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260508 -
Mafalda nunca fue públicamente
bebé, nació siendo ya una niña de mirada aguda y verbo crítico
allá por septiembre de 1964. Al cumplir cuarenta años con
nosotros, aunque no con su propia vida, se realizaron diversos
homenajes en todo el mundo, ya que su fama trascendió, como
pocas, las fronteras de esta patria celeste y blanca que la vio
crecer. Entre tantas cosas que se dijeron para agasajarla,
surgió un relato escrito por el filósofo argentino residente en
Milán, Daniel Balditarra. Él nos presentó lo que imaginaba como
la cara actual de Mafalda y sus amigos, una mirada posible por
cierto, pero no universalmente válida. Por dicho motivo elaboré
en aquella oportunidad otra mirada, alternativa, que tampoco
tiene pretensiones de validez absoluta, pero que anhela
introducir el aconsejable ejercicio de dudar:
¿Será Mafalda en su adultez una simple soñadora mientras
el globo terráqueo gira fatalmente en dirección contraria a sus sueños?
¿La única posibilidad que nos ofrece la permanencia en nuestra patria es
adaptarnos al statu quo o fracasar? ¿Es válida la salvación individual
buscando una vía de escape al primer mundo?
Como sostenemos más adelante, los colores predominantes
en un lienzo dependen de la paleta de cada pintor. Y esa paleta es el
resultado único e irrepetible de texto y contexto. Porque toda historia
de vida debe ser interpretada a partir de la historia social en la que
se forjó, pero no es menos cierto que ésta es, por otra parte, el
producto de la interrelación entre múltiples historias personales. De
las diversas combinaciones posibles surgen los colores predominantes,
los distintos rostros de Mafalda y sus amigos.
La Plata, mayo de 2008
Querida Mafalda: *
Por Daniel Balditarra
En este día tan
especial me acordé de tu cumpleaños...
¡Cómo
pasa el tiempo! Nacimos en el corazón de un país que soñaba.
¡Cuántas utopías! ¡Cuántos deseos de crecer, de mejorar las cosas!
Nos
tocó convivir con un tiempo de hombres creativos: Luther King, Che
Guevara, Juan XXIII, John Kennedy; nos trasmitieron el sentido de la
justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de
pensar con la propia cabeza...
Ayer me
preguntaba por nuestra amiga Libertad, aquella pequeñita que un día
encontraste en una playa, no me acuerdo si era Santa Teresita o Mar del
Tuyú, me acuerdo todavía cuando la presentaste a tus padres...
Era
vivaracha y quemadita por el sol de
febrero.
¿Dónde
vive Libertad? ¿Es verdad que la mataron durante la dictadura? Dicen que
la torturaron y su cuerpo desapareció en el Río de la Plata....
Me
cuesta pensar que se murieron sus sueños. ¿Y si vive? ¿Estará
filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la vida?
¿Que
fue de Susanita? ¿Se casó? ¿Pudo realizar su vocación de ser madre? La
imagino viviendo en alguna ciudad de provincia, paseando del brazo del
marido (un hombre bajo y calvo) en una tarde de verano, contenta con sus
hijos y cuidando el primer realizada como tantas comunes mujeres...
Supe de
Manolito, que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta
crisis. Los últimos días lo vieron cabizbajo, murmurando palabras,
abandonado como un mendigo en una estación de trenes, triste y abatido
como tantos...
Sé que
Felipe vive en La Habana, que probó con el cine, que tiene un taxi y que
habla a los turistas de Fidel y de la revolución con el mismo
entusiasmo de cuando vivía en Buenos Aires...
A
Guille, tu hermano, lo escuché tocar, hace poco, en la Scala de
Milano.Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado en los
últimos años de Alfonsín, me contó que es feliz con su nueva pareja...
Y vos,
querida amiga, ¿cómo estás?
Hace
tanto tiempo que no tengo noticias tuyas. Sé, por otros, que seguís
escuchando la radio, que leés los diarios del mundo, que te duele el
Irak como te dolía Vietnam, sé que trabajas para la FAO por los pueblos
del hambre, que estás indignada por la prepotencia de Bush. Me llegó tu
pedido para juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, sé que
siguen las reuniones en tu casa de París, que estás confundida, inquieta
preocupada por el futuro del mundo...
En fin,
Mafalda, sé lo suficiente como para saber que seguís viva, viva en el
alma, niña como siempre...
De
parte mía sigo escribiendo siempre, renegando porque me falta tiempo;
creyendo, como siempre, en el valor de la sinceridad, perdiendo
oportunidades por manifestar mis ideas. Algunos días estoy triste y
deprimido, pero puede siempre más la alegría que la tristeza...
El
mundo no mejoró mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra
patria.
A
veces, cuando miro el globo terráqueo, encuentro tu mirada, pienso en
todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que protestan,
de los que no se conforman, y de los que viven en la atmósfera del
optimismo y de la justicia..
Esos
ojos, junto a los míos, te desean un feliz día, querida amiga, por otros
cuarenta años tan intensos y jóvenes como los que has vivido.
Un beso
grande de tu amigo que te quiere como siempre.
Miguelito.
OTRA
MIRADA SOBRE MAFALDA*
Por
Alberto J. Franzoia
Obviamente el presente que Daniel Balditarra nos pinta de
Mafalda y sus amigos está impregnado por los colores que predominan en
su paleta. Me pregunto ¿es esta la única pintura posible? Creo que no.
Para interpretar una obra es necesario, entre otras cosas, conocer la
biografía del autor. ¿Si Picasso hubiera sido un talentoso fascista
durante la Guerra Civil de España, existiría el Guernica? ¿Un José
Hernández mitrista, identificado con los intereses de la oligarquía,
hubiera escrito Martín Fierro? ¿De un Pontecorvo aburguesado e instalado
en la óptica de muchos intelectuales europeos hubiera surgido Queimada?
La obra es el producto de la relación dialéctica entre la historia
(social) y la biografía (personal) de su autor. No hay talento o ingenio
en el vacío sino situado, y al situarse, su perspectiva o visión de
mundo va definiendo los tonos dominantes de la obra.
Tonalidades grises parecen predominar en la pintura de Balditarra,
aunque en el tramo final pretenda disimularlo incluyendo la mirada de
los optimistas que siguen luchando. La historia reciente de nuestro país
y su gente la conocemos muy bien casi todos los que la vivimos o
padecimos, pero qué sabemos del autor del cuadro presentado. Poca cosa
pero, quizás, suficiente como para interpretar sus pinceladas más
gruesas. Hombre propenso a filosofar (Doctor en Filosofía), lo cual es
muy saludable; pero ¿desde qué lugar filosofa? Desde Milán, donde se
radica durante los primeros años de la versión liberal de la democracia
inaugurada por Raúl Alfonsín. Años de un fabuloso fraude intelectual que
terminó decepcionando a amplios sectores de las capas medias argentinas,
aquellas que habían creído que: "Con la democracia se come, se educa y
se cura". Luego vino la segunda década infame, encabezada por ese
pequeño y patético personaje de nuestra historia, que no debería haber
existido, pero que demasiadas cabezas confundidas lo hicieron posible.
Porque recordemos que Menem gobernó durante dos períodos consecutivos
como consecuencia del consenso obtenido y, en este caso, no sólo de
sectores de las capas medias (y bajo la tutela condescendiente de la
oligarquía) sino también de otros desmemoriados, como una representación
sindical (CGT oficial) que produjo vergüenza ajena. Hasta que el
castillo de naipes finalmente se derrumbó; la torpe mano de un Alianza
impresentable conducida por el archiconservador Fernando "el autista",
terminó con el "sueño" de la democracia dependiente con desarrollo.
Resulta imposible (y no es mi intención) analizar en pocas líneas esa
etapa democrática tan compleja, con diversos matices, saludable porque
marcó el fin en el plano político de la larga noche del terrorismo de
Estado, pero decepcionante en cuanto a la posibilidad de recorrer el
camino de la liberación nacional y popular. Muchos continuamos la lucha
por otro país en esta nueva etapa con sus luces y sombras, otros, a
quienes no juzgo, eligieron el escepticismo, la desesperanza, el refugio
personal, a veces en el primer mundo. Demasiado han tenido que ver "los
representantes del pueblo" para que este camino se haya convertido en
una ruta tan transitada, sin embargo, es una ruta sin salida.
Volviendo al autor, considero que esta mirada nostálgica,
puesta en boca de Miguelito, tiene las mejores intenciones y,
posiblemente, hayamos compartido algunos sueños, pero dónde quedaron las
convicciones y las utopías. ¿Sólo es posible evocarlas como un pasado
perdido y un futuro que se presenta como deseo poco probable? ¿Es la
ruta individual y sin salida la única opción? Definitivamente me niego
a aceptar esta versión derrotista de la historia popular. Hemos perdido
algunas batallas, qué duda cabe, pero como habitualmente decimos los
revolucionarios (no rebeldes o progresistas) no hemos perdido la guerra.
Hoy surgen nuevas oportunidades, porque la historia es un constante
flujo y reflujo. La visión del futuro inmediato depende de cómo nos
instalemos en el presente. Emigrar no significa necesariamente renegar
de las luchas llevadas adelante en la tierra de origen, ya que la
guerra se gana desde distintas trincheras cuando la causa es clara y el
esfuerzo permanente. Pero también cabe la posibilidad de instalarse en
las comodidades del primer mundo, disfrutar el status de intelectual y
mirar la biografía pasada como una etapa que quedó en el recuerdo, una
hermosa y juvenil aventura que terminó. Entonces nos queda admitir sin
rodeos nuestra deserción, lo que requiere una honestidad intelectual
difícil de ejercer, o podemos autojustificarnos diciendo que el mundo
cambió demasiado (o no cambió nada) y aquellos sueños ya no lograrán
materializadse, o, en una versión más progre, contentarnos con una
identificación a la distancia con los que protestan, pero sin mayores
compromisos, imbuidos de esa insoportable levedad del ser.
Yo tengo otra versión de lo sucedido. Me cuentan que el
presente de Mafalda tiene algunos tonos más profundos que no aparecen en
la pintura de Balditarra. Porque ella, al igual que el resto de sus
amigos, ha dejado atrás la maravillosa niñez. Ya no se conforma con
practicar una mirada ácida sobre el planeta Tierra o bien organizando
colectas altruistas, sino que está intentando modificar el escenario con
un compromiso adulto, entre otras cosas para que la caridad sea cada vez
menos necesaria. Pero Mafalda no vive en un espacio indefinido llamado
globo terráqueo, tiene un lugar de residencia concreto desde donde
actúa. Me dicen que está viviendo en Argentina, soportó persecuciones y
hasta la cárcel durante los años de plomo. Se la ha visto recientemente
participando en las luchas populares que llevan adelante las formas
alternativas de organización social gestadas por el pueblo argentino.
Actualizando métodos para conquistar sus utopías, para que la vida no
sea una larga antesala en la que esperamos a la muerte. Creyendo que
otro país y otro mundo (en nada parecido al primer mundo) son posibles,
y trabajando por ello. Construyendo lo general a partir de la
modificación de lo particular, porque como dice el Nano Serrat "la
mejor forma de ser universal es siendo muy pueblerino". A Felipe lo veo,
o mejor dicho lo vi en un reportaje que le realizó Mona Moncalvillo (al
amigo real de Quino, el que inspiró su personaje) profundamente
comprometido con la construcción del socialismo en Cuba. Un socialismo
latinoamericano, para la Patria Grande, que no siempre es comprendido
por ciertos intelectuales europeos (sobretodo por la izquierda
descafeinada al estilo Negri). Susanita efectivamente se casó y tiene
muchos hijos, Manolito no pudo competir con los hipermercados y perdió
parte de sus ahorros con el corralito, mientras que Guille (¿o Daniel?)
se marchó durante el alfonsinismo y triunfa en Europa; pero ninguno de
los tres se comprometió demasiado con las luchas de su pueblo. Hoy viven
con bastante desesperanza. Por último, con respecto a Libertad, es
cierto, desapareció, la torturaron y la asesinaron, pero previamente
sembró la semilla, por lo que nuevas voces se alzan y, seguramente con
Mafalda en sus filas, expresan con orgullo y convicción: ¡LIBERTAD VIVE!
¡Ah! Miguelito, que sigue manifestando con sinceridad y
esperanza sus ideas, ahora con un mayor compromiso social porque él
también creció, me sugirió algunas de estas líneas.
**Publicados en Reconquista popular en
enero de 2005
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