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161207 -
El gravísimo suceso de la
valija llena de dólares
sin destino conocido de pronto se desveló. Como mucha gente
común y analistas políticos supusieron o imaginaban, el dinero
era un envío del dictador
Chávez para su socio político, el presidente
Kirchner, específicamente para
financiar la campaña política de su digitada sucesora.
Han pasado solo un par de días,
desde la asunción del mando y la presidenta se enfrenta con un verdadero
escándalo de corrupción. Corrupción política,
pero corrupción al fin.
El FBI, la agencia federal de investigaciones de
EE.UU. atribuyó
el destino del dinero al financiamiento de la campaña
de Cristina Fernández de Kirchner.
En su presentación la fiscalía
también incluye al gobierno argentino como el aparente interesado y
partícipe en el encubrimiento del caso.
El escándalo tuvo amplia repercusión internacional, en
particular en los principales diarios del continente. En EE.UU., El
Nuevo Herald, de Miami, el New York Times, el Washington
Post, entre otros, pormenorizan el hecho que involucra a los
gobiernos de Néstor Kirchner y Hugo Chávez.
Pero los argentinos ya estamos acostumbrados a los
gravísimos casos de corrupción del gobierno de Kirchner y su sucesora.
Sin duda alguna uno de los gobiernos más corruptos de nuestra
historia.
Ya casi nada nos sorprende. La corrupción desenfrenada
del gobierno está ya incorporada a nuestra identidad nacional. Es
verdaderamente difícil y lamentable decirlo y reconocerlo.
El gobierno, con este hecho, parecía seguir la política
de siempre cuando no tiene respuesta a algún conflicto o problema: la
política del silencio. la política de no dar la cara.
Pero en este caso hay un aspecto bastante novedoso que si
nos sorprende. Nos sorprende, pero negativamente. Cristina salió a dar
la cara. Pero lamentablemente lo hizo pésimamente mal.
Cristina acusó a EE.UU. de montar una “operación
basura” en contra de ella y lo consideró
como una intromisión en la política regional.
Un verdadero dislate, un grosero disparate,
que pone en evidencia que la presidente sabe poco de división de poderes
en los países desarrollados y de relaciones internacionales.
¿Habrá pensado que la estrategia adecuada es la que
empleaba su conyugue en sus numerosos conflictos en donde empleaba el
conocido principio de “que la mejor defensa es
el ataque”?
¿Acaso pensó que a la primera potencia del mundo era
posible intimidarla simplemente con palabras y además con falsedades?
La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió
criticó duramente a la presidente por su reacción ante la presentación
formal del FBI.
"Del ridículo no se vuelve. Ahora, los ladrones acusan al
imperialismo", ironizó ante un matutino, en
sus primeras declaraciones sobre el caso. Calificó de "ridícula"
la acusación a los Estados Unidos lanzada por la presidente.
"No hay operación. La Justicia allí actúa con autonomía.
Esto parece desconocerlo la Presidenta."
La torpe respuesta de Cristina de Kirchner hacen
tambalear las ya endebles relaciones bilaterales entre ambos países.
Un verdadero y primer fracaso en su política exterior y una grave
contradicción con lo varias veces remarcadas afirmaciones durante la
campaña electoral, en donde sostenía como una de sus metas,
la inserción de nuestro país en el mundo y
particularmente su acercamiento a EE.UU.
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