Google

Avizora - Atajo Google

Defender Telesur es una cuestión estratégica
Alberto J. Franzoia - Otros textos del autor

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- Telesur ya está en el aire
-
El caso RC TV de Venezuela. Los medios y ...
- Ciencias Sociales
- Fidel Castro
-
México

 

080906 - Uno de los grandes maestros de ese pensamiento alternativo, ese que en países dominados durante gran parte de su historia por el imperialismo debe inscribirse necesariamente dentro del campo nacional y popular, se llamó Don Arturo Jauretche. Él fue el responsable de un estupendo análisis, en la yapa de "Los profetas del odio", acerca de cómo muchos propietarios de medios difusión escritos pueden presentar una apariencia de objetividad pura y neutralidad valorativa (“somos independientes”) recurriendo a técnicas sutiles; por eso las denunció para avivar zonzos (aclarando que las mismas también son adaptadas a medios orales y televisivos):

“Cuando se quiere destacar lo que se dice esto va en primera página, y si no en primera, en página impar. (A medida que usted abre el periódico las páginas uno, tres, cinco, siete, etc., le saltan a los ojos y usted tiene que hacer un esfuerzo, aunque sea mínimo, para leer las páginas pares que le quedan a la izquierda y a las que usted debe dirigir la vista intencionalmente). Los grandes títulos, el tipo de letra, y el armado de la noticia –por ejemplo un recuadro o el acompañamiento de ilustración gráfica destacan lo que se quiere que sea leído. Con letra pequeña, poco título o entre los avisos, irá lo que se quiere que no llame la atención, pero cuya publicación permite continuar con la imagen de la objetividad que al mismo tiempo se quiere dar al lector” (1).

 

Un ejemplo gráfico
 

El 13 de agosto de 2005, ante una numeroso grupo de piqueteros  que reclamaban en la La Plata por un compañero detenido, aparece en la portada de diario local “El Día”, una foto con individuos con rostros cubiertos y exhibiendo palos. Imagen perfecta para infundir miedo en las capas medias, sobretodo si el texto que acompaña a la foto destaca este hecho; sin embargo, lo que el texto no se esforzaba en aclarar y el ángulo utilizado para captar la escena tampoco, es que detrás de los cuatro o cinco muchachos, que aparecen en primer plano para generar el efecto deseado, hay varias decenas a cara descubierta, sin palos y con una significativa cantidad de mujeres y niños (2).

 

Es decir, no se necesita explicitar una ideología para difundirla, es más, su difusión puede resultar mucho más eficaz precisamente si no se la presenta como una visión particular de la realidad sino como “la realidad”. Surge entonces el necesario interrogante: ¿es la imagen de la realidad expresada en forma  gráfica, oral o audiovisual exactamente igual a ella? Y la respuesta comprobable: no, en el mejor de los casos sólo es un fragmento de la realidad. Los propietarios de los medios sólo muestran o jerarquizan una parcialidad, pero al presentarla con frecuencia como expresión de una totalidad, lo que hacen es construir una imagen de la misma que resulta útil para justificar la defensa de sus intereses de clase. La objetividad absoluta es una quimera ya que siempre esta condicionada, pero cuando no se advierte al público el recorte que se hace ni desde dónde se hace, y cuando el mismo, además, se corresponde con la mirada de sectores minoritarios y privilegiados, esa objetividad directamente no existe ni siquiera como aspiración (3).

 

La visión se oculta tras las técnicas denunciadas por Jauretche, destacando aquel fragmento del mensaje que expresa el interés de su transmisor y reduciendo al mínimo (o, en casos extremos, expulsando directamente de la imagen y discurso) aquello que contraría dicho interés.. Pero si esta cuestión era de capital importancia hace cincuenta años, mucho más ahora en un mundo en el que la información desempeña un rol estratégico en los procesos de dominación y, desde luego, como contracara dialéctica, también resulta imprescindible para liberarse de dicha dominación. Los medios se han desarrollado al compás de la tecnología, y nuevas opciones (Internet) u otras ya conocidas pero con técnicas más sofisticadas (transmisiones de televisión vía satélite y múltiples ofertas por cable) incursionan en el panorama actual del capitalismo global pretendiendo clausurar el desarrollo de las conciencias. La televisión, que en vida de Jauretche ya existía, ha incorporado desde su desaparición física sofisticados recursos técnicos más el aporte creciente de conocimientos científicos, sobretodo psicológicos, con el objetivo de volver invisible la visión que se intenta transmitir. Tanto es así que la publicidad recurre en no pocas oportunidades a mensajes subliminales para volver deseable el producto que se promociona. También se recurre a la inducción psicológica, creando consenso para algo o alguien a partir de los sentimientos de pertenencia social de los sujetos. La dictadura cívico-militar que se instaló en nuestro país entre 1976 y 1983 recurrió con frecuencia a esta inducción:

“Dos ejemplos paradigmáticos son, por un lado, la “inducción de sentimiento de culpa”,buscando revertir la responsabilidad del victimario sobre la familia de la víctima, aparecían frases como “¿sabe usted qué está haciendo su hijo en este momento?”; por otro, la “inducción a dar por muerto al desaparecido”, forzando a los familiares a quedar alineados al discurso del poder y a elaborar el duelo correspondiente desde los dispositivos clásicos” (4).

 

Las técnicas son tan sutiles que se  vuelve compleja la tarea de demostrarle a quien practica una mirada ingenua, el carácter parcial de la imagen que está observando o el mensaje oral que está escuchando. Sin embargo, los propietarios de los medios no siempre recurren al perfil más cuidado, a veces también ellos se dejan llevar por una necesidad económica estrechamente inmediata, o un interés político demasiado urgente. Entonces el mensaje puede aparecer en formato más precario, a tal punto que aquello que siempre intentó presentarse de forma no visible, se manifiesta con una visibilidad grosera.

 

Un ejemplo audiovisual

 

Eso es lo que ocurrió horas después de la urgente operación del líder cubano Fidel Castro. Allí tuvimos oportunidad de comprobar en qué consiste la tan mentada independencia informativa y neutralidad valorativa de la CNN, ya que contemplamos no sin estupor como esta cadena de noticias ofrecía imágenes sin solución de continuidad de festejos llevados adelante por la comunidad de cubanos exiliados en Miami, acompañados por los análisis seudo objetivos de columnistas (siempre anticastristas) en los que la hipótesis principal era la pronta o ya producida muerte del líder revolucionario. Como el gobierno cubano brindaba sólo esporádicos partes médicos sobre el estado de salud de Fidel aclarando que no les harían el juego a los enemigos de la revolución, la “prestigiosa” CNN se lanzó a una sistemática campaña desinformativa en la que se manejaban argumentaciones y especulaciones dignas de un programa de ficción pero que poco tenían que ver con la supuesta objetividad y neutralidad que dicen defender. Las escenas transcurrían permanentemente en Miami, los entrevistados eran siempre los exiliados y los columnistas no lograban disimular los servicios que prestan al Estado imperialista de EE.UU. Un de ellos especuló con que Fidel había muerto y se lo estaba preparando al pueblo, los restantes trabajaban sobre la hipótesis de Cuba sin el líder de aquí en más. Todos hablaban de la transición a la “democracia”, todos estaban predispuestos para “ayudar” al pueblo cubano a transitarla. Un entrevistado cubano, muy creyente, dijo que por cuestiones religiosas no podía desear la muerte de nadie, pero si la democracia requiere algo así, que dios disponga (¡increíble!). El señor Díaz, Alcalde de Miami, también especulaba con el pronto regreso a una isla democrática. Ante semejante ofensa a la inteligencia, ya que la apuesta de la CNN a la muerte de Fidel y la caída del gobierno revolucionario era tan evidente que no cabía posibilidad de no comprobar su falta de independencia y su nulo interés por alcanzar un mínimo de objetividad, cabe preguntarse ¿qué hacer? ¿Hay otro periodismo posible

La opción audiovisual Telesur

Decíamos al iniciar este artículo que en países dominados durante gran parte de su historia por el imperialismo (en alianza con las oligarquías locales), todo pensamiento alternativo debe inscribirse necesariamente en el campo nacional y popular. Nadie pretende una objetividad pura porque no existe, si debe existir una aspiración de objetividad consciente de sus límites (factores condicionantes); tampoco pretendemos la neutralidad valorativa porque es tan impracticable como indeseable, ya que lo deseable es un conocimiento comprometido con la necesidad de trasformación. Quien no pone sus conocimientos al servicio de un cambio posible, termina como convalidador consciente o inconsciente del statu quo. Y en nuestra América Latina esto es idéntico a perpetuar la estructura imperialista de explotación y marginación de nuestro pueblo.

 

Conocer la realidad con la mayor objetividad posible, que nunca es igual a la deseable pero es mucho más que la ignorancia o el falso conocimiento, constituye una necesidad de primer orden para conquistar la independencia y el desarrollo autocentrado de América Latina. Que, por otra parte, sólo lo conseguirá en la medida en que logre constituirse como la Patria Grande que soñaron San Martín, Bolivar y tantos otros. Pero para conquistar la independencia material hay que comenzar a conquistar la independencia de nuestras conciencias. En ese encadenamiento de necesidades objetivas, gestar una información propia, una mirada latinoamericana de lo que pasa en nuestra tierra y el mundo, es un paso fundamental para aprender a ver la realidad de otra manera, no filtrada por los interese ajenos a la región que, a su vez, se asocian con los de las minorías privilegiadas de nuestra tierra.

 

El pensamiento de Jauretche resulta nuevamente imprescindible para orientarnos en la cuestión. Él planteó la necesidad de producir un mapamundi con el Sur arriba, de esa manera la visión que tenemos del mundo cambia. El arriba y abajo al que estamos acostumbrados, con todas sus consecuencias en el plano de la conciencia, es producto de una construcción mental gestada por los intelectuales del Norte. No hay razón para no modificarla, ya que el planeta no tiene un arriba y un abajo objetivos, todo depende de dónde nos ubiquemos y con qué ojos para generar la mirada. Hasta ahora hemos mirado a nuestra propia tierra con los ojos de los imperialistas, ubicados históricamente en el Norte. Ha llegado el tiempo de producir otra mirada, con los ojos de los pueblos del Sur. En ese marco se inscribe la necesidad de producir nuestra propia información.

 

En una estrategia informativa puesta al servicio de un proceso de liberación mental y material la creación de Telesur es fundamental nuestra Patria Grande. Hugo Chávez, que además de ser un político claramente identificado con el campo nacional y popular tiene una visión del futuro (socialismo para el siglo XXI) y una claridad táctica y estratégica envidiable, ha dado un paso trascendente al impulsar un proyecto que apunta a generar noticias propias, analizando la información desde un ángulo alternativo al dominante.

 

Telesur forma parte de ese mapamundi propuesto por Jauretche, para mirar el mundo desde un centro ubicado en nuestra tierra. Al respecto resultó muy útil recurrir a un adelanto de la técnica que Don Arturo no conoció, como es la posibilidad que surge de confrontar imágenes y discursos sobre un mismo echo en un mismo tiempo a partir de la utilización del control remoto de nuestro televisor. Recurriendo a él se pudo comprobar las diferencias sustanciales entre las transmisiones de Telesur y la CNN sobre la enfermedad de Fidel el mismo día en que se expuso el tema por primera vez en los medios.

Un ejemplo de la opción Telesur

Como contracara de la CNN la transmisión de Telesur presentó, durante el primer día de información sobre el estado de salud de Fidel, un mensaje mucho más objetivo aunque sin pretensiones de neutralidad. Los escenarios eran las calles de Cuba, con un pueblo en calma pero muy preocupado por su líder, las calles de Venezuela con una mayoritaria expresión de solidaridad, y también, las calles de Miami, con su anticipada fiesta por lo que ellos suponían era el fin del “dictador”. El único informe que se emitió sobre el estado de salud fue el oficial. Se informó sobre la delegación de autoridad en la figura de Raúl Castro y no hubo especulaciones sobre el futuro de Castro.

 

Nadie pretendió ser neutral, el deseo explícito era la recuperación y continuidad de Fidel. Pero las imágenes y audio de por lo menos tres escenarios distintos, con la presencia imprescindible de los cubanos que viven en Cuba, contrastaban claramente con la lamentable transmisión de la “objetiva” CNN que en esas primeras horas sólo recurrió a los cubanos exiliados en Miami, pretendiendo expresar de esa manera el estado de ánimo y los deseos del pueblo isleño.

 

Esta historia es muy curiosa porque refleja una realidad de los medios paradójica: aquellos que dicen ser la representación de una información no sólo objetiva sino también imparcial, mostraban un subjetividad y parcialidad perceptible hasta para un escolar; mientras que los que no intentan ser imparciales porque están claramente identificados con los pueblos del Sur realizaron una trasmisión mucho más objetiva al mostrar imágenes y discursos de escenarios alternativos. Pero sin ocultar que de todos esos escenarios posibles el más pertinente era el de Cuba.

A modo de conclusión

Hemos tenido noticias de una campaña que se estaría desarrollando en algunos medios “independientes” para que Telesur tenga menos pantalla en nuestro país. De ser así, saben lo que hacen. El periodismo empresarial, habitualmente identificado con las oligarquías de nuestra América Latina y las burguesías imperialistas, nunca ha practicado la libertad de expresión, ya que cuando otras voces habitualmente silenciadas encuentran una vía de comunicación recurren a distintas falsedades para silenciarlas. Son los mismos que no dijeron una palabra cuando la empresa Clarín censuró y echó a Liliana López Foresi de canal 13. Los mismos que censuraron sin ningún pudor a Televisión Registrada por presentar en América a un procesado por la justicia como Mario Pontacuarto. Los mismos que se rasgan las vestiduras cuando D´Elía hace justicia por mano propia para liberar espacios públicos y utilizan las medios para denunciarlo como si fuese un delincuente, pero incurren en un llamativo silencio cuando el supuesto perjudicado por la acción (un dudoso ecologista yanqui que adquirió 300.000 hectáreas sobre un gran reservorio de agua dulce) corta caminos convirtiendo en propio un espacio de todos. Y también son los mismos que en Venezuela reciben dinero del gobierno del señor Bush, a través por ejemplo de la NED (Fundación Nacional para la Democtacia), para desestabilizar a Chávez con el eterno pretexto de luchar por la “democracia”.

 

Ante este nuevo intento de atropellar la libertad de expresión por parte de aquellos que dicen ser sus más celosos custodios, se impone una respuesta colectiva, solidaria y contundente de todos los que nos identificamos con los intereses de los pueblos de nuestra Latinoamérica. No sólo Telesur es imprescindible para mantener un espacio que expresa la mirada alternativa de ese mapamundi jauretcheano, sino que muchos espacios similares en cuanto a sus objetivos son necesarios en la gráfica y en los medios radiales y audiovisuales. Consolidar los que ya existen y gestar nuevas iniciativas es una tarea estratégica para que avancemos hacia la concreción de ese un proyecto colectivo del siglo XXI: la Patria Grande justa y liberada.

 

La Plata, agosto de 2006

 

(1) Arturo Jauretche, Jauretche, Arturo, “Los profetas del odio”, página 227, Peña Lillo Editor, primera edición 1957.

 

(2) Alberto Franzoia, “Grondona y la segunda versión de la ley de la gravedad”, publicado digitalmente en Reconquista Popular e Investigaciones Rodolfo Walsh, setiembre de 2005

 

(3) Alberto Franzoia, artículo citado

 

(4) Raquel Bozzolo, material de la cátedra de Psicoterapia II, de la Facultad de Psicología de la UNLP

 

© (2006) Alberto J. Franzoia - Todos los derechos reservados - Para reproducir citar la fuente: Rodolfo Walsh

 


 

 

 

 

 

AVIZORA.COM
TEL: +54 (3492) 452494
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com