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Ese insignificante hombrecito
Alfredo Raúl Weinstabl
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Néstor Kirchner y el Agua: Cara y Seca ¿Doble discurso o ignorancia?

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05 - La vida política significa exposición pública. Ello implica muchas veces pérdida de privacidad y la exposición de rasgos de la  personalidad del funcionario en el cumplimiento de las tareas y obligaciones en su desempeño en la función o cargo.

En un sistema democrático justamente la transparencia del comportamiento del funcionario es casi un requisito y es uno de los aspectos al cual los ciudadanos le dan mayor importancia.

En los países centrales la conducta cívica, y el comportamiento ética-moral de los funcionarios es un tema que es una condición sine-quanon para poder acceder y permanecer al frente de un cargo público.

En los países del tercer mundo lamentablemente no es así.

En nuestro países hay numerosísimos ejemplos de funcionarios, que en los países desarrollados no habrían durado ni un cerrar y abrir de ojos.

Uno de los casos más emblemáticos de una personalidad verdaderamente vergonzosa es la del Ministro de Defensa, el Dr. José  Pampuro.

Este insignificante hombrecito, desde el comienzo mismo de la gestión de este gobierno fue numerosas veces desautorizado públicamente por el presidente de la Nación. Desautorizado en aspectos verdaderamente importantes y de trascendencia nacional.

Pero nada inmuta a este médico pediatra, que no hace mucho tiempo atrás era el médico de cabecera del matrimonio Duhalde responsable de velar por la salud del entonces matrimonio presidencial.

Pero su misión con los Duhalde, excedía el mero trato profesional, sino que era considerado como un integrante del círculo íntimo del ex presidente.

Es sabido que  frecuentemente era el responsable de cebar y servir las rondas de mate en las reuniones políticas y tertulias que el ex presidente realizaba en su hogar.

Era un hombre de confianza de Duhalde y en esa condición fue seleccionado por este, para integrar uno de los cargos más trascendentes e importantes en el gobierno de Kirchner.

Posteriormente Pampuro en una exhibición pública de travestismo político, cambió de bando, aliándose con el actual mejor postor. Cambió de partido político como se cambia una camiseta usada. Sin empacho, sin vergüenza, sin inhibiciones de ninguna clase.

Tanto es así que  figuró como segundo en la lista del Frente para la Victoria en los recientes comicios legislativos. ¡Justamente la lista opositora a la de sus antiguos amigos!.

Su falta de lealtad, su ausencia de autoestima ante las desautorizaciones y retos  públicos de su actual patrón, su anodina personalidad, es tan llamativa en este intrascendente hombrecito, que es difícil de entender como un cortesano lleno de tantas

falencias personales ocupe el puesto que en este momento ocupa.... nada menos que Ministro de Defensa.

Seguramente debe ser otra de las “geniales” ideas del monje negro de este gobierno, para vejar y humillar a la FF.AA.

¡Pobre país, que debe soportar que este cortesano de los amos de turno sea el que entienda de la seguridad de nuestro país y sus políticas de defensa!.

En fin, es el triste destino de nuestra Patria. Por el momento, a este intrascendente personaje solamente se lo puede incluir en la lista de aquellos, de cuando cambien los vientos, sea llevado a la Justicia para cumplir con el aspecto ejecutivo del juramento de práctica cuando asumió su cargo  “...que Dios y la Patria se lo demanden”.l

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