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290308 -
En esencia, el segundo discurso de la presidente
referido al conflicto del campo esconde y agrega más falacias
y mentiras al tema en cuestión. Es similar al primero, pero
con una levísima diferencia que expondremos al final de esta
nota.
Por
empezar para muchísimos argentinos, su sola presencia y su crispada
verba siempre a punto de estallar, propia de una persona que esconde
síntomas de histeria y esquizofrenia, resulta siempre chocante y
predispone a un inmediato e instintivo rechazo.
Tanto
es así que un conocido conductor radial manifestó “...
parece que
Cristina se olvidó la medicación
...”
Lamentablemente la personalidad de la presidente no trasunta la
tranquilidad, equilibrio y mesura que debería ser atributo de un
conductor.
Y menos
de alguien que debe buscar la armonía y la convivencia de los
diferentes sectores de las ciudadanía. Y mucho menos aún, alguien que
desató por sus gruesos errores e ineptitud en la politica
relacionada al sector agropecuario, uno de los mayores conflictos en
nuestra historia, con paros masivos y movilización popular en todo
el territorio del país.
Con el
andamiaje circense clásico que ya nos tiene acostumbrados, rodeados de
los ministros (¿será la primera vez que se reúne el gabinete?),
gobernadores e intendentes comprados seguramente con el dinero de las
retenciones, obsecuentes y genuflexos, sindicalistas adictos y los
jefes piqueteros de sus grupos de choque, la escena en Parque Norte
no podía ser más grotesca y patética.
En el
discurso de referencia adoptó la postura de una maestrita de escuela
rural, enseñando que a su juicio los dirigentes deben poseer
fundamentalmente cuatro atributos esenciales: la racionalidad, la
sensibilidad, la sinceridad y la responsabilidad No sabemos de
donde Cristina habrá sacado esa enumeración de atributos, entre tantos
otros que son absolutamente necesarios para poder liderar grupos
humanos.
Pero
esa selección fue absolutamente desafortunada.
Desafortunada, porque justamente esos cuatros atributos son, entre
muchos otros, los que adolece precisamente este gobierno y muy
particularmente el matrimonio real.
La
mayoría de las decisiones gubernamentales no responden a la
racionalidad sino a su propia conveniencia política y a solucionar
problemas coyunturales, que poco y nada tiene que ver con el desarrollo
y crecimiento del país. Muy pocas medidas son adecuadamente analizadas y
estudiadas en profundidad por especialistas idóneos, en cuanto a su
proyección, efectos y consecuencias.
Pensamos que los Kirchner no tuvieron
demasiada sensibilidad cuando ejecutaban sin conmiseración las
hipotecas en la provincia de Santa Cruz, a la gente que no podía pagar
sus cuotas por la famosa circular 1050 y se enriquecieron en pocos años
en esa actividad.
No son sinceros y muy por el contrario, en
todo su gestión mintieron a los argentinos como si estos fueran
infradotados incapaces de darse cuenta de sus permanentes engaños y
embustes
Y finalmente una absoluta falta de
responsabilidad política ya que todas sus decisiones están
encaminadas a lograr el poder absoluto y perdurar en el mismo, sin
considerar las leyes vigentes, atropellando la Constitución y
despreciando las normas elementales de un sistema democrático.
Como siempre en su discurso mezcló cosas que
no tenían nada que ver con la protesta del campo.
Su reiterada insistencia en todos sus
discursos de lo difícil que es ser mujer en un mundo supuestamente
dominado por los hombres es una cantinela pasada de moda ya hace
más de cincuenta años y realmente cansa por ser demasiada reiterativa..
Su referencia a los nostálgicos de Videla,
su apelación a los “Derechos Humanos”, a la paquetona señora. de la
calle Juncal” y a la gestión de Macri, tampoco tenían nada que ver con
el tema en cuestión. Su afirmación que la protesta del martes en Plaza
de Mayo y en el resto del país no fue espontánea sencillamente ofende la
inteligencia de la gente. Todo se puede
interpretar como una postura agresiva y de confrontación.
Los porcentajes de desempleo y crecimiento de
la industria y otras variables económicas simplemente entran dentro de
la dialéctica envolvente que frecuentemente utiliza y que en este
contexto de índices adulterados a medida de los gobernantes, son muy
poco creíbles.
También mueve a risa sino no fuera tan
patético, que el gobierno no quiere negociar bajo presión.¿Pero
quien fue el que puso la presión en este conflicto? ¿Quién utiliza el
sistema autoritario y patoteril.? ¿Para quién trabaja el Sr. Moreno que
negocia con los empresarios con una pistola sobre la mesa? ¿Para quién
trabaja el Sr. D´Elia? ¿Quién pone el contexto de violencia en casi
todos sus actos?
¿Podrá
la Sra. de Kirchner responder a estas preguntas?
Otra
pregunta que hace al fondo de la cuestión: ¿Porque habló en Parque
Norte frente a un público adicto y partidario? ¿Porque no lo hizo desde
la Casa Rosada y habló a todo el pueblo argentino? ¿Tal vez pensó
que hablando ante unos miles de personas de su partido, iba a hacer una
demostración de fuerza para amedrentar y asustar al pueblo argentino?
¡Cuantos errores Sra. Fernández! Uno tras otro.¿Hasta
cuando aguantará el país estos tremendos dislates?
No
obstante, hubo realmente un acto positivo.
Pidió con humildad, por favor, que se levanten los cortes de ruta y se
empiecen los negociaciones. Ello significa en su esencia, que la
presidente tuvo que ceder en su postura. “No me van a doblegar”
había dicho en dos o tres ocasiones en su discurso anterior. Parece que
el campo si la doblegó. ¡Afortunadamente!
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