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Estados Unidos está superquebrado y no lo sabe
Alfredo Jalife Rahme
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100910 -
Antecedentes

 

La peor contabilidad del mundo resultó la anglosajona, cuyos engaños fueron obscenamente detectados con la colusión de la fraudulenta gasera texana Enron y la empresa contable global Arthur Andersen.

 

No existe rubro de la actividad de Estados Unidos que no haya sido puesto en la picota contable: desde el tamaño de su deuda en proporción al PIB –exhumada por el célebre Reporte Wegelin y que alcanza 600 por ciento (¡así, con tres dígitos!): cuatro veces las cifras “oficiales (ver Bajo la Lupa, 21/10/09)– hasta sus polémicas reservas de oro (ver Bajo la Lupa, 1/9/10).

 

En nuestro libro agotado El fin de una era: turbulencias de la globalización (Editorial Libros del Zorzal, Buenos Aires, 2007), consagramos un capítulo a La quiebra de EU, según Kotlikoff y la Reserva Federal de San Luis.

 

A Lawrence Kotlikoff, profesor de economía de la Universidad de Boston y autor del libro La tormenta generacional que viene, le dimos el crédito que se merecía, pese a que su profesión –en particular el género de teólogos neoliberales en Estados Unidos y Gran Bretaña– ha sido severamente cuestionada.

Hace cuatro años, cuando fungía como investigador de la Reserva Federal de San Luis, Lawrence Kotlikoff advirtió sobre el colosal déficit presupuestario y la bomba de tiempo de las pensiones y la seguridad social, que habían expuesto una brecha fiscal de 65.9 billones de dólares, en ese entonces más de cinco veces el PIB de Estados Unidos y casi dos veces el tamaño de la riqueza nacional, lo cual lleva(rá) al país a la quiebra (Bajo la Lupa, 21/7/06). Lawrence Kotlikoff concluía que el gobierno de Estados Unidos está quebrado en la medida en que es incapaz de pagar a sus acreedores.

Russia Today (4/9/10) expone en forma dramática la deuda impagable de los estudiantes desamparados para pagar su educación, que cataloga de esclavos laborales debido al “adeudo de más de 830 mil millones de dólares y quienes, para colmo de males, han sido los más desprotegidos y perjudicados por el galopante desempleo.

Hechos

Pasaron cuatro años desde su histórica investigación y Lawrence Kotlikoff vuelve a la carga en un editorial para Bloomberg (10/8/10): Estados Unidos está quebrado y no lo sabemos.

Las cosas han empeorado y hoy la brecha fiscal pasó de aquellos inverosímiles 65.9 billones de dólares a unos escalofriantes 202 billones de dólares. ¡Se quedó corto por tres veces!

Tengo que confesar que cuando leí ahora la cifra, pese a que ya había sido persuasivamente sensibilizado, creí que había sido un error de dedo: se me hacía inconcebible que la brecha fiscal se hubiera triplicado en cuatro años. Luego constaté que la bomba Kotlikoff había sido retomada por blogistas del más alto nivel y me percaté de que la cifra de tres dígitos era más que real: en cuatro años Estados Unidos pasó de quebrado a superquebrado, lo cual ni Barack Obama ni el Partido del Té ni Jehová podrán resolver juntos.

Lawrence Kotlikoff lo sintetiza en forma perentoria: Seamos realistas. Ni el gasto ni menores impuestos ayudarán al país a pagar sus facturas.

Ahora se basa en la reciente revisión anual de la política (sic) económica de Estados Unidos por el FMI que, según su interpretación hermenéutica, pronuncia efectivamente la quiebra (¡supersic!) de Estados Unidos en la sección 6 de los Temas selectos de julio de 2010: Cerrar la brecha fiscal requiere un ajuste fiscal permanente por año que equivale a alrededor de 14 por ciento del PIB de Estados Unidos.

Lawrence Kotlikoff explaya que la brecha fiscal es el valor presente de la diferencia entre el gasto proyectado (que incluye el servicio de la deuda oficial) y el ingreso proyectado en todos los años futuros.

El investigador de la Universidad de Boston coloca en perspectiva el significado de la brecha fiscal anual de 14 por ciento del PIB frente a los presentes ingresos federales, que son hoy 14.9 por ciento del PIB: por el lado de los ingresos significa que para cerrar la brecha fiscal se requiere, grosso modo, duplicar en forma inmediata (sic) y permanente (sic) los ingresos personales, así como los impuestos empresariales y federales, además de otros impuestos a la nómina laboral.

Esta terapia de choque es muy teórica, a fortiori, en un país convulsionado por los vaivenes electorales que se prestan a lucrar con el malestar ciudadano como le ha sucedido a Barack Obama frente al ascenso del Partido del Té: un conglomerado de nativistas WASP (blancos-protestantes-anglosajones) que colisiona con las otras etnias y religiones abatidas por las deudas, el desempleo y hasta la persecución al estilo Arizona.

Todavía peor: Lawrence Kotlikoff calculó los datos de La perspectiva presupuestal de largo plazo de la Oficina del Presupuesto del Congreso, publicada el mes de junio, donde emergen pasivos no oficiales (sic) y que llevan a la cifra espeluznante de una brecha fiscal por 202 billones de dólares: ¡más de 15 veces la deuda oficial de 13.3 billones de dólares!

Después de exhumar la lingüística singular del engaño contable, Lawrence Kotlikoff tiene una paciencia mayor a la de Job en explicar por enésima vez la enormidad de la brecha fiscal: Estados Unidos “cuenta con 78 millones de baby boomers (nota: la generación nacida en el intervalo de 1946 a 1964), quienes cuando se jubilen recaudarán los beneficios de la seguridad social y los seguros médicos (nota: Medicare y Medicaid), que en promedio exceden el PIB per cápita” y cuyos costos anuales totalizan 4 billones de dólares.

Concede que la economía de Estados Unidos será mayor en los próximos 20 años, pero insuficiente para cubrir sus pasivos reales año tras año.

Muy técnico, diagnostica que es lo que usualmente sucede cuando se maneja un masivo (sic) esquema Ponzi durante seis décadas (¡supersic!) sin respiro.

Sí, pero los esquemas Ponzi, al estilo del delincuente confeso Bernard Madoff, acaban por reventar.

Repite el trilema que se presenta desde hace cuatro años:

1) cortes masivos a las jubilaciones (al estilo Calderón y Alarcón, alias Lozano, en México);

2) incrementos astronómicos a los impuestos, y

3) impresión hiperinflacionaria de dólares (nota: para lo que fue llamado Ben Shalom Bernanke, alias Helicóptero, desde donde arrojará los billetes necesarios).

Lawrence Kotlikoff vaticina que su gobierno adoptará una combinación del trilema, un verdadero Catch-22, cuando Estados Unidos se encuentra en peor condición fiscal que Grecia.

Peter Gorenstein (Finance.Yahoo.com, 23/8/10) cita a Kotlikoff, quien sentencia que Estados Unidos necesita una cirugía cardiaca mayor en lugar de las curitas que se han usado.

Conclusión

Más vale que el mundo entero –que por fortuna ha entrado a la incipiente era multipolar– prepare las exequias fiscales de Estados Unidos antes de que sea arrastrado en su naufragio, lo cual tendrá consecuencias dramáticas en la geopolítica mundial, como pregona Michael Mandelbaum, profesor de la Universidad Johns Hopkins, en su reciente libro La superpotencia frugal: el liderazgo de Estados Unidos en la era de la tirantez de dinero.

El mundo va que vuela a la multipolaridad plural con el ascenso prodigioso del BRIC, lo cual acelerará la superquiebra financiera de Estados Unidos, como aducimos en nuestro próximo libro El híbrido mundo multipolar (Jorale Editores, 2010), que presentaremos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el próximo 4 de diciembre. - La Jornada

 


 

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