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Chicago Boys
300706 -
Evo
Morales: Esperanza de los pueblos latinoamericanos y del pluralismo
cultural
La visita del recientemente elegido presidente de
Bolivia, el indígena
Evo
Morales, es todo un símbolo para un país que, como España, no sólo tiene una
enorme deuda pendiente con los pueblos latinoamericanos, sino que aspira,
junto con las demás naciones europeas, a dar cabida a todo un movimiento
intelectual (el del pluralismo cultural) que vuelva a encauzar las
relaciones de Occidente con los países pobres desde el respeto, la igualdad,
y la búsqueda de vías comunes de progreso y superación.
Evo Morales ha ganado por
mayoría absoluta, y constituye una prueba más (como en su día Salvador
Allende, vilmente asesinado por una de las dictaduras más ínfimas y
execrables, apoyada incondicionalmente por los
Estados Unidos y los
Chicago boys) de que izquierda (incluso las tendencias marxistas)
y democracia son compatibles y, a mi juicio, complementarios. Tras la
bochornosa imagen que España ofreció a
Bolivia de la mano de unos humoristas
de cuarta fila, el grupo “Risa” de la cadena COPE (la radio de los obispos,
que más bien parece la radio del rencor, del odio, de las actitudes más
revulsivas e insultantes a cualquier inteligencia de nivel medio, y que por
supuesto se coloca a la cabeza del panorama radiofónico español como la
emisora más antievangélica, revanchista e ignorante: una vergüenza para el
país y para la Iglesia que espero, en un futuro no muy lejano, se transforme
en una emisora auténticamente cristiana), que se hicieron pasar por el
presidente
Zapatero sin mostrar la más mínima decencia al no identificarse
(como sí hicieron los que gastaron bromas similares a personalidades como
Fidel Castro, aunque, claro está, no se le puede pedir más a un grupo de
insulsos jovenzuelos ultraderechistas bañados en la ignorancia extrema, en
la falta de respeto y en la nula educación) al término de la conversación.
Felicito a
Evo
Morales por
la enorme valentía de proponer la nacionalización de los recursos
energéticos. Tras siglos de expolio, tras plataformas masivas de corrupción
cuyas banderas han estado enarboladas en muchas ocasiones por empresas
occidentales ávidas de poder, tras el fracaso estrepitoso de las políticas
neoliberales (fracaso tan sonoro como el del comunismo en
Rusia, por mucho
que le pese a la retórica neocon que enturbia el panorama sociológico
y cultural de Occidente al imponer la incultura, la ignorancia y la ausencia
de pensamiento crítico, dirigida por individuos de una categoría intelectual
menos que ínfima que pretenden -¡qué atrevimiento!- oponerse a lo que siglos
de progreso, de Ilustración, de pensamiento libre, de pensamiento social, ha
legado a la historia intelectual de Occidente),
Bolivia, como ejemplo para
toda Sudamérica, y haciendo honor a su nombre (a
Simón Bolívar, héroe de la
emancipación de Latinoamérica), toma al fin las riendas de sus recursos. La
Economía está al servicio de la sociedad. Los recursos están al servicio de
la sociedad y no de unos pocos oligarcas corruptos e insaciables que no
tienen el menor reparo en oprimir y en dejar en la miseria a pueblos
enteros. Los recursos energéticos de Bolivia son de
Bolivia, y
Bolivia debe
decidir cómo administrarlos y con quién, según el bien común, que es la
dignidad de los bolivianos y su derecho a vivir en libertad, igualdad y
justicia. Occidente debe contribuir al desarrollo de Bolivia, enviando
médicos, maestros (como ha hecho
Fidel Castro, tan vapuleado por la derecha,
y ciertamente criticable en numerosos aspectos, pero que al menos se ha
esforzado por dar al pueblo cubano una formación de calidad), condonando la
pesada deuda que el oprobio de la usurpación occidental ha instituido.
Afortunadamente,
Zapatero ha anunciado que perdonará dicha deuda, y cada vez
más me convenzo de que nuestro presidente es la antítesis de aquel dirigente cuasi demoníaco llamado
José María Aznar, el culmen del ridículo
internacional, alcanzado cotas de indecencia política jamás logradas por un
dirigente español en lo que llevamos de democracia –y es bastante poco.
La propiedad privada, lo
privado, el interés personal, no debe ser suprimido o anulado, sino
humanizado, puesto al servicio de todos los hombres y mujeres de nuestro
tiempo. No ser compasivo o solidario es caer en lo más subterráneo de la
condición humano: volver a ser dominados por las leyes que la naturaleza
impone sin excepción, regresar a la polvorienta caverna de la que procedemos
los seres humanos, renunciando al verdadero poder de nuestra especie: el
dominio de la Evolución para exaltación del hombre. Hemos de dominar el ser,
tomar las riendas del ser, divinizarnos con el conocimiento, la ascesis, el
bien, la apertura y el amor. Amemos a los hombres, haciendo realidad nuestra
ansia y nuestra capacidad de infinita apertura, y cumpliendo aquella regla
de oro que enunciaron tantos profetas y santos.
Confío en que
Evo
Morales
asuma la grandiosa labor que le ha sido encomendada por el pueblo de
Bolivia, por el pueblo tantos siglos castigado por la miseria y la opresión,
y que anhela la liberación, la humanización auténtica: trabajar en pro de
todos, en pro de la justicia, de la paz y del conocimiento.
Nota de Atajo
Chicago Boys (en inglés: Chicos de Chicago)
Así se llamó a un grupo de alrededor 25 jóvenes economistas chilenos
educados en la Universidad de Chicago, bajo la dirección de Milton Friedman
y de Arnold Harberger. Tras el golpe contra el Presidente democrático
Salvador Allende, y durante el régimen militar de Augusto Pinochet,
fueron los artífices de reformas económicas y sociales que llevaron a la
creación de una política económica referenciada en la economía de mercado
de orientación neoclásica y monetarista, y a la descentralización del
control de la economía en Chile.
Su gestión fue denominada por el economista estadounidense Milton Friedman
el "Milagro de Chile" (The Miracle of
Chile)