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Elecciones 2007: Apelando al sentido común
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181007 - Dentro de muy pocos días habrá nuevos comicios presidenciales continuando ya veinticuatro años ininterrumpidos de esta práctica elemental de un sistema democrático: la posibilidad del pueblo de elegir sus propios representantes y autoridades.

Pese al tiempo transcurrido, ya casi un cuarto de siglo, la democracia en vez de afirmarse y consolidarse se fue deteriorando cada vez más.

Se fue manteniendo la formalidad, pero el funcionamiento cada vez se aleja más de lo que debe ser una democracia, tal como la pensó Juan Bautista Alberdi, o como se práctica en los países más desarrollados y adelantados del mundo y que está claramente expresada en nuestra Constitución Nacional.

El mal radica, entre otros, fundamentalmente en el deficiente funcionamiento de las instituciones republicanas.

El actual gobierno es, sin ninguna duda, el que más trasgredió las leyes y vulneró la Constitución, no solo en su letra sino también en su espíritu.

Mintió, engaño, embaucó y manipuló a la ciudadanía. También demostró una absoluta incapacidad y falta de idoneidad en la administración de la cosa pública y del país en general.

El gobierno de Néstor Kirchner se mantiene en el poder básicamente por unas pocas medidas efectivistas de fuerte impacto en la opinión pública y de una floreciente economía causada por un ambiente internacional global y desusadamente favorable en todo el mundo.

No es el objeto de este artículo enumerar la enorme y larga ristra de dislates, verdaderos disparates, gruesos y burdos errores y trasgresiones a las leyes y a la Carta Magna realizados por las decisiones de Kirchner. Todos los que siguen el proceso político saben o por lo menos intuyen, que estamos en un proceso terminal.

Pese a ello hay una enorme cantidad de argentinos que por una razón u otra siguen engañados sobre la marcha del gobierno, porque comparan al mismo con la tremenda crisis del 2001, respiran aliviados por una real mejora económica y se aferran a este siniestro personaje sin percatarse de la falsedad y mediocridad de la gestión gubernamental en todos estos años.

Es que cuando los perjudicados o damnificados por una larga crisis económica entran en una etapa de mejoramiento o bonanza, la mayoría de los demás aspectos que hacen a una sociedad democrática civilizada y desarrollada, pasen a  un segundo  o tercer plano.

Pero estos, el respeto a la Constitución, la libertad económica, de prensa, la división de poderes, la transparencia de la administración pública, el consenso, etc. dejados de lado, son justamente los que aseguran la continuidad de la democracia. Este descuido de cuestiones elementales por parte de la ciudadanía, son aprovechados y explotados por los gobernantes inescrupulosos.

Es precisamente nuestro caso. Kirchner se siente omnipotente por el crecimiento y mejoramiento de la economía nacional y consecuentemente y hace lo que quiere sin respetar las más elementales reglas democráticas

Con su abultado superávit fiscal fue destruyendo paso a paso no solo a la oposición, sino también a las instituciones básicas de la Nación. Con esos fondos pudo extorsionar a la gran mayoría de los dirigentes y funcionarios del país. 

Cuando falte el dinero, esta construcción virtual se desmoronará indefectiblemente.

 Esta metodología perversa es absolutamente artificial y limitada en el tiempo. Como no está basada en medidas eficaces ni de fondo, sino en remiendos, parches, soluciones parciales y muchas veces erróneas o equivocadas, significa pan para hoy y hambre para mañana.

Es una estructura política económica sin el basamento adecuado para mantener su sustentación y continuidad en el futuro. Muy por el contrario, es una peligrosa bomba de tiempo que indudablemente explotará llevando al país a un desastre mucho peor que los argentinos tuvimos que sufrir en los últimos días del año 2001.

El gobierno de Kirchner, como ningún otro, en este período democrático barrió con las instituciones y arrasó con todo el tipo de controles en el manejo de la cosa pública.

El país está absolutamente aislado en el plano internacional, peleado con los organismos internacionales de crédito, desacreditado y no confiable con los países centrales, con una inflación probablemente de las mayores del mundo, sin inversiones extranjeras, y cientos de empresas dejaron el país para radicarse en los países vecinos. La seguridad jurídica y física es inexistente y la corrupción florece por todos lados y en todos los niveles, haciendo a la Argentina uno de los países que encabezan el ranking en este aspecto. Un país en agonía, que no encuentra su rumbo y en grave peligro de disgregación social y a desenfrenada violencia.

Nuestras FF.AA, columna vertebral de nuestro nacionalidad,  están absolutamente desmanteladas y difícilmente tengan las condiciones operativas elementales para estar  en condiciones de defender al país ni desalentar eventuales agresiones extranjeras. El país está en un estado de indefensión alarmante y las Fuerzas con el presupuesto más bajo de su historia y uno de los más bajos de América..

No obstante cientos de miles de argentinos, siguen confiados, pero afortunadamente cada vez mayor recelo, en este dictadorzuelo demagogo.

El país es actualmente un castillo de naipes que seguramente de no cambiar el rumbo, tanto político como económico, está destinado a colapsar y derrumbarse indefectiblemente.

La publicidad oficial promete un cambio con la candidata del oficialismo.¿Alguien puede creer que ello ocurra? Los asuntos del Estado fueron resueltos hasta ahora en la alcoba matrimonial de los Kirchner . ¿Por qué habría de cambiar si son los mismos actores? ¿Por qué creerles?

Simplemente nos aterra y horroriza pensar en la posibilidad de que las riendas del gobierno caigan en manos de esta mujer crispada, malhumorada, contradictoria, autoritaria y sin ninguna experiencia en gestión.

La anterior señora que dirigió los destinos del país era una perfecta inútil, sin la más mínima idoneidad y capacidad. Así nos fue.

No permitamos que otra vez una señora digitada en la cama matrimonial por el marido, dirija los destinos de nuestra Patria.

Es más de lo mismo de lo que venimos aguantando desde hace cuatro años, las mismas prácticas políticas en sus esencia, tal vez con otro estilo en sus formas, pero de la mano de una persona sin adecuado equilibrio psíquico y con rasgos característicos de una histeria contenida.

Depende de todos los argentinos no volver a embarcarnos en una verdadera aventura suicida. En particular, depende del voto de las clases socio económicas más deprimidas, que por su número son decisorios en los comicios.

Apelamos a que se use la cordura y el sentido común. Convirtamos al país en una nación inserta en el mundo, previsible, segura y que todos sus habitantes puedan disfrutar del bienestar que fija nuestra Constitución.

No permitamos que nos mientan y embauquen más. Terminemos con esta corrupción escandalosa que está vaciando el país. Pensemos en nuestros hijos y en el futuro de la Argentina tantas veces postergado. Analicemos bien el voto. Votemos bien.

 


 

 

 

 

 

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