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190108 -
De los cuatro Jinetes de la Apocalipsis vaticinado por la Biblia, el
hambre, la guerra, las enfermedades y las plagas, la segunda, la guerra,
parece ser la más irracional y presente en la historia del Hombre, desde
su misma aparición en la Tierra.
Desde que este se organizó en grupos políticos, clanes, tribus y pueblos
diferenciados, la guerra fue el peor flagelo para
dirimir relaciones conflictivas, pese a que de las cuatro calamidades es
la única atribuible solamente a la voluntad de las personas.
Posteriormente con la aparición de Estados soberanos, en los conflictos
no resueltos diplomáticamente, la guerra constituía el último ratio de
un estado para imponer la voluntad sobre el oponente. Pero no solo se
utilizaba para dirimir conflictos, sino que fue utilizada políticamente
para la construcción de los grandes imperios y la mayoría de las
naciones.
Difícilmente podría encontrarse un periodo de paz prolongado. La
historia del mundo es una sucesión de periodos de paz y guerra o
más precisamente, la existencia simultánea de estos estados en
algún lugar de la Tierra.
Constituye uno de los peores y más crueles flagelos que debe soportar la
Humanidad. Pareciera que está dentro de
la misma naturaleza del Hombre.
Pese a ello, siempre los Estados buscaron la forma de erradicar la
guerra. Ya desde la Edad Media se hicieron propuestas para eliminar,
controlar o limitar la guerra mediante la organización de toda la
comunidad. Pero recién en las Convenciones de La Haya de 1899 y
1907 pudo empezar a ser codificada.
Las Convenciones de
Ginebra son el intento de
normalizar el
Derecho Internacional Humanitario.
Son el resultado de los esfuerzos de
Jean Henri Dunant, creador de la
Cruz Roja. Constituyen una
serie de tratados internacionales firmados en
Ginebra,
Suiza, entre
1864 y
1949 con el propósito de minimizar
los efectos de la guerra sobre soldados y civiles. Dos protocolos
adicionales a la convención de 1949 fueron aprobados en 1977.
A pesar de estas normas jurídicas y de su relativo cumplimiento, la
historia ha demostrado que la proscripción de la guerra, no ha
eliminado la posibilidad ni la probabilidad de su ocurrencia.
El mundo de hoy continúa plagado de violencia.
Pero desde el colapso de la URSS cobró verdadera importancia una
vieja forma de violencia política, la violencia de grupos minoritarios
dentro de la sociedad civilizada: el
terrorismo
La palabra "terror" proviene del
latín, terror o terroris,
sinónimo de Deimos. En la
Antigua Roma,
Marte, Dios de la Guerra, tenía dos
hijos:
Phobos y
Deimos (Miedo y Terror)
La palabra “terrorismo” apareció por primera vez en
Francia durante la
Revolución Francesa entre (1789-1799), cuando el gobierno encabezado
por
Robespierre ejecutaba o encarcelaba
a los opositores, sin respetar las garantías del
debido proceso. Ese período es
conocido como
Reinado del Terror (1793-1794).
El terror, como arma política, fue retomado luego en
Rusia en la segunda mitad del siglo
XIX, entre algunos grupos opositores al régimen
zarista.
Hay infinidad de definiciones de terrorismo. Ninguna aceptada
internacionalmente. Pero todas muy similares. Para seguir con este
análisis utilizaremos una redactada por nosotros y que creemos que
engloba las partes más importantes de las demás:
“Terrorismo es una acción llevada a cabo como parte de un método de
lucha política, ejercida por grupos minoritarios cuyo poder es
insuficiente como para enfrentar directamente a las fuerzas regulares
del Estado, de carácter preferentemente urbano, que implica la
utilización de la violencia indiscriminada extrema, generalmente contra
objetivos civiles y personas inocentes, que busca infundir el terror y
el miedo en la población, generalizando un estado de pánico e
inseguridad para minar el sistema y las instituciones como un medio de
influir, mantener o conquistar el poder del Estado”
En otras palabras terrorismo significa el uso calculado de
violencia o la
amenaza de la misma contra la
población
civil, normalmente con el propósito
de obtener algún fin político o religioso.
¿Pero porque tomó semejante auge, importancia y
actualidad el terrorismo en las últimas décadas hasta convertirse
actualmente en una de las amenazas de las guerras de Cuarta
Generación?
Fundamentalmente por tres aspectos
concurrentes: la tecnología, las comunicaciones y el mundo
convertido en una aldea global.
Desde los mega ataques del 11-S en New York y Washington,
el 11-M en Madrid y el 7-J en Londres, el
terrorismo ha demostrado que ha venido para quedarse. Ha mutado
como un virus que se va perfeccionando y que cada vez es más letal, en
cierta forma gracias a que la respuesta de los gobiernos ha sido con
herramientas que no inmunizan a las sociedades de este nuevo
protagonista de la escena y la agenda mundial.
La
tecnología ha hecho posible que los medios de destrucción en gran
escala estén al alcance de la mayoría de las personas que quieran
poseerlas y la velocidad de las comunicaciones hacen que los
estos hechos tomen casi de inmediato difusión mundial que es justamente
uno de los objetivos que los terroristas desean .
Estrellar una aeronave
secuestrada contra un edificio emblemático, hacer descarrilar un tren,
esparcir gas tóxico en un subterráneo o hacer estallar una
bomba en un lugar adecuado a sus fines y producir cientos de
víctimas. resulta relativamente sencillo y poco costoso. Las
comunicaciones en esta aldea global, por su parte se encargan de la
difusión instantánea del hecho.
Los
Estados y las Fuerzas Legales les resulta imposible prever todas las
alternativas posible.
En
ese sentido el ataque a las
Torres Gemelas del 11-S fue un ejemplo de lo expresado .Ese
atentado fue presenciado casi instantáneamente en los medios televisivos
en todo el mundo y muchísimas personas inclusive, lo han visto en el
mismo momento de su ejecución.
No
obstante, esos actos terroristas tuvieron, si se lo puede llamar así,
un aspecto positivo: cambiaron la conciencia de la gente. Se
entendió finalmente que se vive en un mundo terriblemente inseguro,
peligroso y bajo la amenaza de ataques que cada vez pueden ser peores.
El
terrorismo es el arma del más débil..., pero también del menos
escrupuloso, y del más perverso.
Lo utilizan los que no vacilan en
utilizar cualquier medio para alcanzar sus objetivos.
No compartimos la postura “..que los guerrilleros y terroristas
de hoy, serán los héroes de la liberación del mañana”. Aquellas
personas que utilizan cualquier medio para lograr sus fines,
llevan ya desde el mismísimo comienzo, una profunda degradación moral
y desprecio al valor de la vida. El que hoy asesina, secuestra y
roba a inocentes, seguirá siendo siempre un asesino, secuestrador o
ladrón también en el futuro.
Tampoco hay que confundir asesinatos políticos con actos
terroristas. Son dos acciones diferentes, pero separados por una
difusa e imprecisa línea. El asesinato de los presidentes
Lincoln y
Kennedy fueron asesinatos políticos y no actos
terroristas. El asesinato del Almirante Berisso, mientras
empujaba un carrito de compras en un supermercado, fue un acto
terrorista. El reciente asesinato de Benazir Bhutto en
Pakistán, está en ese difuso linde que mencionamos y puede clasificarse
como asesinato político y terrorista al mismo tiempo.
Asesinatos políticos buscan eliminar una determinada
personalidad política. Acto terrorista es cuando con el
atentado se busca desestabilizar la situación política mediante
el temor y el miedo
Tampoco hay que confundir los bombardeos aéreos para la destrucción
de pueblos y ciudades dentro del marco de la guerra clásica, con actos
de terrorismo.
El bombardeo de la ciudad de Dresden en Alemania, que no
tenía ningún objetivo militar y que produjo cerca de 80.000 muertos o el
bombardeo nuclear de
Hiroshima y Nagasaki no fueron ataques terroristas. Fueron
operaciones dentro de una guerra clásica para persuadir o quebrar la
voluntad de lucha del oponente.
El terrorismo está comprendido dentro de las “Nuevas amenazas”,
término que se utiliza en el campo estratégico, tanto político como
militar.
Hoy ya no caben dudas que el mundo deberá aprender a convivir con
el terrorismo. No solo convivir sino también aprender a combatirlo.
Y el combatirlo deja de lado o minimiza el concepto de las guerra
clásica sobre efectivos, enfrentamientos de masas, potencia de fuego
o maniobra, entre otros conceptos que parecían inmutables
La lucha contra el terrorismo está íntimamente ligado a la
información y a la Inteligencia. Como las organizaciones
terroristas son de tipo celular, el obtener en tiempo la
información, es absolutamente vital.
Según Alvin y Heidi Toffler este tipo de guerra depende
fundamentalmente “del dominio de la información”
Los Estados deberán instrumentar medidas de control que en algunos
casos afectarán las libertades y los derechos civiles de los
ciudadanos.
Y también porque no mencionarlo, seguramente se enfrentará con
algunos de los “Derechos
Humanos” tan declamados por las organizaciones de izquierda de
todo el mundo. Debemos pensar que la lucha contra el terrorismo no
está codificada en modo alguno, como lo fueron las guerras hasta
ahora conocidas. En consecuencia la violencia, la crueldad y la
brutalidad prácticamente no tiene límites.
En definitiva el terrorismo es el flagelo de siempre, es la
violencia que ha mutado, que se ha entronizado en el mundo,
cambiando la concepción clásica de la guerra e incorporando otras
metodologías operativas específicas y aspectos nuevos tales como las
“guerras preventivas”.
Deberemos
tomar conciencia que en el futuro debemos convivir con esta lacra y por
otro lado hacer los esfuerzos necesarios para contrarrestar mediante
procedimientos y una legislación adecuada sus acciones y sus efectos.
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