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La mayoría de los argentinos deben haber seguido los avatares del rescate de
los rehenes en poder de la guerrilla colombiana. Existen muchísimos
comentarios y notas con diversos enfoques y puntos de vista que abundan en los
noticieros y periódicos.
Con la excepción de las informaciones gubernamentales y los voceros del
presidente Chávez que ya no saben que decir al respecto, todos los
medios destacan el estruendoso fracaso y papelón.
Pero lo que más nos preocupa y realmente nos irrita, fue la presencia de
nuestro ex presidente y la forma en que el gobierno argentino quedó
pegado a este fracaso, de ribetes internacionales ya que el show
mediático fue seguido en todo el mundo.
LA decisión de la presidente ¿¿?? de enviar a su esposo a la selva
colombiana para integrar la comparsa que armó Chavez no tiene
explicación alguna. Kirchner no tenía absolutamente nada que hacer
allí.
Salvo que Kirchner tuviera que devolver favores personales a Chávez.
Favores que este le hizo a título personal y a espaldas de los
argentinos. Negociaciones y favores espurios realizados por
debajo de la mesa. Si pensamos en los miles y miles de dólares que
habrían entrado subrepticiamente al país desde Venezuela, esta
hipótesis cierra perfectamente.
Como sabemos toda esta historia la inició el presidente francés Nicolás
Sarkozy. Pero de acuerdo a algunas versiones sus esfuerzos para
rescatar a una connacional,
Ingrid Betancourt, en poder de la guerrilla colombiana, tampoco
lo hizo por estrictas “razones humanitarias”.
Habría sido una “razón humanitaria” de doble vía:
la liberación del que fuera el temible terrorista venezolano
Carlos Ilich Ramírez. Más conocido, en la avejentada farándula
guerrillera, como “El Chacal”.
Desde que fuera entregado a Francia por los sudaneses que
lo protegían, “el Chacal” se encuentra en una cárcel francesa.
Es de destacar que Carlos Ilich Ramírez, “El Chacal”,
es primo hermano de Rafael Ramírez Carreño, el poderoso
Ministro de Energía y Petróleo del bolivariano.
Tal vez Kirchner en su condición de simpatizante
o militante y su canciller Taiana, en su condición de
militante combatiente de la organización Montoneros hayan
sido convocados por Chávez por su experiencia personal en secuestros,
asesinatos y demás acciones de esa organización terrorista.
Pero los Montoneros fueron sanguinarios, pero
totalmente ineficaces.
Su asesoramiento sirvió de poco. La operación salió
fallida. No podía ser de otra manera. Con el terrorismo no se debe
negociar. El show fue capitalizado por Chávez, pero la traición de
sus protegidos y aliados colombianos, las FARC, no le permitió
disfrutar del éxito.
Todo fue una gigantesca payasada, en absoluto seria, en la
cual los protagonistas principales fueron Chavez y Kirchner.
Las imágenes del verborrágico presidente
venezolano y nuestro gracioso presidente analizando un mapa extendido en
el suelo de la selva colombiana, resultó patético y gracioso al mismo
tiempo: rememoraba al inolvidable Alberto Olmedo en el sketch
cómico en su papel del “General González” dirigiendo una
operación militar.
Por otro lado Elisa Carrió criticó fuertemente
el inicio de la política exterior de la señora de Kirchner:
“La
cuestión internacional ha sido catastrófica”
y “el
repudio a USA, una inmoralidad, porque uno puede repudiar a los USA por
miles de cosas: por Irak, por Guantánamo, por Afganistán... pero por lo
que no se puede repudiar a los USA es por los negocios y la corrupción
de dos presidentes latinoamericanos”,
“Esa es la lógica
de Hugo Chávez y de la sociedad conyugal Kirchner”, concluyó..
Como epílogo de esta tragicomedia, Jaime
Bermúdez, embajador colombiano en Argentina respaldó la decisión del
gobierno de Uribe de no permitir más misiones extranjeras en
negociaciones para la liberación de rehenes de las FARC.
El diplomático, quien no hizo referencia directa al papel
de Kirchner en esta fallida misión, mencionó por radio que los garantes
"no tenían toda la información sobre la complejidad de la operación".
Es ampliamente sabido que de todo se puede escapar, excepto de las
consecuencias de una decisión errónea o incorrecta,
más aún si esa decisión está en el plano político o económico.
No caben dudas que nuevamente los argentinos van a ser las víctimas de
este grosero dislate presidencial.
Un verdadero papelón para la historia argentina.
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