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281207 -
Comentarios al documento crítico sobre la
gestión de Néstor Kirchner producido por Causa Nacional, PSIN
(2da Época) y Socialismo Latinoamericano (1)
"El gobierno de Néstor Kirchner es resultado de la
crisis que estalló en diciembre de 2001 y del cambio
en el balance de fuerzas que experimentó la sociedad
Argentina por entonces. La movilización popular puso
fin a más de una década de gobiernos del menemismo y
de la alianza radical-frepasista, de crudo contenido
neoliberal, pero dejó en pie los problemas
fundamentales que le habían dado origen."
Comentario: El gobierno de Kirchner representa varios
pasos adelante en diversos rubros con respecto a las décadas de
dominio neoliberal, incluida su etapa menemista de aparente
consolidación y la inmediatamente posterior de crisis con la
alianza. Pero, claro está, no podrá resolver los problemas mas
graves de nuestra patria en el marco del capitalismo, porque los
límites que éste tiene en la actualidad obligan cada vez más a
trascenderlo si se quiere dar respuestas estructurales a la
decadencia mundial, cuya resonancia ampliada se manifiesta en la
periferia del sistema.
"El movimiento de diciembre de 2001 careció de programa
y de organización. Sólo una consigna —“que se vayan
todos”— guió a los manifestantes que se volcaron a la
Plaza de Mayo para terminar con la administración de
Cavallo y de la Rúa. La clase media que gritó “basta”,
luego de la estafa del congelamiento de los depósitos
bancarios y de largos años de expoliación por el
capital monopólico, volvió sobre sus pasos y
posibilitó la recomposición de los partidos políticos
y del conjunto de las instituciones que por entonces
habían quedado envueltas en una profunda crisis de
representatividad. Declinaron irremediablemente las
asambleas barriales y la consigna “piquetes,
cacerolas, la lucha es una sola” quedó en el olvido.
Un año y cinco meses más tarde, en la primera vuelta
de las elecciones presidenciales, López Murphy ganó en
la Capital y Menem en el nivel nacional."
Comentario: La declinación de la respuesta popular ante
la crisis del modelo neoliberal es, desde mi punto de vista, una
consecuencia necesaria de dos cuestiones:
1. Las ideas suelen tener un desarrollo más lento que la
realidad material, por lo tanto la profundidad de una crisis
económica no necesariamente va acompañada de un desarrollo de
ideas tan profundas y orgánicas como para dar una respuesta
definitiva en esa coyuntura.
2. Si ese carácter más lento de las ideas además no encuentra
una mínima superestructura (que generan los elementos ideológica
y políticamente más avanzados de los sectores populares)
preparada para profundizar y organizar el surgimiento de ideas
posiblemente alternativas pero caóticas, las mismas suelen ser
absorbidas por el bloque dominante y adaptadas a una etapa de
recomposición económica del capital.
Sin embargo, esa adaptación puede ser más o menos ventajosa para
los intereses del mismo. Muy ventajosa si los Menem o López
Murphy hubiesen triunfado en las elecciones de 2003, pero mucho
menos con Kirchner, porque las fuerzas que se expresan a través
de su conducción (aún con sus debilidades) no son las mismas que
en las dos primeras opciones. Así como las fuerzas reaccionarias
que estaban presentes en el gobierno de Isabel no pudieron
avanzar lo suficiente porque las fuerzas nacionales y populares,
que también formaban parte del sostén a dicho gobierno, lo
impidieron, el kirchnerismo presenta en su seno contradicciones
que se deben considerar. Si esta cuestión está ausente en una
agenda política de la IN nos encontramos en graves problemas a
la hora de construir una política revolucionaria.
"El reflujo de la movilización de diciembre de 2001
posibilitó la resurrección del viejo orden
institucional, primero a través del dulhadismo y luego
del kirchnerismo. Se reestableció de este modo una
línea de continuidad fundamental en la historia de las
últimas tres décadas y, a despecho de la consigna que
guió a los manifestantes hacia Plaza de Mayo,
reaparecieron una a una las viejas figuras degradadas
y corrompidas de los partidos, los sindicatos, la
magistratura, el periodismo, los lobbys patronales,
etc. La vida pública de la democracia colonial volvió
a su cause normal."
Comentario: Este momento del análisis me parece bastante
desafortunado, y se relaciona con la imposibilidad que señalé en
el párrafo anterior, de poder diferenciar fuerzas sociales
distintas a la hora de evaluar comportamientos políticos y sus
posibles desarrollos históricos. El movimiento conducido por
Kirchner no tiene por ejemplo la misma composición que el
menemismo. Tomemos dos ejemplos demostrativos:
1.Su partido incluye a no pocos representantes de la etapa
anterior (ya que se definen como peronistas, concepto vacío de
contenido para dar cuenta de la realidad política actual), sin
embargo también incluye presencias imposibles con Menem, como
los representantes de los movimientos piqueteros que integran
sus cuadros.
2.Por otra parte, el sector sindical que está más fuertemente
comprometido con la política oficial es el conducido por Moyano,
que fue precisamente quién condujo al sector de la CGT hostil a
la política menemista. Mientras "los gordos", cómplices de
primera línea en la política neocolonial del riojano, hoy
expresan a un sector que ha perdido peso en la conducción de la
central obrera. Sin embargo está al acecho y se verá favorecida
por comportamientos políticos puristas como el que se deriva de
la perspectiva que estamos analizando, ya que todo lo que reste
a la resistencia popular, aún en sus expresiones débiles y
contradictorias, suma al campo del enemigo.
"Sin embargo, la correlación de fuerzas políticas y
sociales no era la misma. Dentro del círculo de clases
dominantes el centro de gravedad del poder había
oscilado. Diciembre de 2001 marcó la pérdida de
posiciones del capital trasnacional, dominante en el
circuito de los negocios financieros y en la
explotación de las empresas públicas privatizadas y,
al mismo tiempo, produjo el fortalecimiento del bloque
exportador de los grupos económicos locales y las
corporaciones extranjeras. Esta fase de recomposición
de la hegemonía se desarrolló a través de la lucha
entre dolarizadores y devaluacionistas y finalizó con
la victoria de los segundos. En definitiva el Grupo
Productivo, integrado por la Unión Industrial, la
Cámara de la Construcción y Confederaciones Rurales,
prevaleció sobre el establishment financiero y logró
imponer la devaluación y la pesificación de las deudas
en dólares contraídas con la banca local. El programa
de Lavagna bajo el gobierno de Duhalde y luego de
Kirchner, expresó plenamente este desplazamiento del
centro de gravedad del poder. Esta línea de política
gubernamental se ha mantenido inalterada luego de la
renuncia del jefe del Palacio de Hacienda y su
reemplazo por Felisa Miceli."
Comentario: Este desplazamiento del poder al interior
del bloque dominante es cierto. Comparto el análisis presentado
en este documento. Pero no significa que el gobierno sea un
aliado incondicional de los exportadores nacionales y
extranjeros. Si así fuese no resulta para nada claro porqué uno
de los enfrentamientos casi constantes que se ha dado en este
tramo de nuestra historia es con los exportadores de carne. Por
supuesto la política de Kirchner en este tema marca,
simultáneamente, los límites de su gobierno, su inconsecuencia
para profundizar el cambio. Pero seamos sinceros, si evaluamos
seriamente cuáles son las opciones que permitirían resolver el
problema desde una perspectiva revolucionaria, debemos convenir
que estos límites han sido intrínsicos a todo el peronismo,
basta con recordar cuál fue uno de los baluartes del golpe del
55, cuando el conductor era nada menos que el General Perón. Es
decir que en cuestiones que tienen que ver con la vigencia o no
de la propiedad privada, como es el caso de la propiedad
monopólica de la tierra, ni siquiera una relación de fuerzas
favorables conduciría a un gobierno de signo peronista (o
similar) a adoptar medidas necesarias para cerrar una historia
reiterada hasta el cansancio.
"La recomposición que se produjo dentro de los círculos
dominantes mantuvo en un todo la unidad del bloque y
preservó, en lo fundamental, la continuidad del modelo
de acumulación instaurado a partir del golpe de Estado
de marzo de 1976. A pesar de los cuestionamientos
discursivos del neoliberalismo de los 90, el
kirchnerismo mantiene intactos sus fundamentos. Del
horizonte ideológico y de clase de la pequeña
burguesía progresista de remoto pasado montonero o
filomontonero, quedan fuera medidas estructurales como
la nacionalización de las ramas estratégicas
privatizadas por el menemismo, la derogación de la
apertura financiera impuesta por Martínez de Hoz, la
revisión de la apertura importadora, la liquidación
del régimen de las AFJP y la flexibilización laboral
heredada de los 90. Ni siquiera medidas
nacional-demo-cráticas elementales como una reforma
impositiva que grave la renta financiera y establezca
una mínima equidad en la distribución de la carga
tributaria, o la apertura del régimen previsional para
que los que quedaron cautivos en la jubilación privada
tengan la opción del sistema de reparto, o la renuncia
a los leoninos tratados de protección de inversiones,
todos vencidos pero que se renuevan automáticamente si
no se denuncian, tienen cabida en el programa del
gobierno. En cambio, el kirchnerismo presentó como un
acto de soberanía el pago de la deuda al Fondo
Monetario, a pesar de su origen fraudulento. Una
auditoria interna del Fondo estableció en el 2004 que
el 80 % de esa deuda, correspondiente al “blindaje”
acordado al gobierno de De la Rúa en el 2001, había
sido empleada para financiar la fuga de capitales con
conocimiento de los funcionarios del organismo,
maniobra prohibida por sus estatutos y razón
suficiente para repudiar las obligaciones pendientes."
Comentario: Muchos de los límites de la actual política
marcados por los firmantes del documento son correctos, pero si
no señalamos los aciertos (que no estaban presentes en etapas
anteriores) podemos caer en un abordaje demasiado parcial y por
lo tanto estéril para la acción política. Las empresas
privatizadas no tienen en muchos casos el mismo margen de
maniobra que tuvieron con Menem o con la Alianza, tanto que
algunas tuvieron que retirarse del país. El pago de la deuda
externa no fue una medida de máxima, pero dada la relación de
fuerzas existentes (innegable debilidad del campo nacional y
popular como para forzar el no pago de la deuda ilegítima) ¿qué
alternativa viable que no dejara al país peor que antes quedaba?
Sobre el tema creo que ha resultado muy oportuna la postura
expresada en este mismo Foro por Theotonio Dos Santos (que no es
un exponente del pensamiento dominante sino de la teoría de la
dependencia).
Por otra parte, tanto la desocupación como la pobreza han
disminuido. La pobreza según las últimas cifras para América
Latina ha disminuido más que en cualquier otro país de la
región. Incluyendo en la comparación a Venezuela (lo que no es
poco). Lo mismo ocurre con respecto a la desocupación. Que hay
mucho plan social y estadísticas que en algunos casos terminan
dibujando un panorama más alentador de lo que realmente es, no
lo voy a negar. Ahora, eso no nos puede conducir a sostener que
estamos igual o peor que antes. Ya en el 2004 cuando estudié la
desnutrición infantil en Corrientes se observaban cambios
positivos en el sistema de salud de la provincia con respecto a
lo que ocurría en años anteriores; así lo confirmaba la
correlación entre distintos indicadores significativos. Los
análisis totalizadores, para pasar de la abstracción a la
concreción deben basarse en el análisis de la relación concreta
entre las particularidades que lo integran, de lo contrario la
única totalidad que logramos captar en nuestra teoría es una
totalidad abstracta.
"En todo su recorrido el gobierno de Kirchner ha
ajustado su línea política al balance de fuerzas
consolidado en los círculos del poder económico tras
el derrumbe de la convertibilidad. En esos círculos
tiene un peso decisivo el capital extranjero. Un
estudio reciente del INDEC reveló que en la cúpula de
las 500 empresas líderes, generadoras de un tercio del
valor agregado total, dos tercios de las firmas son
extranjeras y se apropian el 90 % de las utilidades.
Entre este núcleo influyente del capital imperialista
y la gran burguesía exportadora existe una relación de
alianza política y una asociación de negocios, aunque
no una fusión de intereses. En este punto la
resistencia al ALCA, tanto de la burguesía industrial
argentina como de la brasileña, es indicativo del tipo
de equilibrio que intentan mantener con el
imperialismo y de su necesidad de preservar ciertas
áreas del mercado interno regional. A diferencia de
economías primarias exportadoras, como la chilena o
las de América Central, las de los dos países más
fuertes del cono sur han alcanzado un cierto
desenvolvimiento y diversificación de sus fuerzas
productivas, de modo que su patrón de acumulación no
es una simple correa de transmisión de la reproducción
ampliada existente en las metrópolis capitalistas."
Comentario: Que la no inserción en el
ALCA es conveniente para la burguesía “argentina” en su
intento de mantener cierta relación de equilibrio con el
imperialismo, no es razón para ocultar simultáneamente que esa
política genera contradicciones con los intereses de la
burguesía yanqui (daría para otro largo debate cuál es el patrón
de acumulación actual).
Bush es obviamente la expresión política de dichos intereses
y su objetivo en la Cumbre de Mar del Plata fue muy distinto al
de Kirchner y Lula. Pero además, si apoyamos la política
revolucionaria de Chávez, cómo justificar su alineamiento con
estos gobiernos si son simplemente la expresión de una burguesía
que negocia equilibrios regionales con el imperialismo para
mantener áreas de influencia local. Todo parece indicar, y el
comportamiento político de
Chávez así lo demuestra, que las cosas son bastante más
complicadas de cómo las pinta este análisis, y que estos
gobiernos populares tienen una relación compleja con sus
respectivas burguesías ya que esta altura de la globalización
están más atadas al bloque imperialista de lo que se supone (sin
que esto suponga ignorar las contradicciones secundarias
existentes). En ese mismo estado de situación, no se puede
ignorar que la defensa del Mercosur como alternativa al ALCA es
en principio una prioridad, definir luego el contenido más
profundo de dicha política tendrá que ver con la relación de
fuerzas que se vaya construyendo dentro del bloque nacional de
las naciones que integran el Mercosur. Pero es una construcción,
no nace por decreto.
"El programa del kirchnerismo refleja el nudo de
intereses que configuran el bloque exportador, aunque
no es su expresión corporativa. Necesita establecer un
cierto juego de compensaciones para mantener la
estabilidad del sistema y, al mismo tiempo, reservarse
un papel arbitral. En esta dirección se inscriben
ciertas concesiones a la CGT a cambio de garantizarse
un control sobre el movimiento obrero: recortes
limitados al régimen de flexibilización laboral,
entrega de la administración de algunas áreas de las
obras sociales, beneficios a sindicatos (camioneros,
obras sanitarias, La Fraternidad), etc. A la vez, con
la finalidad de ponerse a salvo del desbarajuste
inflacionario, impone límites a la especulación del
capital monopólico mediante el acuerdo de precios. Sin
embargo, la resultante final de esta suerte de toma y
daca es inconfundible. Por ejemplo, amenaza aplicar la
ley de abastecimiento a los petroleras si no cubren la
demanda interna de gasoil, alarmado por la inminencia
de una crisis energética, pero al mismo tiempo otorga
nuevos beneficios impositivos y aduaneros a las
empresas que por no haber cumplido con los contratos
son culpables de esa crisis."
Comentario: Las concesiones que el gobierno realiza a la
CGT (que no son nenes de pecho) son la expresión precisamente de
un bloque alternativo al dominante pero atravesado por tensiones
internas, ya que la dialéctica opera no sólo entre bloques sino
en su interior. Si el kirchnerismo fuera lo mismo o peor que los
gobiernos anteriores, estas concesiones no serían necesarias, ya
que en su seno no estarían los sectores que se identifican con
los intereses de los trabajadores. Si los sindicalistas que
integran el bloque que se estructura en torno a este proyecto
político fueran simples representantes de la patronal y el
imperialismo, como ocurrió con Menem, la necesidad de esta
política de concesiones sería absurda o el producto de un
enfrentamiento entre bloques, pero aquí se está resolviendo al
interior del bloque nacional. Sin embargo, también están en este
bloque fuerzas enemigas, porque como sostuve en otra
oportunidad, lo novedoso de la última etapa del imperialismo es
que sus tentáculos (y los de sus socios nativos) han penetrado
al interior del campo nacional no circunstancialmente a través
de algunos políticos que actúan como sus intelectuales
orgánicos, sino mediante una alianza permanente con la burguesía
“nacional”. Ahora, abandonar este campo a su suerte decretando
su inviabilidad porque está "contaminado" es exponer a los
sectores populares a una derrota segura. La batalla hay que
darla allí donde se está librando.
"Los resultados de este “modelo productivo” son una
marcada concentración de la riqueza y agudización de
la desigualdad social; altos índices de marginalidad;
fragmentación del mercado laboral entre la capa de
trabajadores en blanco y los que están en negro, sin
ningún tipo de seguridad social ni derechos laborales
y con sueldos depreciados; desvalorización del salario
medio; concentración y extranjerización del capital y
tasas de ganancias extraordinarias para las fracciones
de la gran burguesía. “Están ganando como nunca. Va a
haber ganancias y rentabilidad cada vez más altas”,
dijo Kirchner ante 300 inversores internacionales
durante su reciente visita a Nueva York, confirmado
este cuadro de situación.
Comentario: la concentración de la riqueza y desigualdad
social no son una marca registrada del gobierno de Kirchner (y
ni siquiera de los últimos treinta años de historia argentina)
sino del actual capitalismo global, incluyendo cada vez más la
propia realidad de los países imperialistas. El problema pasa
por plantear cuál es la relación de fuerzas reales y a partir de
allí desde dónde se da la batalla para modificarla a favor de
las fuerzas nacionales y populares.
"El Ejecutivo desarrolla su programa centralizando
firmemente los mecanismos del poder institucional,
frente a una oposición desarmada políticamente y sin
programa alternativo. A tales fines se ha asegurado el
control del Consejo de la Magistratura, y con ello la
facultad de designar y destituir jueces; ha dotado de
facultades extraordinarias al jefe de gabinete para
modificar el presupuesto aprobado por el Congreso; ha
garantizado la vigencia de hecho de los decretos de
necesidad y urgencia mediante una reglamentación de su
tratamiento legislativo que no impone plazos... La
paradoja de esta situación es que a medida que el
kirchnerismo concentra los resortes institucionales,
el poder que tiene entre las manos se vuelve cada vez
más vacío. La crisis de representatividad que estalló
en diciembre de 2001 no está clausurada y la
recomposición política que logró imponer el conjunto
de viejos y nuevos partidos en mayo de 2003, tiene un
carácter provisorio, reflejado por manifestaciones
inconfundibles como la compra de votos en sucesivas
elecciones nacionales y provinciales, las cooptaciones
de opositores y, en otro orden, la descomposición de
la burocracia sindical y la degradación del sistema
judicial."
Comentario: Si el gobierno concentra poder y no lo
utiliza para profundizar una política de liberación es evidente
que se irá vaciando de contenido, ya que si no expresa a los
sectores populares y por otro lado no es el conductor que
necesita el imperialismo y la oligarquía, su permanencia en la
Rosada se tornaría insostenible. Hasta el momento el termómetro
de la política no indica eso, e insisto en que lo que ocurra no
es ajeno a nuestro comportamiento político, Si somos plenamente
conscientes de cuál era el panorama de la Argentina en 2003 (con
una primera minoría expresada por el menemismo y una derecha
tradicional conducida por López Murphy en crecimiento), no caben
dudas que el kirchnerismo avanzó mucho más de lo imaginable. Y
que pueda superar sus límites depende no sólo de él sino de las
fuerzas política que lo acompañen, empujándolo hacia adelante o
haciéndolo retroceder.
"Las grandes masas obreras y populares no tienen lugar
en un orden institucional altamente corrompido, cuyos
partidos mayoritarios se han alternado en el gobierno
y en la oposición para reproducir las políticas
públicas de un modelo profundamente colonizado por el
capital extranjero. Pasaron más de treinta años desde
la emergencia del último Frente Nacional encabezado
por el general Perón. Desde entonces, el movimiento
que el jefe popular fundara a mediados de los 40 se ha
precipitado en un curso de degradación y decadencia,
confirmando el cierre de todo un ciclo histórico. En
consecuencia, las próximas luchas populares y
nacionales tendrán que retomar la historia en el punto
de quiebre que significó la contrarrevolución de marzo
de 1976. Pero esto será obra de un frente
revolucionario de los trabajadores, de las clases
medias empobrecidas, de las capas bajas de la burguesía
nacional y de las grandes masas excluidas. Su norte
será el socialismo y la unidad antiimperialista de
América Latina."
Comentario: La decadencia del peronismo es un signo
evidente, por lo que comparto este juicio emitido en el
documento; pero, por otra parte, no encuentro forma de darle
continuidad en una nueva etapa a las luchas nacionales y
populares desde el cuadro de situación que nos presenta. Lamento
decir que de ninguna manera la lucha podrá ser retomada a partir
del quiebre de 1976, además yo diría que ese quiebre ya se había
comenzado a expresar, a modo de experiencia piloto, con Rodrigo
y López Rega durante el gobierno de Isabel. Desde aquellos años
hasta la actualidad mucho ha cambiado no sólo la estructura
productiva del país sino también su superestructura política e
ideológica. Y en ese cambio están comprendidas las fuerzas del
bloque nacional y popular. Han cambiado algunos de sus
componentes (surgimiento de grandes masas marginadas, mayor
debilidad de la clase obrera, crecimiento de las capas medias
empobrecidas, debilidad de las Fuerzas Armadas, claudicación
definitiva de la burguesía nacional), han cambiado las visiones
de mundo y hay una penetración orgánica del imperialismo al
interior del bloque nacional (vía burguesía "nacional" y agentes
encumbrados de la superestructura política). A quienes
representa por ejemplo Alberto Fernández. Ahora, ¿D´Elía
representaba, lo mismo, o él y los que expresan posiciones
similares dentro del gobierno son indicadores de la
contradicción al interior del bloque analizado?
Para concluir con estos comentarios al trabajo de los grupos
firmantes del documento, diré que no falla en su abordaje
general de la estructura económica de nuestro país y en los
cambios operados en el bloque dominante. Su problema radica en
que no identifica cuál es el espacio en el que realiza su
práctica el sujeto político integrado por las clases y sectores
dominados, por lo tanto resulta imposible trabajar junto a dicho
sujeto para construir el socialismo que proclama. ¿En qué lugar
se produce el punto de encuentro entre la teoría y la práctica?
¿Cómo llega el sujeto pueblo al socialismo, por vía del
espontaneísmo? Esta parece ser una historia hecha sólo por las
clases dominantes, mientras las clases dominadas y explotadas o
los sectores directamente marginados, son simples espectadores
que un día despertarán de un largo letargo para impulsar de
repente, sin previo aviso, una conciencia plenamente socialista
y por lo tanto revolucionaria.
En este debate somos todos socialistas, ese no es el problema.
Aquí lo que hay que plantear son tácticas y estrategias
concretas para trabajar junto al sujeto del cambio, en una
relación dialéctica que nos permita materializarlo. Si nos
quedamos a la vera de la historia viendo transcurrir procesos
que no son puros, lo más probable es la que la revolución nos
encuentre también como espectadores, por lo tanto ajenos a ella.
Insisto en algo sostuve en otra oportunidad: la IN debe mantener
un equilibrio político que la aleje de dos desviaciones posibles
y observables:
1.Transformarse en un nacionalismo burgués o en un
“nacionalismo” simplemente, por lo tanto, en la derecha del
bloque nacional.
2.Desplazarse hacia una izquierda ubicada fuera de dicho bloque.
El predominio de cualquiera de estas opciones, o la
consolidación de ambas a la vez, significaría que nuestra
identidad se ha perdido, ya que nacimos como una alternativa
revolucionaria y socialista (por eso de izquierda), pero inmersa
en el bloque de fuerzas nacionales y latinoamericanistas (por
eso nacional). Equilibrar los términos no sólo en el discurso
sino también en la práctica política ha sido nuestro mérito
pasado y debe constituir nuestra opción a futuro, si es que
queremos integrar el sujeto del cambio que se está gestando en
la Patria Grande. La tarea de formar cuadros ideológicamente
claros, consustanciados con las banderas históricas y a la vez
actualizadas (recuperar la identidad), constituye por lo tanto
una prioridad impostergable que muchos dirigentes no han
comprendido. Si no ponemos a prueba nuestros reflejos corremos
el riesgo de convertirnos en más de lo mismo, con lo que la
razón de nuestra existencia se habría esfumado como pompa de
jabón
La Plata (Argentina) 2007
Fuente: Cuaderno de la Izquierda Nacional de la publicación
digital El Ortiba. Responsable General de redacción y
compilación de contenidos:
Alberto J. Franzoia
- Visita nuestro cuaderno:
http://www.elortiba.org/in.html
(1) Causa Nacional, PSIN (2da Época) y
Socialismo Latinoamericano son grupos de la izquierda nacional argentina
que se oponen al gobierno de Kirchner, su exponente más destacado es
Osvaldo Calello y el documento fue presentado sobre fines del 2006
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