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Ciencia y Conciencia
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030108 - En el año 2005 se había publicado en el foro digital Reconquista Popular (Argentina) un trabajo de Hart Dávalos (1) quien, como ya señalamos en otra oportunidad (2), es un hombre que desempeña una función esencial en Cuba para favorecer el permanente desarrollo de un materialismo realmente dialéctico, evitando las trampas que nos tienden las versiones vulgares del marxismo, debilitadas tras el derrumbe del stalinismo pero nunca sepultadas definitivamente. La necesidad abordada por éste de estimular un vínculo fuerte entre la ciencia y el desarrollo de la conciencia de los movimientos sociales, adquiere plena vigencia tanto por las críticas que Fidel Castro formuló en ese momento a la revolución cubana, como por los nuevos desafíos que han surgido en otros espacios de la Patria Grande con el triunfo electoral de sectores políticos alternativos a los que habitualmente ocuparon el poder.

Sabemos que la relación objeto-sujeto, materia-conciencia, es una relación dialéctica en la que los polos se influyen y transforman en un permanente devenir histórico. Ser materialista, contrariando la noción instalada por la ideología dominante, no es negar la importancia del sujeto en la construcción de la historia sino reconocer las condiciones objetivas en las que lo hace. De las condiciones materiales existentes surgen determinadas expresiones políticas, jurídicas y las formas que adquiere la conciencia social. Las circunstancias hacen por lo tanto a los hombres, pero Marx sostuvo en su crítica a Feuerbach que además, para no caer en un materialismo vulgar, es necesario reconocer que los hombres también hacen las circunstancias (3). Por lo tanto, las ideas vuelven sobre las causas materiales que las gestaron actuando sobre ellas para consolidarlas o modificarlas. Si los hombres no hicieran las circunstancias el socialismo sería absolutamente inviable, ya que las condiciones objetivas para el cambio generadas por el desarrollo histórico del capital, son una condición necesaria pero no suficiente. Es decir, son los sujetos con su conciencia los que completan la ecuación para que el cambio se haga posible. Sin condiciones subjetivas no existe la revolución, ni tampoco la posibilidad de consolidarla una vez producida.

Sin embargo, entre las condiciones objetivas y el desarrollo de la conciencia suelen interponerse obstáculos (la ideología de la clase dominante en el capitalismo en general, ciertas desviaciones en países que promueven el desarrollo del socialismo, ingerencia de la propaganda imperialista en los países que transitan el camino de la liberación nacional, etc.) que hacen que la conciencia encuentre serios obstáculos en su proceso dialéctico de desarrollo. Por eso se requiere el auxilio permanente de la ciencia, el materialismo histórico y dialéctico, a través de los trabajadores intelectuales especializados en cada área, para abastecer y robustecer a la conciencia popular con los insumos necesarios para vencer los desafíos de la historia. La existencia objetiva por ahora de la división del trabajo (manual-intelectual) no debe conllevar por lo tanto una competencia jerarquizada, sino una tarea de colaboración mutua para el triunfo y consolidación de los procesos revolucionarios. Colaboración en la que la ciencia nutre tanto como abreva en la práctica de los movimientos populares

Los desafíos actuales de la revolución cubana llevaron a Fidel a plantear la necesidad de un fortalecimiento de la superestructura moral para vencer la corrupción. Hart Dávalos señala la importancia que adquiere vincular a la conciencia con la ciencia para dar una respuesta adecuada. El desafío supera a la realidad cubana (que por cierto es la que tiene más batallas ganadas en este terreno), extendiéndose a otros países de nuestra América Latina que han avanzado política e ideológicamente en los últimos años. El cambio de comportamiento electoral, junto a las críticas al neoliberalismo y el intento de transitar rutas alternativas, representan un desarrollo de la conciencia real.

Decíamos cuando se dio el triunfo de Evo Morales en Bolivia:
“Las clases minoritarias y dominantes que han dirigido habitualmente el destino de los pueblos, nos enseñan a pensar el mundo de una determinada manera. Sus sistemas educativos están diseñados para instalar la lógica del poderoso. Por lo que respondiendo a una supuesta "naturaleza de las cosas" las elites deben dirigir a las masas, pues son los únicos capacitados para hacerlo satisfactoriamente. El problema claro está, no es que las elites crean esto, sino que las masas lo compartan. Pero como la historia avanza por caminos insondables, llega un tiempo en que la "naturaleza de las cosas" se presenta como lo que realmente es: la ideología de las clases dominantes. Y entonces la conciencia popular, con aciertos y errores, comienza a adueñarse de su futuro” (4). Sin embargo, las clases dominantes no se darán por vencidas, porque de hecho no lo están, con lo que los intentos secesionistas que están tan presentes en Bolivia más una variada gama de provocaciones intentando desestabilizar a Evo, serán una constante del futuro inmediato, cuyas mayores posibilidades de concreción estarán presentes si la batalla de las ideas no se resuelve claramente a favor de los sectores populares. Y para que esto ocurra la categoría “unidad nacional para la revolución” debe presidir la acción política cotidiana.

En Venezuela, con casi diez años de proceso revolucionario, los sectores oligarca-imperialistas contando a su favor con la plataforma social que le otorgan importantes sectores de capas medias que durante décadas fueron seducidas por las ideas dominantes, intentarán cercar a Hugo Chávez después del pequeño, muy pequeño triunfo en términos cuantitativos, que obtuvieron en diciembre pasado. El gobierno cometió ciertos errores que intentamos poner sobre el tape en un trabajo titulado “Por ahora no pudimos. Sólo por ahora”. Mientras tanto la oposición comienza a trabajar sobre algunas grietas internas que la derrota ha ocasionando en la revolución bolivariana; si lo consigue estaría capitalizando a su favor una derrota circunstancial de los revolucionarios para transformarla en una victoria estratégica para sí. Otra vez el problema de la unidad nacional y popular aparece como la clave.

Sería un grave error por lo tanto, adoptar posturas triunfalistas tanto allí donde la revolución sigue sus planificados pasos como mucho más aún en los procesos que dejan ver grietas preocupantes. El enemigo no está vencido, simplemente se ha agazapado esperando su oportunidad. Claro que Cuba tiene la gran ventaja de tener al enemigo de clase instalado principalmente fuera de su territorio; distinta es la realidad de países como Bolivia o Venezuela. La historia de nuestra América Latina es rica en ejemplos trágicos sobre las consecuencias no sólo de procesos de transformación económica incompleta, sino de insuficiencias en el desarrollo de una visión de mundo alternativa a las que las clases dominantes han instalado durante su largo reinado. Y esa visión de mundo es fundamental porque es la que puede sedimentar la unidad del pueblo. Para evitar que el ataque resulte mortal para las esperanzas populares, es necesario entonces desarrollar las defensas con anticipación. Junto al impostergable cambio revolucionario de las condiciones materiales, el desarrollo permanente de una sólida conciencia popular y latinoamericanista, es el mejor arsenal para el caso. Por esta razón los aportes de una ciencia al servicio de la liberación nacional y social, gestando vasos comunicantes entre la producción de ideas y conocimientos con la práctica de los movimientos populares, resultan esenciales para profundizar la construcción de un futuro distinto. Esta no es una batalla que se pueda ganar con discursos panfletarios, reacciones políticas infantiles (propias de sectores ultraizquierdistas) e improvisación con culto a la personalidad. Es cierto que como dijo el poeta “caminante no hay camino se hace camino al andar”, pero siempre se necesita de una buena brújula para saber orientarse. Y el desarrollo riguroso de ideas y conocimientos alternativos cumple ese papel, cuando se intenta vencer en difíciles batallas, a enemigos que durante décadas han tenido a su favor la producción del imaginario colectivo.

La Plata (Argentina), enero de 2008

(1) Hart Dávalos Armando, “Ciencia y conciencia”, publicado el 21 de diciembre de 2005 en Reconquista Popular

(2) Franzoia Alberto, “Las desviaciones del materialismo histórico. El materialismo vulgar”, publicado en abril de 2005 en Reconquista Popular y en Investigaciones Rodolfo Walsh.
Este trabajo surgió como consecuencia del análisis sobre: Hart Dávalos Armando, “José Stalin”, publicado el 11 de marzo de 2005 en Reconquista Popular.

(3) Marx Carlos, “Tesis sobre Feuerbach”, en “El pensamiento de Marx” de Humberto Cerroni, página 129, Ediciones del Serbal, 1980

(4) Franzoia Alberto, “Evo Morales: el triunfo del pueblo boliviano”, publicado en diciembre de 2005 en Reconquista Popular

 

 

 

 

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