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Realmente vamos mal...
Alfredo Raúl Weinstabl
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Hace ya más de tres años asumió el actual gobierno. Asumió como primer magistrado, gracias a maniobras no demasiado claras, el gobernador de la provincia de Santa Cruz, un ignoto personaje casi desconocido por el grueso de los argentinos.

¡Grave error y irresponsable negligencia! De habernos preocupado en averiguar sus antecedentes en sus dos períodos como gobernador, no estaríamos en el estado actual: nuevamente en la degradación institucional y camino a  otro infierno.

Efectivamente, Nestor Kirchner asumió como presidente del país utilizando la fachada que proporcionan unos comicios democráticos, pero muy poco tiempo después mostró la esencia de su verdadera personalidad y su perfil político.

La realidad no pudo ser más decepcionante, verdaderamente decepcionante.

El país quedó en manos de un hombre fuertemente autoritario, populista y demagógico en donde las practicas democráticas son solamente utilizadas como un mascara para ocultar sus aún desconocidos objetivos.

Su personalidad es difícil de resumir en un pocas palabras: Vulgar, desprolijo, ordinario, infantil, contradictorio, prepotente y confrontativo cuando está en posición de fuerza, temeroso y cobarde en la situación inversa, desconfiado, mentiroso, manipulador y mal educado.. En resumen reúne muchísimos defectos y pocas (hasta ahora desconocidas) virtudes.

En su idoneidad para el desempeño de su cargo ocurre algo similar a su escasísimo bagaje personal. No tiene ninguna metodología para el planeamiento  y la toma de decisiones, no sabe trabajar en equipo, su gobierno no tiene planes ni objetivos y va solucionando o pretende solucionar, las dificultades en el momento que se le presentan. Nunca efectuó conferencias de prensa porque no está en condiciones de responder las más elementales preguntas de los periodistas. No hay idoneidad ni capacidad en los funcionarios.

En cuanto a su ideología, que se preocupó en ocultar hasta después de la asunción del cargo es aún más preocupante, es la de la izquierda revolucionaria castro comunista que intentó la toma del poder mediante el terrorismo y la subversión y que llevó al país en un baño de sangre en la década del 70.

Consecuente con su filiación política, entronizó a gente de esa ideología en los principales puestos en la conducción del país.

Así se configuró una situación insólita y probablemente única en el mundo: los derrotados de hace treinta años atrás se encuentran en el poder. Y lo más nefasto y notorio es con un terrible resentimiento, odio y deseos de venganza...que sistemáticamente llevan a la práctica.

Pero lo hasta aquí planteado es conocido y de dominio público y es simplemente el prefacio de esta nota. Lo que pretendo transmitir son cuatro aspectos que considero realmente importantes para analizar la marcha del gobierno.

1. EL EQUILIBRIO ENTRE LA LIBERTAD Y EL PODER.

Entre los innumerables conceptos y definiciones que existen sobre la democracia quiero plantear una que reúne la esencia de esta y de toda la teoría de la constitucionalidad derivada.

El equilibrio armonioso entre poder y libertad, valores fundamentales pero antagónicos, es en principio el eterno problema del hombre en un sistema democrático.

Como se puede apreciar, hay dos ingredientes en toda comunidad, el poder y la libertad que son directamente contrapuestos.

Donde el poder no está legal e institucionalmente limitado, el poder se excede. Nunca donde el hombre haya ejercido un poder ilimitado lo ha hecho con moderación, comedimiento y auto-limitación.

El poder encierra en si mismo la semilla de su propia degradación .Cuando no está limitado, el poder se transforma en tiranía y  en arbitrario despotismo. Se ha dicho “que el poder tiende a corromper y el poder absoluto tiende a corromper absolutamente”.

No obstante en toda comunidad organizada el poder es un ingrediente “sine quanon” para llevar a cabo las funciones de estado y la conducción de la sociedad. Pero al mismo tiempo debe, imprescindiblemente, garantizar las propias libertades a los destinatarios del poder.       

La libertad de los integrantes de una sociedad sólo se logra cuando se establecen controles adecuados en cuanto a su eficacia y estabilidad que limiten la tendencia al exceso del poder .       

En nuestro sistema político, el contra peso del poder son los otros dos poderes, en particular el Poder Judicial.

El gobierno de Kirchner no mantiene el adecuado equilibrio entre estos dos aspectos. El exceso de poder que el gobierno adquirió a lo largo de estos tres años avanzó claramente sobre la libertad en muchas de sus manifestaciones: de expresión, de prensa, económica, etc.

Por ello este gobierno es autocrático y autoritario y va tomando las formas de un  gobierno dictatorial y despótico, por no existir las limitaciones que deberían imponerle los otros dos poderes.          

Creo que es superfluo dar ejemplos, por ser suficientemente conocidos por la ciudadanía.

2. LAS RESPONSABILIDADES ESENCIALES DE UN ESTADO.

Dentro de las diversas responsabilidades que tiene un Estado, hay dos, que en el análisis político, se las considera esenciales o responsabilidades primarias. Estas son la Seguridad y la Justicia.

Todas las demás tareas, responsabilidades y funciones que tiene, tales como la educación, la salud, la función social, son consideradas responsabilidades secundarias.

No se concibe un Estado si las responsabilidades primarias no son adecuadamente cumplidas. Estas son exclusivas del Estado y totalmente indelegables.

Si analizamos el gobierno de Kirchner vemos que la Seguridad durante su mandato, es uno de los aspectos que más se ha deteriorado. La delincuencia y la corrupción treparon a porcentajes nunca antes visto, en este país en el cual, muy pocos años atrás, el grado de seguridad era una característica destacada.

Hay muchos aspectos que influyeron en este mayúsculo deterioro, pero casi todos imputables a la ineficacia y torpeza del gobierno. Varias purgas al mejor estilo stalinista desarticularon seriamente la capacidad operativa de la Policía. La institución policial se vio maltratada y prácticamente vejada por sus máximas autoridades. Y una perversa campaña de difusión por los medios, sometió al escarnio a la Institución.

No opino sobre la seguridad territorial del país ante amenazas externas, ya que no conozco en profundidad el tema. No obstante, simplemente comparando el equipamiento y los presupuestos militares con los de nuestros países vecinos, podemos darnos cuenta que estamos en una posición netamente desfavorable.

 Paralelamente la Justicia también está en uno de los picos más altos de desprestigio y corrupción.

La Corte Suprema de Justicia fue casi totalmente renovada por Kirchner. Algunos de los nombrados tenían serias fallas en sus conductas cívicas y fueron duramente cuestionados. Es dable pensar que los nombrados tienen una adhesión ideológica y de concepción política similar o a la de Kirchner.

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Por otra parte este impuso su criterio en el Consejo de la Magistratura pese a que todo el arco político de la oposición estaba en desacuerdo. Es asimismo el presidente, que más jueces nombró y también que más renuncias de jueces aceptó. ¿Tendrá Kirchner una justicia adicta y funcional a sus designios?. La respuesta se desprende por si sola.

Sintetizando, en nuestro país no funcionan adecuadamente ninguna de las responsabilidades esenciales o primarias del Estado

3.  LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Desde siempre, pero en este mundo globalizado e interdependiente hoy más que nunca, la inserción en el concierto de las naciones es fundamental. Para ello hay determinados puntos de reglas  y convenciones no escritas que son importantes tenerlas en cuenta y de ese modo coadyuvar a las posibilidades de un desenvolvimiento exitoso y facilitar el ejercicio de las Relaciones Internacionales.

Uno de los componentes de esta, es la elaboración y adopción de decisiones de la política exterior.

En principio la política exterior no tiene la función de maximizar la independencia de un estado ya que esta está en función y es una consecuencia directa del poder real del que dispone ese estado. La política exterior tiene como objetivo esencial, insertarse en el concierto de las naciones en una posición relativa favorable para la obtención de sus propios objetivos nacionales.

Al respecto Carlos Escudé dice “…dado un mundo de interdependencias asimétricas, la independencia relativa será en función del poder, el cual es básicamente una resultante, a su vez, del desarrollo económico y tecnológico de un país. Gestos desafiantes que  conspiran contra la optimización de la inserción internacional de un país débil conspiran asimismo contra sus posibilidades de desenvolvimiento exitoso, y por ende, contra su poder e independencia reales.” (1)

Utilizar la política exterior y los organismos internacionales para afianzar la política del frente interno del país mediante actitudes desmedidas, prepotentes y bravuconadas no parece ser el modo ni la forma adecuada para encaminar las RR.II. La soberbia, la altanería, y todo otro despliegue desafiante de gestos simbólicos y agresivos erosionan las posibilidades de la “independencia futura”.

Otro aspecto que hay que tener especialmente en cuenta es la previsibilidad y la coherencia en los actos del gobierno, fundamentalmente en aquellas  relacionados con la política exterior.

La incoherencia, la imprevisión, la improvisación, el no honrar los compromisos afectan fuertemente la imagen, el prestigio y la credibilidad internacional.

Y como último aspecto de esta sucinta y apretada síntesis es de vital importancia el lograr acuerdos y alianzas firmes con los países centrales. Este punto constituye prácticamente el punto inicial clave para la inserción internacional de un estado.

El observar estos aspectos hará que la percepción del país ante los ojos del mundo lo muestre coherente y creíble y con las bases mínimas para ser admitido y considerado en la comunidad de las naciones.

Debería evitarse a toda costa, ya que sus resultados siempre inciden negativamente en el éxito de las RR.II.: echar la responsabilidad de todos o parte de nuestros males a un chivo emisario: conspiraciones y manipulaciones del exterior, las multinacionales, los organismos multilaterales de crédito, los capitales buitres, las grandes empresas transnacionales, etc.

Esta forma de encarar la política exterior hace que se enfoque erróneamente el mundo, con una visión totalmente distorsionada de la realidad y se forme una cultura falsa y perniciosa en la población.

Si analizamos la conducta del gobierno de Kirchner en base a estos simples aspectos expuestos podemos entender y comprender porque el país va a la deriva, sin rumbo fijo, en una declinación pronunciada y con firmes posibilidades de quedar descolgados del mundo.

4. LA PAZ SOCIAL

La paz interior, la paz social entre los argentinos debería ser la tarea prioritaria de cualquier presidente. Esta es la piedra basal para cualquier política de gobierno. La unión y concordia de los conciudadanos, es absolutamente esencial.

¿Tendrá Kirchner tiene este mismo concepto? A todas luces y ante tantas evidencias negativas pareciera que no. No hay sector de nuestra sociedad con la cual no haya confrontado. Su política pareciera basada en la confrontación permanente. No solo en nuestro país sino también en el ámbito internacional. Su política no es la de consensuar convencer ni acordar, sino la de imponer. Todo en forma prepotente, irónica, y soberbia.

Es notorio su particular resentimiento, odio y deseos de venganza contra uno de los pilares de toda sociedad: las FF.AA. La persecución contra estas es tan notoria como irracional.

Sintetizando, Kirchner recrea y genera una atmósfera de desconfianza, miedo y temor en la sociedad a la cual no escapa ningún sector de la misma. No existe ningún intento de reconciliación ni de pacificación. El clima imperante es de absoluta inseguridad y temor y la sensación imperante es que se está en una situación potencialmente explosiva.

CONCLUSIÓN FINAL

Si analizamos los cuatro puntos mencionados vemos que Kirchner y su gobierno no sale en absoluto favorecido. La democracia está en peligro. Vamos por un rumbo equivocado.

Pocas veces se ha visto un presidente tan despreciado y en muchos sectores profundamente odiado por su forma de ser y de actuar, tanto por los factores de poder de la Nación, la mayoría de las fuerzas vivas de la sociedad  y gran parte de la ciudadanía.

Su popularidad se mantiene por el crecimiento de la economía, no atribuible a su gestión, sino al ciclo favorable en todo el mundo, al congelamiento de las variables que hacen a la economía interna y al efecto de rebote con respecto a la crisis del 2001. La no adecuación de las tarifas de los servicios públicos y el control de precios constituyen un serio problema a futuro. Kirchner no asume los problemas. Todo lo que puede ser anti-popular  o dañar su imagen lo traslada al futuro. A causa de ello hubo un masivo éxodo de empresas y capitales. No existe la inversión externa. La desinversión durante todo este tiempo se está haciendo notar ya en la falta de combustibles y de energía.

Por otra parte la alineación política se hace con los países más cuestionados y de peor imagen en América.

Toda la acción del gobierno genera una fuerte sensación de que se vive en un ambiente de corrupción generalizada, con ribetes escandalosos y mayúsculos, así como de oprobio y vergüenza en el ámbito internacional. También se percibe un fenomenal retroceso y deterioro institucional. La ética y la moral están absolutamente ausentes en todo el quehacer político. Este aspecto que podría parecer secundario es, casi vital. El pésimo ejemplo del gobierno va envileciendo a la población, en particular el de los niveles más altos.

En definitiva la Argentina se ha convertido en una peligrosa bomba de tiempo que amenaza con violentos estallidos y disturbios sociales en el futuro e inclusive pone en peligro  la integración y cohesión nacional. La Bolivia de Evo Morales debería ser una advertencia para los argentinos.

 Notas            

(1) Pag. 184 de “LA ARGENTINA VS. LAS GRANDES POTENCIAS” -Carlos Escudé – Ed. de Belgrano

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