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280408 -
En octubre del año pasado los argentinos votaron para elegir
quien iba a liderar y conducir la Nación en los próximos cuatro
años. Se impuso en las elecciones la esposa del presidente de
ese momento: la Sra. Cristina Fernández de Kirchner. No
triunfó por un amplio margen. Solo la votó el 30% del padrón
electoral. Su campaña se financió presuntamente con miles de
dólares de Venezuela.Pero en definitiva se impuso y los
argentinos decidieron por ella.
Cuatro meses después los ciudadanos vemos alarmados y seriamente
preocupados que no gobierna la elegida por el voto popular, sino que
Néstor Kirchner continúa siendo el virtual presidente.
Cristina quedó convertida en una figurita de cartón pintado.
En esta Argentina insólita, apareció una nueva forma de traicionar el
voto popular.
Los poderes compartidos, las juntas de gobierno por ejemplo, siempre
demostraron no ser eficaces ni adecuadas para la gobernabilidad de un
país. Es conocido el hecho de que este matrimonio no es una sociedad
conyugal precisamente, sino una sociedad política.
Una sociedad politica en la cual los actores tiene diferentes estilos y
diferentes enfoques de la realidad argentina y la forma de encarar los
múltiples problemas que amenazan e inciden en la actualidad y en el
futuro del país.
El
poder debería concentrarse en una única persona, árbitro final de
todos los conflictos e intereses del sistema
“En cualquier sistema político, cual es que el poder, en
definitiva, no se comparte. Uno -y sólo uno - debe ser quien
termine tomando las decisiones ejecutivas, más allá de la mayor o menor
perfección de las reglas de toma de decisión y de la independencia de
los poderes del Estado. Como energía que es, el poder compartido
termina siendo menos poder y esto, en una situación de crisis, puede
terminar alentando a ese otro gran demonio de la política que es la
anarquía.” (ref.1)
Estas diferencias surgieron desde el principio de su gestión, pero se
hicieron evidentes con toda su crudeza en el conflicto del gobierno con
el campo.
“Néstor Kirchner es el dirigente político que más trabajó
para vaciar de contenido y erosionar la investidura presidencial de
su esposa. Desde el principio desarrolló en forma incansable,
obsesiva y sistemática un operativo para condenarla al segundo plano y
para dinamitar cualquier señal de renovación tan vital para un gobierno
que apenas lleva 140 días de vida. Kirchner lo hizo: Cristina está
pasando por su momento de mayor debilidad política. Esto no lo
discute ni el más fanático kirchnerista. Y va por más: tras haber
convertido al gobierno de Cristina casi en una frágil formalidad, la
empuja a dar la batalla final contra un gigante como el campo.”
“Ya no queda lugar para las sutilezas. Si Néstor no
estuviera casado con Cristina, diríamos que el ex presidente resolvió
en estos últimos días tomar el poder por asalto, blanquear la situación
y terminar con el doble comando. El discurso del jueves en Ezeiza
pareció un grito desencajado que decía: "Acá mando yo".
Presuntamente se lo decía a los "golpistas" del campo pero – en realidad
– se lo estaba diciendo a la madre de sus hijos.” (ref.2)
También lo hizo pocos días después en Mendoza.
“... es crucial tenerlo en claro para desbrozar el
escenario de los próximos meses. También hay que subrayar que su esposa
es una presidente meramente formal. CFK hoy muestra su verdadero rostro:
una tilinga que exhibe un discurso repleto de sofismas y que
revela, finalmente, que su bagaje intelectual no está lejos de las niñas
que “bailan por un sueño”. (ref.3).
Todo ello
constituye un nuevo engaño a los argentinos, por parte de este
matrimonio de manipuladores y mentirosos.
Pero el papel más triste es el de la presuntamente falsa
Dra. Simplemente una figura irrelevante y decorativa en la Casa
Rosada. ¿Se imaginan a la Thatcher, a Bachelet o a la
primera ministro de Alemania, Ángela Merkel haciendo el papel de
imbécil? ¿Manejadas políticamente por sus maridos? ¿Dónde está la
permanente reivindicación de Cristina de su género? En realidad la
presidente con esa conducta está dejando muy mal paradas a las mujeres.
Nos da vergüenza, no por la presidente precisamente. Por
la Argentina ¡Otro papelón insólito que trasciende nuestras
fronteras y del que toma conocimiento el mundo entero!.
NOTAS:
(1) La Mañana de Córdoba -
27-04-08 - Opinión -
http://www.lmcordoba.com.ar/2008/04/27/nota165317.html
(2) El Síndrome Hubris - Alfredo
Leuco - 26-04-2008.
(3) Urgente 24.com -
Los K y
el conflicto agropecuario: Un matrimonio rumbo al horno
por Severo I. Turro
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