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010108 -
Si algo anduvo mal en la gestión presidencial de Kirchner
fueron, entre otros muchos aspectos,
las Relaciones Internacionales.
Con casi todos los países con los cuales hubo o hay intereses en pugna,
las relaciones bilaterales no solo no mejoraron, sino que empeoraron. Y en
muchos casos empeoraron por no solo por cuestiones de fondo, sin también
cuestiones absolutamente formales.
En aquellos en los cuales Kirchner participó personalmente, su comportamiento,
con ausencia total de las formas diplomáticas para tratar los asuntos del
Estado, se sumó su conducta impropia de una persona civilizada.
Y lo peor, es que las relaciones empeoraron con los
principales y más poderosos países del mundo, tradicionales amigos de la Argentina, que también eran los que más
habían ayudado e invertido en nuestro país en el pasado.
Numerosas veces, muchísimos argentinos sentimos vergüenza
ajena por los insólitos dislates y despropósitos de nuestro ex presidente en el
manejo de las relaciones con el mundo.
Nuestro país quedó totalmente descolgado del planeta. Las
estadísticas de prestigiosas instituciones internacionales nos colocan casi
siempre en los puestos más rezagados de los diferentes rankings realizados.
Hasta su propia esposa, nuestra actual presidente,
reconoció indirectamente estas falencias al expresar que uno de sus objetivos
de su gestión es volver insertar a la Argentina en el concierto de las Naciones.
No obstante todo empezó mal para la
nueva presidente desde el mismo momento que asumió la primera magistratura.
A los pocos días estalló el conflicto de la
“valija viajera” y su reacción fue absolutamente desafortunada y no
meditada, causando un grave conflicto bilateral con EE.UU. Una verdadera
falla de la Cancillería. Despropósito que posteriormente el Congreso
avaló al condenar a Estados Unidos por un
hecho que investiga la Justicia.
Pocas semanas después, otra
torpeza de nuestras Relaciones Internacionales. La decisión de mandar al
ex presidente a la selva colombiana.
No se sabe a ciencia cierta, si fue un mensaje indirecto a
los EE.UU. para mostrar su disgusto por el tema de la valija, sacar con esta
noticia de la primera plana de los medios nacionales los graves problemas
internos o por su sincero deseo de cumplir una loable misión humanitaria.
Descartamos de plano la tercer hipótesis. Pero sea cual
fuese la estrategia que se quiso emplear, esta es a todas luces, una decisión
equivocada.
Vuelve a mostrar al mundo su estrecha relación con el
dictador Chavez, su alineamiento con su política socialista de viejo cuño,
con su política de desestabilización de latino América y porque no mencionarlo,
como lo dejó entrever irónicamente recientemente el Washington Post,
la dependencia y “colonización” de Argentina por
Venezuela.
La iniciativa fue
del Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, para lograr la
liberación de Ingrid Betancourt
secuestrada hace seis años por las FARC.
Sobre este genuino y loable objetivo se montó
el presidente
Chavez y armó este circo internacional,
logrando presionar al mandatario
colombiano para que se negocie con los terroristas.
El compromiso electoral de Uribe,
fue claro, acabar con la guerrilla, el narcotráfico y los paramilitares.
Prometió mano firme y ninguna concesión a los
terroristas, pero tuvo que ceder
ante esta embestida.
Chavez logró instrumentar una presión internacional
ante Alvaro Uribe para que se “rinda” ante los narcoterroristas de la
FARC y libere a 500 guerrilleros detenidos, con sentencia firme en las
cárceles colombianas
El que realmente capitaliza este circo mediático, es
obviamente Chavez que lo conduce con su innata
condición de showman teatral.
La llamada “Operación Transparencia” montada por el
presidente venezolano incluye diversos medios materiales y
a
representaciones de siete países. Kirchner, conjuntamente con el
canciller Taiana (1)
cubren un rol principal dentro de esta farsa mediática.
Toda la operación
se trata lisa y llanamente de una inadmisible injerencia en la política
interna de otro país, argumentando razones humanitarias.
Se busca negociar
con la narcoguerrilla y hacer lugar a sus exigencias, en aras de un canje
humanitario, forzando al gobierno colombiano a dejar en libertad a quienes la
justicia de ese país encarceló por delitos terroristas.
Hacerlo sería
alentar a estos delincuentes a continuar con las mismas prácticas, pero en este
caso, es además debilitar al gobierno de Uribe
que ha venido obteniendo victorias militares que han acorralado a las FARC,
reduciendo significativamente su capacidad operativa.
Como conclusión
de esta apretada síntesis podemos mencionar:
·
La idea inicial del canje humanitario para lograr la libertad de
una ciudadana de su país, Ingrid Betancourt, fue del presidente francés,
Nicolás Sarkozy.
·
Esta idea fue tomada por Chavez, que montó un inmenso show
mediático reflejado en los principales medios del mundo.
·
El proceder de Chavez quitó la iniciativa al presidente de
Colombia Alvaro Uribe y forzó a este a autorizar se negocie con la
guerrilla.
·
Esta ingerencia en un país vecino debilita a Uribe en el
frente interno.
·
La participación del ex presidente Kirchner en este circo
mediático como ladero del dictador Chavez
no favorece en
absoluto a la Argentina.
Muy por el contrario, mostrándolo en amenas charlas y a los abrazos con Chavez
envía un mensaje negativo a los países
de la Unión Europea, a los EE.UU y al resto de los países democráticos del
mundo.
·
Resulta una tragicómica paradoja y un verdadero contrasentido, que
alguien como Kirchner que integró o simpatizó
con una organización terrorista en la Argentina, que
asesinó, torturó y secuestró, que intentó llegar al poder mediante la violencia
de las armas y que en su gobierno nombró conocidos terroristas en relevantes
cargos en el Estado, quiera interceder por los derechos humanos.
Precisamente esa organización los vulneró sistemáticamente y en la actualidad en
la Argentina no se respetan con aquellos que lucharon y los vencieron en la
década del 70.
·
El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tuvo un
verdadero y seguramente no previsto éxito al lograr que esta aventura
selvática, en la cual participa en un rol principal su consorte, que es
seguida por los medios de todo el mundo, desaloje y eclipse el resto de las
noticias de los principales periódicos y noticieros del país, ocultando las
desfavorables informaciones sobre los graves problemas que aparecen a diario,
haciendo inclusive que el “valija-gate” pase a un discreto segundo plano.
En definitiva
un verdadero show mediático, con total rédito para
Chavez y otro significativo deterioro internacional de nuestro país en su
intento de mostrar el “cambio hacia un país en serio”.
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