aseguraba que no era conveniente viajar en esos dias por las carreteras de ese país por los distubios que estaban ocurriendo. También España había emitido un comunicado advirtiendo a sus ciudadanos de tomar medidas de seguridad si pensaban visitar Guatemala.

         Dormí en Hüehüetenango en un hotel pequeño con servicios higiénicos muy malos y con el temor de que algún asaltante intentara ingresar a mi cuarto como sucede frecuentemente. Casi no dormi y apenas salió el sol salí a la calle en busca de algún lugar para comer. Mi sorpresa fué cuando ví en la zona del mercado a mis dos amigos viajeros Europeos. Eso me tranquilizó y difrute la hermosura de la ciudad brumosa entre montañas y con una gran mayoria de su poblacion de indigenas.  En el primer autobus que anunciaba que iba para ciudad Guatemala, salí de esa hermosa ciudad llena de folklore y colorido. En el bus destartalado me encontre a los europeos nuevamente  y algunas  personas que hablaban español y que también estaban entrampados por la huelga de los campesinos. Los viajeros tenian con meta urgente   llegar a la ciudad de Guatemala. En el bus el tema de conversacion era qué estaría ocurriendo en otros lugares del país donde también se sucedian los bloqueos de carreteras

Me contaron algunos viajeros, era en la zona del Petén estaban mas caldeados los ánimos. En el Petén, la selva es una inmensa estepa verde, y los campesinos estaban dispuestos a morir ante de desbloquear los caminos.

         Todo iba bien…  hasta que llegamos a un lugar, mejor dicho llegamos a  un pequeño poblado llamado “Cuatro Caminos” lógicamente porque en su centro se juntan cuatro vias. Allí estaba la carretera cerrada nuevamente.

         En cuatro caminos, me dedique a tratar de encontrar algún indigena decidiera entablar conversación. Casí todos silenciosos, miraban a los foraneos con desdén. Busque algún lugar para comer, pero no encontre un lugar  donde tomar leche o café. Los indigenas tenían a la venta solamente productos derivados del maíz y gaseosas o sodas como la coca cola. Baños limpios ni soñarlo. Me parecía insólito la carencia de baños adecuados y lugares para comer en un sitio tan transitado.

         Un guatemalteco que hablaba español y quiche me explicó que los indigenes llegan a esos lugares solamente ha hacer sus compras y vender sus productos para después internarse en la montañas. Y que el turismo en esos parajes era mínimo.

         En “Cuatro Caminos” la espera fue angustiosa.. se decía que de un momento a otro el ejército entraría en acción desalojando a los PAC. Y esta posibilidad era la que nadie quería. La violencia podria desencadenarse y ninguno de nosotros queria sufrir las consecuencias de un enfrentamiento de las partes en conflictos. El peligro era que las PAC decidieran retener a viajeros, como sucedió en otra ocasión en la zona del Petén donde habían sido retenidos como rehénes algunos turistas.

Tras de varias horas de espera sin comer… y de incertidumbre, la vía fue abierta por los PAC…

         El peligro de la carretera estrecha en mal estado y las curvas, los subidas y los grandes acantilados y el peligro de caer al abismo, es inminente cuándo se viaja en esos autobuses. Pero la belleza natural, las montañas, los valles, los ríos en el fondo de las cañadas son de una belleza que vale la pena arriesgarse de sufrir un accidente.

         El peligro de alejaba mientras más nos acercabamos a la capital.

         En la noche estaba en la ciudad de Guatemala en un hotel. Por fin podía comer tranquilamente y bañarme con agua caliente y dormir plácidamente sin mosquitos y con TV..

Al dia siguiente tome otro vehículo para dirigirme a San Salvador y de allí intentar llegar a Nicaragua…

 


 

 

 

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