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220807 - La provincia de Santa Cruz fue
gobernada en diferentes niveles, por espacio de 16 años por el
matrimonio Kirchner. La provincia fue administrada como un estancia,
haciendo caso omiso a las leyes y la Constitución que fue reformada a
gusto y placer del Kirchner, parodiando lo que debería ser un
sistema democrático real.
Ello le fue posible porque es una provincia con pocos
habitantes en relación con su superficie y que los puestos de trabajo son en
su gran mayoría estatales.
¿Quién se iba a atrever a contrariar al “amo del feudo” o
a no seguir sus designios?.
Además es una de las provincias más ricas del país. Y como si
fuera poco, recibió del gobierno nacional los famosos
U$S 500.M por las regalías petroleras que ahora seguramente sobrepasarán
con creses los mil millones y cuyo destino es aún desconocido.
¡Que fácil administrar una provincia con esos parámetros!
Pero es inexorable que todo
proceder intolerante y violento, que se hace compulsivamente con
autoritarismo,
sin el consenso de la voluntad de la gente, los resultados
son indefectiblemente efímeros y momentáneos.
Hoy la provincia de Santa Cruz está prácticamente en
llamas. En el infierno, Pero no saliendo como le gusta decir a Kirchner,
sino entrando cada vez más.
La conflictividad social y la violencia
está apareciendo en doquier. Desde el asesinato a mansalva, hace un tiempo
atrás, de un oficial de policía, los incendios de los galpones de las
pesqueras y hace un par de días
el atropello intencional de unos manifestantes con una camioneta
conducida por un ex ministro de confianza de Kirchner que arrojó más de 16
heridos, marcan el clima de extrema tensión que impera en ese
lugar.
Del paraíso artificial se convirtió en la provincia más
conflictiva del país.
Los Kirchner viajan a ella solo lo indispensable y
con una seguridad que no tiene parangón en nuestra historia, solo para
refugiarse en sus casas rodeadas detrás de altas rejas y de centenares de
gendarmes que velan celosamente por su integridad física.
Ya nadie cree en
Kirchner y aquellos que una vez lo adularon y muchos de sus acólitos de
aquél entonces, le vuelven las espaldas. Nadie confía en él. Un caso
testigo y paradigmático es el del ex gobernador Acevedo que de hombre de
su más absoluta confianza y amistad, ahora milita en la oposición.
Kirchner utiliza en el país, los mismos
métodos que los que utilizó en Santa Cruz.
Hay un viejo axioma de Stephen Covey
que dice “si
seguimos haciendo lo que estamos haciendo.... seguiremos consiguiendo lo que
estamos consiguiendo"
Kirchner pretende hacer lo mismo que en Santa Cruz y
invariablemente está obteniendo resultados semejantes. El país se está
convirtiendo en un infierno. Kirchner está peleado con la dirigencia de
la mayoría de los sectores del país. Con el campo, con la ganadería, con los
empresarios, con los supermercadistas, con las FF.AA., con los industriales,
con la policía, con la Iglesia, con los inversores... y así la lista es casi
interminable.
La demanda de diálogo, transparencia y tolerancia de estos
sectores despierta sus iras y rabietas femeninas. Kirchner reinstaló el
odio y la división en la sociedad argentina. Pero al mismo tiempo
pasó a ser el hombre más despreciado y odiado por muchísimos argentinos.
Esta tragicomedia fue posible por el envilecimiento de la
clase dirigente y de los más altos estratos socio económicos del país,
quienes no estuvieron a la altura de sus responsabilidades cívicas
para frenar a Kirchner en su insaciable apetito de poder y en sus dislates
alocados y sin sentido.
Han renunciado, a cambio de dinero y buenos negocios con el
poder, a las normas morales, éticas y los procedimientos que deben regir una
sociedad en un sistema democrático, y de la cual deberían ser
precisamente los paradigmas.
Por supuesto hay excepciones honrosas. Una el campo,
que alza su voz contra las absurdas medidas gubernamentales. Otra, el
presidente de la empresa Shell que dice lo que tiene que decir sin
importarle las presiones del Poder. En el otro extremo tenemos aquellos
empresarios que si bien desprecian, odian y están en profundamente en
desacuerdo con la gestión de Kirchner, asumen mansamente sus dictados y
designios para no perder el favor del gobierno y poder continuar
enriqueciéndose con sus exitosos negocios.
La serie de desatinos que ha gestado el gobierno en los
últimos meses y el enrarecimiento del clima político del país no puede menos
que estallar en algún momento.
Nestor Kirchner jamás imaginó finalizar su mandato con tan
grotescos casos de corrupción como los que están ocurriendo, con semejante
caos financiero y con una crisis que esta golpeando a nuestro país. Da
terror pensar que su esposa, que lo único que sabe es discursear
conceptos ininteligibles y contradictorios, que nadie entiende, pueda
llegar a ser presidente de la Nación.
No está preparada, ni remotamente, para minimizar los efectos de la
explosión de la bomba que fabricó su marido, ni el maremoto financiero
global que se aproxima.
Las torpezas y la impunidad que caracterizan el accionar
oficial en todos los niveles gubernamentales, han comenzado a evidenciarse
públicamente. Con anterioridad también se registraban éstos hechos, pero el
férreo control de los medios permitió la manipulación de la información por
un cierto tiempo. Sin embargo, el “estilo” de gobierno se está “conociendo”
cada vez más, como consecuencia de la falta de capacidad e idoneidad
en la mayor parte de los cargos políticos.
El tsunami ya es inevitable y en Argentina se va a
sentir una convulsión peor que otras ocasiones. Llegó el momento de pagar
toda la ineptitud de Kirchner y su gabinete, pero lamentablemente, como
siempre, los costos los va a pagar el pueblo.
Va a ocurrir lo mismo que en Santa Cruz. Pero en este caso el
matrimonio real va a tener que ocultarse porque no van a estar los
gendarmes para protegerlos de la ira popular y
del odio que generó.
Penoso fin y lamentable desaprovechamiento de otra verdadera oportunidad
histórica.
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