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Castelli y Moreno. El alma de la Revolución
Ya en 1803, la policía secreta española había calificado a Castelli,
como ‘el más peligroso tupamaro del Río de La Plata.’ (4)/(A.J.Pérez
Amuchastegui, op.cit.TI) ‘De Castelli hay que hablar como quería Martí
de Bolívar, teniendo una montaña por tribuna, entre rayos y relámpagos,
con el despotismo descabezado a los pies, y un manojo de pueblos libres
en el puño.(...) ‘La rehabilitación del Dr. Castelli es la revisión, por
una parte, y la confirmación por otra, de al teoría de la revolución en
el Plata y en América. La justicia tributada a Castelli es justicia
rendida a su generación, a esa generación, la más grande, la más heroica
que hasta hoy alentó en el suelo indiano. Porque Castelli es el espejo
en que se miran todos los doctores de la Independencia.(...) Era
Castelli quien por su vinculación personal con todos sus miembros
ensambla y armoniza los dispares caracteres de los miembros de la Primer
Junta. Viejo amigo de Saavedra, con quien actuara en el Cabildo, años
atrás; casi hermano de Belgrano, íntimo amigo de Larrea y de Azcuénaga;
condiscípulo de Alberti en el colegio colorado de Córdoba; unido a
todos, los unía. (...) El Virrey Cisneros le llamó “el principal
interesado en la novedad”, y Bernardo de Monteagudo [en 1815] le
calificó de “genio ilustre que dirigió los primeros pasos de la Primera
Junta, y por cuyos extraordinarios esfuerzos hemos llegado al camino en
que ahora nos hallamos.(...) y, al establecerse un contacto más íntimo y
profundo entre Castelli y Moreno, nació la conjunción astral que
presidiría los destinos de la independencia y cubriría con su bandera
victoriosa toda la hoya platense, desde el atlántico al Pacífico, desde
el Plata hasta el Titicaca. Mariano Moreno y Juan José Castelli. He ahí
el par de revolucionarios cabales. Ansiaban promover, no sólo un cambio
de hombres y regímenes, sino una transformación profunda en lo político,
en lo social y en lo económico. Buscaban el encumbramiento de los
criollos, llevados por un impulso de libertad y fraternidad. Apasionados
al extremo,, leales hasta el sacrificio con el amigo o el
correligionario, e implacables en su oposición al enemigo; decisión
firme, santa, al servicio de una causa imponderable y noble, valor
moral, conciencia de la responsabilidad; energía tenacidad e
indeclinable resolución en el servicio: Juan José Castelli y Mariano
Moreno. Dice Ignacio Núñez (Secretario de Mariano Moreno. AJL): “El Dr.,
Castelli contaba con cuarenta y tres años de edad en Mayo de 1810, doce
años más que el Dr., Moreno, a quien sin embargo tributaba toda la
consideración que merecían los talentos de este joven, talentos que él
era más capaz que ninguno de apreciar, talentos en fin que rivalizaban
en este país, distinguiéndose los del Dr., Moreno con la pluma, y los
del Dr., Castelli con la palabra.” ¡Puede afirmarse que tal milagro sólo
lo realiza el ideal! Hiciéronse amigos íntimos, Castelli se había
trasladado de su chacra a la casa de los Rodríguez Peña, donde Moreno lo
visitaba casi a diario. Juntos llegaban a la Junta y juntos se
retiraban.(...) En esos días Castelli fue objeto de un espontáneo
homenaje del pueblo porteño. Había llegado a la rada un barco inglés con
la noticia de la revolución en Venezuela. Al desembarcar, su capitán
dando fuertes voces, la difundió a los cuatro vientos. Congregóse una
multitud; improvisóse una manifestación y todos, con el capitán de la
nave a la cabeza, marcharon dando vivas en dirección a la casa de
Castelli para llevarle la nueva del alzamiento producido en Caracas.
Pocos días después, intervino personalmente en la expulsión del Virrey y
de los Oidores. (...) Con esa expulsión, el españolismo quedó decapitado
y definida la lucha en la capital. Así Buenos aires libróse de toda
amenaza interna.(...) [Con su designación al frente] el ejército
auxiliador [del Alto Perú], por cierto, ganaba al caudillo que lo
conduciría victorioso hasta los límites del virreinato; pero la Junta
perdía al revolucionario fanático, al político avezado, al estadista
maduro, y, lo que tuvo mayor trascendencia aun, al vocal conciliador,
que había mantenido la unidad y la armonía en el equipo
gubernamental.(...)(13)(pag20-11-157-158-162-163-179-204-205-206-297-298)(Chaves
Julio C., op.cit.1957)
8-6-1810. Moreno, como Secretario de guerra de la Junta, construyó un
ejército en base a las milicias criollas, otorgando la igualdad a los
indios con derecho a nombrar sus oficiales que tendrían los mismos
derechos que los blancos. ‘Los batallones existentes se volvieron
regimientos; se acopiaron todas las armas disponibles; se convocó a que
regresen al servicio activo todos aquellos hombres dados de baja y sin
ocupación efectiva; se abrió una lista de donaciones con el fin de
solventar los gastos que demandasen las expediciones militares que
debían partir rumbo al norte.’(54)(pag13)(Varela Gustavo en prólogo de
Moreno Mariano, Plan de Operaciones y otros escritos) ‘La Junta convocó
a los oficiales indígenas que estaban desde hacía tiempo alistados en el
cuerpo de Pardos y Mulatos. Una vez reunidos ante el secretario Mariano
Moreno(...), escucharon la Orden del Día, que disponía su igualdad
jurídica, incorporándolos a los regimientos de criollos sin diferencia
alguna y con igual opción a los ascensos.’ (59)(pag99) (Martínez
Sarasola Los Hijos...)
En la Gazeta Moreno destaca el esfuerzo del pueblo pobre para apoyar la
Revolución: ‘Causa ternura el patriotismo con que se esfuerza el Pueblo
para socorrer la Erario en los gastos precisos para la Expedición de las
Provincias Interiores. Las clases medianas, los más pobres de la
Sociedad son los primeros que se apresuran a porfía a consagrar a la
Patria una parte de su escasa fortuna...'(57)(Moreno Mariano, Plan de
Operaciones y..)
20-6-1810.- Castelli y French tomaron prisioneros por la noche al ex
virrey Cisneros, al obispo Lué y a los miembros de la Real Audiencia,
todos leales a España y que conspiraban con Liniers en Córdoba y con
Goyeneche en el Alto Perú, embarcándolos en secreto rumbo a España, con
orden de no tocar ningún puerto hasta las Islas Canarias. Esta medida y
el posterior fusilamiento de Liniers, destruyó el mando
contra-revolucionario, salvando la Revolución en el Plata y sería una de
las razones por las que España no recuperaría jamás la región dominada
por las tropas de Buenos Aires, cosa que si ocurriría en el todo el
resto del continente.
27-6-1810.- Moreno publicó en la Gazeta una clara advertencia a los
enemigos de la revolución: ‘La Junta cuenta con recursos efectivos para
hacer entrar en sus deberes a los díscolos que pretenden la división de
estos pueblos, que es hoy día tan peligrosa: los perseguirá y hará
castigo ejemplar que escarmiente y aterre a los malvados.’(55)
9-7-1810.- El primer Ejército patriota parte rumbo a Córdoba, desde
Monte Castro a tres leguas de la ciudad, al mando de Francisco Antonio
Ortiz de Ocampo e integrada por 1150 hombres. Las órdenes de Moreno era
claras: fusilar a los sublevados donde se los encuentre y sin dilación,
cumpliendo la decisión unánime de la Junta en ese sentido.
17-7-1810.- Ante la gravedad de la situación económica y militar
–Montevideo, Paraguay y Córdoba no reconocían a la nueva Junta, el Alto
Perú estaba abiertamente sublevado contra la Revolución- Manuel Belgrano
pidió en sesión secreta de la Junta un Plan Revolucionario de
Operaciones, plan político y militar de la Revolución, que la Junta
encomendó escribir a Mariano Moreno.
Julio de 1810.- Miranda recibió en su casa de Grafton Street en Londres,
a los delegados de la Junta patriota de Venezuela. Ellos eran Simón
Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez. En simultáneo recibe al
enviado de l Junta de Buenos Aires, Matías de Irigoyen, ante los cuatro
insiste en al necesidad e preservar la unidad de la América Hispana en
un solo gran estado que abarque desde el Río Mississipi (límite Norte de
México por entonces) hasta el cabo de Hornos. Miranda los presenta e
introduce ante el gabinete inglés a quien reclama sin éxito, reconozca a
los nuevos gobiernos americanos y pide, se le extienda el pasaporte para
dirigirse a Caracas. Gran Bretaña por dos veces se niega a permitir a
Miranda embarcarse al nuevo mundo, teme de su saber militar y
particularmente teme su proyecto de unidad continental, pero finalmente
accede. En los primeros días de setiembre de 1810, Bolívar retorna a
Caracas sin poder conseguir que Miranda lo acompañe, el gobierno
británico dilata la salida del viejo revolucionario. Miranda conseguiría
salir unos meses después. En Londres permanecerán Andrés Bello y Luis
López Méndez como representantes de los revolucionarios americanos ante
el gobierno inglés. Andrés Bello ejercerá la jefatura de la Logia en
ausencia de Miranda.
20-7-10.- Estallido de la Revolución en Santa Fe de Bogotá
Francisco de Miranda a Saturnino Rodríguez Peña: ‘La Revolución es una
sola’. Desde Londres, Miranda escribió a Saturnino Rodríguez Peña en Río
de Janeiro. ‘Por nada del mundo quiere que se rompa la unidad de
Colombia –Hispanoamérica.(...) Es uno de los grandes valores de la
América hispana: la unidad, su integración. (...) Y Miranda, filósofo,
no quería que se perdiese.(...) De ahí su preocupación en la hora de la
Independencia, por evitar que ésta pudiese desembocar en la ruptura de
la unidad, desde Texas al Cabo de Hornos. A este propósito se dirige a
su agente Saturnino Rodríguez Peña, para señalarle que los
acontecimientos de Caracas y Buenos Aires son comunes, que las Juntas
que ambos Cabildos han constituido son manifestaciones de una misma
patria indivisible, que bajo esos límites debe desarrollarse.’
(1)(pag119) (Egea Antonio, Miranda, 1987)
21-7-1810.- Cabalgando a marchas forzadas, según las órdenes de Moreno,
el Ejército patriota llega a la jurisdicción de Córdoba, en apenas 12
días.
3-8-1810.- Liniers, que ha reunido 1500 hombres, acompañado de Gutiérrez
de la Concha se retira de Córdoba ante la inminente llegada de las
tropas porteñas, para buscar auxilio en el Alto Perú y las provincias
del Norte. Ante la salida de Liniers, el Cabildo de Córdoba cambia de
actitud y decide recibir a las tropas porteñas y reconocer a la Junta.
6-8-1810.- A marchas forzadas Antonio González Balcarce penetra en los
bosques de Santiago del Estero, capturando a Liniers y demás jefes de la
Contrarrevolución en Córdoba.
Agosto 1810.- El general Ortiz de Ocampo, aconsejado o en acuerdo con el
Deán Gregorio Funes, se negó a cumplir la orden de fusilar a los
contrarrevolucionarios y en un acto de claro desafío a la línea de
Moreno y Castelli, decide enviar los presos a Buenos Aires, lo cual
permitiría el acuerdo entre el partido españolista y los conservadores
de la Junta (representados por Saavedra, Álzaga y Funes) para cambiar el
rumbo de la revolución o para aplastarla, tal cual se temía antes del 25
de Mayo. Esta es la primera intentona de cambiar el rumbo febril y de
avance sin fisuras que Moreno impuso a la revolución. Ortiz de Ocampo
escribe a Buenos Aires al remitir los presos: ‘la mayor parte de este
pueblo se cubriría de luto... y que se (supondría que la Junta) está
dominada por la fuerza y no por el amor que es la base más segura para
cimentar el nuevo sistema de gobierno..’(53)(pag14)(Cit por Varela
G.op.cit.).
Agosto de 1810.- Moreno entiende perfectamente que la llegada de Liniers
preso a Buenos Aires implicaría el fin de la Revolución y la muerte
segura de los revolucionarios, incluso la liquidación del Plan de
Operaciones que está redactando en esos momentos, así escribe al
respecto a Chiclana: ‘Después de tantas ofertas de energía y firmeza
pillaron nuestros hombres a los malvados, pero respetaron sus galones y
cagándose en las estrechísimas órdenes de la Junta, nos los remiten
presos a esta ciudad. No puede usted figurarse el compromiso en que nos
han puesto y si la fortuna no nos ayuda, veo vacilante nuestra fortuna
por este solo hecho.’ (53)(pag14)(Carta de Moreno a Chiclana del
17-8-1810) ‘El enviar los presos a la capital no sólo tiene que ser
leído como un acto de piedad (o de cobardía), sino como una operación
política de los opositores de Moreno, pues el hecho de que Liniers esté
en Buenos Aires preso, con la ascendencia que tenía sobre la población
luego de las invasiones inglesas, significaba un acto de presión
política del que tanto Moreno como sus seguidores debían hacerse cargo.
Liniers pesaba en Buenos Aires el doble de lo que pesaba en
Córdoba.’(54)(Pag14)(Varela Gustavo op.cit.)
Agosto de 1810.- Ante la defección de Ortiz de Ocampo y para impedir que
Liniers llegara a Buenos Aires, y pudiera ponerse al frente de la
alianza entre los españolistas y los conservadores de la Junta, Moreno
destituye a Ortiz de Ocampo, nombra a Juan José Castelli jefe del
ejército auxiliar, a Nicolás Rodríguez Peña como su secretario y a
Domingo French (es decir al jefe de la Logia, Castelli; a su principal
amigo Rodríguez Peña y al hombre de la Logia para las tareas duras,
French) como jefe de un grupo de cincuenta hombres de absoluta
confianza, con al orden de llegar ‘reventando caballos’ a Córdoba y
fusilar a Liniers y los conjurados. En esta decisión se jugaba la suerte
de la Revolución y de sus propias vidas.
25-8-1810.- En menos de 15 días Castelli, Rodríguez Peña y French
arriban a Cabeza de Tigre y fusilan sin dilaciones a Liniers, Gutiérrez
de la Concha y demás cabecillas realistas.
Moreno y los Ranqueles y Tehuelches. Después de haberles dado el derecho
a integrar los ejércitos y cuerpos de la nueva nación con las mismas
atribuciones que el resto de los ciudadanos, Moreno envió una expedición
a las Salinas Grandes, al mando del Coronel Pedro García a buscar el
acuerdo y el apoyo de Ranqueles y tehuelches, comunicándoles que el
nuevo gobierno veía en los indios a sus hermanos y los invitaba a ser
parte de la nueva nación. García viajó con 80 soldados, 300 comerciantes
y peones, 234 carretas, 3.000 bueyes y 500 caballos. García volvió
cargado de sal y con importantes acuerdos con los jefes indios así como
con valiosos datos de un territorio casi desconocido, claro que cuando
García volvió a Buenos Aires, ya gobernaba la Junta Grande y el fervor
por ‘nuestros paisanos los indios’ había cesado. Hasta el final de su
vida García representaría la linea de acuerdo e integración con los
indios de la Pampa y la Patagonia contra las ideas de exterminio que
comenzaron a expandirse apenas derrotado el proyecto original de mayo y
que alcanzaría su plenitud con los genocidas, Rivadavia, Mitre,
Sarmiento y Roca. Aunque con contradicciones Rosas también haría el suyo
propio exterminando gran parte de la población Ranqulche
(Ranqueles).(59)(Martínez Sarasola C.,op.cit)
31-8-1810.- Mariano Moreno expuso en reunión secreta de la Junta, el
Plan Revolucionario de Operaciones que fue aprobado por unanimidad. El
Plan proclamaba abiertamente la independencia sudamericana de España; la
construcción de un potente estado continental sudamericano unido
comprendido desde el Río Mississipi, hasta el Cabo de Hornos, señalaba
que ‘el mejor gobierno es aquel que hace feliz a mayor número de
individuos’(6) todo lo contrario al tan mentado, ‘que quieren que haga
pobres hubo siempre’ tan de moda en estos días. Moreno proponía medidas
para conquistar esa felicidad, propiciaba sublevar a los esclavos
brasileños para sumar enormes extensiones del Brasil esclavista a la
Revolución y poder constituir una enorme potencia americana. Era muy
claro sobre las pasos económicos a seguir, ‘las medidas a adoptar
consistían en expropiar quinientos o seiscientos millones de pesos en
poder de cinco o seis mil individuos, expropiación que beneficiaría a
ochenta o cien mil habitantes. Esa enorme suma de dinero en manos de una
minoría, “no puede dar el fruto ni fomento de un estado, que darían
puestos en diferentes giros en el medio de un centro facilitando
fábricas, ingenios, aumento de la agricultura, etc.(...) En esta virtud,
luego de hacerse entender más claramente mi proyecto, se verá que una
cantidad de doscientos o trescientos millones de pesos, puestos en el
centro del estado para la fomentación de las artes, agricultura,
navegación, etc., producirá en pocos años un continente laborioso,
instruido y virtuoso, sin necesidad de buscar exteriormente nada de lo
que necesite para la conservación de sus habitantes, no hablando de
aquellas manufacturas que siendo como un vicio corrompido, son de un
lujo excesivo e inútil, que deben evitarse principalmente porque son
extranjeras y se venden a más oro de lo que pesan; pero como esta
materia no sea de este tratado, paso a exponer los medios que deben
adoptarse para el aumento de los fondos públicos”.(..) Moreno encara el
problema básico de la Revolución: poner en movimiento y transformar en
generadoras de trabajo, bienestar general y riqueza colectiva las
cuantiosas fortunas atesoradas por la minoría de monopolistas y
usureros. De este modo la agricultura, la manufactura y la navegación
podrían desarrollarse y el país se independizaría del comercio
extranjero.’ (6) (Moreno M. op.cit.) (64)(Chumbita Hugo) El Plan también
proponía industrializar la nación, crear la flota propia, desarrollar la
agricultura y las artes, liberar a los indios del sometimiento y la
servidumbre, entregándoles la tierra; liberar a los esclavos y
propiciaba aplicar el terror sin contemplaciones contra los enemigos y
los españoles. (ver Alberto J. Lapolla, Mariano Moreno. El Plan
Revolucionario de Operaciones y la Revolución Nacional, Popular, y
Americana de la Patria Grande.)
9-9-1810.- Anoticiado de los fusilamientos, Moreno emite una proclama de
la Junta sobre los caídos: ‘Todos ellos o por las leyes del nacimiento o
por el antiguo goce de empleos distinguidos, o por una larga serie de
grandes beneficios debían preferir la pérdida de su propia existencia a
el horrendo proyecto de ser agentes de las calamidades y ruinas de estos
pueblos. Ellos rompieron los vínculos más sagrados que se conocen entre
los hombres, y se presentaron a vuestra vista unos enemigos tanto más
dignos de vuestro odio, quanto habían participado de vuestra veneración
y confianza. Un eterno oprobio cubrirá las cenizas de D. Santiago de
Liniers y la posteridad más remota verterá execraciones contra ese
hombre ingrato...’ (Manifiesto de la Junta del 9-9-1810, cit., por
Varela Gustavo (54), pag15)
‘Allí tenéis la Patria’. Años más tarde, cuando comenzara a escribirse
la historia de la Revolución, uno de los pocos sobrevivientes del núcleo
duro de la logia revolucionaria, Don Nicolás Rodríguez Peña, que había
hecho toda la campaña revolucionaria hasta Ayacucho, junto a Belgrano,
San Martín, O’ Higgins y Bolívar, que se hallaba a la sazón residiendo
en Chile, donde, era considerado junto al venezolano Andrés Bello por
los chilenos y el resto de los americanos, como la estatua viva de la
Revolución de la Independencia (cosa que no ocurría en Buenos Aires,
dado su claro carácter tupamarista-jacobino, morenista y masónico),
escribió a Vicente Fidel López encargado de hacer por parte de los
‘civilizados’ la historia oficial junto Mitre. Don Nicolás respondió con
dureza a una carta de Don Vicente Fidel, donde éste criticaba el
fusilamiento de Liniers y demás jefes de la contrarrevolución, en
Córdoba y Potosí. ‘Castelli no era feroz ni cruel. Castelli obraba así
porque estábamos comprometidos a obrar así todos, lo habíamos jurado
todos y hombres de nuestro temple no podían echarse atrás. ¿Qué fuimos
crueles? ¡Vaya el cargo! Salvamos a la patria como creíamos que debíamos
salvarla. ¿Había otros medios? Así será: nosotros no lo vimos ni
creíamos que con otros medios fuéramos capaces de hacer lo que hicimos.
(...) Arrójennos la culpa al rostro y gocen de los resultados, nosotros
seremos los verdugos y sean ustedes los hombres libres. ¡Ahí tenéis la
patria!’(4)(TI)(A.J.Pérez Amuchástegui, op.cit.,1968)
16-9-1810.- Revolución en México.
El sacerdote popular Bartolomé Hidalgo al frente de tropas
mayoritariamente indias proclama el fin de la dominación española y el
retorno de la soberanía a los indios mexicanos. Su rebelión se inicia
con 600 indios y al cabo de unos pocos meses sus tropas están formadas
por 60.000 naturales. El mismo carácter indiano los sostendrá luego de
su apresamiento, su continuador José María Morelos. El carácter
masivamente indígena de la rebelión exasperará la represión española y
de la Inquisición católica: según denunciaría el mismo Bolívar en la
Carta de Jamaica, entre 1810 y 1815 el terror español asesinaría
1.000.000 de indígenas mexicanos en represalia por haberse levantado en
armas contra el Rey.(18)
Órdenes secretas de Moreno a Castelli como jefe político del ejército
del Alto Perú.
Producido el fusilamiento de Liniers y demás cabecillas
contrarrevolucionarios de Córdoba, Castelli viajó de inmediato a Buenos
Aires y se reunió con Moreno (seguramente también con Belgrano y otros
miembros de la Logia), allí Moreno le encomendó la jefatura de toda la
acción hacia el Alto Perú, ‘para terminar con los mandones del alto
Perú.’ El 6 de setiembre de 1810, Moreno le dio sus instrucciones
secretas para comandar el corazón del proyecto revolucionario expresado
en el Plan, y que sin duda pasaba por concluir la obra inconclusa de
Túpac Amaru, Túpac Katari y Micaela Bastidas, en el corazón de la
América india. Las órdenes fueron dictadas por Moreno y tomadas de puño
y letra por miguel de Azcuénaga:
‘1º- Confirmará a los pueblos de las provincias en su confianza hacia el
gobierno.
2º- Acordar un plan con los gobernadores para hallar un respaldo en caso
desgraciado.
3º- Procurar que el ejército posea un efectivo de 2.200 hombres por lo
menos.
4º- Hacer acopiar víveres en Jujuy y Salta.
5º- Establecer una rigurosa disciplina entre las tropas.
6º- No aventurar combate alguno, sino con ventajas de superioridad
conocida y ‘en la primer victoria que lograse, dejará que los soldados
hagan estragos entre los vencidos para infundir el terror en los
enemigos.’
7º- Agregar a la expedición los soldados patriotas que se encuentren en
Chuquisaca, que fueron conducidos [en 1809] por Nieto desde Buenos
Aires. (Goyeneche ya los había llevado como esclavos a las minas de
Potosí, en castigo pro la Revolución de Buenos Aires. AJL-VZL)
8º- Mantener sus resoluciones en el más profundo secreto, de suerte que
sus medidas sean siempre un arcano que no se descubra sino por los
efectos, pues éste es el medio más seguro de que un general se haga
respetable a sus tropas y temible a sus enemigos.
9º- Entablar negociaciones secretas con Goyeneche.
10º- Si un gobierno propone alguna transacción entrar en negociaciones;
pero sin detener la marcha
11º- Pesquisar en cada ciudad la conducta de los principales vecinos.
12º- El presidente Nieto y el gobernador Sanz, el obispo de La Paz,
Goyeneche deben ser arcabuceados (fusilados) en cualquier lugar donde
sean habidos y a todo hombre que haya sido principal Director de la
Expedición.
13º- Cañete, Terrazas, Orihuela, los Zudañez, Ibarguren y Areta deben
venir a Buenos Aires; los que dieron la cara (contra la Junta) vendrán
presos y los otros, so pretexto de necesitar la Junta de sus luces.
14º- Toda la administración pública debe ser puesta en manos patriotas y
seguras. Tendrá especial cuidado de renovar todos los cabildos en gente
de confianza.
15º- Conquistar la voluntad de los indios, mandándoles emisarios que les
hagan entender que la expedición marcha en su alivio, tratando siempre
de tener a la indiada de su parte.
16º- Hacer nombramientos militares y civiles en calidad de interinos.
17º- Despachar chasquis cada seis días.
18.- Sacar de Potosí a don Indalecio González de Socasa y de Charcas a
Don Eustaquio...(Españoles ricos.AJL) (...)
19º- Siendo unos de los principales fines de la expedición sorprender a
los pueblos del Perú antes de que los refuerzos de Lima pudieran
ponerles en un estado de defensa vigorosa, será quizá conveniente que
una división de 400 hombres, al mando del mayor Balcarce, con cuatro
piezas de tren y 100 hombres de caballería, se adelantase hasta Tupiza (Suipacha
AJL-VZL), donde se mantuviese hasta la llegada del grueso del ejército.
La distancia que hay de Potosí a Tupiza impedirá que esa fuerza fuese
atacada, tomado las precauciones y fortificaciones que enseña el arte.
(Estas increíbles instrucciones militares de Moreno, garantizaron el
primer triunfo de las armas de la Patria en Tupiza, -Suipacha- el 7 de
noviembre de 1810 y la permanencia del Alto Perú en manos de la
Revolución hasta junio de 1811. AJL)(4)(pag275)(3)(pag219)(13)(pag178)
Unos días más tarde, luego del triunfo de Suipacha, Moreno agregaría
nuevas instrucciones: ‘Las circunstancias de ser europeos (españoles.
AJL) los que únicamente se han distinguido contra nuestro ejército en el
último ataque, produce la circunstancia de sacarlos de Potosí, llegando
al extremo de que no quede uno sólo en aquella villa’. (4)(pag281)
Setiembre y Octubre de 1810.- Pese a la oposición de Montevideo, las
localidades de Colonia, Mercedes, Canelones y Soriano, todos pueblos de
la Banda Oriental se proclamaron de acuerdo con la Junta de Buenos
Aires.
14-9-1810.- Revolución en Cochabamba encabezada por Francisco Rivero,
quien luego en 1811 se pasaría a los realistas, traicionando a Castelli
en Huaqui.
18-9-1810.- Revolución en Santiago de Chile. De la misma participaron
los hermanos Carrera, Bernardo O’Higgins, Manuel Rodríguez y Manuel
Dorrego que se hallaba estudiando en Santiago. Moreno había enviado a
santiago a Hipólito Vieytes a llevar la noticia de la revolución porteña
y a buscar el apoyo de los patriotas chilenos.
Moreno el motor de la Revolución. Moreno imprimió un ritmo febril y
potente a su accionar conduciendo el proceso revolucionario según las
líneas trazadas en el Plan, logrando consolidar la revolución y el
primer éxito militar de importancia que aseguraba el Alto Perú para la
Revolución. Su acción decidida y firme contra la contrarrevolución lo
enemista para siempre con Saavedra, Funes y el sector Conservador y
Españolista. En poco tiempo armó dos ejércitos, creó la Gaceta, la
Biblioteca Pública, escribió el Plan de Operaciones. Al mismo tiempo
fundaba la escuela de matemáticas, escribía el prólogo, traducía y
publicaba el Contrato Social de Rousseau, destinaba el Real Colegio de
San Carlos para cuartel de tropas, daba instrucciones para que los
alcaldes de barrio confiscaran los bienes, detuvieran y ejecutaran sin
más trámite a cualquiera que estuviera conspirando contra la Revolución.
Además hizo público los fundamentos del fusilamiento de Liniers y sus
cómplices, señalando que el mismo era una necesidad de la Patria, que
decretaba el ‘sacrificio de esas víctimas a la salud de tantos millones
de inocentes. Sólo el terror del suplicio puede servir de escarmiento a
sus cómplices.’(54)(pag16)(Del decreto de la Junta del 9-9-1810)(tomado
de Varela Gustavo, prólogo cit.Op.cit.) Al mismo tiempo en el Plan
señalaba la necesidad de defender la revolución y atacar al enemigo sin
miramientos ‘maniobrando fuera de regla.’(52) Esta actitud de Moreno de
llevar la revolución hasta el final sin ninguna detención, ni
limitación, apelando a la energía revolucionaria, desató el entusiasmo y
adhesión masiva del pueblo, de las masas indias y los esclavos negros,
en principio nos dio la Patria. Si existe alguna razón por la cual la
Revolución de Mayo de 1810 no fue aplastada por España pese a perder a
sus dos jefes máximos en los comienzos del proceso, se debe a que Moreno
y Castelli llevaron la situación a un punto absolutamente irreversible
descabezando al partido español de un golpe, y obligando a los
conservadores del partido criollo a aceptar un nivel de libertad popular
que ya no podrían parar hasta la batalla final de Pavón(1861), el
genocidio paraguayo (1865-1870) o el genocidio patagónico y chaqueño
(1879-1887), cuestión que no fue así en el resto de América, en la
primera etapa de la revolución. Cuando Saavedra, el Dean Funes y Álzaga
desataron la contrarrevolución, en diciembre de 1810 y abril de 1811,
pudieron impedir la redención de las masas indias y negras, pero no
pudieron impedir la independencia.(60)(Chaves Julio. C.) Eso, la
independencia de una nación que fue la Argentina, no la que ellos
querían que era toda Sudamérica, eso, se lo debemos a Moreno, Castelli,
Belgrano Rodríguez Peña y ese grupo de patriotas dispuestos a ir hasta
el final. Pero por otro lado, el accionar de Moreno lo volvió
intolerable e insoportable para sus enemigos. De repente en un rincón
alejado del mundo, pero estratégico en 1810, como bien sabían los
españoles, los ingleses y los portugueses, había surgido una conducción
revolucionaria al nivel de los sucesos que debía conducir y eso era
insoportable para las potencias europeas. Así Moreno comenzó a ser
atacado por españoles, ingleses, portugueses y criollos godos por igual.
Había que sacarlo del medio. Y Moreno estaba políticamente debilitado,
la experiencia militar del fusilamiento de Liniers había obligado al
mando de la Logia Revolucionaria a enviar a campaña militar a Castelli
(jefe de la Logia, abogado y sin experiencia militar) a Belgrano (el
cuadro más formado para el gobierno), a Nicolás Rodríguez Peña
(comerciante y gran numen de al logia) a French (un cartero) y a Vieytes
(comerciante), de todos ellos el de mayor formación militar era
Belgrano, el resto al igual que Bolívar o como tantos otros héroes
paridos por las revoluciones, eran sólo revolucionarios que tomaban las
armas sin conocerlas, y sin embargo nos dieron la libertad, a puro
coraje, entusiasmo y decisión política. Pero al desprenderse de los
principales cuadros dirigentes de la revolución para asegurar el triunfo
final en el Perú y neutralizar al Paraguay, Moreno se debilitó
infinitamente, permitiendo que Saavedra que era minoritario en la Junta
y en las fuerzas de la ciudad quedara en momentánea fortaleza. Saavedra
no trepidaría en unirse a los españolistas para ahogar la revolución,
pero si Moreno seguía adelante era posible que ese momento llegara muy
tarde. Había que sacarlo del medio como fuera, a él y a Castelli. Tal
vez Moreno lo presintiera, en esos días escribió a Belgrano en marcha al
Paraguay: ‘pueden matarme si lo desean, pero después de lo que hemos
hecho el camino de la Independencia es irreversible.’(Carta de Moreno a
Belgrano, nov de 1810, citada por 61)
3-11-1810.- Lord Strangford amenazó a Moreno. Ante el cariz
independentista autónomo y duro que adquiría la revolución de Mayo en el
Plata, el embajador británico en Río de Janeiro, Lord Stangford se creyó
en la necesidad de atacar directamente a quien entendía, causaba tanto
daño a los planes de su majestad, de tal forma envió una misiva
confidencial de advertencia a Mariano Moreno: ‘Una declaración prematura
de Independencia no haría más que cerrar la puerta a toda intervención
amistosa de parte de Inglaterra mientras duren sus relaciones actuales
con España... ¿Cómo podría ella (Inglaterra) atacar Montevideo que
sostiene la que pretende ser la causa de Fernando VII? ¿Cómo podría
entrar en hostilidades con Buenos Aires que así conserva el nombre y la
autoridad del soberano?’[(Carta de L. Stangford a M. Moreno del
3-11-1810, citado por Varela G., op.cit, (54)] Inglaterra le exige a
Moreno que la Junta se mantenga quieta porque es la misma Inglaterra la
que, por razones políticas, no puede moverse. La posibilidad de pensar
la independencia es prematura, lo que significa que las expediciones
militares y los fusilamientos y los contenidos del plan de operaciones
son inconvenientes y fuera de tiempo para el tiempo que necesita la
corona británica.’(54)(pag17)(Varela G.,op.cit)
7-11-1810.- Primer triunfo militar patriota en la batalla de Suipacha (Tupiza),
actual territorio de Bolivia. El Alto Perú quedaba incorporado a la
Revolución, el jefe realista Goyeneche se retiró hasta la frontera del
Virreinato del Perú en el límite del Río Desaguadero. La Revolución se
propagaba como el fuego, los pueblos cantaban:
A nosotros toca
La dominación
De cuanto en sí encierra
La Indiana nación.
(Copla con que Salta recibió a Castelli en 1810) (13)(pag105)
17-11-1810.- Lord Strangford volvió a amenazar a Mariano Moreno.
‘Entonces y para que fuera más claro el ahogo político, Strangford
vuelve a escribirle a Moreno y otra vez le repite la necesidad de
prudencia, lo que significa abortar cualquier forma de lucha política en
nombre de la libertad de las Provincias Unidas: ‘Los últimos
procedimientos de la Junta con respecto a Liniers y sus compañeros,
siendo poco conformes con el espíritu de moderación que dictaba vuestras
primeras medidas, han dado motivo, aun a quienes estaban bien dispuestos
a vuestro favor, para protestar y representaros como agitados por un
espíritu que, ciertamente, no influye en absoluto sobre vuestra
conducta... Quiero creer que mientras trabajo por mi lado para conservar
la armonía entre los dos partidos, no haréis por vuestra parte nada que
pueda perturbarla o hacer nacer la inquietud y la
alarma.’(54)(pag17-18)(Varela G.,op.cit)(Crata de l. Stangford a M.
Moreno del 17-11-1810, cit., por Varela G.,op.cit) Moreno no sería el
primer gobernante argentino en recibir una amenaza de un embajador
británico de manera desembozada, dieciocho años más tarde, en 1828,
Manuel Dorrego legítimo gobernador de Buenos Aires y continuador de la
ideas de Moreno y Castelli y del Plan de Operaciones, sería amenazado en
términos aun más insultantes por el nuevo amo inglés en el Plata; Lord
Ponsomby, el inventor de la República Oriental del Uruguay. Cabe aclarar
que ambos patriotas, Moreno y Dorrego ignoraron las amenazas y siguieron
adelante con sus planes de liberación nacional y social. Ambos fueron
asesinados en forma casi inmediata a su desobediencia: Moreno fue
envenenado en marzo d e1811, por el capitán del barco británico en que
viajaba, luego de ser depuesto de la Junta por Saavedra y el Dean Funes.
Dorrego sería fusilado en diciembre de 1828, por el general Lavalle, un
empleado del partido Unitario, el partido de los intereses británicos en
nuestra patria por esos tiempos.
10-12-1810.- Con sesenta años de edad, y luego de cuarenta de ausencia,
Francisco de Miranda arribó al puerto de la Guayra. Héroe de las
revoluciones norteamericana y francesa; general de sus ejércitos y
también amante de la emperatriz Catalina la Grande de Rusia, venía a
hacerse cargo de la revolución continental en marcha. De él había dicho
Napoleón Bonaparte: ¡Miranda! Un Don Quijote que no está loco, ¡Ese
atrevido tiene un fuego sagrado en el alma!’(68)(Orgambide Pedro El
maestro de Bolívar,.2002) Miranda se alojó en casa de Bolívar y la
revolución venezolana lo recibió como al maestro que había trabajado
durante décadas para articular la voluntad de los americanos para
liberarnos del dominio español.
15-12-1810.- Cumpliendo las instrucciones secretas de Moreno y
cumpliendo con el Plan de Operaciones, Castelli fusiló en Potosí al
mariscal Nieto, al intendente de Potosí De Paula Sanz y al general
Córdova jefes de la Contrarrevolución altoperuana. El malvado Goyeneche
logró escapar para desgracia de los pueblos del Alto Perú y del Perú,
que soportarían su terror antiindio en represalia por el apoyo a la
revolución. El intendente De Paula Sanz era además, un antiguo y cruel
perseguidor y exterminador de indios, su ejecución fue saludada con
vítores por los indígenas, los verdaderos dueños de la tierra mancillada
por la invasión española, que Castelli, Moreno, Belganro y sus
compañeros estaban dispuestos a vengar y remediar. Castelli decretó y
ejecutó además el destierro de los españoles ricos y
contrarrevolucionarios al Sur de Córdoba, cumpliendo estrictamente las
órdenes secretas de Moreno. Estas medidas enardecieron a Saavedra, al
Déan Funes y demás representantes de las burguesías conservadoras del
interior, que no querían el cambio social radical que impulsaban Moreno,
Castelli y Belgrano. Anularon las órdenes y los devolvieron al Alto
Perú, incluso designaron autoridades en el Alto Perú claramente
realistas o españolistas, permitiendo la organización del golpe de
estado contra Castelli, al Ejército de la revolución y al partido
revolucionario, debilitando y colapsando a la revolución.
16-12-1810, Cádiz, España. Dionisio Inca Yupanqui: ‘Un pueblo que oprime
a otro, no puede ser libre.’ Un hecho poco difundido, agrega más
elementos, al carácter independista puro del movimiento originado el 25
de mayo de 1809, renegando de la idea sostenida por algunos -como Jorge
Abelardo Ramos- en el sentido que la revolución de la América española
era una extensión de la Revolución Española de 1808, y tenía por objeto
establecer un estado español-americano sobre bases liberales. Sin
ignorar que algunos miembros participantes del movimiento –Saavedra,
Roundeau, Rivadavia, Sarratea, el Deán Funes, Martín Rodríguez- pudieran
tener estos objetivos, el conjunto de los documentos y las acciones del
núcleo principal de la revolución, la Logia Mirandina, no participaba de
esta idea en absoluto, sino que planteaba la Independencia total e
incondicional de América, con ruptura con España como punto de partida,
con el agregado de una profunda Revolución social indigenista y
antiesclavista que acompañaría la Independencia. Esta posición incluye
nítidamente a Mariano Moreno, que hasta donde sabemos no era miembro de
la Logia, por lo menos hasta Mayo de 1810. Por otra parte, el
liberalismo español, no tenía entre sus planes conceder al libertad a
los americanos. Mal podían los americanos, pretender unirse a quienes
reiteradamente mostraron un profundo desprecio racista por todo lo
americano. Un hecho acaecido en Cádiz en 1810, permite entender mejor
los límites de los liberales españoles, como comprobaría al final del
proceso nuestro Libertador José de San Martín en Lima. El 16 de
diciembre de 1810, es decir en pleno proceso de insurrección americano,
como veíamos, el Peruano Dionisio Inca Yupanqui, representante ante las
cortes españolas -surgidas luego de la revolución de 1808-, miembro de
la familia real de los Incas, compañero de estudios del general San
Martín, y delegado suplente por las provincias del Perú, planteó a las
cortes españolas un reclamo de redención de América. Dado que con la
invasión napoleónica, España podía sentir lo que significaba ser ocupado
por un pueblo extranjero y quedar privado de la libertad, podía el
pueblo español comprender lo que sentían los americanos. España podía
saldar su deuda con América, devolviendo su libertad a sus pueblos. Por
supuesto las cortes españolas negaron dicho derecho, en nombre del
‘derecho de conquista y evangelización’ del pueblo español. Dionisio
Inca Yupanqui, expresó entonces una frase, que sin saberlo, fundaba la
teoría moderna de la soberanía de las naciones, siendo consigna central
de los Países del Tercer Mundo hasta hoy. Estampó sobre los oídos de los
opresores españoles: ‘Un pueblo que oprime a otro, no puede ser
libre.’(76)(pag96)(Astesano Eduardo, op.cit.) ‘Con la patria ocupada por
las tropas del imperio francés, los mejores elementos liberales de
España se resistían todavía a otorgar a los americanos la libertad y la
igualdad plenos. Una voz salida de las profundidades de la historia
americana se elevó en ese momento, para definir con una frase histórica
la mezquindad del liberalismo español y su incurable limitación. Era el
Inca Yupanqui, vástago de la antigua y real familia de los Incas,
pintándose todavía en su rostro el origen indiano de donde procedía.
Dionisio Inca Yupanqui asumió la defensa de indios americanos y
españoles. Su discurso produjo honda impresión en las Cortes, y será
memorable en la historia de las Ideas. Es una pieza casi desconocida y
fue pronunciada en la sesión del 16 de diciembre de 1810.(...) “Señor:
Diputado suplente por le Virreynato del Perú, no he venido a ser uno de
los individuos que componen este cuerpo moral de V.M., para lisonjearle;
para consumar la ruina de la gloriosa España, ni para sancionar la
esclavitud de la virtuosa América. He venido, sí, a decir a V.M., con el
respeto que debo y con el decoro que profeso, verdades amarguísimas y
terribles, si V.M., las desestima; consoladoras y llenas de salud, si
las aprecia y ejercita en beneficio del pueblo. No haré, señor, alarde
de mi conciencia; pero si diré que reprobando esos principios
arbitrarios de alta y baja política empleados por el despotismo, sólo
sigo los recomendados por el evangelio que VM., y yo profesamos. Me
prometo, fundado en los principios de equidad que V.M., tiene adoptados,
que no querrá hacer propio suyo este pecado gravísimo de notoria y
antigua injusticia, en que han caído todos los gobiernos anteriores:
pecado que en mi juicio es la primera o quizá la única causa por la que
la mano poderosa de un Dios irritado pesa tan gravemente sobre este
pueblo nobilísimo, digno de mejor fortuna. Señor, la justicia divina
protege a los humildes y me atrevo a V.M.,(...) que no acertará a dar un
paso seguro en la libertad de la patria, mientras no se ocupe con todo
esmero de llenar sus obligaciones con las Américas: V.M., no las conoce.
La mayor parte de sus diputados y de la nación apenas tiene noticias de
este dilatado continente. Los gobiernos anteriores la han considerado
poco, y sólo han procurado asegurar las remesas de este precioso metal,
origen de tanta inhumanidad, del que no han sabido aprovecharse. Le han
abandonado al cuidado de hombres codiciosos e inmorales; y la
indiferencia absoluta con que han mirado sus más sagradas relaciones con
este país de delicias ha llenado la medida de la paciencia del Padre de
las misericordias, y forzándole a que derrame parte de la amargura con
que se alimentan aquellos naturales sobre nuestras provincias europeas.
Apenas queda tiempo ya para despertar del letargo, y, para abandonar los
errores y preocupaciones hijas del orgullo y vanidad. Sacuda V.M.,
apresuradamente las envejecidas y odiosas rutinas, y bien penetrado de
que nuestras presentes calamidades son el resultado de tan larga época
de delitos y prostituciones, no arroje de su seno la antorcha luminosa
de la sabiduría ni se prive del ejercicio de las virtudes. Un pueblo que
oprime a otro no puede ser libre.. V.M., me toca con las manos esta
terrible verdad.’(77)(pag130)(Ramos Jorge Abelardo, Hist de la Nac.
Lat.1968) Años más tarde, ya completada la Independencia y seguramente
desconociendo estas palabras, Juan Bautista Túpac Amaru –hermano menor
sobreviviente de Túpac Amaru-, ya en libertad en Buenos Aires,
escribiría en el mismo sentido. ‘Lo admirable es que este designio
inhumano concebido en Lima en el año 1780 por Avilés, haya sido
practicado por los reyes, las Cortes y cuantos se han sucedido en 40
años con alguna influencia o relación conmigo. El 3 de agosto (1822) nos
hicimos a la vela para la América del Sud dejando para siempre a esa
España, tan cruel y avara, que se había enriquecido en lagos de sangre
americana para cubrir la Europa de torrentes de plata y oro, y quédase
ella ignorante, pobre y corrompida; a esa España igualmente voraz de la
humanidad, cuando supersticiosa invocaba la religión y le evangelio para
degollar americanos, que cuando queriendo ser filósofa, y con la
igualdad y derechos del hombre en sus labios mandaba ejércitos de tigres
a Caracas y al Perú.’(76)(pag 96 y 181)(Astesano Eduardo, op.cit.)
18-12-1810.- Derrocamiento de Mariano Moreno. Golpe mortal a la
revolución continental. Aislado de sus mejores amigos y compañeros,
enfrentado por los poderosos intereses económicos y sociales que había
decidido enfrentar sin tregua y sin vacilaciones, no encontró los
caminos para evitar la trampa de la incorporación de los diputados del
interior (mayoritariamente conservadores e incluso españolistas) a la
Junta, diluyendo el poder del grupo de la logia comandada por Castelli
(grupo que ha pasado a la historia como morenista), y anulando de hecho
el Plan de Operaciones. Ante esta situación, acorralado y sin la
capacidad de maniobra política que habrían tenido Manuel Belgrano, Juan
José Castelli, Bernardo de Monteagudo o como luego demostraría José de
San Martín, Moreno presentó su renuncia, dejando vacía la conducción
política del plan de Operaciones. Los ejércitos liberadores de Castelli
y Belgrano se quedaban sin sostén político. El plan de Operaciones y la
conducción genial de la revolución habían concluido. Esta etapa sería
liquidada definitivamente con la traición a Castelli en la batalla de
Huaqui en junio de 1811. Fecha en que concluirá la etapa más profunda,
radical, ascendente y triunfal de la revolución continental.
‘La ausencia de Castelli en esa hora resultó fatal para la revolución.
Era él un político sereno y prudente, fogueado en difíciles
negociaciones. No había dado paso alguno desde 1804 sin tantear el
terreno que iba a pisar. Moreno –doce años más joven- era un político en
agraz, impetuoso y atropellador. Llevado de su carácter planteó una
crisis innecesaria, extemporánea e impolítica. Y lo hizo cuando no
disponía de la fuerza necesaria para imponer su solución. Provocó así la
dispersión del “equipo” de Mayo, su propia salida del gobierno
permitiendo a los reaccionarios y a los tibios ganar posiciones.(...)
Cancha Rayada que no tendría su Maipú, su salida fue una catástrofe para
la Revolución. Así, de aquella manera inusitada, quedó anulado para la
lucha el hombre (Moreno) que, en días y meses, llevó a efecto la obra
transformadora, la tarea de renovación que a los otros grandes de la
historia sólo les fue dado cumplir en años y lustros. Hasta entonces, la
Revolución había marchado con tal rapidez que a quien la observaba
parecíale imposible que fuese “la obra de sus coetáneos”. Comentaba
Monteagudo: “!Qué energía en el sistema, qué acierto en las
deliberaciones, que concepto entre nuestros mismos enemigos...!” Pero
desde la formación de la Junta Grande “el espíritu público se apaga, el
sistema desfallece, progresa la discordia y empiezan a decrecer nuestras
glorias: ya no se habla sino de facciones... Los pueblos observan con
escándalo esta mudanza: los ejércitos en campaña sienten los efectos de
la desorganización, se enerva su espíritu marcial..”(...) [Castelli
moriría en Buenos aires el 12 de octubre de 1812, afectado de un cáncer
de lengua. Cuatro días antes de morir, los restos de la Logia de
Castelli y el morenismo, encabezados por Monteagudo y Rodríguez Peña,
unidos en la nueva Logia Lautaro formada por San Martín, recién llegado
de Londres, liquidaban el poder contrarrevolucionario del Primer
Triunvirato] Dos resplandores iluminaron no obstante las sombras de sus
últimos días. La victoria de Tucumán, ganada por su primo, Manuel
Belgrano, y cuya noticia se tuvo en la Capital el 9 de octubre. Dios le
habrá querido dar la lucidez necesaria para poder comprender todo el
significado del triunfo. El otro, consistía en la formación de un nuevo
gobierno al que volvían sus amigos políticos: el Supremo Poder executivo,
integrado por Nicolás Rodríguez Peña. Murió cuando su estrella política
volvía a brillar en el cielo de la Patria. Desparecido Moreno del
escenario, era él el caudillo llamado a recoger las huestes dispersas
para hacer marchar de nuevo sin andadores la Revolución. La desaparición
de Moreno y de Castelli del teatro de la política nacional, privó a la
Revolución de sus dos cabezas más lúcidas, de sus dos voluntades más
firmes. “Vacía la escena de aquellos dos grandes actores sólo medraban
cabezas sin iniciativa y sin plan ulterior para continuar la
lucha”.(Pelliza, Monteagudo., TI, p73) Muertos siguieron acaudillando
masas, gobernando pueblos, conduciendo ejércitos, ganando batallas. Tan
vigoroso fue el impulso que dieron a la revolución, que el Plata fue la
única región de América nunca recuperada por los españolistas; “donde
una vez arrollado, jamás pudo ya ni un solo día desplegar la España su
pendón de Castilla ni reconquistar la enseña de su acabada
dominación.”(Seguí, los Últimos Cuatro..., p161) la causa a la que
Castelli consagró su vida, la causa por la cual gozó y sufrió, mató y
murió, era ya inmortal: tenía un himno y una bandera. El ejército de la
patria repechaba otra vez quebradas y cerros, llevando con él una
bandera celeste y blanca, y, por las llanuras y las montañas, por las
pampas y las selvas, por los ríos y arroyos, por todos los ámbitos de
nuestra América, el ¡Oid mortales! Anunciaba la mágica palabra a la que
Castelli ofrendó su vida. Los dos capitanes de América, los dos
libertadores, recogieron su mandato, su sueño. San Martín cruzó los
Andes, liberó a Chile y al Perú, y plantó en la ciudad de los Virreyes
el estandarte de la Revolución. Bolívar, enamorado de la unidad
continental, convocó a un congreso de América en el istmo de
Panamá.’(13)(pag20-11-157-158-162-163-179-204-205-206-297-298)(Chaves
Julio C., op.cit. 1957)
Desconocedor de lo ocurrido en Buenos Aires, entre noviembre de 1810 y
julio de 1811, Castelli ejercería el gobierno revolucionario del Alto
Perú decretando la igualdad de los indios, permitiéndoles usar el título
de Don, decretando la abolición de la servidumbre, la mita, los obrajes
y la encomienda. Castelli ejecutará el gobierno más revolucionario en lo
social, cultural, político y económico habido en la América española
hasta la llegada de José Gervasio Artigas o muchos años más tarde de
Lázaro Cárdenas en México, Juan Domingo Perón en la Argentina y Fidel
castro en Cuba.
24-12-1810.- Saavedra. Saavedra firmó el decreto designando a Moreno
representante de la Junta ante los gobiernos de Río de Janeiro y
Londres. ‘Esa nochebuena hubo grandes brindis en las principales
mansiones de Buenos Aires. Los conservadores de toda laya se felicitaban
por haber derrocado a Moreno. El marqués de Casa Irujo, embajador
español en Río, le escribía al ministro portugués que en España reinaba
una gran alegría por la separación de Moreno, a quien definía como “un
jacobino desenfrenado con un gran talento para hacer el mal.” Saavedra
se expresaba en términos similares en una carta a Chiclana: “Conseguí lo
que me propuse, expulsar a ese demonio del infierno.” Cornelio Saavedra
había nucleado en torno a su figura a los sectores más reaccionarios del
ex virreinato, que habían obtenido su primer triunfo poniendo en marcha
la contrarrevolución. Así los expresará meses después el propio Saavedra
en una carta a Viamonte su compañero de ideas: “La Junta de Buenos Aires
hace tiempo que no trata de la felicidad general. ¿Consiste ésta acaso
en adoptar la más grosera e impolítica democracia? ¿Consiste en que los
hombres impunemente hagan lo que su capricho o interés les sugiere?
¿Consiste en atropellar a todo europeo, apoderarse de sus bienes,
matarlo, acabarlo y exterminarlo? ¿Consiste en llevar adelante el
sistema de terror que principia a asomar? ¿Consiste en la libertad de
religión, y en decir con toda franqueza como uno de su mayor respeto y
confianza “me cago en Dios” y hago lo que quiero? (...) Si usted se
acuerda de las iniquidades de Moreno y cree que lo que se ha hecho en
Buenos Aires no es más que haber cortado de raíz la semilla que este
perverso dejó, y creía a largos pasos por el fomento de aquéllas, sin
dudad serenaría sus recelos; pues amigo, usted es libre de creer o dejar
de creer, más esta es la pura verdad.’(3) (pag329-330) (Pigna F.op.cit.2004)
30-12-1810– Mayo 1811. Manuel Belgrano redimió a los indios Guaraníes.
Casi en simultáneo con la acción de su primo Juan José Castelli en el
Alto Perú, el general Manuel Belgrano, camino al Paraguay, libraría una
acción similar con los pueblos indios de las Misiones. Allí redactaría a
en las Misiones, lo que es considerado como el Primer Texto
Constitucional de la Nación, al punto que Juan Bautista Alberdi lo
agregará como una de las Bases de la Constitución Nacional Federal de
1853. El 30 de diciembre de 1810, en su campamento decretó: ‘El
Reglamento para el Régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30
Pueblos de las Misiones. (...) A consecuencia de la Proclama que expedí
para hacer saber a los Naturales de los Pueblos de las Misiones, que
venía a restituirlos a sus derechos de libertad, propiedad y seguridad
de que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente
para las rapiñas de los que los han gobernado, como está de manifiesto
hasta la evidencia, no hallándose una sola familia que pueda decir:
“Estos son los bienes que he heredado de mis mayores”.(...) Mis palabras
no son las del engaño, ni alucinamiento, con que hasta ahora se ha
tenido a los desgraciados Naturales bajo el yugo de fierro, tratándolos
peor que a las bestias de carga, hasta llevarlos al sepulcro entre los
horrores de la miseria e infelicidad, que yo mismo estoy palpando con
ver su desnudez, sus lívidos aspectos, y los ningunos recursos que les
han dejado para subsistir.” (...) El notable documento establecía:
- Libertad a todos los naturales de las Misiones: gozarán de sus
propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode, como no
sea atentando contra sus semejantes.
- Suspensión del tributo por diez años hasta que puedan producir y vivir
dignamente
- Establecimiento de escuelas gratuitas de primeras letras, artes y
oficios.
- Fomento del comercio de los productos de las comunidades.
- Igualdad absoluta entre criollos y naturales.
- Habilitación para ocupar cualquier empleo, incluso militar y
eclesiástico.
- Expropiación de las propiedades de los enemigos de la revolución.
- Reparto gratuito de esas tierras entre los naturales.
- Provisión de semillas y elementos de labranza hasta que puedan
procurárselas por su cuenta.
- Este gasto se cubrirá con las multas por cuatrerismo.
- Como el robo había arreglado los pesos y mediadas para sacrificar más
y más a los infelices naturales, se determinó que se guarden los mismos
pesos y medidas que en la gran capital de Buenos Aires.
- A los que siguieran estafando a los naturales como lo venían haciendo
hasta ese momento, se les impondrían penas que incluían la pérdida de
sus bienes
- Formación de una milicia popular que llevará el nombre de “Milicia de
las Misiones”, en la que “indistintamente serán oficiales naturales y
españoles (americanos-criollos) que hayan venido a vivir a los pueblos,
en la inteligencia de que ya estos cargos tan honrosos no dan hoy favor
ni se prostituyen como lo hacen los déspotas del antiguo Gobierno”.
- (...) “Hallándome cerciorado de por los beneficiarios de la yerba, no
sólo talando árboles que la taren sino también y, constituyéndose jueces
sin causa propia prohibido que se pueda cortar árbol alguno de la yerba,
so pena de diez pesos por cada uno que se cortare, a beneficio, la mitad
del denunciador, y la otra mitad para el fondo de las escuelas”.
- (...) “Los excesos horrorosos que se cometen con los naturales, de
cuyo trabajo se aprovechan sin pagárselo, además hacen padecer con
castigos escandalosos”, todos los trabajadores deberán cobrar en
efectivo no aceptándose ningún tipo de vales o bonos. Los patrones que
no cumplan “serán multados por la primera vez con cien pesos, por la
segunda con quinientos y por la tercera embargados sus bienes y
desterrados, destinando aquellos valores por a mitad al denunciante y
fondo de escuelas.
- Pena de muerte a los que apliquen castigos corporales a sus
trabajadores: “No les será permitido imponer ningún castigo a los
naturales, como me consta lo han ejecutado con la mayor iniquidad pues
si tuviesen de qué quejarse concurrirán a sus jueces para que les
administren justicia, so la pena que si contiuaren en tan abominable
conducta y levantaren el palo para cualquier natural serán privados de
todos sus bienes, que se han de aplicar en la forma dicha arriba, y si
usaren el azote serán penados hasta con el último suplicio”.(3)(pag355 a
358) (Pigna F. Op.cit.TI) Cabe recordar que los pueblos de las Misiones
no pudieron ver realizados estos decretos, en particular los dos
últimos, desde la derrota de José Artigas en 1820, hasta 1946, cuando el
gobierno del general Perón decretara el Estatuto del Peón de Campo y las
leyes de protección al trabajo. Los castigos físicos y el pago con vales
siguieron en las tierras guaraníes de Argentina, Brasil, Paraguay,
Bolivia y el Perú hasta entrada la mitad del siglo XX. En Paraguay y
Brasil continúan aun hoy.
31-12-1810. En Caracas Francisco Miranda, ‘es nombrado teniente general
de los ejércitos americanos. Impulsa la instalación de la Sociedad
Patriótica y en 1811 se incorpora al Congreso Constituyente como
diputado. Sostiene la necesidad de declarar la independencia definitiva,
lo que se realiza el 5 de julio de 1811 y pocos días después se adopta
como bandera nacional la traída por Miranda en 1806. El Precursor dio
ciertamente a Venezuela la bandera, estampó su firma en el Acta de la
Independencia e inspiró con su ideario la más bella estrofa del himno
nacional: “Unida con lazos que el cielo formó, la América toda existe en
nación...”(67) Fiel al proyecto de unidad continental, escribió a los
revolucionarios de Santa Fe de Bogotá para que se unieran políticamente
con Venezuela en una confederación: la Gran Colombia.
24-1-1811.- Moreno se embarca rumbo a Londres, rumbo a la muerte.
Con fecha 4 de enero de 1811 la Junta Grande advirtió a Moreno ante su
próximo viaje que ‘siendo peligrosa por las circunstancias del día la
salida de un emisario, deja a su arbitrio hacer efectiva la misión
diplomática.’ (encomendada).(3)(pag331)(Cita., por Pigna F., op.cit.2004)
‘El Plan de Operaciones es el documento político más importante de la
revolución de Mayo. Silenciado primero y descubierto en el archivo de
Indias de Sevilla a fines del siglo XIX, su aparición generó la
desesperación de aquellos historiadores que pretendían hacer de la
revolución un hecho meramente administrativo y de sus participantes un
conjunto de filántropos estériles.(...) Cortar cabezas, verter sangre y
sacrificar, actuar como antropófagos, engañar, falsificar, decapitar: a
partir de agosto de 1810 la revolución exige otros verbos para poder
decirse. Porque la trama política es más compleja, al mera enunciación
de los ideales no alcanza. Es necesario un programa destinado no sólo a
conducir la acción política y económica en una única dirección, sino
también a situar, por primera vez, a cada uno de los posibles enemigos
de la revolución. Por ello, el Plan de Operaciones escrito por Mariano
Moreno resulta tan problemático, porque hace de la destitución del
virrey un hecho revolucionario, lo que significa otro tiempo y otras
acciones, porque define el carácter rebelde de cada uno de aquellos que
participaron en su aprobación, porque abre una lectura de la historia
política argentina escrita en otro tono, no el de la asepsia religiosa y
el de los principismos morales, sino más cerca de la tensión y de la
guerra que supone todo cambio violento. En este sentido, ya pesar de las
diferentes razones que ponen en duda la autoría del plan su verdadera
autenticidad queda dicha en la muerte de Mariano Moreno, en su asesinato
en alta mar. Un hecho y el otro fueron y son escritos como intrigas sin
resolución definitiva, donde la verdad parece apartarse y cuyo sentido
es el de despojar a la acción de la Junta de su carácter revolucionario.
Una cosa es inherente a la otra, la autenticidad del plan queda dicha en
el asesinato por envenenamiento que sufre Moreno mientras viajaba a
Londres, derrotado, como consecuencia de su actividad política. Es decir
la mejor prueba de la veracidad de su escritura es su propia muerte:
porque el plan es la declaración de la independencia anticipada, sino
que sus artículos ofrecen los contenidos de una guerra todavía solapada
pero que ya está puesta en marcha. Moreno paga con su propia vida cada
línea de acción, cada idea que escribe en el plan. Por ello, desconocer
que su muerte fue una acción programada por fuerzas locales y
extranjeras, pensar que su deceso se debió a razones naturales y a su
débil estado de salud, ignorar que su cuerpo arrojado en alta mar,
envuelto en una bandera inglesa no es una marca de sentido; en fin,
seguir escribiendo que Mariano Moreno falleció el 4 de marzo de 1811 y
no que fue asesinado, es quitar fuerza política a su acción y hacer de
su lucha el ejercicio inútil y fuera de tiempo de un
idealista.’(54)(Pag9-10)(Varela Gustavo op.cit.)
Enero de 1811: regalo a Guadalupe Cuenca, esposa de Moreno. ‘A poco
tiempo de partir Moreno hacia su destino, su esposa, Guadalupe Cuenca,
(...) había recibido en una encomienda anónima un abanico de luto, un
velo y un par de guantes negros, con una nota que decía: “Estimada
señora, como se que va a ser viuda, me tomo la confianza de remitir
estos artículos que pronto corresponderán a su estado”. (3)(pag 338) (PignaF.,
op. cit.2004)
Febrero de 1811.- José Artigas cruzó a Buenos Aires y se sumó a la
revolución
28-2-1811.- Se produce en la Banda Oriental el Grito de Ascencio, dando
inicio a la revolución en el Uruguay. Días más tarde las fuerzas
patriotas al mando de Artigas obtienen el triunfo en el combate de Las
Piedras.
Marzo-1811.- Revolución fallida en Lima impulsada por Castelli desde la
Paz. La represión se abate feroz sobre los revolucionarios, quienes
serán capturados y torturados por la Inquisición. Lima será la cabeza de
la contrarrevolución, allí serán llevados todos los prisioneros
patriotas, quienes morirán en masa en la mazmorras de la cárcel del
Callao. Sobre 1000 patriotas capturados por los godos en todo el Río de
la Plata, sólo 22 oficiales y 85 suboficiales sobrevivirán cuando el 2
de diciembre de 1820 sean liberados por las acciones del ejército
Libertador de José de San Martín. Muchas de las prisioneras eran mujeres
que se sumaban en masa a la revolución, dado las terribles condiciones
de opresión que las mismas vivían en Lima y en el resto del Perú por
acción de la Inquisición y la Iglesia. Entre los miles de
revolucionarios torturados por los entorchados inquisidores se
encontraba Rosita Campuzano, revolucionaria guayaquileña que luchaba en
el Perú por al Independencia, amiga de Manuela Sáenz y futura pareja del
Libertador San Martín en Lima. Ya en 1810 Petita Ferreyros mantenía
correspondencia con Juan José Castelli a cargo del gobierno del Alto
Perú, siendo el enlace entre el jefe revolucionario y don Fernando López
Aldana, cabecilla del Club de los Forasteros, una de las logias
independentistas peruanas. (63)(pag11-63) (Puente Silvia, Rosita
Campuzano...2006)
Marzo de 1811. La Iglesia lo sabía: Es probable que dada su profesión,
hubiera recibido una comunicación del más allá, pero en marzo de 1811,
mucho antes de que la noticia de la muerte de moreno llegara a nuestras
playas -se sabría en Octubre de 1811- el padre Azcurra, en la lejana
ciudad de Oruro -Alto Perú-, ‘daba gracias a Dios por la separación de
Moreno del gobierno y aseguraba su próxima muerte en los términos
siguientes: “Ya está embarcado y va a morir.’ (3)(pag337)(Pigna F.,op.cit.)
Esta infame afirmación fu oída por ‘el prestigioso médico Juan Madera
introduvctor de la vacuna antivariólica y director de la Escuela de
medicina y Cirugía’(3)(pag337), quien denunciaría al padre Azcurra ante
la comisión investigadora de la muerte de Moreno creada por la Asamblea
del Año XIII, dirigida por sus antiguos compañeros y el nuevo jefe
revolucionario Don José de San Martín, allí Madera afirmó: ‘Estando en
Oruro por le mes de marzo de 1811, le oyó exclamar al padre Azcurra
dando gracias a Dios por la separación del doctor Moreno y como
asegurando su muerte en los términos siguientes: “Ya está embarcado y va
a morir”, delante de otros varios individuos y que últimamente, ya por
este dato, tan anticipado a la noticia de su muerte, que vino a saberse
en el mes de octubre, y ya por la relación que le ha oído a su hermano
Manuel, de la enfermedad, del emético (un antivomitivo. AJL) y dosis que
se le suministró por le capitán inglés y de la conducta cuidadosa que
éste guardó para con dicho hermano y don Tomás Guido, que lo
acompañaban, como sincerándose del hecho del exceso de la dosis, está
firmemente persuadido el que declara de que el doctor Moreno fue muerto
de intento (intencionalmente. AJL) por disposición de sus
enemigos.’(3)(pag337)(Pigna F.,op.cit.,2004)
Contrarrevolución saavedrista y católica: No a Rousseau. ‘Los regidores
del Cabildo de Buenos Aires emitieron un oficio en el que decían que ‘la
lectura de la reimpresión del Contrato Social de Rousseau ordenada por
le doctor Moreno no sólo no es útil sino más bien perjudidicial” y
declara “superflua la compra de 200 ejemplares de la obra.’ (3)(pag
334)(Pigna F.,op.cit.,2004)
4 de Marzo de1811.- Moreno debía morir.
En alta mar, fue envenenado, por el capitán del barco británico que lo
transportaba, siguiendo ordenes de Lord Strangford, Saavedra y el Deán
Funes el doctor Mariano Moreno. Lo acompañaban su hermano Manuel y su
secretario Tomás Guido. Ambos miembros de la Logia revolucionaria se
hospedarían en la casa de Francisco de Miranda en Londres hasta la
llegada allí de San Martín. Junto con él retornaría Guido, para
recomponer el partido de la revolución destruido con las muertes de
Moreno, la traición a Castelli y las detenciones masivas de los
morenistas ordenadas por Saavedra en abril de 1811. ‘El 4 (24) de enero
de 1811, se embarca rumbo a Londres. Lleva en su bolsillo vente mil
pesos para comprar armas y en su cabeza, al idea de escribir unas
memorias que justifiquen su acción de gobierno. Las pruebas de que murió
envenenado por le capitán del barco son contundentes (el autor cita el
trabajo de Durnhofer Eduardo, Crimen de Estado, “la eliminación de
Mariano Moreno”. Buenos Aires, Academia Argentina de la Historia, 1993).
No sólo porque recibe una cantidad de antihemético desmesurada ni por
los sucesos que acontecieron en el viaje, sino por la peligrosidad que
significaba su presencia. No alcanzaba con un destierro encubierto, era
necesario que Moreno muriese. Los intereses políticos ingleses y los
poderes locales no podían soportar lo que Moreno representaba, ni a él
ni a sus seguidores. Con Moreno embarcado, Saavedra y los suyos preparan
el primer golpe reaccionario de la historia argentina. El 5 y 6 de abril
de 1811 una plaza cubierta de soldados (de los que no habían ido a
pelear ni al Alto Perú, ni al Paraguay ni a la Banda Oriental, es decir
los que no participaban de la marcha de la revolución. AJL) y hombres de
su partido confirman bajo la apariencia de una convocatoria espontánea,
el poder de Saavedra y la necesidad de venganza política contra los
seguidores de Moreno, que rápidamente son destituidos (Belgrano),
enjuiciados (Castelli) o llevados al destierro (Azcuénaga, Larrea,
Rodríguez Peña, Vieytes, Berutti, French, entre otros); su viuda no
recibirá pensión alguna y será condenada a la pobreza. (lo mismo
ocurriría con la viuda de otro enemigo del imperio británico y nuestra
oligarquía: Manuel Dorrego, quien terminará su vida como una miserable
costurera. AJL) Lejos de ser una exposición pública del poder de los
saavedristas, aquellos días festejaron en las calles de Buenos Aires la
muerte política de Mariano Moreno, sin saber que con ello sellaban, de
manera definitiva, el fin de la revolución.’(54)(pag26-27)(Varela
G.op.cit)
‘Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego.’ (Saavedra, ante la
muerte de Moreno)
‘El capitán del Fame (...) se mostró hostil durante todo el viaje y se
negó rotundamente a acceder a los pedidos humanitarios de los
secretarios de Moreno de permitirles descender en el puerto más cercano.
Ante las demandas permanentes de calmantes y ante la ausencia de un
médico en la tripulación, a escondidas, el capitán le daba unas
misteriosas gotas de un supuesto remedio, pero lo cierto era que Moreno
estaba cada vez peor. Finalmente, en la madrugada del 4 de marzo de
1811, el enigmático capitán le suministró un vaso de agua con cuatro
gramos de antimonio tartarizado. El doctor Manuel Litter dice en su
libro “Farmacología” que el antimonio es un metal pesado que se asemeja
al arsénico, y señala que la ingestión de una dosis de 0.15 gramo(s)
puede ser mortal. A Moreno le dieron casi cuarenta veces esa proporción.
Dice Litter que los síntomas producidos por el Antimonio son similares a
los que provoca el arsénico.’(3)(pag335)(PignaF., op,cit. 2004) ‘A esto
siguió una terrible convulsión que apenas le dio tiempo para despedirse
de su patria, de su familia y de sus amigos.’(Relato de Manuel Moreno
sobre la muerte de su hermano Mariano, citado por O’ Donnell Pacho, en
el Águila Guerrera, pag11, ver 66)
Como ya señaláramos, una vez asesinado Moreno, su cuerpo fue arrojado al
mar envuelto en una bandera británica. Cuando la noticia llegó
oficialmente a Buenos Aires, ‘como es sabido anoticiado, don Cornelio
(Saavedra. AJL) exclamó “Hacía falta tanta agua para apagar tanto
fuego”. Efectivamente, el arsénico quema las entrañas...’(66)(pag13)
Palabras del historiador Pacho O’ Donnell que además es médico
sicoanalista.
Raúl Scalabrini Ortiz explicó con claridad qué implicaba la derrota y
asesinato de Moreno en el devenir de la nación americana: “Con la caída
de Moreno, una ruta histórica se clausura... La Nación debió
constituirse entera en la concepción de Moreno... La caída de ;Moreno
tiene una trascendencia mayor que la del mero alejamiento de un
dirigente. Es una ruta histórica que se clausura.... La concupiscencia
anegó el espíritu de Buenos Aires... Un ficticio orgullo de clase aisló
de pronto a las familias que estaban en contacto con los extranjeros...
y bien pronto adquirió ínfulas de ciudad europea... Finalmente encontró
su hombre. Durante siete años. Bernardino González Rivadavia debía
gobernar, directa o indirectamente, con el beneplácito de toda la
facción comercial, es decir con el beneplácito de Inglaterra...La ruta
de perspectivas que abrió la clarividencia de Moreno estaba
definitivamente ocluida... El presintió una grandeza y una manera de
lograrla precaviéndose de la artera logrería de Inglaterra. La otra ruta
está encarnada en Rivadavia... Los que queremos reconstruir una
Argentina sana debemos volver “humildemente” hacia Moreno para retomar
la ruta que él quiso implantar en la Revolución de Mayo.’(65)(Scalabrini
Ortiz R., las dios rutas de mayo, conferencia de FORJA, agosto 1937)
Guadalupe. La esposa de Moreno, Guadalupe Cuenca, ignorante de la muerte
de su esposo siguió escribiéndole cartas que por supuesto nadie recibía
en Londres, sin embargo en varias de ellas fue clara respecto de la
marcha de la revolución: ‘Saavedra y los pícaros como él son los que se
aprovechan y no por la patria, pues lo que vos y los demás patriotas
trabajaron ya está perdido.(Carta de G. Cuenca a Moreno, del 20-4-1811)
(citado por Pigna F., op.cit., 2004) Más tarde el 25 de mayo d e1811, le
expresaba: ‘No se cansan tus enemigos de sembrar odio contra vos ni la
gata flaca de Saturnina (Saavedra) de hablar contra vos en los estrados
y echarte la culpa de todo.’ (Carta de Guadalupe Cuenca del 25-5-1811,
citada por Pigna F.,op.,cit, 2004, pag339)
5-6-4-1811.- Contrarrevolución saavedrista en Buenos Aires. Los
morenistas fueron detenidos y desterrados. Castelli y Belgrano son
apartados del mando militar y sometidos a juicio por ‘ofender a su
majestad don Fernado VII, el rey de España’. Belgrano es reemplazado en
el mando del ejército oriental por Rondeau quien de inmediato rompe
lanzas contra el jefe natural del pueblo oriental, Don José Artigas a
quien Belgrano –siguiendo las instrucciones del Plan de Operaciones-
había ubicado en pie de igualdad con Rondeau, representante de la clase
alta.
4-5-1811.- Revolución en Asunción del Paraguay. La misma era producto de
la correcta política de Belgrano, que supo percibir que los paraguayos
no estaban contra la independencia sino contra el dominio porteño. Luego
de algunos avatares asumirá el mando revolucionario Gaspar Rodríguez de
Francia, compañero de Castelli en Chuquisaca, doctor en Teología miembro
de la Logia revolucionaria y que aplicaría a rajatabla una política
similar al Plan de Operaciones de Moreno, transformando al Paraguay en
la única república desarrollada y autosuficiente de la América Española.
Cuando muera en 1840, habiendo gobernado durante casi treinta años,
dejaría un país integrado étnicamente con la inmensa población indígena,
con la riqueza democráticamente distribuida, con el guaraní como idioma
oficial, con industrias ya desarrolladas y con la tierra en manos del
estado alquilada a las familias de criollos, mestizos e indios por
igual, sin latifundios. El Paraguay sería hasta su destrucción por
Brasil y Argentina en la infame guerra de la Triple Alianza, el único
país realmente independiente y democrático y autosuficiente de las
repúblicas fragmentadas de la Patria Grande no construida.
25-5-1811.- Juan José Castelli, acompañado por su secretario Bernardo de
Monteagudo, conmemoró el primer aniversario del 25 de mayo, con un acto
multitudinario en las ruinas de Tiwuanako, frente al templo del sol,
escenario milenario y sagrado de los pueblos del altiplano y lugar donde
se proclamaba al Inka, Allí, ante miles de indios y en varios idiomas,
Castelli proclama la libertad e igualdad de los indios, con los demás
ciudadanos, la abolición de la servidumbre india, de la mita, de la
encomienda, permitiendo a los indios el uso del título de ‘Don’, hasta
entonces sólo permitidos a los españoles y sus hijos ‘puros de sangre’.
Proclama también el próximo triunfo sobre las tropas realistas, la
marcha triunfal a Lima para liberar a los pueblos indios del Perú, la
conformación de una sola nación sudamericana con los patriotas que están
luchando en Nueva Granada y Venezuela. Y los más importante, proclama
que una vez tomada Lima marchará con su ejército de 8.000 hombres sobre
Buenos Aires para restablecer el proyecto de la Revolución.
25-5-1811.- En Buenos Aires, mostrando que la revolución y la lucha
contra España ya había terminado, Saavedra y el Déan Funes organizaron
una desfile conjunto en la Plaza de al Victoria de criollos y españoles
tomados del brazo, y jurando fidelidad a Fernando VII, dando por
finalizada la pelea con España.
Junio de 1811. Castelli preparó el ataque para marchar sobre Lima,
abriendo el camino de la unidad continental. Otra pudo ser la historia
Castelli explicitó durante su gobierno del Alto Perú, sus sueños a
Bernardo de Monteagudo -y que luego éste comentara al general San
Martín, cuando fuera su estrecho colaborador-, Decía entonces Castelli,
al mando del ejército que estaba pronto a marchar sobre Lima en
cumplimiento de las órdenes de Moreno y pese a la oposición de Saavedra:
‘Toda la América española no formará en adelante sino una numerosa
familia que por medios de la fraternidad pueda igualar a las respetadas
naciones del mundo antiguo.(..) Preveo que allanado el camino de Lima,
no hay motivo para que todo el Santa Fe de Bogotá no se una y pretenda
que con los tres y Chile, formen una asociación y cortes generales para
forjar las normas de su gobierno.’(3) Mientras Castelli empujaba la
revolución y redimía al indio, vengando a Túpac Amaru y los cien mil
asesinados de su rebelión, en Buenos Aires Saavedra y el Deán Funes,
daban rienda suelta a la contrarrevolución, buscando la forma de
destruir a Castelli, su peligroso ejército y particularmente su labor
redentora sobre los indios. Enterados de los hechos del 5 y 6 de abril
de 1811 y de los planes contra su Jefe, los oficiales del Ejército del
Norte, se conjuraron: ‘Los oficiales, llenos de energía y amantes de su
libertad translucieron la noticia y se agolparon en la puerta de la casa
que ocupaba Castelli y dijeron como se trataba así a los hombres que
habían dado los primeros pasos sobre nuestra felicidad que ya no se
podían tolerar tantos crímenes, que estaban prontos a sacrificarse en su
venganza, que prontamente se atacase el Desaguadero (donde estaban las
tropas enemigas de Goyeneche. AJL) y después ir contra Buenos Aires:
todos juraron por lo más sagrado morir antes mil veces que admitir testa
coronada alguna en América. Todos unánimes gritaban que habían
abandonado sus casas, padres, madres, esposas e hijos por la libertad de
ellos y de su patria. Que una sola vida tenían y que ésta la daban con
gusto por sostener su independencia..’ (17)
Tenía razón Mariano Moreno, quien poco antes de ser derrocado había
escrito a Belgrano: ‘¿Creen que los hijos del país pueden volver a las
cadenas? ¿No conocen los enemigos que aun cuando logren nuestro
exterminio, nuestros hijos han de vengar la muerte de sus padres?’
(3)(pag217)
Pero... ‘El cuartel general que existía en el punto de Huaqui fue
atacado en persona por el general Goyeneche y derrotado sin mayor
resistencia, ínterin [en] que la división que mandaba el coronel
Viamonte estaba con el arma al brazo sin moverse de su puesto, y sin
auxiliar este punto. (...) ¿Qué había ocurrido? Se trataba de impedir la
promesa de Castelli de, una vez derrotados los realistas, bajar a Buenos
Aires con sus tropas para derribar a Saavedra y a Joaquín Campana. Éstos
tenían la simpatía de Viamonte (...) lo que explicaría su deslucido y
sospechable desempeño en el combate y su responsabilidad. Para empeorar
aún más las cosas, la división de Cochabamba al mando de Francisco
Rivero se retiró intacta, sin entrar en combate, lo que halló
explicación cuando unos días después su jefe, con no pocos oficiales y
soldados, se pasó al ejército español, incorporándose con el grado y
salario de coronel.’ (11)(citado por Saravia Mariano, op. cit. Pag45)
5-7-1811.- El Congreso Constituyente de Venezuela Proclamó la
independencia de España, a propuesta de Miranda. El Congreso también
aprobó como bandera nacional la diseñada por El Precursor en 1806,
bandera que sería la base de una gran parte de las actuales enseñas
nacionales americanas. De ella derivan las de Venezuela, Colombia,
Ecuador y Bolivia entre otras, a diferencia de otra familia de insignias
que derivan de la de Belgrano de orientación jacobina. Así mientras en
el Plata la revolución estaba a punto de ser aplastada, en el Norte la
revolución avanzaba por la unidad de los cuadros y del partido de la
Independencia y sin duda por el peso enorme de la presencia de Miranda.
Julio 1811- Los realistas de Venezuela se levantaron en armas contra la
independencia ocupando la ciudad de Valencia. El Ejecutivo designó a
Miranda Jefe del Ejército; ocupó la ciudad después de violentos
combates. Reorganizó el ejército introduciendo una severa disciplina que
sería motivo de fuertes críticas entre los propios revolucionarios y
daría origen a sus desavenencias con Bolívar, las mismas habían
comenzado casi al arribo del Precursor a la Guayra, cuando constató el
ejército montonero que había conformado el Libertador. Miranda era en sí
mismo un hombre del siglo XVIII y estaba influido fuertemente por la
disciplina y el orden europeo, no era jacobino sino más bien girondino,
partidario de la revolución, pero desconfiaba del poder directo de las
masas, seguramente más amigo de la monarquía constitucional que de la
república, su mirada sobre los americanos tenía aspectos eurocéntricos
que lo llevarían a un enfrentamiento sin retorno con Bolívar y otros
revolucionarios.
Miranda y Bolívar: Dos que no se entendieron
‘Por fin Bolívar se encontró con Miranda en la casa que éste ocupaba en
Picadilly. No fue un encuentro demasiado agradable, ya que Miranda no
disimuló su desdén por los hacendados y comerciantes de las colonias
(Bolívar pertenecía a la familia más rica de Venezuela. AJL) que, como
Bolívar intentaban librarse de los nobles a los que habían frecuentado.
–Como su maestro Rodríguez yo tengo la peor opinión acerca de esa gente.
–Por algo estoy aquí, Miranda. Sé muy bien que los españoles pusieron
precio a su cabeza. –Treinta mil pesos. No alcanzan para pagar mis
deudas. –No merece usted pasar por estos apuros... -¡No pido ningún
favor Bolívar! -¡Ni falta que hace! Es Venezuela quien necesita de su
favor, de su inteligencia militar. -¿Qué sabe usted de esos asuntos?
–Yo, señor soy coronel de milicias. -¿En serio? Por lo visto no hacen
falta grandes batallas para alcanzar para alcanzar grados tan altos.
-¡No se burle general! Si regresamos a la patria, juzgará si los
merezco. –En caso de regresar, usted se iniciará como teniente segundo
bajo mis órdenes. –¡Como usted diga general! –le respondió Bolívar- ¡Ya
verá usted si merezco o no empuñar una espada! Desde el comienzo,
Miranda y Bolívar no se llevaron bien. Ambos tenían, como suele decirse,
un carácter fuerte. Peor la política y la guerra se hacen con hombres
así, y no con caballeros finos y delicados como pupilas de un
convento.(...) Miranda llegó a Venezuela en un bergantín inglés.
Confiaba en la palabra de Bolívar, en el informe verbal que éste le
había dado durante una entrevista en Wellwalley, donde le describió con
lijo de detalles a un ilusorio ejército, bien pertrechado y dispuesto
para la guerra. Éste sólo existía en su imaginación. Es que Bolívar como
su maestro Rodríguez, aseguraba que “el tiempo era el lugar de la
acción” y de solo pensarlo lo vivía por anticipado, como cualquier
utopista. No era el caso de Miranda, precisamente. El general que había
servido a los Estados Unidos y a la Revolución Francesa creyó que al
llegar a su país se encontraría con un ejército disciplinado, dispuesto
a ponerse a sus órdenes. la realidad fue otra. Miranda, que por aquel
entonces estaba cerca de sesenta años, bajó de la nave con “un vistoso
uniforme azul, galoneado de armazones doradas, alto tricornio sobre la
peluca empolvada, un solo zarcillo de oro en la oreja, al cinto el curvo
sable y espuelas de oro en las altas botas”. La descripción del cronista
contrastaba con la del joven Simón Bolívar, que se acercó sombrero en
mano, y extendió la diestra al recién llegado. Miranda esperaba una
bienvenida más formal, con tropa alineada para rendir honores. Lo que
vio fue algo muy distinto: un montón de hombres mal entrazados, obres de
armas, algunos descalzos. -¿Ésta es su tropa, coronel? –le preguntó a
Bolívar -Así es, general: estos son mis hombres. –Pues tendrán que
aprender a ser soldados. Son hombres de coraje, general. –Dije soldados
no forajidos. Desde el comienzo no fueron buenas las relaciones con
Miranda. Para el general veterano era inaceptable que Bolívar estuviese
al frente de las milicias de Aragua. Exigió a la Junta que optase por un
jefe o por otro. -¿Eso es lo que quiere Miranda? ¿Eso es lo que exige?
Gritó Bolívar frente a los emisarios. Y acto seguido se arrancó las
insignias, las arrojó a tierra y agregó: -Si es así yo voy a pelear por
mi patria como un simple soldado. (...) Miranda adiestraba a sus tropas
a la manera europea, con una rigidez rayana en el despotismo. Para
contrarrestar su desagrado, Bolívar (...) en pleno adiestramiento
militar, montó en su caballo y se lanzó al galope en medio de la tropa.
Después, ante los ojos azorados de Miranda, ejecutó saltos, corridas,
círculos, acrobacias de jinete, que la tropa festejó con aplausos,
gritos y silbidos. -¿Qué pretende, Bolívar? ¿Desafiar mi autoridad?
–Sólo me divertí un poco, Miranda. Nadie lo desafía. –La guerra no es
diversión. -Lo alegre no quita lo valiente. –respondió Bolívar
modificando el refrán.’(68)(pag88-92)(OrgambidePedro, op.cit.)
18-7-11.- Derrota de Huaqui. Aquí concluye el período revolucionario
abierto por Mayo. Castelli es traicionado por las tropas de Viamonte,
que siguiendo instrucciones de Saavedra, no entraron en combate, ante el
ataque sorpresivo de Goyeneche. Goyeneche había estado en tratativas
secretas con Saavedra y Viamonte para terminar con Castelli a quien los
contrarrevolucionarios de Buenos Aires temían por sobre todo. Castelli,
Monteagudo, Balcarce y Pueyrredón retroceden e intentan reorganizar el
ejército pero se encuentran con un golpe de Estado en casi todo el Alto
Perú, organizado por la Iglesia, las clases altas, los propietarios de
minas (Saavedra era uno de ellos) y de encomiendas que no le perdonaban
a Castelli la dignificación india. Participan del golpe todos los
españoles ‘Godos’, que Castelli había desterrado y que Saavedra y el
Deán Funes devolvieron al Alto Perú. Como muestra del acuerdo existente
con Viamonte y Saavedra, Goyeneche no avanzó sobre Jujuy y Salta pese al
desconcierto inicial del ejército patriota. Instalados en Cochabamba y
Jujuy, Castelli, Monteagudo y Pueyrredón lograron recomponer gran parte
del Ejército para impedir el avance de Goyeneche, pero desde Buenos
Aires enviaron un destacamento a detenerlo y someterlo a juicio.
Encarcelado, el jefe de la revolución de Mayo, llega a Buenos Aires para
ser juzgado por el saavedrismo y la Junta Grande acusado de ‘atacar a la
Iglesia, subvertir al pueblo, alentara ideas independentistas y denostar
a su majestad Fernando VII’. No le perdonaban –entonces, y aun hoy- su
radicalidad revolucionaria, la liberación de los indios, ni el respeto a
sus culturas. Castelli enfermo de un cáncer de lengua moriría al año
siguiente, previamente entregará todas sus fuerzas al general San
Martín, en el nuevo partido revolucionario estructurado alrededor de la
Logia Lautaro. ‘Con la derrota de Huaqui se inicia el retroceso. La
causa de los patriotas se debilita y se fortalece el poderío
españolista. La reacción, que había calado hondo en los ideales
patriotas, pone en acción sus poderosos recursos sociales, políticos y
económicos (y religiosos. AJL) para paralizar la revolución. Todos los
reaccionarios conjugan sus esfuerzos para evitar o postergar la
redención de las masas americanas. La salida de Moreno del gobierno fue
la peor derrota que sufrió la revolución, pues no tuvo desquite. Fue
Cancha Rayada sin Maipú.’ (60)(Chaves Julio C., El Pensamiento de los
Próceres de Mayo, 1946-1947)
20-9-1811.- Saavedra fue derrocado luego de partir al Alto Perú a
hacerse cargo de las tropas, ante las críticas recibidas al
considerárselo culpable de la derrota de Huaqui. Se instaló el Primer
Triunvirato, un acuerdo de los restos del morenismo, con el grupo
rivadaviano ya más cercano a los intereses británicos. El Primer
Triunvirato sería un gobierno de transición, aunque finalmente dominado
por Rivadavia –ministro de gobierno- que seguiría la línea
liquidacionista de la Revolución de Saavedra y el Deán Funes, en
concordancia con la necesidades británicas de no avanzar en la pelea
contra España y la proclamación de la independencia. Rivadavia y
Sarratea exacerbarán el enfrentamiento con Artigas y con el Paraguay, se
mantendrá el alejamiento de belgrano de la banda Oriental, lo cual será
nefasto para el devenir de la revolución e insistirá en restablecer
relaciones con España.
Diciembre de 1811.- El Congreso venezolano aprueba uan constitución
federal al estilo de los Estados Unidos. Miranda ‘como diputado,
suscribe la Constitución Federal, aunque expresando reservas porque la
considera poco adecuada a las circunstancias de una república
naciente.’(67)
1812.- Rebelión de negros esclavos en Cuba, encabezados por el negro
libre José Antonio Aponte, su plan incluía la libertad de los esclavos,
el ahorcamiento de los esclavistas y la anulación de las leyes raciales.
13-1-1812.- Bernardo de Monteagudo, con el apoyo de Castelli -que ya no
puede hablar y debe hacerlo por medio de una pizarra-, refundó en Buenos
Aires la Sociedad Patriótica uniendo los restos del castellismo-morenismo
y otros revolucionarios sueltos de distintas partes del territorio
virreinal, que habían vuelto luego de Huaqui, recomponiendo el Partido
de la Revolución, que se sumaría luego la Logia Lautaro, de la cual la
Sociedad sería la cara visible. La proclama inaugural era de
recuperación del pensamiento y la obra de Moreno, de Castelli y de las
ideas de Rousseau combatidas por Saavedra y especialmente por el Deán
Funes. Es especialmente crítico con la conquista española y de
recuperación de la dignidad de los pueblos indios y contra la
esclavitud.
El Comandante esperado. En las instrucciones que Moreno había entregado
a Matías de Irigoyen primer delegado de la Junta a Londres, quien debía
visitar a Miranda para que éste lo ayudara a lograr el reconocimiento
británico, figuraba el buscar oficiales americanos en Europa de alta
preparación dispuestos a sumarse a la revolución y conducir sus
ejércitos. Uno de ellos que acababa de llegar a Londres procedente de
Cádiz luego de la derrota final del ejército español, era José de San
Martín, miembro de la Logia Masónica mirandiana de Cádiz. San Martín
llegó a Londres, pasó por la casa de Miranda quien ya estaba al frente
de la revolución venezolana, reuniéndose con Manuel Moreno y Tomás Guido
acompañantes de Moreno en su trágico viaje. Ellos le participaron del
deseo de los revolucionarios del Plata de la necesidad de que asumiera
el mando de la revolución traicionada para retomar el camino del Plan de
Operaciones. ‘Viene a hacerse cargo de la caravana libertadora (la que
había quedado truncada en Huaqui. AJL) es quinto grado en la Logia, ha
estado en Londres reunido con el mexicano Mier y los venezolanos Luis
López Méndez y Andrés Bello. Que llega, que no llega. Que los realistas
no pueden creerlo. Todo esto se decía como si se aproximara el Mesías de
nuestra revolución. Finalmente, alguien confirmó que había subido a la
fragata Jorge Canning. Recuerdo aquel día en que leí en “La Gaceta” que
después de tres meses de navegación, el 9 de marzo, junto a Carlos de
Alvear, desembarcaba en Buenos Aires José de San Martín.’
(62)(pag51)(Puente Silvia, op.cit.)
9-3-1812. A bordo de la Fragata George Canning arribaron a Buenos Aires
un grupo de patriotas procedentes de Europa para sumarse a la
Revolución. Entre ellos llegaron San Martín, Alvear, Tomás Guido,
Chilavert y Holmberg. La misión de los tres primeros, enviados
presumiblemente por la Logia Continental –ahora al mando de Andrés Bello
ya que Miranda estaba al mando de la revolución venezolana; San Martín
Guido y Alvear pasaron por la casa de Miranda en Londres-, era
recomponer el partido revolucionario en el Plata, destruido por los
sectores contrarrevolucionarios. De tal forma apenas llegado sanmartín
es recibido por Julián Baltasar Álvarez jefe de la logia en esos
momentos, quien había recompuesto el partido de la revolución con
Monteagudo y Castelli, ya muy grave. Álvarez puso de inmediato en
contacto a San Martín con Gregorio Goyo Gómez, Guillermo Pinto, y
Monteagudo. Los tres, junto a Tomás Guido (también miembro de la logia y
que había regresado junto con San Martín) acompañarían a San Martín toda
la campaña libertadora y tendrían destacada actuación política-militar.
Goyo Gómez sería la única persona que tutearía al Gran Capitán a lo
largo de su permanencia en América.
26 -3-1812.- Terremoto ‘contrarrevolucionario’ en Caracas. Luego de una
serie de dificultades pero que no habían debilitado el poder creciente
de la revolución y con una guerra que le estaba siendo favorable, un
terremoto producido el día del jueves santo, devastó la capital
venezolana, provocando miles de muertos que se encontraban en la
iglesias por el día festivo. Los templos se desmoronaron sobre los
fieles. Los curas aprovecharon la ocasión, señalando que el sismo era
‘el castigo divino’ por la revolución, la desobediencia al rey y a la
‘religión católica que ordenaba obediencia y sumisión’. ‘La tierra
volvió a temblar. Oscilaron los candelabros, cayó el Cristo de la
Catedral. Una multitud se congregaba en la plaza, donde un sacerdote
encontraba razones a la furia del cielo. -¡Sodoma y Gomorra! ¡Ha llegado
la hora de la venganza! –decía- ¡Habéis insultado la Majestad de un Rey
virtuoso y el brazo de Dios cae sobre vuestras cabezas. –¡Mentira! -se
oyó desde la multitud. “Parecía el mismo diablo que había desenvainado
su espada.” Pero no era el diablo sino Simón Bolívar, quien, espada en
mano, frente a los atemorizados vecinos y el apocalíptico sacerdote,
sentenció: -¡Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos
que nos obedezca!’(68) (Orgambide P.,op.cit.,pag97) El terremoto y el
papel de la iglesia lograron que muchos sectores de la población urbana
y sobre todo rural se apartara y se enfrentara a la revolución. La
situación se agravó, por ello y ante la amenaza de varias
insurrecciones, el Poder Ejecutivo Federal designó a Miranda, en
Valencia, General en jefe de Tierra y Mar de la Confederación de
Venezuela y delegó en él facultades ordinarias y extraordinarias,
designándolo de hecho dictador supremo. Miranda nombró a Bolívar
comandante militar de Puerto Cabello. Miranda no se engañaba respecto de
lo que se pedía de él:
Julio de 1812. El Final de Miranda en América.
‘A raíz del terremoto del 26 de marzo de 1812, que destruyó a Caracas, y
ante la amenaza de varias insurrecciones, el Poder Ejecutivo Federal lo
nombra, en Valencia, general en jefe de Tierra y Mar de la Confederación
de Venezuela y delega en él facultades ordinarias y extraordinarias.
Miranda nombra a Bolívar comandante militar de Puerto Cabello. El
capitán de fragata realista Domingo de Monteverde ha invadido, desde
Coro, y ocupa la ciudad de Valencia. Poderes dictatoriales han sido
conferidos a Miranda para que salve a la República pero la pérdida de
Puerto Cabello, en manos de Bolívar, hizo desaparecer toda perspectiva
de triunfo. Después de una junta celebrada en La Victoria, Miranda
decide proponer a Monteverde un armisticio y subsiguiente capitulación.
Después de varios días de negociaciones se aprueba el convenio de
capitulación. Miranda se dirige a Caracas. Luego de pasar órdenes a su
edecán y secretario para embarcar su archivo y libros con destino a
Curazao, Miranda sale de Caracas hacia La Guaira. Ese archivo, que se
conserva hoy en la Academia Nacional de la Historia venezolana, es su
monumental Colombeia: 63 volúmenes encuadernados por él, que contienen
íntegra su historia y el acervo de textos correspondientes a la unidad y
el trabajo revolucionarios en una acción de 40 años. Durante la noche
del 30 al 31 de julio, a las 3 de la mañana, un grupo de militares y
civiles, entre los cuales se encuentran Bolívar y Miguel Peña, arrestan
a Miranda, a quien reprochan la capitulación con Monteverde. “Bochinche,
bochinche...” es la exclamación del Precursor en el momento de ser
detenido y encerrado en el castillo de San Carlos. Quienes participaron
en la penosa confusión de estos acontecimientos podían estar movidos por
diversos propósitos.(...) Si las circunstancias los condujeron a
enfrentarse en 1812 con Miranda, el reconocimiento de lo que éste
representaba en la historia de América quedó expresado en forma muy
diáfana en 1826, con el juicio definitivo de Simón Bolívar, ya
Libertador, que consagra a Miranda calificándolo de “el más ilustre
colombiano”. Poco después de su arresto las avanzadas realistas entran
en La Guaira y se apoderan de Miranda, a quien encadenan en las bóvedas.
De allí es enviado al castillo de San Felipe, en Puerto Cabello. A
principios de 1813, desde la mazmorra, escribe un memorial a la Real
Audiencia de Caracas en el cual exige el cumplimiento de la capitulación
de San Mateo. A fines de ese mismo año un bergantín español lo lleva
preso a España. A principios de enero de 1814 está encerrado en un
calabozo del fuerte de las Cuatro Torres, en el arsenal de La Carraca,
cerca de Cádiz. Aislado del mundo exterior, sólo recibe noticias y
alguna pequeña ayuda de sus viejos amigos. Piensa evadirse y pasar a
Gibraltar pero un ataque de apoplejía lo paraliza. Asistido sólo por su
criado murió, después de una larga agonía, en la madrugada del 14 de
julio de 1816, aniversario de la revolución francesa a la que sirvió.
Sus restos mortales fueron sepultados en una fosa común. Por esos días
no debían llegar a una veintena las personas que lo lloraron. Pero
tiempo después lamentarán sus padecimientos por nuestra libertad no ya
una veintena de personas sino una veintena de países de nuestro
continente.’ (75) Apenas cinco días antes de su muerte, el 9 de julio de
1816, un Congreso reunido en Tucumán –en el único territorio americano
liberado, que España no había podido recuperar- acababa de declarar la
Independencia de las Provincias Unidas en Sud América, tal cual Miranda
había reclamado en 1810. Su discípulo Manuel Belgrano, propuso en dicho
Congreso, la propuesta que Miranda había llevado el ministro William
Pitt en 1790 y 1798, cuando le solicitara apoyo para la Emancipación
americana: que la América Libre fuera gobernada por una Monarquía
Constitucional encabezada por un miembro de la familia Real Inca.
4. 2. 1.- La percepción del final
En pleno desarrollo de la Revolución venezolana y continental, el 26 de
marzo de 1812, día de jueves Santo, un terrible terremoto asoló Caracas,
Mérida, Trujillo, San Carlos y Barquisimeto. Hubo más de 20.000 muertos,
la mitad de ellos en Caracas. La Iglesia católica, enemiga declarada de
la Revolución continental, no perdió el tiempo: los sacerdotes desde el
púlpito, en las Iglesias acusaban a la Revolución, por la desgracia
telúrica. ‘En sus sermones, los curas realistas dijeron que era el
castigo divino por haber destituido por dos años a los representantes
ungidos por el rey. Coll y Prat arzobispo de Caracas, gritó a voz en
cuello que los cielos castigaban los vicios de Venezuela e invocó Sodoma
y Gomorra. Los terremotos minaron la ya menguada moral de las fuerzas
patrióticas y miles de venezolanos se pasaron a los realistas.” [Parra
Pérez C., Historia de la Primera República, T,II, Caracas, 1959, p.104.
Cit., por (11)(pag267]) Los españoles aprovecharon la contingencia, y
enviaron desde Puerto Rico una expedición militar al mando de Domingo de
Monteverde, un valiente y cruel comandante que se hizo fuerte en el
puerto de Coro. Luego sobrevivieron triunfos realistas en Calabozo y San
Juan de los Morros. Además las provincias de Maracaibo y Guayana seguían
siendo fieles a la corona. El Congreso, desorientado y algo desesperado,
invistió a Miranda como dictador supremo y se le concedieron todos los
poderes militares y políticos, confiriéndole la misión de salvara la
república naciente. A sus 62 años por fin veía coronada una larga
carrera como político y como militar, pero tenía la experiencia
suficiente como para avizorar un negro porvenir; durante su asunción
exclamó: “Se han acercado a mí para presidir el funeral de Venezuela,
pero no puedo negarme a servir a mi país en las calamitosas
circunstancias a las cuales la han conducido los hombres y la
naturaleza.’ (11)(pag267)(Saravia Mariano, op.cit.2006)
La captura de Miranda...
‘(...) Miranda quería salvar parte del tesoro para emprender un exilio
en Nueva Granada y luego intentar proseguir con la lucha libertaria. De
hecho, en el puerto de La Guaira a punto de embarcarse en el buque
Shappire, le confió a s ayudante Pedro Gual que se dirigiría a Santa Fe
de Bogotá para unirse al patriota Antonio Nariño y volver a intentar un
ataque sobre Venezuela. Esa noche se retiró a descansar a la casa de
Manuel de Las Casas, gobernador militar del puerto de La Guaira. Pero
éste, junto con Miguel Peña, el gobernador civil, planearon entregar a
Miranda a Monteverde a cambio de una amnistía a su favor. A ellos se les
unió (Simón) Bolívar, que destiló todo su odio hacia Miranda, un odio
que en el pasado había sido admiración. Lo acusó esa noche de haber
conducido la guerra de forma timorata y tibia, de haberse rendido sin
necesidad ante un enemigo inferior en número y sobre todo, de estar
huyendo con parte del tesoro, dejándolos a ellos a merced de los
españoles. A las tres de la madrugada, él mismo fue el encargado de
despertar a su antiguo jefe venerado y arrestarlo personalmente.(...)
Cuando los españoles asumieron el control de La Guaira, se hicieron
cargo de Miranda, a quien encerraron durante ocho meses a pan y agua, y
dejaron en libertad a De Las Casas y Peña como recompensa. Sin embargo a
Bolívar y otros jóvenes los encarcelaron también. Más tarde Miranda fue
confinado en el castillo de San Felipe de Puerto Cabello, pero ante el
temor a alguna acción para liberarlo, fue trasladado a distintas
cárceles de Puerto Rico y terminó en la temible y famosa prisión de La
Carraca del fuerte Cuatro Torres de Cádiz.(...) Luego de un breve
período en la cárcel, Bolívar fue puesto en libertad por los españoles,
y su amigo Francisco Iturbe le consiguió una reunión con el comandante
español Domingo Monteverde para lograr un salvoconducto y salir al
exilio. Casi sin mirarlo a la cara Monteverde le dijo a Bolívar: “Le voy
a dar un pasaje para que se vaya, como recompensa por los servicios
prestados al rey con la detención de Miranda”. Altivo y orgulloso,
Bolívar le contestó: “Arresté a Miranda solamente por ser traidor a su
patria.’ (11)(pag269-271) (Saravia mariano, op.cit.)
1812.- San Martín no logró convencer a Rivadavia sobre la necesidad de
retomar la línea revolucionaria y decretar rápidamente la Independencia,
tomando urgentes medidas militares. Acepta organizar el regimiento de
Granaderos a Caballo, pero prepara una revolución junto a Monteagudo,
Castelli gravemente enfermo y los restos del morenismo retornados a
Buenos Aires, luego del derrocamiento de Saavedra.
24 de setiembre de 1812. Tucumán: ‘El sepulcro de la tiranía’ (4)
Belgrano salvó a la revolución en Tucumán. Desobedeciendo a Rivadavia,
que le exigía que bajara hasta Córdoba –tal cual querían los jefes
realistas, para poder atacar Buenos Aires desde Córdoba, Santa Fe y
Montevideo- el General Belgrano derrota a los realistas en Tucumán. Era
el momento de mayor debilidad de la revolución. Este triunfo salva a la
revolución e impide que los realistas puedan avanzar hacia Buenos Aires.
Los posteriores triunfos de Salta y San Lorenzo –éste realizado por San
Martín- eliminan el peligro del avance de los españoles sobre Buenos
Aires. La revolución se había consolidado.
‘Durante su marcha a Tucumán ha recibido Belgrano una nueva y perentoria
orden del Triunvirato para que se retire sobre Córdoba definitivamente,
dejando en consecuencia libradas a su propia suerte a las provincias del
noroeste. (El Primer Triunvirato, manejado por Bernardino Rivadavia, le
exige a Belgrano exactamente, lo que, los jefes realistas Goyeneche y
Pío Tristán quieren que haga, para poder atacar en simultáneo desde
Santa Fe –avanzando por el Paraná desde Montevideo, y desembarcando en
San Lorenzo- y Córdoba, aplastando la Revolución en Buenos Aires. AJL)
Pero el general contesta que está decidido a presentar batalla porque lo
estima indispensable. (Belgrano ha interceptado los correos de los
realistas y conoce sus planes. Sabe que bajar hasta Córdoba sería fatal
para la Revolución, de cuyo núcleo de conducción era el único
sobreviviente con mando, ya que Moreno había sido arrojado al mar y
Castelli agonizaba, mientras era juzgado ‘por propagar ideas
disolventes’ y ‘por haber desafiado la autoridad de Don Fernando VII’.
AJL). Por eso mismo, se encarga de incitar al pueblo tucumano para
obtener su apoyo. Lo consigue, y para ello cuenta con la ayuda de
algunas viejas familias patricias. Los poderosos Aráoz, virtuales dueños
de la ciudad, vinculados a su ejército por dos de sus familiares: Díaz
Vélez, cuya madre es Aráoz (cabe especular como le habrá caído a Díaz
Vélez, la política de redención del indio implementada por Castelli, en
el Alto Perú. AJL), y el joven teniente Gregorio Aráoz de Lamadrid,
volcarán todo su prestigio y ascendiente en la causa patriota. Antes de
su arribo, Belgrano ha ordenado desde Encrucijada a Juan Ramón Balcarce
que se adelante a Tucumán para conseguir refuerzos y convocar a las
milicias para reclutar un cuerpo de caballería; éste se halla en pleno
entrenamiento cuando llega Belgrano con el grueso del ejército. Sin más
armas que unas lanzas improvisadas, sin uniformes y con los guardamontes
que habrán de hacerse famosos, Balcarce consigue organizar una fuerza de
cuatrocientos hombres, punto de partida de la famosa caballería gaucha
que hará su aparición por vez primera en una batalla campal en Tucumán.
El gobierno insiste en sus oficios a Belgrano, que éste debe retirarse
hasta Córdoba, pero el jefe patriota está resuelto a desobedecer la
orden, quedándose en Tucumán. Se ha dado cuenta del valor estratégico de
este punto. Así, entre el 13 y el 24 de setiembre, Belgrano se
multiplica para organizar la defensa. Con el ejército de Tristán a la
vista, escribe el 24: “Algo es preciso aventurar y ésta es la ocasión de
hacerlo; voy a presentar batalla fuera del pueblo y en caso desgraciado
me encerraré en la plaza hasta morir con honor...”(...) El día anterior
ha salido de la ciudad a la que regresa por la noche. Pero a la
madrugada del 24 inicia los movimientos para ocupar la posición de la
víspera. El encuentro tarda en producirse. Los patriotas atacan casi de
sorpresa, pero Tristán alcanza a desmontar su artillería y formar su
línea de combate. La carga de caballería gaucha (Al mando de Martín
Miguel de Güemes. AJL), a los gritos y haciendo sonar sus guardamontes,
desconcierta y quiebra la izquierda de los realistas, mientras en el
otro flanco –donde está Belgrano- los patriotas son arrollados. La lucha
se desarrolla en medio de un tremendo desorden, aumentado pro la
oscuridad provocado por una manga de langostas (comenta Paz en sus
memorias que el golpe de las langostas le hacía pensar que era herido
por las balas) y la caballería de ambos ejércitos combate en entreveros
furiosos. Díaz Vélez y Dorrego encuentran abandonado el parque de
Tristán con treinta y nueve carretas cargadas de armas y municiones, y
junto con los prisioneros que toman y los cañones que pueden arrastrar,
corren a encerrarse en la ciudad. (En realidad no ‘encuentran abandonado
el parque enemigo’ como relata Paz en sus memorias, para descalificar a
Dorrego ya que sería cómplice de su asesinato, sino que en una típica
acción de valentía sin par de Dorrego, éste se lanza con pocos hombres
acompañado de Díaz Vélez a tomar el parque enemigo, tomándolo a coraje
limpio. AJL), la confusión es tal que cuando intenta un movimiento, se
cruza con el coronel Moldes, quien le pregunta: -¿Dónde va usted mi
general? –A buscar la gente de la izquierda, Moldes. –Pero estamos
cortados, mi general. –Entonces vayamos en busca de la caballería.
Cuando Paz se encuentra con ellos, se halla Belgrano acompañado por
Moldes, su ayudantes y algunos hombres más. Ni le general ni saben del
éxito de la acción e ignoran si la plaza ha sido tomada por el enemigo,
o si se conserva en manos de los patriotas. A la noticia de la aparición
del general, empiezan a reunirse muchos de los innumerables dispersos de
caballería que cubren el campo. A uno de los primeros en aparecer
pregunta el general: -¿Qué hay? ¿Qué sabe usted de la plaza? –Nosotros
hemos vencido al enemigo que hemos tenido al frente. Pocos momentos
después, se presenta Balcarce con algunos oficiales y veinte hombres de
tropa, gritando ¡Viva la Patria!, y manifestando la más jocunda alegría
por la victoria conseguida. Se aproxima a felicitar al general Belgrano
quien a sus vez le pregunta: -Pero, ¿qué hay? ¿En qué se funda usted
para proclamar la victoria? –Nosotros hemos triunfado del enemigo que
teníamos al frente, y juzgo que en todas partes habrá sucedido lo mismo:
queda ese campo cubierto de cadáveres y despojos. Este pequeño grupo de
fuerza reunida, sirve de base para que concurran otros de los muchos que
andan pro el campo de batalla (...). Pasado algún tiempo se forma una
columna de doscientos hombres que se encamina a la ciudad con el general
Belgrano a su frente. Hasta ese momento nada se sabe de la infantería,
ni de la plaza. Al atardecer se entera Belgrano de la suerte del resto
del ejército. Mientras tanto, Tristán, consigue reorganizar a los suyos.
Se encuentra dueño del campo de batalla que ha sido abandonado por los
patriotas, pero ha perdido el parque y la mayor parte de los cañones. Se
dirige entonces a la ciudad e intima rendición a Díaz Vélez con la
amenaza de incendiarla. Se le responde que en tal caso, se degollarán
los prisioneros, entre los cuales figuran cuatro coroneles. Durante toda
la noche permanece Tristán junto a la ciudad, sin atreverse a cumplir su
amenaza. El 25 por la mañana encuentra que Belgrano, con alguna tropa,
está a retaguardia. Su situación es comprometida. Belgrano le intima
rendición “en nombre de la fraternidad americana” (Tristán es
arequipeño, como Goyeneche). Sin aceptarla y sin combatir, Tristán, se
retira lentamente esa misma noche por el camino de Salta, dejando 453
muertos, 687 prisioneros, 13 cañones, 358 fusiles y todo el parque,
compuesto de 39 carretas, con 70 cajas de municiones y 87 tiendas de
campaña. Sus pérdidas de armas dejan al ejército patriota provisto para
toda la campaña. Las bajas patriotas, por otra parte son escasas: 65
muertos y 187 heridos. Belgrano, esperando la rendición de Tristán, no
lo persigue y sólo encomienda a Díaz Vélez que “pique su retaguardia”
con 600 hombres.’(4)(pag349)(A.J.Pérez Amuchás-tegui, op. cit. TomoI)
8-10-1812.- Revolución de la Logia Lautaro, Segundo Triunvirato.
Aprovechando el desprestigio de Rivadavia por las órdenes erróneas a
Belgrano y su accionar autoritario y contrario al interior, la Logia
Lautaro derrocó al primer Triunvirato, dando origen al Segundo
Triunvirato de mayoría morenista, (Nicolás Rodríguez Peña, Juan José
Paso y Antonio Álvarez Jonte) con la obligación de llamar al Congreso
Constituyente (Asamblea del año XIII), proclamar la independencia y
avanzar en la unidad continental. La Logia Lautaro sería el partido de
la Revolución y la emancipación americana, y comadaría con éxito la
libertda de América casi en soledad hasta la batalla de Maipú (abril de
1818) y la entrada triunfal de san Martín en Lima (12 de julio de 1821),
que liquidaría en los hechos el poder español en las dos terceras partes
de América. El comando de San Martín, Monteagudo, Guido, O´Higgins,
Nicolás Rodríguez Peña, Belgrano, Güemes, Julián Álvarez, Gregorio Goyo
Gómez, (seguramente en contacto con Andrés Bello y Bolívar) junto a
Juana Azurduy, Ascencio Padilla, con Artigas y los caudillos por otro
camino, llevarían a término la guerra de la Independencia y la
concreción de gran parte de la libertad de las masas oprimidas en la
parte Sur de América, mientras Bolívar haría lo suyo por el Norte. Sin
embargo el proyecto máximo de los revolucionarios expresado en el Plan
de Operaciones quedaría inconcluso hasta hoy, por la resistencia feroz
de las oligarquías locales que lograrán balcanizar la unidad continental
y no permitirían el reparto de la tierra, ni la igualdad social, ni la
construcción del estado poderoso y central que propuso Moreno
confiscando las riquezas oligárquicas. Pero América sería libre y los
pueblos americanos lograrían hasta muy avanzado el siglo XIX la mayor
cuota de libertad e igualdad que disfrutara pueblo alguno en el mundo en
ese tiempo.
12-10-1812.- Muerte de Castelli. Habiendo podido de alguna manera
recomponer el mando revolucionario, destruido luego de la caída de
Moreno, la traición de Huaqui y el golpe contrarrevolucionario de
Saavedra y el Dean Funes del 5 y 6 de abril de 1811, ahora en las manos
astutas y firmes manos del general San Martín, Monteagudo y Guido,
Castelli moría de un cáncer habiendo dejado de alguna manera, la mayor
parte de su obra a salvo. América sería independiente. Las masas
seguirían oprimidas luego de una feroz guerra civil de casi medio siglo,
ahora por las burguesías criollas que no aceptarían la segunda parte del
programa de la revolución: redimir al ind