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140507 - La
propuesta de destinar la alimentación de la humanidad para
producir combustibles, para que la sociedad norteamericana no
deba afectar en lo más mínimo su standard de consumo, como
reclama el Protocolo de Kyoto, se inscribe en las mismas miradas
catastrofistas del Club de Roma, la Trilateral Comission, el
Consenso de Washington y las voces de algunos gurúes ambientales
que auguran una población mundial de 500 millones de personas
para el año 2050.
“Amigos, sólo se trata de hacer negocios. Porque pobres van a
seguir existiendo y de ellos se tendrán que ocupar las ONG" -
Ing. Agr.
Héctor Monsy Huergo, Director de
Clarín Rural en Expoagro
“... Si se trata de ganar plata con la tierra, sembremos
marihuana (coca, opio...), esa sería "la opción más rentable"
(para el mercado), pero evidentemente esto es moralmente
rechazado (y militarmente combatido). ¿Porqué, en cambio, no
rechazamos moralmente sembrar maíz para producir etanol si eso
significa que quebramos la ecuación alimentaria y la ecuación
energética de los pueblos pobres del mundo?...” -
Ing. Enrique
Martínez, Director del INTI
Después de mi el desierto...
Casi como una reacción desesperada de una hidra malherida,
acorralada por los pueblos y por una realidad mundial, que no
sólo no puede controlar, sino que le es cada día más hostil, y
es particularmente antinorteamericana a largo plazo, el pool
petrolero adueñado de la Casa Blanca, desde el golpe legal del
2000, consolidado por el autoatentado de las
Torres Gemelas, acaba de buscar una salida desesperada a la
crisis del petróleo, a la del dólar y a la emergencia de un
nuevo bloque de poder mundial expresado en las posiciones
autónomas de China,
Irán, la
Revolución
Venezolana, la
revolución Boliviana,
Ecuador, el
crecimiento de la India,
Brasil y la nueva actitud más autónoma del gobierno de la nueva
oligarquía rusa expresada por
Vladimir Putin, que descubrió que después de Irán les tocaba
a ellos...
En el 2000 el sector nazi-petrolero-religioso del poder
norteamericano impidió a toda costa la llegada de Al Gore a la
Casa Blanca imposibilitando que los
EE.UU., adhirieran al
Protocolo de Kyoto, situación que comenzaría a limitar y
recortar el poder omnímodo de las petroleras y del sector
energético privatizado, por sobre la marcha de la economía
global y sobre la sociedad yanqui.
Ahora luego del catastrófico fracaso en Irak, la consolidación
del liderazgo de la Revolución Bolivariana, las resoluciones de
la UE a favor de la disminución del uso energético, la derrota
por paliza en las elecciones parlamentarias sufrida por el
preverbal empleado que ocupa en su nombre la Casa Blanca, y la
marcha del mundo a una clara restricción en el uso de los
combustibles fósiles, las petroleras decidieron contraatacar con
una jugada astuta, desesperada, inviable y como todas las
medidas del capitalismo senil, autodestructiva del planeta.
La propuesta de destinar la alimentación de la humanidad para
producir combustibles, para que la sociedad norteamericana no
deba afectar en lo más mínimo su standard de consumo, como
reclama el
Protocolo de Kyoto, se inscribe en las mismas miradas
catastrofistas del Club de Roma, la Trilateral Comission, el
Consenso de Washington y las voces de algunos gurúes ambientales
que auguran una población mundial de 500 millones de personas
para el año 2050. Es decir, el viejo anhelo de la oligarquía
financiera mundial desde siempre, pero en particular, desde el
1º de Mayo de 1945, cuando su plan de contención
contrarrevolucionaria hitleriana concluyera exactamente al
revés: reducir drásticamente la población del Tercer Mundo.
Resolver el problema de un mundo que les es cada vez más hostil,
suprimiendo a los hostiles, es decir a los pobres.
Nadie duda que, si las tierras fértiles y cultivables del mundo
(sólo Brasil
gobernada por el 'progresista' Lula piensa deforestar 60
millones de hectáreas, es decir destruir la Amazonia y lo que
queda del Pantanal para producir etanol y biodiesel; Malasia ya
perdió el 87% de sus bosques tropicales para cultivar Palma,
para hacer biodiesel) (1) deben ser destinadas a producir etanol
o biodiesel para que la parte pudiente de la sociedad
norteamericana (también los pocos beneficiados por la sojización
en la Argentina) pueda seguir dilapidando combustible en sus
4x4. También continuarán dilapidando energía en su sociedad
enferma y autoaniquilante (el cereal necesario para llenar un
tanque de una 4x4 permitiría alimentar a una persona todo un
año) (2), nadie puede dudar insistimos, que si tamaño disparate
económico y ecológico se llevara adelante, el resultado sería la
muerte por hambre de un sector de entre un tercio y un medio de
la población mundial, esa que hoy ya pasa o esta cerca del
hambre. Es decir entre 2.000 y 3.000 millones de seres humanos.
Además como muy bien señalara el comandante Fidel Castro Ruz,
difícilmente quedara algún árbol sobre el planeta (3), la
desertificación, la desaparición del agua dulce, y la extinción
masiva de especies, se difundiría por el planeta. El capitalismo
de las corporaciones multinacionales podría reemplazar aquella
frase que dice 'después de mi el diluvio', por otra aun más
siniestra: después de mi el desierto...
Cerrando el círculo
En el caso particular de nuestro país -y de gran parte de
Sudamérica- depredada por el monocultivo sojero-transgénico-forrajero,
la producción de agro combustibles, cerraría el círculo abierto
en el largo ciclo 1976-2001, que nos devolviera al estado
neocolonial que aun hoy transitamos. Continuarían siendo los
precios internacionales, las decisiones de las corporaciones
cerealeras, alimenticias, petroleras, de la industria de agro
tóxicos y farmacéuticas-biotecnológicas, las que decidieran
nuestra política agroalimentaria, estructural y por lo tanto
quienes diseñaran nuestra economía política nacional por
décadas.
La brutal frase expresada por el Ing Héctor Huergo, con que
abrimos esta reflexión (que parafrasea, seguramente de manera
freudiana aquella otra famosa de Carlitos el Infame: 'Pobres
hubo siempre..' ), que nos habla de gente que vive en una
Argentina anterior a la rebelión popular de diciembre de 2001,
no sólo nos muestra cuanto puede crecer la perversidad de un ser
humano, que treinta años atrás hablaba en nombre de los 'pobres
del mundo' y la 'Revolución mundial', al calor de un buen puñado
de dólares provistos por
Monsanto y
Kissinger; sino que desnuda el pensamiento siempre renacido
de una burguesía argentina por siempre colonial, como ya
denunciaran Moreno, Castelli y
San Martín.
Huergo vuelve a expresar el mismo pensamiento de Rivadavia,
Mitre, Sarmiento, Roca, Pinedo, Martínez de Hoz y Cavallo:
“producir materias primas para el mercado mundial y comprar lo
que necesitamos fuera del país”. Se justifica así que todo
nuestro ecosistema pampeano -y extrapampeano- el mejor dotado
del mundo para producir alimentos, se dedique primero, a
producir forraje barato para China, la UE, Canadá y otros países
que destinan su economía a industrializarse, dejando que otras
naciones de economía dominada, produzcan forrajes baratos (
pasto soja), para así ellos producir carne con que alimentar a
su población y exportar a los crecientes mercados asiáticos,
donde habita la mitad de la población mundial. Población que, en
su emergente desarrollo desafía –seguramente de manera mortal-
al poder norteamericano, por lo cual éste diseña políticas para
exterminarla.
Huergo no es cualquiera, es uno de los mayores difusores de la
sojización en la Argentina, expresando a veces pensamientos
reñidos con el más elemental saber agronómico (“lo mejor que se
puede hacer con un monte degradado es transformarlo en leña,
carbón y durmientes”, expresó alguna vez, el experto Huergo)
dichos como un saber único, de verdad inapelable, sin
posibilidad de debate, con la descalificación como método
permanente de confrontar ideas.
Las inundaciones de Santa Fe, “no es culpa de los políticos
(...) ni del aumento de la siembra aquí y en Brasil, y otras
sandeces que se escuchan por diestra y siniestra” (5). Como
quien esto escribe, es uno de los difusores de dicha “sandez”,
me tomo el atrevimiento de proponerle al Ing. Huergo que tome
algún curso de Ecología –aun breve y de nivel medio- para
entender de qué se trata un Ecosistema, o saber qué es una
Cuenca, y comprender por supuesto que las inundaciones de Santa
Fe, las de Salta, Tucumán y las que vendrán, tienen relación
directa con la expansión desmedida de la Siembra Directa, el
monocultivo de soja RR y el desmonte casi total de toda la
Cuenca del Paraná.
No sorprende entonces que Huergo, y sus demiurgos de la
“Argentina verde y competitiva” (Héctor Ordóñez dixit,
contraparte de la Argentina Industrial, Tecnológica y
Científica, también inclusive, con pleno empleo, alta
distribución de la riqueza, socialmente estructurada, moderna y
progresiva existente entre 1945 y 1976, es decir la Argentina
Libre, Justa y Soberana, sea hoy uno de los mayores defensores
de la producción de biocombustibles en nuestro país, utilizando
el mismo criterio de pensamiento único y autoritario neoliberal.
Huergo acaba de señalar con el mismo autoritarismo ideológico de
los '90: los biocombustibles “no son buenos ni malos sino
inevitables” (4), es decir no hay discusión posible. “Lo decidió
el mercado mundial”. No importa que dicha producción transforme
el alimento en combustible, reduciendo aun más la oferta
alimenticia, que por vía de la sojización, cada vez escasea más
en nuestro país (basta ver las góndolas vacías, por la
especulación de precios monopolista primero, pero también por la
caída de varias ramas alimenticias por el destino de los suelos
al cultivo de pasto-soja). Si la sojización devastó la otrora
histórica Soberanía Alimentaria nacional, y está provocando una
catástrofe ambiental apenas intervista, y que probablemente le
explotará al próximo gobierno, la combinación de sojización y
agro combustibles destruirá toda posibilidad de reconstruir la
Argentina Justa, libre y Soberana, la Argentina industrial, y
nos remachará en el modelo colonial agroexportador o productor
de commodities.
“¿Cien millones de Toneladas o un millón de productores
agropecuarios?”(6)
Los llamados biocombustibles –hasta el nombre es político y
mentiroso- buscan lavar la cara de las multinacionales
petroleras, permitiéndoles seguir controlando el mercado mundial
de combustibles, cosa que no podrían hacer en caso de que los
verdaderos combustibles no contaminantes, la energía solar,
eólica o del agua -incluso la proveniente del reciclado de
residuos- se desarrollaran a escala planetaria. Dichas energías
son esencialmente descentralizadas y de acceso libre, quebrando
el poder mundial de las petroleras. Los agro combustibles
permitirían al pool energético y petrolero de los Estados
Unidos, quebrar el Protocolo de Kyoto, que seguramente firmará
un próximo gobierno demócrata, ya que los biocombustibles
encierran la idea, de que la sociedad norteamericana seguirá
dilapidando la energía mundial y contaminando a piaccere el
planeta, sin afectar su enfermizo nivel de consumo, y su
irracional sistema de uso de energía. Por el contrario, la
siniestra propuesta de
Bush (a la que se suma el progre Lula) es matar de hambre a
la población pobre del mundo para, así ellos puedan seguir
quemando gas oil en sus 4x4 y en sus millones de vehículos. Es
tan descarada la propuesta, que la UE, acaba de aprobar una
resolución, por la cual acepta utilizar biocombustibles, pero...
no los producirá en su suelo, (7) ya que no permitirá que un
solo centímetro cuadrado del mismo pasible de ser cultivado, sea
privado de producir alimentos. La Soberanía Alimentaria es
prioritaria para la UE desde 1973. Siendo así, la UE resolvió
producir biocombustibles pero... en los países del Tercer Mundo.
(7)
La propuesta de los llamados biocombustibles no debe ser
aceptada por nuestro país más allá de pequeñas producciones, a
costa de perder definitivamente nuestra independencia económica
y extremar hasta el hartazgo la catástrofe ambiental que se
difunde vía la sojización. Por el contrario se hace necesario
discutir un plan de Desarrollo Rural y Nacional, que retome la
idea de una Argentina para todos, industrial, inclusiva,
distributiva, democrática, participativa, ambiental y
socialmente sustentable, donde no existan los pobres, tal como
conocimos en el pasado, aunque fuera por un breve período.
Eso implica salir progresivamente del modelo de la sojización;
recuperar y fomentar la producción de escala familiar; remontar
las producciones regionales; proteger lo poco que queda del
monte nativo (hoy amenazado desvergonzadamente por el Senado de
Alí Baba); reforestar; prohibir las fumigaciones masivas y
descontroladas en tanto se reduzca el área de sojización;
depurar las áreas contaminadas con glifosato, 2-4-D, atrazina,
endosulfan y demás biocidas; aplicar medidas sanitarias de
emergencia para proteger a la población rural contaminada con
agro tóxicos del cáncer y las malformaciones crecientes; reducir
y depurar el área de transgénicos; recuperar paulatinamente el
sistema de rotación agrícola-ganadera; Alentar y difundir el
sistema de la agro ecología; reordenar por medio de impuestos,
retenciones, créditos y subsidios la producción nacional.
Abandonar la sojización, recuperando una política de Soberanía
Alimentaria, repoblamiento del campo y redistribución de la
tierra.
Recientemente, en un encuentro sobre el futuro de la
agricultura, el Dr. Walter Pengue lanzó una hermosa propuesta
que hacemos nuestra: ¿porqué en lugar de 100 millones de
toneladas de granos no nos proponemos tener 1 millón de
productores agropecuarios? (6), y no los 300.000 a que nos
redujo la sojización. Tal vez en ese debate encontremos un
disparador de un nuevo Proyecto Nacional, en lugar de
resignarnos a que “pobres hubo siempre” y que las
multinacionales -y Bush- nos decidan el modelo de país a tener.
* Alberto J. Lapolla - Ingeniero Agrónomo genetista
Notas:
1.- Altieri Miguel, conferencia en Buenos Aires 21-3-07
2.- Ribeiro Silvia, Agro combustibles versus soberanía
alimentaria, 03-07
3.- Castro Ruz Fidel, Condenados a muerte prematura por hambre y
sed más de 3 mil millones de personas en el mundo, 28-03-07
4.- Clarín, Cara y ceca de los biocombustibles, 10-4-2007
5.- Clarín Rural, Pág. 3, 14-4-07
6.- Pengue Walter, conferencia en Buenos Aires 21-3-07
7.- Altieri Miguel, conferencia en Buenos Aires 21-3-07
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