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280807 - La reciente designación y
proclamación de la Sra. Cristina Fernández de Kirchner como
candidata a la presidencia por el oficialismo para el próximo período
presidencial, sumerge al país en otro cono de sombra e incertidumbre
y lo aleja cada vez más de lo que debería ser
una democracia.
Nuevamente entra en
el escenario político nacional una mujer, por
vía de la cama, reviviendo la
grotesca parodia de la tragedia argentina,
que en su momento protagonizó Isabel de Perón.
El solo hecho de su designación como candidata, simplemente
por el criterio omnímodo de su marido, (alguien la llamó candidata digital,
por ser ungida por el dedo de su marido), constituye por sí solo una
gruesa anomalía.
El matrimonia Kirchner constituye realmente un verdadero caso de estudio
no solo por analistas políticos, sino también por especialistas en
psiquiatría y psicología.
Por empezar cuando decimos “matrimonio” queremos expresar en
realidad una sociedad política, ya que de acuerdo a numerosos
informes los Kirchner solo mantienen la unión familiar como una ficción,
porque estarían separados desde hace bastante tiempo
¿Pero, cómo es la personalidad de Cristina de Kirchner?
De la simple observación de su conducta pública y
comportamiento político se pueden arribar con certeza a varios aspectos de
su personalidad..
Emocional, independiente y perceptiva
son algunas de las características salientes de la candidata.
Pero también es soberbia, altanera, autoritaria y con un trato que deja
mucho que desear en una persona educada. Trato despreciativo y
despectivo con aquellos que opinan diferente o con aquellas personas que
no le agradan.
Sin duda es también una mujer inteligente, ambiciosa y
que sabe bien que es lo que quiere.
Un capítulo aparte es el estado psíquico de la “primera
ciudadana”. De acuerdo a informaciones de los medios padecería
de
trastorno bipolar, antes llamado psicosis maníaco depresiva.
Esta patología presenta frecuentes estados
ciclotímicos, al alternar raptos de alegría y euforia y momentos de
irritación y profunda depresión. En estos últimos estaría impedida de
razonar coherentemente y adoptar decisiones.
En su reciente viaje por España la impresión que dejó fue
muy pobre. Un empresario
presente en uno de sus actos públicos la
calificó como "vedette populista" y
una mujer “frívola”, “frívola y populista”
es el término exacto que utilizó.
Un debut nada gratificante para la
candidata... ni para el país.
Son precisamente los españoles los principales inversores en la Argentina, y
sus inversiones, nuestras empresas privatizadas, son permanentemente
maltratadas y agredidas, con la cuestión tarifaria pendiente y postergada
por la demagogia presidencial, desde ya hace cuatro años.
Para aquel que es
buen observador, su personalidad se pone se evidencia en sus apariciones
públicas, principalmente cuando debe pronunciar un discurso.
El lenguaje
corporal pone de manifiesto aspectos ocultos de su personalidad.
Su cara de enojo y sus puños crispados reflejan sin duda,
una enorme carga de disconformismo consigo misma, una personalidad
conflictuada y conflictiva y un profundo odio y resentimiento.
“Nadie
puede negarle a la señora Cristina Kirchner una prolongada gimnasia
parlamentaria. No asombra por ello que pueda hilar cuarenta y cinco
minutos de alocución bien hilvanada sin necesitar acudir o posar sus
ojos por instantes en el auxilio de ayuda memoria alguna”
“La
prepotencia del atril, tan frecuente en la pareja presidencial acompañada
del infaltable dedo - haciendo las veces de una batuta al frente de una
sinfónica- no deriva mayormente en una pieza pedagógica ni persuasiva.
El gesto agrio constante e insistente demuestra un enojo injustificado
con el mundo entero y no sólo contra la baqueteada década del noventa” (1)
Sin embargo el contenido de sus discursos son similares a los
de Kirchner, confusos, contradictorios, enmarañados y difíciles, si no
imposibles de entender. Son monsergas escandalosas, muchas veces con
información falsa, errónea y en abierta contradicción con la realidad.
Habla con voz enérgica y vehemente en
una sobreactuación estudiada en su gesticulación y ademanes, y con sus
mechones de cabello exageradamente largos sobre su vestido. Todo como
si fuese la presentación de una nueva actriz de la farándula: una
presentación vulgar y de mal gusto, y un discurso vacío, con un tono casi
amenazante, muchas veces cargado de denuestos.
“Su mal carácter es recordado en Santa Cruz cuando insultaba
a todo su entorno o cuando se peleaba a viva voz con su marido
haciendo abstracción de quién o quiénes estaban a su alrededor”.
“Una secretaria personal de Cristina de hace algunos años,
que como premio al enorme esfuerzo y dolor de pasar largas horas sometida a
sus caprichos se ganó la posibilidad de ser diputada nacional, no tiene
buenos recuerdos de la dama de hierro de Santa Cruz. En rueda de
amigos recordó las noches que se iba llorando a su casa, luego de
soportar los berrinches de su ama y recibir las palabras poco amables cuando
el te no le era servido en las tazas de plata o porcelana.”
(2)
Sin duda Cristina tiene un temperamento colérico, mal carácter y mal
genio. Cuando se enoja, pierde su equilibrio emocional y reacciona
enfurecida como lo hacen algunas mujeres cuando están en circunstancias
especiales, adoptando decisiones viscerales.
Últimamente recorre el mundo como si fuera un verdadero y
enorme shopping, y tomó el gusto a la ropa y objetos de uso personal
caras y de primera línea. Su atuendo, vestimenta y demás prendas
personales son de modistos de prestigio internacionales.
Lástima que su gusto en vestir y arreglarse adecuadamente
para cada circunstancia y oportunidad, dista mucho de estar dentro de los
cánones de la elegancia y del buen gusto.
Desde muy joven simpatizaba o militaba en la organización extremista
Montoneros, es decir es la parte de la generación de los “mocosos
imberbes” que Perón echo de la Plaza de Mayo.¿Habrá sido una militante
de apoyo o una combatiente como su amigo Bettini?
Pero independientemente de las características de su
personalidad y de su ideología, hay otro pequeño detalle que se debería
considerar: habría una cuenta a nombre de ella en un banco de Cuba por
U$S 200 millones y otra por U$S 350 millones a nombre de Eduardo Caffaro,
hombre de absoluta confianza de los Kirchner. Este último fue designado
por el Presidente, en el año 2003, como Director del Banco Central (3).
Realmente sugestiva esta coincidencia.
¿Será el dinero recaudado por el alquiler de sus numerosas
propiedades? Es necesario en aras de la
transparencia que los Kirchner siempre proclaman, una explicación al
respecto.
Tampoco recibe al periodismo ni da conferencias de prensa,
igual que su consorte.¿Será por inseguridad, por temor o porque sabe que no
estará en condiciones de responder las preguntas de los asuntos y temas más
elementales? Empieza su probable mandato, vulnerando un pilar elemental
de la democracia: el derecho a la información por parte de la
ciudadanía.
Cristina es una nueva y mala variante de Kirchner.
Con ella seguirá la
demagogia, el clientelismo,
la falta de transparencia, el avasallamiento de los principios republicanos
y fundamentalmente una absoluta falta de idoneidad.
¿Seremos los argentinos tan apáticos,
indiferentes y ciegos para no ver estas evidentes realidades?
Si es así, sigamos
irresponsablemente el camino a la oscuridad y al infierno.
Nos lo tenemos merecido.
Notas:
(1)
El discurso de la candidata digital por Ernesto
Poblet
(2)
OPI Santa Cruz
(3)
SEPRIN 24-08-07
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