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151107 -
Torquemada siempre está...
Desnudando el verdadero carácter de la monarquía española,
elegida por el genocida
Francisco Franco,
Juan Carlos I, -creyendo seguramente que se encontraba en
una sesión del Concejo de Indias- faltó el respeto a todos los
Suramericanos al mandar ‘a callar’ al Comandante
Hugo Chávez Frías, Presidente -reiterada y democráticamente
elegido a diferencia de ‘su majestad’- de la República
Bolivariana de Venezuela, y líder actual de esta nueva etapa de
redención americana. Desnudado por las acusaciones de Chávez
respecto de la complicidad del protegido de
Juan Carlos, el enano fascista
Aznar, en el golpe de Estado ultraderechista de Caracas de
2002, el Bourbón perdió la compostura confirmando que la
presencia del embajador español en la asunción de Carmona no era
ajena la voluntad de ‘su majestad’. Tal vez su mal humor estaba
picado por las recientes manifestaciones en Euzkady y Catalunya
contra su espuria corona, heredera del atroz régimen franquista.
Cabe aclarar que la dictadura de Franco gobernó España con mano
de hierro durante cuarenta años en una alianza indestructible
con la Iglesia, la Corona, la Nobleza, los terratenientes y el
ejército fascista, manteniendo a España –incluso hasta hoy- en
el siglo XV. Ellos, esa alianza, eligieron a Juan Carlos. Cabe
aclarar que el único que ya no está de dicha entente fascista es
Franco, el resto sigue allí, incluida la ultraderechista Iglesia
Española. Esa que parió a la organización fascista-financiera
Opus Dei, una de las
logias que proveyera de cuadros técnicos -y religiosos- a las
dictaduras de Franco, Videla, Viola, Galtieri, Bignone, la
dictadura uruguaya, y al infame gobierno menemista. Iglesia que
encabeza la oposición contra
Zapatero y sus deseos de que España ingrese al siglo XVIII.
Iglesia que acaba de recibir del Papa Ratzinger (alias Benedicto
XVI) –miembro de las juventudes hitlerianas en sus años mozos y
destructor de la Teología de la Liberación y las Comunidades
Eclesiales de Base en América Latina, cuando estuvo a cargo del
Tribunal de la Inquisición en los tiempos del Papa anticomunista
y pronorteamericano Juan Pablo II- el regalo de la canonización
de varios centenares de curas fascistas españoles fusilados o
linchados por los republicanos y el pueblo en armas durante la
guerra civil, por su oposición a la república, a los derechos
civiles, sindicales y por los siglos de opresión con que los
frailes y monjas españolas oprimieron al heroico y combativo
(por entonces) pueblo español. Seguramente muchos de ellos
habrán sido injustamente ajusticiados, de la misma manera que
muchos de los cientos de curas vascos, catalanes, asturianos o
andaluces republicanos, asesinados por la dictadura franquista y
que sin embargo no fueron beatificados por el Papa Ratzinger.
Lea:
Juan Carlos de Borbón acusado de gravísimos delitos
Juan Carlos le ha faltado el respeto a todos los pueblos y
gobiernos de Indo América. Seguramente enojado con el grupo que
encabeza Chávez, junto a
Evo Morales, Daniel Ortega, Rafael Correa y la Cuba
Socialista, grupo que ha afectado los intereses de las
multinacionales españolas como Repsol, Telefónica, Endesa,
Santander, Bilbao Vizcaya, Iberia y demás corporaciones
ibéricas, de fuertes rasgos autoritarios y antiobreros y
ferozmente imperialistas. Empresas que se han apropiado de
nuestras riquezas de manera infame –con la complicidad de los
traidores a la Patria de turno- y que ya han comenzado a recibir
el embate de los gobiernos patrióticos y populares que prefieren
tomar medidas a favor de sus pueblos y sus naciones, y llamar a
las cosas por su nombre y no caer en la ignominia de llamar ‘su
majestad’ a un rey representante de una corona a la cual le
ganamos una guerra atroz y cruel de 15 años de duración que
permitió nuestra existencia independiente y republicana. Llamar
‘su majestad’ a Juan Carlos, es ya una fuerte hocicada;
renovarle por cuarenta años los principales pozos de petróleo
que nos quedan a los argentinos luego del saqueo descarado hecho
por Repsol –uno de cuyos principales accionistas es el señor
Juan Carlos de Bourbón- merece otro calificativo, el mismo
que el compañero Fernando Pino Solanas expresó acertadamente
durante la reciente campaña electoral.
Cabe una última reflexión ¿para qué se realizan estas cumbres
‘Iberoamericanas’? ¿Para hacer sociales?, ¿para que las
multinacionales españolas legitimen su dominio sobre nuestras
economías?, ¿para que los Presidentes españoles, ya sean
fascistas como Aznar o ‘socialistas’ como Felipillo o Zapatero,
hagan lobby a favor de las empresas españolas? ¿No sería mejor
aprovecharlas para reclamarles lo robado, a los gobernantes del
Imperio Español? España fue el imperio europeo que más afectó y
por mucho más tiempo, a los pueblos americanos, por mucho que
les duela a los Ibarguren, los Martínez Zuviría, a los Irazusta,
a los Palacio, al Pepe Rosa y demás defensores de nuestra
‘hispanidad’ a despecho de los 80 a 100 millones de ‘indios’
americanos asesinados por la espada y la cruz españolas. ¿No
sería mejor reclamarles a los gobernantes españoles que nos
devuelvan el oro, la plata y la sangre robada a nuestros
pueblos? Nuestros gobiernos tienen como comenzar: el historiador
venezolano, Uslar Petri confirmó en el Archivo de Indias en
Sevilla, que: ‘Consta en el Archivo de Indias. Papel sobre
papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que solamente
entre el año 1503 y 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda 185
mil Kg de oro y 16 millones Kg de plata provenientes de
América.’ (1) Es decir oro y plata robada a
América con el trabajo esclavo de indios y negros. Si sólo
reclamáramos la devolución de ese primer saqueo cometido hasta
1660, con los intereses normales del caso, es decir, ‘exigir la
devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico
interés fijo de 10% anual, acumulado sólo durante los últimos
300 años.
Lea:
Tribulaciones del oso Yogui
Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés
compuesto, informamos a los “descubridores” que nos deben, como
primer pago de su deuda, una masa de 180 mil Kg de oro y 16
millones Kg de plata, ambas elevadas a la potencia de 300. Es
decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias
más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total de la
Tierra.’ (1) Tal vez si le reclamáramos dicha
suma que nos pertenece a todos los americanos, pues según
relatan las crónicas de todos los pueblos americanos –y de los
propios invasores-, los piadosos y muy católicos españoles,
cazaban esclavos indios por todas partes desde México hasta la
Patagonia, para extraer oro. Tal vez entonces ante tal reclamo
Don Juan Carlos de Borbón ya no se retire con la cara airada,
sino que huiría despavorido para no pagar, como hicieron todos
los monarcas españoles con América.
Una vez más el comandante Chávez nombró a las cosas por su
nombre y desnudó el carácter fascista de ese señor que se las da
de Carlos III a destiempo. Es bueno recordar que cuando Evo
Morales fue electo Presidente de Bolivia –el primer presidente
genuinamente indio e indigenista de América- la radio de la
Iglesia española se burló de él, pues según los cánones de los
atrasados y racistas frailes españoles qué ‘¿era eso de que un
indio se metiera a Presidente?’. Así les fue. Evo les
nacionalizó el petróleo afectando seriamente el bolsillo de Juan
Carlos de Bourbón y su familia. Rey que cuesta a los españoles
25 millones de Euros anuales, gran parte de los cuales, vaya
tragedia, vuelven a salir de los bolsillos y el sudor de los
indoamericanos. ¡Callate Borbón¡ y devuélvenos lo que es nuestro
que sino lo iremos a buscar otra vez como hicieron
Túpac Amaru,
San Martín,
Bolívar, Sucre Belgrano, Güemes, Moreno, Castelli, Hidalgo,
Morelos y Artigas....
(1) Discurso del Cacique Guaicaipuro Cuatémoc,
en la conferencia de Sevilla del Quinto Centenario en 1992.
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