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Costo y consecuencias de la demagogia de Néstor Kirchner
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010208 - A medida que transcurre el tiempo cada vez van surgiendo más a superficie y al conocimiento del público en general, los enormes dislates, verdaderos y gruesos errores económicos del gobierno del ex presidente Néstor Kirchner.

Desde que asumió el poder presidencial en el año 2003, con muy escaso porcentaje de votos, Kirchner se aferró al fácil camino del populismo y de la demagogia para ir incrementando su popularidad y revertir su paupérrima legitimidad de origen.

No podemos negar que lo logró ampliamente, incrementando su poder en poco tiempo y aumentando su imagen y popularidad. No solo ello, sino que avanzó sobre los otros Poderes del Estado adquiriendo un poder casi dictatorial. De hecho, esta conduciendo el gobierno sin prácticamente ningún control, freno o limitación a sus personales designios.

Sus principales asesores, son los pocos de su circulo íntimo, con escasa o por lo menos dudosa idoneidad en los graves problemas que aquejan al país.

Como decíamos en uno de los párrafos anteriores, Kirchner eligió el fácil camino de la demagogia (ref.1) y el populismo (ref.2). En vez de afrontar los problemas y tomar el toro por las astas, aprovechando un ciclo de bonanza, crecimiento y expansión económica mundial, siempre eludió las soluciones de fondo, disfrazando los problemas, mintiendo, falseando la verdad o manipulando la opinión pública para esconder y ocultar las dificultades y problemas.

Una de las acepciones del diccionario para demagogia es: “Halagar a la plebe para hacerla instrumento de la propia ambición política”

No caben dudas que  cuadra como a medida del proceder gubernamental de nuestro ex presidente.

Hay infinidad de ejemplos de lo mencionado, citaremos solo algunos de los más recientes:

·      Pese a la varias veces reiteradas advertencias de especialistas y de organismos económicos internacionales de adecuar las tarifas de los servicios públicos después de la mega devaluación del 2002, el gobierno hizo oídos sordos a estos asesoramientos y recomendaciones para evitar malquistarse con parte de la ciudadanía, perder su apoyo y deteriorar la imagen del gobierno. Estas empresas que cobraban por sus servicios al cambio $1 a U$S 1 pasaron a tener una rentabilidad tres veces menor. Hubo una rotura de hecho del contrato en vigencia.

De esa manera no hubo posibilidad de reinversión de capital para acompañar el crecimiento del país. A lo largo de cuatro largos años Kirchner desoyó estas advertencias, subsidiando a las empresas y prolongando una situación que todo el mundo sabía que alguna vez iba a explotar. Ahora se sabe  que el congelar las tarifas de luz, le costó al Estado Argentino la módica suma de  U$S 4.000 millones en cuatro años en concepto de subsidios.

   Con ese dinero se podrían haber construido seis centrales nuevas (ref.3).

·    Otro dato que se hizo público: el método de Kirchner para bajar la desocupación y el desempleo. El gobierno contrató a 35 empleados públicos nuevos por día desde el 2003. Empleó a 37.000 empleados durante su mandato lo que supone un alza del 14%, según datos oficiales

La mayoría de los 272.119 empleados públicos que dejó la gestión de Kirchner disfruta de un contrato fijo, con un sueldo medio de unos U$S 820, si bien hay más de 18.000 cuyo salario supera los U$S 1.900 mensuales. En 2006 había 302.795 funcionarios frente a los 266.160 que recibió Kirchner cuando asumió el gobierno, en mayo de 2003.

·    El tren de alta velocidad entre la Capital Federal y la ciudad de Córdoba es otro disparate fantasioso mayúsculo.

¿Puede de alguna manera ser prioritaria esta obra faraónica con una inversión cercana a los U$S 4.000 millones (ref. 4), en un país en el cual donde la mayoría de los servicios básicos no están cubiertos y en serio peligro de colapsar?

El transporte ferroviario es probablemente el servicio con mayor deterioro y peor prestación, en cuanto a seguridad, limpieza, confort y funcionamiento en general.

¿No sería más lógico mejorar el sistema actual y rehabilitar algunos de los ramales cerrados en la década del 90? ¿Se habrán hechos los estudios de aptitud, factibilidad y aceptabilidad de este mega eprendimiento?

¿Cuanta gente viajará en ese tren con un costo de la tarifa seguramente elevado, para poder sostener con seguridad la infraestructura necesaria? ¿Será un tren para usuarios de alto poder adquisitivo o también estará subsidiado para que viajen las personas de clase menos pudientes?

Simultáneamente se seguía mentiendo descaradamente, buscando engañar a la gente o manipulando la opinión mediante su bien aceitado sistema de difusión pública por intermedio de los muchos medios adictos o aquellos temerosos de difundir la verdadera situación. 

Y así podríamos mencionar decenas de casos en donde se buscó dilatar o evitar la solución apelando a medidas de emergencia circunstanciales, sin encarar con responsabilidad profesional la solución definitiva o de fondo del tema en cuestión.

Simplemente recordemos el adulteración de las cifras del INDEC, la “no” crisis energética, el “cuento chino”, el costo de los combustibles, el gasoducto de Venezuela a la Argentina y tantos otros dislates.

Algunas de las soluciones gubernamentales a los graves problemas en que vivimos sencillamente mueven a risa: el no usar los equipos de aire acondicionado los días de calor, el  no utilizar la energía eléctrica en horas de oscuridad y la última recomendación realmente importante: no dejar enchufados los cargadores de los celulares cuando estos no están en proceso de carga.

Toda esta impericia, ineptitud, negligencia y falta de idoneidad en el manejo de la cosa pública, la pagamos lamentablemente todos los argentinos y en particular, aunque parezca un contra sentido, los sectores más rezagados y deprimidos de la sociedad.

No deberíamos permitir más que los Kirchner sigan despilfarrando irresponsable y alegremente nuestro dineros.

“Un País en serio” era la consigna de los Kirchner . No, categóricamente no. Es un país bananero pese a sus enormes potencialidades. En realidad bananeros son los dirigentes, no el país. En un país en serio, Kirchner y los responsables de tantos desatinos e irresponsables aventuras y maniobras, serían llevados sin dudar a los tribunales y juzgados para rendir cuentas por  su gestión.

NOTAS:

       (1) (1) Según el diccionario de la Lengua Castellana, Demagogia tiene dos acepciones: “Halagar a la plebe para hacerla instrumento de la propia ambición política” o “Dominación tiránica de la plebe”.

(2) “Populismo” es una palabra no figura en el diccionario, razón por la cual tiene infinidad de acepciones y definiciones. Por supuesto de acuerdo a la óptica o cristal con que se mire y al enfoque ideológico consiguiente. El populismo es una categoría básicamente latinoamericana, muy difícil de interpretar.
Según
Durâo Barroso la mejor definición que le cabe al populismo es su tendencia “a una simplificación abusiva de los problemas complejos” y su intención de apelar “a los sentimientos negativos y no a los valores democráticos y al Estado de Derecho…”

Alain Rouquié decía que el populismo no es una categoría política y que nadie dice de sí mismo "yo soy populista", sino que es una calificación desde afuera siempre peyorativa.

Natalio Botana  sostiene que “las ilusiones populistas son también producto de la incapacidad reformista de las democracias.”  (La Nación, 18-05-06  “Polémica sobre el populismo”)

(3) “Con el mismo dinero, Néstor Kirchner podría haber optado por construir seis generadoras eléctricas de 800 megavatios, como las dos que se inaugurarán este año en Timbúes y en Campana, y habría hoy sobrante de energía. O plantar más de dos gasoductos hacia Bolivia, invertir en yacimientos allí y acabar para siempre con la escasez de gas. Pero el ex presidente eligió utilizar, entre 2004 y 2007, exactamente 12.381 millones de pesos para pagar el costo de la generación y evitar alzas tarifarias y apagones generales”.
(La Nación,  28-01-08).


(4)
Esa cifra representa más de la mitad de la deuda en default que tiene nuestro país con el Club de París.

 

 

 

 

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