|
Otros textos del
autor
010107 - La súbita desaparición hace un par de días de Luis Gerez, un
albañil que atestiguó en abril de este año, contra el ex intendente de
Escobar Luis Patti acusándole de haber sido torturado,
sensibilizó no solo al gobierno sino a toda la sociedad
argentina.
Kirchner se puso al frente de su búsqueda y manifestó que es un ataque para
desestabilizar a su gobierno y provocar miedo a los testigos que
deben declarar en los próximos juicios sobre hechos ocurridos durante el
último régimen militar.
En el día de ayer pronunció un enérgico discurso por la red nacional de
difusión, exigiendo la inmediata libertad del albañil desaparecido.
Como por arte de magia, el hombre apareció anoche casi una hora después de
que había concluido el “convincente” discurso presidencial.
El periodista del diario Clarín, Eduardo van der Kooy se pregunta en una
nota en ese periódico: “¿Casualidad?
¿Apresuramiento el Gobierno para otorgarle al episodio la trascendencia que
le dio? ¿Temor de los presuntos captores frente a un despliegue policial y
de gendarmes que en las últimas horas había sido avasallador en Buenos
Aires?”
“Podría haber algo de verdad en cada uno de aquellos
interrogantes. Pero ninguno alejará la sensación de que
siempre algo extraño y peligroso merodea la realidad de la
Argentina.”
Sin embargo la pregunta que este periodista no se formuló, pero que en rigor
de verdad y para no dejar ningún camino sin analizar, hay otra
posibilidad sobre la cual no hablan los medios. Esta es puramente
especulativa ya que no hay pruebas o indicios que permitan afirmar
fehacientemente esta hipótesis. Sin embargo hay varias coincidencias que
hacen sospechar sobre una torpe y burda maniobra del gobierno.
Una truculenta e incalificable operación ejecutada a través de los
“servicios” para denunciar que algunos sectores buscan desestabilizar al
gobierno y fustigar, tal como normalmente el presidente hace,
responsabilizando el hecho a la acción de “grupos parapoliciales o
paramilitares”. Tampoco aquí hay indicios, sin embargo la hipótesis se
formuló.
Siempre cuando alguna situación se le escapa de las manos, Kirchner busca
un chivo emisario para ocultar la realidad y
confundir a la opinión pública.
Aprovechó la circunstancia para volver a agraviar y desacreditar a las
instituciones armadas y policiales. Dijo que estas deberán recorrer aún
un largo camino para superar la descomposición que significó esa
participación en la represión ilegal .
Debemos admitir la falta de credibilidad ante los hechos tal como nos están
siendo narrados por los medios. Hay demasiado casualidades y coincidencias
juntas. ¿Puede alguien en su sano juicio creer que
Patti, en su propio territorio, monte un show de estas torpes
características? ¿Show en el cual este más que nadie, sea el principal
perjudicado?
Es conocida la animadversión de Kirchner contra las FF.AA. y policiales.
El análisis de su conducta a través de estos ya casi tres años y medio
permiten hacer esta afirmación. Muchos de sus esfuerzos durante su gobierno
se focalizaron en este aspecto. La finalidad, una bien planeada campaña
psicológica para instalar el descrédito y demonizar a estas fuerzas ante la
opinión pública.
Paralelamente la ocasión se prestó para descalificar al ascendente político
Luis Patti, jefe del PAUFE,. “Vamos por Patti” le habría dicho
a Arslanian ministro de seguridad bonaerense.
Y también seguramente para ocultar algún otra noticia que le
es desfavorable
No caben dudas que en este hecho se buscó darle un fuerte sesgo y rédito
político, como tampoco deberían haber dudas sobre la posibilidad cierta de
esta hipótesis expuesta. En resumen pan y circo tal como los argentinos
ya estamos habituados. Nos gustaría equivocarnos. |