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Nicaragua 1979: La revolución truncada. Parte 3
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140809 - Después de años de silencio en 1978 el físico matemático, doctor Moisés Hassan Morales narró a un periodista de El Nuevo Diario de Managua, algunas de las causas por las que dejó el FSLN.

“Como miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN), Moisés Hassan comenzó a cuestionar incumplimientos del directorio sandinista, lo que le valió que la novena uniformada lo tildara como “antiobrero”, “demagogo”, “dueño de la verdad”, hasta su ruptura total en 1988.
La primera de las promesas incumplidas se plasmó en la casa de doña Violeta Chamorro. Allí se aprobó el decreto de constitución del Consejo de Estado, el Parlamento provisional que funcionó a partir del cuatro de mayo de 1980.

Hassan recuerda que cuando se establecieron los “Acuerdos de San José” no existían las entonces organizaciones de masas -del FSLN--, pero la decisión de Sergio Ramírez y del comandante Jaime Wheelock Román en la casa de la señora Chamorro se impuso. En la reunión no estuvo Ortega porque andaba fuera del país.

“Alfonso Robelo fue el primero en cuestionar la imposición de incluir a las organizaciones de masas sandinistas. Después de una larga discusión Sergio Ramírez dijo: ‘Hay que votar ya’. Votan Sergio, Violeta, Wheelock y Alfonso, dos y dos. Violeta y Alfonso para que se mantengan los acuerdos de San José, pero Wheelock y Sergio de que se incluyeran las organizaciones sandinistas”, narra Hassan.

El debate principal sobre si se incluía a las organizaciones de masas sandinistas en el Consejo de Estado se escenificó entre Sergio Ramírez y Alfonso Robelo. Doña Violeta no participó en el debate, “porque no tenía una capacidad para esas discusiones y yo me preguntaba: ¿qué hago? Porque yo me debía a mi organización -–el FSLN--”. Esos titubeos, el pensarla demasiado, según el ex miembro de la JGRN, fueron el inicio de sus roces con la alta dirigencia, a pesar de que finalmente votó “a favor de la imposición”.

Y así al ganar la moción de Ramírez, se aprobó la Constitución del Consejo de Estado. Aseguró que Tomás Borge se tomó de un solo tajo cinco casas en Los Robles, lo mismo hizo Daniel Ortega -donde ahora reside--, y Humberto Ortega se toma el reparto Santa María en la carretera a Masaya.
“A mí no me tomó mucho tiempo darme cuenta de que las cosas no andaban bien, porque desde la Junta de Gobierno comencé a percibir esto y, por supuesto, empecé a cuestionarlos porque no soy hombre de que se queda callado, y eso me valió muchos conflictos”, recuerda.
Rememora que comenzó criticar –-a inicio de los 80-- el porqué la gente en las instituciones del Estado no trabajaba las ocho horas que establece la legislación laboral.

Esa indisciplina la toleraba la dirección del FSLN, porque había gente que sólo trabajaba dos horas al día y “por eso comenzaron a decir que yo era antiobrero, ya que estaba claro de que un país solamente surge con trabajo, y bien hecho, a como surgieron los alemanes y los japoneses después de la segunda guerra mundial”.
También mencionó que al no aceptar casas que eran de los burgueses, lo siguieron calificando de “demagogo” y que al criticar se creía “dueño de la verdad”. Sobre esto hubo explicaciones, “medias verdades y medias mentiras” y no hubo una explicación racional.

¿Qué estoy haciendo aquí?

Estos episodios lo llevaron a preguntarse al hoy político retirado a preguntarse: ¿qué estoy haciendo aquí? Porque “las decisiones que tomaba la Junta de Gobierno para la dirección del FSLN no valen”.
“No me pareció que hayan saqueados las casas confiscadas, lo que fue contra la ley, incluso pasando por encima del decreto 59, que prohibía expresamente que las mansiones y quintas confiscadas a los somocistas fueran usadas para residencia de los miembros del gobierno revolucionario”.

La antesala de su salida se produce cuando Arturo Cruz se va de la Junta. Cruz y Rafael Córdoba Rivas se integraron a la misma, luego de la salida de Violeta Barrios y Alfonso Robelo, en 1980.
Cruz renunció “hastiado” y el FSLN trató de mitigar el golpe ofreciéndole la embajada de Nicaragua en Washington, la cual aceptó el padre de quien, por cosas de la vida, también hoy es el representante del gobierno del presidente Ortega ante la administración Bush.

Así la JGRN queda de cuatro miembros (Daniel, Sergio, Córdoba Rivas y Hassan) y es cuando la Dirección Nacional ve la oportunidad de “zanjar el problema que tenía conmigo, y la solución fue decir que para que la Junta quede con un número impar y no estar metiendo más gente, que quede de tres”, ofreciéndole a Hassan la titularidad del Ministerio del Transporte.

“Para decirle la verdad, me sentí un poquito aliviado, pero naturalmente las confrontaciones siguieron con el directorio sandinista, aunque después salieron los problemas en ese Ministerio, entre ellos con dos extranjeros que quisieron que les adjudicara proyectos de infraestructura”. Después pasó al Viceministerio del Interior, donde continuaron los conflictos, y recuerda entre los más importantes uno, cuando un primero de mayo en Chinandega, Jaime Wheelock pronunció el discurso principal y dijo una serie de cosas que eran correctas y reconocía las barbaridades que se estaban haciendo. El Ministro de Reforma Agraria dijo en esa ocasión que la productividad había descendido, que se robaban los equipos y que la gente no trabajaba.

Hassan estaba con un grupo de sus subordinados en una quinta (rancho deportivo), porque no fue al acto, y los que lo acompañaban se quedaron asustados al conocer lo que había dicho Wheelock, y “me preguntan: ‘¿Cómo es eso?’ Entonces les dije: ‘Estoy totalmente con el comandante, porque esas son las cosas que desde hace años he venido criticando’. Solamente una cosa se le quedó a Wheelock: que el principal responsable de todo el relajo y los elefantes blancos fue él”.

Se fueron sus subordinados, pero 12 días después, cuando Hassan iba a una misa por el quinto aniversario del asesinato de su hermano Omar, lo llamó Tomás Borge diciéndole que se presentara urgentemente a su oficina. Al llegar, lo estaban esperando Daniel y Borge. “Me dijeron que la Dirección Nacional había nombrado una comisión para hablar conmigo por las palabras que había dicho de irrespeto al comandante Wheelock”, relata.
“Yo les dije: ‘Lo que pasa es que ustedes nunca han prestado atención a las críticas que he hecho, nunca me han dicho si estaba equivocado y por qué, de manera que me tomo la libertad de decir lo que yo quiera y donde quiera, y eso es lo que hago yo’”, cuenta.
Daniel le contestó que “la Dirección Nacional piensa que muchas de tus críticas son correctas, pero lo que pasa es que las hacés de una manera muy cruda”. Hassan replicó: “Ve, Daniel, yo no sabía que entre compañeros, que supuestamente siguen los mismos fines, había que andar dorando la píldora”. “Vos no debés ser candidato”.

El ex gobernante aprovechó esa plática, en la víspera de las elecciones de 1984. “Mirá, Daniel, vos no debés ser el candidato del FSLN a la Presidencia, vos has estado en el poder de 1979 a 1984, y eso sería una reelección, por lo que hay que buscar a compañeros nuevos que puedan hacer la tarea. Daniel me dijo: ‘Nosotros hemos consultado con fuerzas nacionales e internacionales y ven bien mi candidatura’”.
Otro choque fue cuando conoció que en el Ministerio del Interior se estaban comprando cosas en el exterior, aumentando los precios, y Borge no le dio importancia y más bien protegió a los autores. Borge, aseguró, lo quiso mandar a Checoslovaquia como embajador

Esto lo llevó a poner su renuncia el 19 de julio de 1985. Su ruptura incluyó el grado militar que tuvo (comandante), así como la militancia al FSLN. Después Daniel lo llamó y le ofreció la Alcaldía de Managua, cargo que aceptó con la condición de que nadie se metiera con él. De la comuna salió en marzo de 1988, cuando terminó su relación con el FSLN y con el cual no se volvió a vincular”. (Interioridades de la primera gran Disidencia, Edgar Barberena, END, Diciembre 2008.)

Desde mi posición en “Barricada” observaba como los comandantes se disputaban la primera página del periódico para destacar sus discursos, sus viajes, sus historias de guerra. Pero no se mencionaban las repercusiones económicas y políticas de las confiscaciones que el procurador general de Justicia, doctor Ernesto Castillo Martínez ordenaba diariamente. Miles de propiedades de ex somocistas y no somocistas iban siendo ocupadas por los nuevos dueños del país. Las propiedades era el “botin de guerra”. Se confiscó a en muchos casos solamente porque la persona estaba fuera del país. Se invadió una hacienda cafetalera o ganadera solo porque alguien había denunciado al dueño de ser amigo de un Somocista. Se confiscó una industria solamente porque el nombre era en inglés y su propietario extranjero.

Entonces ¿como se pondría en marcha el proyecto de economía mixta? ¿Quien iba a invertir en nicaragua  si sobre su cabeza pendía como espada de Damocles, la posibilidad de confiscación, si el gobierno lo decidía?
De las miles de casas confiscadas, no todas eran de somocistas. Pero los expropiados por miedo a ser encarcelados optaron por irse del país o quedarse callados. Así comenzó el éxodo de nicaraguense. La salida forzada de miles de ingenuos empresarios y profesionales que habían creído en los revolucionarios y los habían apoyado en el proyecto de derrocamiento del gobierno de
Anastasio Somoza.

La gran huida no espero mucho, comenzó a inicios de los 80s, es decir a solo 6 meses de instalado el gobierno de Reconstrucción Nacional. Grupo de gobernantes  que eran incapaces de dirigir  la reconstrucción del país con justicia, equidad y probidad.  No había- desde esos días concordancia con los “avances” propalados  en los medios de comunicación y la practica. Entre la realidad y la ficción de las noticias había un abismo que se iba  haciendo mas profundo cada día.

A finales de enero de 1980, se rompieron las alianzas de los sandinistas con sus amigos  de izquierda. En realidad fue una ruptura entre los comandantes y el pueblo que no aceptaba el racionamiento, la censura, el servicio militar obligatorio. Y fue una ruptura irreconciliable.

Los comandantes, específicamente los hermanos Ortega, Tomás Borge, Luis Carrión y Jaime Wheelock Román ordenaron detener y encarcelar a todos los dirigentes políticos de los partidos socialistas, comunistas, expulsar del sadinismo a todo aquel que cuestionara la conducción de la revolución. Amenazaron a  dirigentes de otros partidos con la cárcel si se atrevían a protestar contra la política centralista del sandinismo.
Se acusó a los socialistas, comunistas y Trotskistas de atentar contra la seguridad del estado y promover huelgas ilegales.

Me pregunte? Como es posible que sean tratados como criminales, como enemigos de la revolución, verdaderos revolucionarios? La mayoría de estos encarcelados habían combatido en los diferentes frentes de guerra bajo la bandera del
FSLNy ahora solamente estaban haciendo uso de la libertad sindical que se suponía la revolución había devuelto al pueblo.

Somoza era enemigo de huelgas y ahora eran también los sandinistas enemigos de los que reclamaban sus derechos ante patronos injustos.
Para mi este fue el síntoma mas grave de que la revolución estaba enferma y podría morir.

Tal vez la comparación parezca exagerada pero algunos comandantes son como Jader Barbalho del Brasil que llegó pobre al gobierno y ahora es dueño de casi todo el estado de Belén. Según datos confidenciales el comandante y general retirado Humberto Ortega Saavedra tiene mas de 100 millones de dólares en propiedades en Nicaragua y Costa Rica y cuentas bancarias en Suiza y otros suramericanos.

La persecución sistemática contra la izquierda en nicaragua no terminó con la excarcelación meses después de lideres socialistas y comunistas. Los dirigentes políticos de estos partidos de izquierda fueron marginados del gobierno, y algunos difamados públicamente en los medios gubernamentales como traidores al FSLN. Algunos optaron por el exilio otros desilusionados guardaron silencio, ostracismo que todavía persiste.
Mientras los comandantes se enfrentaban con todos sus recursos  por controlar los medios de comunicación, los sindicatos, el ejército y el parlamento, el país se hundía en el desorden y la producción agrícola caía a sus niveles mas bajo o iguales a la década de los 40s.

Cuando se cerraba una fábrica por falta de obreros calificados, los sindicatos controlados por la Central Sandinista de trabajadores (CST), declaraba que esa industria no era indispensable para el desarrollo económico del país.
En otros casos se dejaban las haciendas ganaderas y agrícolas abandonadas por falta de mano de obra.
No hubo reforma agraria, salvo algunos casos contados con los dedos de la mano.  La reforma agraria quedó en teoría. Las haciendas y fincas confiscadas a Somocistas y no somocistas fueron “botín de guerra” de comandantes, familiares y sociedades anónimas creadas para el enriquecimiento de los nuevos “capitalistas” que sustituyeron a los vencidos oligarcas.

A mediados de los 80s, cuando se inició el movimiento contrarrevolucionario financiado por Estados Unidos con la participación directa de la central de inteligencia americana (
CIA) los miles de jóvenes estudiantes tuvieron que dejar sus escuelas para enrolarse en el ejército.

No hubo enlistamiento voluntario. Se forzaba a jóvenes a irse a los campos de entrenamiento. Muchos de estos jóvenes inexpertos en el manejo de las armas y la guerra fueron “carne de cañón” en la guerra contrarrevolucionaria.

Los batallones de ex guardias somocistas y mercenarios estaban bien entrenados y estaban apoyados por el gobierno de Honduras que permitía los campamentos de los mismos en su territorio.
Durante la guerra contrarrevolucionaria los comandantes y sus aliados políticos, la mayoría de la cúpula de los partidos conservadores y liberales, se dedicaron a justificar su incapacidad para gobernar afirmando que todo el desastre era producto de la guerra de agresión de Estados Unidos.

Se declaraba en el extranjero que la revolución estaba siendo agredida por los imperialistas y somocistas, pero dentro del país se implantaba un régimen militar controlado por los comandantes que iban ganado la “guerra interna” dentro del FSLN. Las purgas eran el corolario de todo el que cuestionaba la conducción de la revolución.
“En la época del famoso “boom” mas allá de sus valores literarios, muchos escritores me acusaron de traidor al comunismo, pretendiendo ignorar que yo había vivido aquella entrega, pero también la desilusión de ver como el stalinismo había corrompido los principios que el movimiento pretendía enaltecer. Y algunos de estos comunistas de salón, a los que los franceses llaman “la gauche caviar”, alejándose del peligro, se manifestaron detrás de escritorios en cómodas oficinas de Europa, en innoble, cobarde retaguardia. Y otros, habiendo estado de paseo por el comunismo, se han convertido finalmente en empresarios de la literatura.

Sin embargo, se mantuvieron callados ante las atrocidades cometidas por el régimen soviético, torturas y asesinatos que, como suele suceder, se perpetraron en nombre de grandes palabras a nombre de la humanidad. Camus tenía razón al decir que “siempre hay una filosofía para la falta de valor”. Ellos guardaron silencio cuando pudieron y debieron decir cosas sin temor a disentir lo que es legitimo en reuniones pero indefendible en hechos que hacen al honor y a los valores por los que muchos, de manera horrenda y despiadada perdieron su vida. No hay dictaduras malas y dictaduras buenas, todas son igualmente abominables, como tampoco hay torturas atroces y torturas beneficiosas. Y la lucha contra el capitalismo no debería haberles impedido el repudio de los actos que atentaban contra la dignidad de la criatura humana, cualquiera que haya sido el nombre de la ideología que pretendía justificarlos”. (ANTES DEL FIN. Ernesto Sábato. Editorial Seix Barral. S. A. Colección Booket. 2005)

Edén Pastora, el comandante “Cero” que asaltó junto con Dora María Téllez y Hugo Torres, el Palacio Nacional y secuestró a miembros del Congreso y consiguió la liberación de decenas de reos sandinistas en agosto de 1978, dejó su cargo de vice-ministro del Interior, pocos  meses después de asumir el cargo. Pastora  se convirtió en uno de los jefes contrarrevolucionarios. El comandante “cero” había sido uno de los jefes  del Frente sur, que obligó a la guardia nacional a concentrar en la frontera sur (Costa Rica)  miles de efectivos, lo que permitió el fortalecimiento de las escuadras sandinistas en las zonas urbanas del centro y norte de pais.

Otro dirigente importante de la guerra, José Valdivia también renunció a su cargo de vice ministro de defensa. Valdivia quien fue una de las piezas claves en la ofensiva final contra el ejercito de Somoza, se declaró enemigo de los comandantes y desapareció de la vida política. La renuncia de Valdivia y su exilio es uno de los episodios más traumáticos del FSLN.

Los demás comandantes se mantuvieron  firmes en sus puestos porque habían caído en la corrupción o porque temían ser expulsados y señalados de contrarrevolucionarios.
Entre estos comandantes que se quedaron con los Ortega están: Tomas Borge, Omar Cabezas y Bayardo Arce. Los otros adláteres del Orteguismo  eran desde la etapa pre-revolucionaria, sus amigos personales como Lenin Cerna y Jacinto Suárez.

Otros comandantes como: Víctor Tirado. Henry Ruiz, Luis Carrión, Jaime Wheelock, Dora María Téllez, Mónica Baltodano, están en la oposición al orteguismo. Otros están muertos y algunos viven en silencio.
El caso mas sorprendente de corrupción es el de Tomás Borge que dio tumbos desde el inicio. Ahora es aliado de Daniel Ortega y enemigo de Sergio Ramírez quien lo apoyó en sus proyectos literarios. Borge se  enriqueció con la revolución. Pero acusa a sus ex aliados de enriquecimiento y corrupción. Borge sigue hablando de una revolución que no existe, que dejó de existir desde hace décadas.

“Dice, en escrito publicado en España, el escritor Sergio Ramírez: “¿Cuándo se jodió la revolución?” y responde: “Cuando los guerrilleros se hicieron ricos”. Conozco, en forma directa, y por referencias, a miles de heroicos guerrilleros, combatientes bajo la bandera roja y negra. La inmensa mayoría de quienes sobrevivieron son pobres.
Conozco otros --como el propio Sergio Ramírez-- que saborearon los panales del poder. Nunca dispararon un cachinflín ni siquiera el día de la virgen María,”La Purísima” y son en extremo ricos. No fueron guerrilleros y son ricos.
Viven en casas pirateadas --Ramírez es uno de ellos-- y no fueron guerrilleros. Pero son ricos. El famoso escritor, en algún momento, fue demandado por los legítimos propietarios del inmueble. Ignoro si continuó el juicio. Son casatenientes, con varias mansiones en zonas residenciales --en las Colinas, por ejemplo. El famoso escritor es uno de esos ricachones. No son guerrilleros pero son ricos.

Tienen abultadas cuentas en euros y dólares en bancos del exterior y cuando, por alguna razón legal se las congelan lloran a moco tendido. No fueron guerrilleros pero son ricos. Varios de esos acaudalados, enemigos del FSLN han sido banqueros, entre ellos, por supuesto, don Sergio. No han sido guerrilleros pero son ricos. Este mismo personaje le dio la espalda a Carlos Fonseca, mientras vivía en Costa Rica. Carlos era guerrillero y era pobre.
Hay muchos que nunca fueron guerrilleros y son pobres. Son demasiado jóvenes o por una u otra razón no tuvieron oportunidad de combatir. Más quienes combatieron son pobres o tienen, en la mayoría de los casos, recursos económicos limitados.

Han dicho algunas personas que Daniel Ortega quiere estar en el poder hasta los 97 años, edad en la que murió su madre. Tal afirmación está preñada de inaudito cinismo y de la peor mala fe, faltándole al respeto a la anciana y sufrida madre de los Ortega. Lo dicen Sergio Ramírez y los politiqueros. No lo dicen los guerrilleros.
Tales reflexiones me hacen creer que la revolución se joderá cuando regresen al poder – si regresan- quienes nunca fueron guerrilleros y son ricos”. (El Nuevo Diario de Managua, edición 10286, abril 1, 2009.)
En los últimos años de la década de los 80s las tendencias del FSLN había dividido al gobierno, el ejército, la policía y los ministerios, y el parlamento. Los principales ideólogos sandinistas se quitaron la careta y reclamaron su cuota de poder.

Con la perdida del gobierno  en las elecciones generales de 1990, el frente sandinista se hundió en un caos. Daniel Ortega  creyó que el pueblo lo apoyaría en su reelección. Fue derrotado por Violeta Chamorro su ex compañera en la Junta de Gobierno de reconstrucción nacional.

A Violeta Chamorro la acusaron de pro imperialista, pero la verdad es que el pueblo votó por ella, porque el sandinismo había fracasado y truncado la revolución.

En 1984 me desvinculé del  Frente Sandinista. Me fui a trabajar con medios periodísticos independientes. En 1985 dejé Nicaragua.

Tampa, Florida, Junio 2009.
A 30 años del triunfo de la revolución Sandinista

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