070108 -
Cristina
Fernández de Kirchner
asumió la primera magistratura el 10 de diciembre. El día 28 de
ese mismo mes
inició sus vacaciones
en una de sus numerosísimas propiedades. En este caso, su
mansión de verano en El Calafate.
De acuerdo a la información oficial vuelve a sus funciones
el 8 de enero. Quiere decir que de los
primeros
treinta días de su mandato
pasó 16 días descansando,
alejada de sus tareas de gobernante de un país con importantes y
acuciantes problemas.
Realmente este largo interregno llama la atención de aquellos que siguen
atentamente la evolución de la política del país y particularmente la
actuación de la presidente.
Pueden darse varias posibilidades para la conjetura:
· En
los muchos asuntos del Estado,
no deben
existir mayores problemas
que exijan la atención personal de la presidente para su encaminamiento
o resolución.
· Busca
rehuir la respuesta u ocultarse, como lo hacía habitualmente su esposo,
a la infinidad de interrogantes que se formula toda la ciudadanía en
relación al sonado escándalo de la
“valija
viajera”
que compromete la legitimidad en su asunción a la primera magistratura,
su consiguiente torpe y visceral respuesta al los EE.UU.
o
el triste y ridículo papel
que le cupo a su esposo en la irracional aventura internacional en la
negociación de los rehenes en poder de los guerrilleros colombianos de
la FARC, como acompañante distinguido del presidente venezolano.
· Antes
de su asunción, se decía que entonces la primera dama
padecía de personalidad bipolar.
¿Será un recrudecimiento de esta patología?. (Recordemos que la
personalidad bipolar es aquella en la cual períodos de euforia son
seguidos de profundas depresiones que puede inclusive llegar a
restringir o anular las actividades normales del paciente).
Obviamente reconocemos
que
tiene causas más que suficientes para sentirse angustiada y deprimida
por su lamentable debut como presidente.
· O
simplemente está a la altura de sus antecedentes de su trabajo como
senadora por parte de la provincia de Bs.As.(recordemos que su labor
como senadora
fue casi
nula).
También llamó la atención de la cantidad de vuelos casi
diarios de aviones de la flotilla presidencial hacia y desde Calalfate.
Emulando la antidemocrática costumbre de su esposo, no recibe a los
medios y no hay información oficial sobre ninguno de los interrogantes.
¿Estará a la deriva la conducción del país?
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