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Otros textos del
autor Carlos Rovira, el gobernador de Misiones, fue derrotado en los recientes comicios, en su descarado y vergonzoso proyecto hegemónico de modificar la Constitución provincial para hacerse reelegir indefinidamente. La oposición se impuso ampliamente luchando contra este proyecto irracional. Pero no es el objetivo de esta nota comentar los entretelones de la elección provincial. Si en cambio, destacar la grave equivocación del gobierno nacional y la influencia de las conclusiones que esta derrota tendría en las intenciones, cada vez más numerosas de la decadente y corrupta dirigencia política de perpetuarse en el poder. En realidad, el actual presidente Néstor Kirchner, fue uno de los precursores en los recientes años de democracia, de utilizar esta práctica abiertamente antidemocrática. Modificó la Constitución de la provincia de Santa Cruz y logró hacerse reelegir indefinidamente como gobernador de la misma. En varios artículos expresamos que Kirchner maneja el país como si fuera el patrón de una estancia, no importándole los límites y reglas que impone la Constitución Nacional. Pretende hacer en el país lo que hizo en su provincia. En este caso apostó fuertemente a la postura de la reelección de Rovira utilizando los recursos e influencia del Estado para apuntalar este proyecto demencial. La metodología casi delictual de las argucias utilizadas, sirvieron de poco para torcer la voluntad popular. Ni las dádivas, las bolsas de comida, los mini créditos y prebendas de todo tipo que utilizó Rovira en los días previos a los comicios, ni los muertos empadronados, ni los miles de DNI en blanco descubiertos, ni los traslados de los opositores, ni el fraude, la compra de votos y otras maniobras destinadas a burlar la voluntad popular sirvieron para convalidar su escandaloso proyecto. Si en cambio, inscribieron una negra y bochornosa página en la joven historia de la reciente democracia argentina, que con tanta dificultad sortea permanentemente graves escollos que impiden su consolidación definitiva. No obstante hay aspectos destacables en este verdadero escándalo político, que los gobernantes deberán tomar seriamente en cuenta: · La clásica apatía política del ciudadano argentino, en oportunidades despierta con vigor, cuando ve que debe salir en defensa de las instituciones democráticas o que groseramente, como en este caso, se busca torcer la voluntad popular.
· La indiferencia del pueblo desaparece cuando los excesos del poder transponen determinado límite. Las torpes transgresiones del gobierno no pudieron ser comprados con el mejoramiento de la economía, ni con las prebendas ofrecidas. · Cuando ello sucede, todo el arco opositor se abroquela en torno de un adecuado liderazgo. · La Iglesia, como sabemos, se ocupa de los bienes espirituales de la población, pero también participa e interviene en los conflictos terrenales cuando las injusticias, la falta de ecuanimidad y la intolerancia gobiernan la situación de su feligresía. · La intimidación llevada a cabo por manos criminales, que se sospecha en alguna manera relacionada con el oficialismo, por la quema de dos templos católicos, no hicieron más que exasperar y decidir a la ciudadanía a votar en contra de la postura del gobierno. · Los gobernantes deberían saber que atacar a la Iglesia Católica, o a sus ministros en un país predominantemente católico, es atacar a la propia grey. · La gente repudia las viejas prácticas políticas, de apriete, prepotencia y falta de claridad y transparencia en los actos políticos. La dirigencia política, tanto el presidente como los gobernadores en particular, deberían capitalizar las experiencias y enseñanzas surgidas en estos comicios. ¿Lo tendrá en cuenta una persona autista como Kirchner? No albergamos demasiadas esperanzas en ello. De todas las maneras, servirá como un serio toque de atención para Felipe Solá y demás gobernadores que pretenden burlar las leyes imperantes en este aspecto. Esperemos que esta forma de hacer política, sea desterrada definitivamente del país.
Y como casi siempre finalizamos nuestras notas, en este caso
hay un responsable primario de esta verdadera vergüenza nacional: el
presidente Kirchner, por haber participado, alentado y apoyado estos
graves hechos contrarios al espíritu de una sana democracia. El fracaso de la vergonzosa política de reelección indefinida del gobernador de la provincia de Misiones, Carlos Rovira, es en realidad un fracaso de la política gubernamental de Nestor Kirchner. Decimos que es un fracaso de Kirchner, porque el participó, alentó y apoyo esta iniciativa netamente antidemocrática. Pensó que podía hacer como el mismo hizo, hace varios años atrás, haciéndose reelegir sin ningún limite en la duración de su gestión. Pero afortunadamente los tiempos han cambiado y la conciencia política ciudadana se está mostrando con mayor claridad y énfasis ante estos desvergonzados excesos.. Su primera reacción fue recluirse, en absoluto silencio en su provincia, lejos de periodistas ávidos de la información oficial. Pareciera que también fue la directiva para los demás funcionarios del gobierno. La estrategia oficial del silencio. En el día de ayer tuvo lugar su clásica exposición en la Casa Rosada, exposición que como siempre fue un monólogo autista ante sus propios colaboradores y no hizo absolutamente ninguna referencia a este descomunal error de apreciación. Es similar la situación, como de alguien que tira la piedra y esconde posteriormente la mano, buscando deshacerse de la responsabilidad que le cabe en el hecho. En realidad comprendemos al presidente: ¿Qué es lo que podía decir? ¿Cómo podría justificar los innumerables excesos, intentos de fraude y verdaderos desatinos ocurridos en esos comicios? ¿Cómo justificar tan garrafal y burdo error político?. Comprendemos al presidente. No se anima a dar la cara porque lo consume la vergüenza por tamaña equivocación. Esperemos que haya capitalizado ese error y no vuelva a cometer algo similar con la provincia de Bs.As., Jujuy y otros gobernadores que se quieren entronizarse en el poder, modificando durante el transcurso del juego, las reglas que rigen el mismo. ¡Que despropósito y absurdo tan grande!. También habría que aconsejarle que gobierne, no para las encuestas, que en definitiva es gobernar para si mismo, sino que lo haga para el país. El deshacerse de los encuestadores representa un importante ahorro de los fondos públicos, de nuestro dinero, que podría ser utilizado para otras necesidades más prioritarias, que el medir el éxito de su propia gestión. Es hora de gobernar. Es hora de que empiece de una buena vez. |
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