Cargando


 

Avizora Atajo Publicaciones Noticias

Biografías

Nicaragua 1979: La revolución truncada. Parte 2
Jose Antonio Luna - Otros textos del autor

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- 25 verdades sobre las elecciones en EEUU
-
Dinastía omoza
- Pobreza en Nicaragua

- General Augusto Sandino
- Ortega según Cardenal

 

 

Parte 1 - Parte 2 - Parte 3
 

140809 - De ese grupo que estuvimos en el festival, solo unos pocos sobrevivimos.

Cuando, Guadamuz, volvió a Nicaragua fue nombrado por los altos jefes Sandinistas, director de la radioemisora  “La voz de Nicaragua”  órgano  oficial de la Junta de gobierno (JGRN) que presidía su viejo amigo y compañero de lucha, Daniel Ortega.


Augusto Cesar Sandino con parte de su Estado Mayor en México en 1929. Sandino, al centro, junto a Sócrates Sandino, Agustín Farabundo Martí, Urbano Gilbert, y José Paredes.

Volvimos a reunirnos ya en Managua y compartíamos algunas veces ideas y opiniones sobre la revolución. Para muchos Guadamuz era de los confidentes de los hermanos Ortega y Tomás Borge. Era considerado un hombre con gran influencia dentro del FSLN y dogmático hasta la médula.

“El loco” Guadamuz -como le decían a sus espaldas-, padecía de problemas nerviosos debido a  una golpiza que había recibido en la cárcel. Según versiones de sus guardaespaldas era muy fiel a Ortega, pero no estaba de acuerdo con la ingerencia cubana en Nicaragua. Durante conversaciones que sostuvimos  en la Habana y después en Managua me contó sus dificultades en Cuba. Quizás por los problemas que tuvo en los años que vivió en la isla es que detestaba a los asesores de inteligencia cubanos del ministerio del Interior (MINT) que dirigía el temible Renán Montero.

En 1981 Guadamuz publicó su testimonio Y…”las casas quedaron llenas de humo”, excelente trabajo sobre la muerte del guerrillero Julio Buitrago Urroz.  En un episodio heroico, Buitrago Urroz,  se enfrentó a balazos con decenas de guardias somocistas. La publicación fue prologada por Daniel Ortega con fecha de 1970 cuando todavía estaban en prisión.

Como muchas otras vinculaciones con sandinistas  la relación amistosa con Guadamuz era semi-clandestina. Nos reuníamos en diferentes lugares y pocos concurridos. Entre todos los grupos sandinistas  existentes había como norma “el compartimiento” por seguridad. Yo suponía que el era Tercerista y  creo que el suponía que yo era GPP o comunista.

Fue Guadamuz quien, un día cuando yo había dejado “Barricada” y era el jefe de la sección internacional de “La Agencia Nueva Nicaragua” (ANN) , me dijo que la “Seguridad del Estado”  estaba rastreando mis relaciones con diplomáticos y políticos no sandinistas.

Con el tiempo dejé de ver a Guadamuz y finalmente le perdí la pista.

Carlos José Guadamuz Portillo,  fue asesinado a balazos en el estacionamiento  del canal 23 de televisión donde transmitía su  programa “Dardos al centro” el medio día del martes 10 de febrero de 2004, después que anunció públicamente que haría revelaciones sobre su ex compañero de celda Daniel Ortega. Lenin Cerna –segundo jefe de la seguridad del estado- con quien tuvo disputas desde época de clandestinidad y Dionisio Marenco  alcalde de Managua, eran otros de los blancos de las criticas de Guadamuz. Dionisio Marenco ex ministro del primer gobierno sandinista, allegado a Ortega -acusado por Guadamuz de corrupto- había vertido amenazas contra el periodista. El asesinato de Guadamuz a pleno día, despertó millones de especulaciones. El autor material del crimen fue capturado en las inmediaciones del canal de TV. Declaró que había actuado por su propia cuenta. Hace unos meses fue  excarcelado pese a que había sido condenado por un juez a 20 años de prisión. Quien ordenó la muerte de Guadamuz? Por que temían a sus revelaciones?

Desde 1990 Guadamuz se había convertido en un fuerte crítico al orteguismo. Decía que los comandantes habían traicionado los ideales de los héroes y mártires.

En el año 2000 Lenin Cerna se había referido a su compañero y ex militante del FSLN, Carlos José Guadamuz:

“Fuimos muy tolerantes con él, sobre todo el Comandante Ortega, pero había que sacarlo, aunque lo conocíamos desde hace rato, estuvo preso con nosotros, fuimos liberados en 1974 con el asalto a la Casa de Chema Castillo..., pero hay veces en que se es héroe, y otras veces en que estás muerto”, dice Cerna que avizora para Carlos Guadamuz, un largo camino por el desierto debido a su conducta personal. (El Nuevo Diario, edición 13 de marzo, 2000.)

A la media noche salí de hotel y me dirigí a mi barrio Larreynaga para ver a mis familiares. Allí tuve noticias de mi madre. Ella  estaba bien. Esa madrugada- 19 de julio- me quede dormido en un sillón, pese a que la gente alegre por el triunfo revolucionario celebraba con disparos al aire y entonando canciones revolucionarias. Era alegría en todo el país.

El amanecer dejó de ser una tentación-frase de Tomas Borge- ese 19 de julio. Un día de sol radiante iluminaba la alegría de los nicaragüenses Sol de encendidos oro  y pocos pronósticos de lluvia.  Managua revivió. El pueblo se aglomeraba en las esquinas y la radio invitaba  para la manifestación en la plaza de la republica para celebrar el triunfo.

Sobre las ruinas de los edificios y casas destruidas por las bombas de 500 libras y los barriles de gasolina que arrojaban los aviones de Anastasio Somoza; se aglomeraban las familias para reconocerse.

Las tropas de los diferentes frentes entraban a la capital en camiones, autos, a pie. Todo era felicidad! Se había derrocado a una de las dictaduras más odiosas de América latina.

Al transcurso de los días y después de la euforia de la victoria las familias empezarían a conocer las noticias de la destrucción de sus casas, la muerte de un hijo, la desaparición del esposo y lo más triste: la búsqueda de restos en las fosas comunes donde habían sido inhumadas las victimas de los combates.

La ciudad no volvería a la “normalidad” hasta varias semanas después. Gran parte de su población había huido a ciudades aledañas o fuera del país, a los países vecinos, Estados Unidos, México.  

Familias que buscaron refugio en pequeños poblados decidieron con los meses  quedarse en sus nuevos hogares. Dejaron Managua para siempre. Nacieron nuevos asentamientos, que ahora son ciudades. La guerra con todo y su destrucción siempre es factor de cambio. De adelanto o atraso, pero las consecuencias siempre perduran.

Miles de las viviendas de Managua habían sido destruidas durante los prolongados días de enfrentamientos. El corazón de Nicaragua quedó destruido, y sigue destruida. No ha sido reconstruida. Managua es una ciudad sin centro, extendida, desordenada,  con escombros del terremoto de 1972 y la guerra.

La noticia de la muerte de Pomares me golpeo, me impactó y me hizo pensar en quienes tomarían su lugar. Porque desde ese momento vislumbre serios cambios en la dirección de la revolución. Pomares según todo lo previsto debió ser el responsable de echar a andar el proceso revolucionario junto con otros comandantes entre los que estaban: Víctor Tirado López y Tomás Borge, Henry Ruiz.

La muerte de Pomares fue la oportunidad de los comandantes  Daniel y Humberto Ortega para comenzar a controlar lo que en esos días era la Dirección Nacional del Frente Sandinista.

A los hermanos Ortega como a otros revolucionarios socialistas, comunistas y Trotskistas, los conocí desde la época de secundaria. Ellos se criaron en la “colonia Somoza”. En esa colonia  nací y di mis primeros pasos. El complejo habitacional que llevaba el nombre del General Anastasio Somoza García, (Tacho viejo) muerto a balazos en septiembre de 1956 por el héroe Rigoberto López Pérez  estaba ubicado enfrente al Estadio Nacional de baseball “Somoza”, en la parte occidental de la capital. La “colonia Somoza” fue destruida por el terremoto de 1972 junto con su vecino el barrio Boer y su famoso mercado.

Los hermanos Daniel Ortega y Humberto estudiaron en  mi mismo instituto. Yo asistí a la graduación de bachillerato del ahora general retirado Humberto Ortega, quien entre el traje portaba una metralleta. El  es egresado de la tercera promoción yo de la sexta del Liceo “Maestro Gabriel”. A la graduación de Daniel no asistí, no se en realidad si terminó la secundaria, pero supe que dejó el instituto para irse a la guerrilla.

Fui de los primeros en llegar a  las instalaciones de la cárcel de “La aviación” con la gente de Managua. El pueblo llego en  masa a la aviación a liberal a los presos. La aviación además de tener una historia cargada de fantasmas de tantos muertos a golpes, y torturas, es también recordada por ser uno de los posibles sitios donde están los restos del general Augusto C. Sandino.

Según datos históricos, los guardias de Somoza llevaron los restos del general Sandino a ese lugar  en 1934. “La aviación” era en esos días parte del desaparecido “aeropuerto Xolotlan”; destacamento  militar ocupado por los marines norteamericanos. Todavía no se ha podido encontrar ningún vestigio de los restos del general Sandino y sus generales Estrada Y Umanzor en los predios del antiguo  Xolotlan donde ahora están construidas las colonias Tenderi y Ciudad Jardín, Ineter y las oficinas del seguro social (INSS).

La madrugada del 21 de julio un día después de mi cumpleaños llegó a “la aviación”  Elías Noguera con sus tropas del Frente Norte. Conversamos…un buen rato. Y le dije que tenía que volver al periodismo. Ya estaban en Managua todas las tendencias sandinistas.

A los días fui llamado por el comandante Bayardo Arce Castaño mi ex profesor de periodismo para integrarme a la creación del periódico “Barricada”, órgano oficial del FSLN. Me asignaron la posición de: jefe de Información. La dirección del periódico era colegiada.

Los primeros días organizando el periódico fueron de euforia y camaradería, aunque siempre con reservas. Las tendencias sandinistas seguían funcionando. Julio López, Luis Guzmán Luna, Tomas Borge, Jaime Wheelock, Javier Carrión, Los hermanos Núñez Téllez llegaban diariamente para “trazar líneas” de las informaciones. Cada comandante  quería imponer sus directrices sobre la del rival. Había una competencia invisible por ocupar los mejores titulares del periódico.

Los periodistas nacionales y extranjeros hacían lo posible por quedar bien con todos. Ignacio Briones Torres, Manuel Pinell, (viejos periodistas) junto conmigo, y Carlos Fernando Chamorro llenábamos las paginas de “Barricada” con historias de la guerra y visitas de personajes amigos de la revolución que llegaban a granel.

A solo semanas de estar en mi puesto en ‘Barricada” comencé a  vislumbrar las enormes contradicciones entre las tendencias sandinistas y la falta de claridad política e ideológica de algunos dirigentes del gobierno de reconstrucción nacional. No había un plan de gobierno real. Se trataba de gobernar con improvisaciones. Y a los pocos días se cayó en el abuso y la arbitrariedad. Los periodistas funcionaban como relacionistas públicos de comandantes, ministros, CDS. Y las llamadas organizaciones de masas.

Muchos jóvenes profesionales habían creído en la revolución y sus dirigentes. Estaban dispuestos a trabajar, algunos hasta sin salario. Al poco tiempo estos idealistas comenzaban a desilusionarse al ver que “el que tenía más galillo tragaba más pinol”. Era la época de la repartidera de casas y vehículos confiscados. Un conocido tomo como botín de guerra la motocicleta Harley Davison que usaba Somoza. Hace unos anos  supe que una de las limousine de Somoza se la había llevado a California donde la vendió.

La revolución nicaragüense dio material para llenar varios estantes de una biblioteca. La historia de los actos heroicos de miles de  compañeros en los combates en Masaya, León, Chinandega, Matagalpa, y todo nicaragua están en libros revistas y hasta el cine.  Las negociaciones políticas para la huida de Somoza  también están bien documentadas en periódicos, libros, y archivos oficiales de Nicaragua y Estados Unidos. Hay mucha bibliografía sobre estos aspectos importantes de la revolución. Y otras facetas de la guerra y la participación del pueblo en la insurrección y finalmente la ofensiva final.

El comandante Omar Cabezas, publicó  en los primeros años de la revolución su testimonio “La Montaña es algo más de una inmensa estepa verde” libro que ganó un premio de “Casas Las Américas”, y tuvo una circulación de miles de ejemplares. La narración de Cabezas es una de las mejores sobre la guerra de guerrillas y las difíciles condiciones para sobrevivir clandestino en las montañas.

También hay muchos volúmenes épicos escritos por otros comandantes donde destacan su participación en la lucha del FSLN y los episodios más sobresalientes de las campañas militares a lo largo de las décadas de insurgencia. Algunos de estos libros fueron escritos en el extranjero y su contenido es ficción revestida de realidad. Son como novelas de acción donde el protagonista y héroe es el escritor o algún personaje inventado. Pero el pueblo puso los muertos. El verdadero héroe ese el campesino, el obrero, la ama de casa, el estudiante; pero los comandantes se erigieron en los grandes libertadores como: Bolívar, Napoleón, Cesar, MacArtur.

Internacionalistas, periodistas y novelistas han hecho de la revolución nicaragüense, una epopeya cargada de las más sublimes expresiones del sacrificio humano.

“En el lado sandinista me erizaban los pelos los consignas coreadas de cuadra en cuadra, a voz intensa, en un momento desgarrador… En la montaña enterraremoooos… el corazón del enemigo…. En eso el sonido de un avión provocó pánico entre todos: la aviación somocista, con pequeñas avionetas, estaba bombardeando al pueblo…para salvarlo. La batalla había comenzado.

En el lado sandinista los “muchachos” como les llamaban, estaban pobremente armados, pero el pueblo era suyo. Fue una insurrección popular. Que los sandinistas se la robaron luego. Se la robaron al igual que Castro se robo años antes la insurrección cubana contra Batista. Yo vi lo pobremente armado de esos muchachos y recordaba haber visto hacia muy poquito los fusiles ametralladoras, las tanquetas y las bombas de la guardia. Y cuando se efectuaron los primeros disparos, un instinto de preservación me llevó a irme al lado del mejor armado. Fue un error. Yo pensé que así corríamos menos riesgo de morir. Fue al revés, porque la batalla nos cogió entre líneas. cruzando el frente, y recibimos el fuego de los dos lados agazapados en el dintel de una puerta.

Fuimos el único equipo de cámara en cubrir la batalla, y lo hicimos desde adentro. El cruce del lado sandinista al lado somocista lo hicimos  ya iniciada la batalla. Fue mi primer cruce de un frente de guerra. El segundo y ultimo lo haría muchos años después en Kuwait.  (“El príncipe de los Mendigos”, Guillermo Descalzi .Editorial Grijalbo, México 2000.)

Toda esa gran cantidad de literatura sobre la revolución es importante y valiosa. Pero no lo suficiente objetiva y bien documentada. No está inspirada en detalles concretos y reales de la verdadera revolución y sus objetivos.

Se mitificó todo el movimiento revolucionario. Las gestas militares son el escenario ideal para crear héroes, batallas famosas y vencedores y vencidos. Y así tenia que suceder. Así aconteció con la revolución cubana y con la revolución mexicana. También así sucedió con la revolución francesa y la revolución campesina de octubre en Rusia en 1917, narrada magistralmente por el periodista norteamericano John  Silas Reed en los “10 días que conmovieron al mundo”.

La revolución mexicana (1910) es una revolución inconclusa?

Carlos Fuentes afirma que  la revolución mexicana “a pesar de sus fracasos políticos, fue un éxito cultural” porque por primera vez los mexicanos de norte y sur pudieron comunicarse.

Me parece mas realista y objetiva la afirmación de Raymundo Gleyzer.

La revolución mexicana es una revolución inconclusa como la describe el joven cineasta, porque no llenó los objetivos de Zapata, Morelos y Villa. Gleyzer  realizó uno de los mejores documentales sobre la explotación del campesino, la corrupción del gobierno y la ingerencia externa en México, hace 3 décadas. Pese a que los políticos repiten frases como: el petróleo es de “todos los mexicanos”, el usufructo del oro negro no llega a la población y los mayores beneficiados son los burócratas y los oligarcas. Gleyzer una gran promesa del cine testimonial revolucionario fue asesinado por la  dictadura militar Argentina.

El trabajo de Gleyzer es; con algunas variantes lógicamente;  aplicable a la revolución sandinista. Si la revolución mexicana es una revolución congelada, que se quedó estática en el tiempo. La revolución sandinista es una revolución truncada.

Es truncada porque se frustró el anhelo de paz del pueblo. Es truncada porque se diluyó en corrupción y burocracia y porque jamás se hecho andar -como estaba estipulado-  el plan original del Frente Sandinista. No se implementaron los tres grandes pilares donde se sostendría la revolución moral e ideológica. No se respetó el pluralismo político, No se dejó desarrollar la economía mixta y menos el principio de no alineamiento.

No se respeto el principio de no alineamiento porque los comandantes  rechazaron  alinearse con Estados Unidos como lo hizo Somoza durante décadas, pero si se alinearon con el bloque de la llamada “Unión de Republicas socialistas Soviéticas (URSS) y Cuba.

Los  dirigentes sandinistas en pocos meses se alinearon con el régimen de Fidel Castro e impusieron en nicaragua los sistemas represivos Cubanos: Los Comités de defensa Sandinistas (CDS); el control sobre los medios de comunicación y la censura informativa  y  el adoctrinamiento ideológico Marxista-Leninista en las escuelas y universidades.

Estudiar marxismo-leninismo era una opción muy personal durante mi época de estudiante. Yo estudie marxismo porque quise no porque me lo impusiera el gobierno.

 Los CDS se convirtieron en refugio de los ex miembros de los grupos de choques somocistas, que como camaleones eran los “ardientes sandinistas” defensores de la revolución. Como lo fueron con las arbitrariedades del régimen recién derrocado. Los cantones electorales somocistas se convirtieron en los CDS Sandinistas.  Se espiaba a los ciudadanos honestos opuestos a  ese modelo de control estatal sobre la libertad individual.

Considero que  la revolución nicaragüense nació prematura, débil y no creció. Jamás se desarrolló. Los avances revolucionarios eran en el papel. Concretamente el campesino siguió sin tierras y sin recursos para educar a sus hijos. Los primeros seis meses de gobierno fueron de  la etapa de la  propaganda, el populismo y la politiquería. Se cayó en errores garrafales.

Los grandes errores que dieron al traste con la revolución tienen un chivo expiatorio: el imperialismo norteamericano y su guerra de agresión.

La contrarrevolución y la ingerencia en la misma de gobierno de Ronald Reagan y después de George W. Bush, son solo algunos de los factores que culminaron con  la perdida del poder de los hermanos Ortega, pero no la causa fundamental  del fracaso del proceso revolucionario.

La revolución fue enterrada por la corrupción y el autoritarismo. Esa es la verdadera causa de su destrucción.

         ¿Por que se frustró la revolución nicaragüense? ¿Por qué se truncó el proceso revolucionario? ¿En que momento muchos “sandinistas” se corrompieron y pasaron de ser defensores de los explotados a explotadores? Se preguntan los que no han tenido acceso a los pocos textos de historia confiables, objetivos.

La división interna del Frente Sandinista de Liberación Nacional, (FSLN) y sus consecuentes contradicciones ideológicas y operativas no desaparecieron con el triunfo del 19 de julio de 1979. Más bien se agudizaron. Las tres tendencias que lucharon en diferentes frentes de guerra contra Somoza llegaron al poder divididas. Se hicieron alianzas estratégicas entre los dirigentes de las tendencias, pero nunca se olvidó el objetivo individual de imponerse sobre la otra.

Ante la opinión pública internacional, ante los miles de internacionalistas –hombres honestos de izquierda o liberales- que apoyaban la revolución se presentaba a un FSLN unitario, revolucionario, cohesionado. Pero las  discusiones diarias en las reuniones secretas internas era lo contrario. Las diferencias eran cada vez más irreconciliables.

Cuando se tomó el poder en Nicaragua el 19 de Julio, las tendencias tenían demasiados compromisos políticos internos y externos con sus aliados. Las tendencias: Guerra Popular Prolongada (GPP) Insurreccional (terceristas) y Proletaria habían negociado por separado con grupos políticos con los que tendrían que compartir el poder.

Los comandantes con una amplia gama de diferencias ideológicas debido a su formación cultural, intelectual y social tenían profundas barreras al comunicarse. Eran miembros de una organización demasiada heterogénea para tener una conducción unitaria coherente, definida.

Los 9 comandantes que conformaban la Dirección Nacional del FSLN habían alcanzado esa posición, sin contar con el consenso de las bases sandinistas. Lógicamente el pueblo nunca participó de los nombramientos de ellos como lideres del Sandinismo. Habían alcanzado  esos cargos la mayoría de ellos  por la caída en combate de los dirigentes revolucionarios mas valiosos: Carlos Fonseca Amador, Eduardo Contreras, Pedro Arauz Palacios, José Benito Escobar, Roberto Huembes, Ricardo Morales Avilez. Juan José Quezada y a última hora German Pomares Ordóñez”El Danto”, Arnoldo Quant (a quien asile en una embajada para que saliera del país), Edgar Murguía, Filemón Rivera, Julio Buitrago, Leonel Rugama, Oscar Turcios. Marco Antonio Rivera.

Algunos de estos comandantes-  9 comandantes de la revolucion y 17 comandantes guerrilleros - eran lo que llamamos en nicaragua “perdidos” ideológicamente. Eran brillantes oradores, bien vinculados con grupos de la burguesía criolla, educados en el extranjero; pero eran ajenos a la mística y disciplina revolucionaria de los hombres forjados en la lucha clandestina y el trabajo diario con el obrero, el campesino, la clase trabajadora.

Yo tenía claro esta realidad desde que se dividió el FSLN y los hermanos Ortega con su tendencia Insurreccional se dedicaron a promover la lucha a nivel internacional. Y fortalecerse  con alianzas con Conservadores, Liberales Independientes, Socialistas, Trotskistas, y otros grupos  opositores al gobierno Somocista. La idea de estas alianzas era necesaria aparentemente pero fue nefasta para la revolución.

Los “Insurreccionales” crearon el llamado grupo de los 12 integrado por 12 personalidades entre los que estaba Sergio Ramírez Mercado. De estos 12 personajes Ramírez Mercado por su condición de catedrático de la Universidad Nacional autónoma de Nicaragua (UNAN) tenía una formación ideológica clara ; los demás eran aristócratas, burgueses, y hasta Somocistas resentidos con el  dictador Somoza porque los había marginado del poder; como es el caso del sacerdote Miguel D’Escoto Brockman, ahijado del general Anastasio Somoza García.

Siempre consideré a este grupo de los 12, como oportunista y mediatizante de la posibilidad de establecer un gobierno revolucionario en nicaragua en caso de derrocar al régimen de Somoza como sucedió.

Yo había estado en reuniones con los 12 en México. Conocía por mis relaciones familiares y periodísticas la trayectoria de algunos de estos personajes que se instrodujeros al escenario político por “la puerta grande” mientras miles de nicaragüenses padecían hambre y morían en las calles combatiendo a la guardia Somocista.

Una vez en México en 1978, cuando se intensificaba la guerra en Nicaragua en un hotel de lujo del Distrito Federal llegué a hablar con los 12. Específicamente en esa oportunidad tenia información que compartir con Sergio Ramírez.  Los 12 preparaban un viaje a Nicaragua y hacían  en México propaganda a favor de la lucha sandinista.

Subí a la habitación de Ramírez Mercado, llegué al cuarto, la puerta estaba entreabierta. Cuando iba a tocar para que notaran mi presencia, empecé a oír un dialogo que me erizó la piel y me llenó de ira. Exactamente el doctor Joaquín Cuadra Chamorro, se expresaba con desden de los “izquierdistas” del sandinismo y hacia una brillante argumentación de la importancia de ser “oportunista”. Cuadra Chamorro seria el Ministro de Hacienda del gobierno de Reconstrucción Nacional del que Ramírez Mercado sería miembro  junto con Daniel Ortega, Rafael Córdova Rivas-conservador honesto- Violeta Chamorro y Moisés Hassan Morales, uno de los jefes de frente interno que manejo la insurrección en Managua. Hassan Morales perteneció   a la tendencia proletaria. Hassan actualmente  está dedicado a su profesión y es otro de los ex miembros de la Junta de gobierno y FSLN adverso al Orteguismo.

Parte 1 - Parte 2 - Parte 3


 

AVIZORA.COM
Política de Privacidad
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com