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230106 -La actual
crispación política en España va a remitir. Estoy convencido de ello. Los
adalides de la derecha más rancia e intelectualmente nula de los últimos
tiempos se afanan por hacer del insulto y de la descalificación el pan
nuestro de cada día en España. Cuentan con una emisora, la COPE (“Crispadora
Oficial Política Española”), que agrupa a los elementos más sectarios de la
sociedad española. Claro está que, por muy organizados que parezcan ( a la
manifestación contra la LOE acudió mucha gente, pero por motivos diversos,
porque los organizadores, en un acto de desvergüenza inigualable, mezclaron
motivos tan diversos como la calidad de la educación –con la que todos
estamos de acuerdo, y de hecho ha sido la izquierda la que ha traído
progreso científico y cultural frente al rigidismo de la derecha- o el
estatuto de la asignatura de religión, que es como mezclar churras con
merinas y luego atribuirse el mérito de contar con el apoyo de la opinión
pública), su apoyo entre la sociedad civil es mínimo. La mayor parte de la
gente de éste nuestro secularizado y desideologizado mundo manifiesta
sentimientos de solidaridad, de pluralismo cultural, de compromiso
ecológico, de defensa de los derechos humanos y de la libertad, y sobre todo
de ansia de sosiego y de rechazo de la crispación, que chocan frontalmente
con la actitud belicosa, infame e impropia de personas civilizadas (aunque,
ciertamente, la derecha se opone a la civilización: ningún progreso puede
emanar de una actitud por esencia conservadora, que no crea nada y encima
intenta hacerse con los logros de las posturas progresistas. No me extraña
que desde la Ilustración se hayan quedado sin intelectuales, en un triste
páramo de pensamiento que, para sobrevivir, no tiene más remedio que
radicalizarse y a atraer hacia sí a toda una pléyade de inseguras masas
gregarias que siguen al primer vocifero de turno).
Mismamente hoy hemos podido apreciar en la prensa cómo las acusaciones del
Partido Popular al presidente del Gobierno de haber pactado con Durao
Barroso la opa de Gas Natural sobre Endesa son absolutamente infundadas, y
lo dice el propio Durao Barroso. El sectarismo de la derecha aislacionista
lo único que quiere es segregar a España de Europa (como hizo, en diciembre
de 2003, el nada grato José María Aznar –denunciado recientemente por haber
borrado, en marzo de 2004, decenas de documentos informáticos cuando
abandonó La Moncloa, y para mí, el peor presidente de la democracia
española-, al aliarse con Polonia –el país que menos nos convenía a la hora
de pactar las reformas estructurales de la UE- en contra de la mayoría de
los estados europeos. ¿Y cuál era su alternativa? El seguidismo más ridículo
y pueril de Estados Unidos, sin matiz, sin distinción, porque la derecha, en
temas de política e intelectualidad, entra “como un elefante en una
cacharrería”), volver a formas pre-democráticas, crispar a la opinión
pública (cuando en realidad son cuatro exaltados, con poder y medios, que
quieren mantener el status quo perdido tras el franquismo, sirviéndose, sin
consideración alguna, de gentes con poco juicio y poco dadas a “entrar en la
mayoría de edad intelectual” –como afirmaba la consigna ilustrada de Kant,
aunque dudo que alguien en la derecha haya leído o sea capaz de entender lo
que dijo el ilustre regiomontano). El mismo Aznar mandó el avión oficial
español al entonces presidente de la Comisión Europea Romano Prodi, en 1999,
y a lord Robertson, secretario general de la OTAN, en 2000, precisamente
porque el presidente de la Comisión Europea no cuenta con avión oficial.
¿Podría la derecha aportar ideas reales al debate y no sumirnos en una
crispación inútil?
Otra
noticia falsa: se ha acusado al ministro Montilla de haber sido consejero de
La Caixa. La manipulación de El Mundo roza lo intolerable. Montilla
no fue consejero, sino consejero general. Los adalides de la derecha que
estén leyendo este artículo habrán ya proferido en insultos: ¡si era
consejero general, era consejero! No se preocupen: yo también he estudiado
lógica, y sé perfectamente que la condición universal incluye la particular.
Lo único que quizás no sepan es que el consejero general no se sienta en el
consejo de administración, sino que es un cargo que le correspondía, en este
caso, porque era alcalde de Cornellá. Me parece vergonzoso que los que
acusan al grupo PRISA de manipulación, manipulen ellos mismos hasta límites
insospechados.
Un último apunte sobre la
manifestación contra la LOE. Viene hoy un magnífico artículo de Fernando
Savater en EL País al respecto. Claro está que todos nos mostramos
contrarios al estrepitoso e impermisible fracaso escolar que hay en España.
Es una vergüenza para el país que sólo se suma al descrédito de nuestra
educación. Pero en esa manifestación se vio de todo, se aglutinaron sin
matiz alguno ideas diversas y temas diversas. La educación es un servicio
público, y de hecho no se puede permitir que los colegios concertados,
beneficiándose de fondos públicos, excluyan a quienes no compartan su
ideario o hagan cualquier tipo de discriminación. Elegir colegio es un
derecho, pero un derecho más fundamental aún es disponer de una educación
libre que forme en valores no excluyentes. Los que reclaman libertad
educativa, me da la sensación de que en realidad ocultan sectarismo
educativo, y esto es no sólo anti-humanista, sino anti-cristiano. Así que,
criticar la LOE únicamente desde ese punto de vista, y máxime aludiendo al
principio de libertad religiosa, me parece a todas luces desproporcionado.
Previo a todo ello está el derecho de todos a una educación pública de
calidad. Todos debemos colaborar, y creo que los colegios concertados y
religiosos tienen mucho que aportar a la educación en España. Pero sin
sectarismo y sin exclusiones por razón de raza, situación económica o
religión (que contravendrían a la Declaración Universal de los Derechos
Humanos). Si el Estado se inhibe en temas de educación, estamos perdidos, y
podemos dejar la educación en manos de cualquier grupo, por fanático y
exaltado que sea. Sin embargo, con un Estado abierto al diálogo pero firme
en sus principios, todos, a nivel público o privado, podremos contar con la
tan ansiada educación de calidad.
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