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060508 -
Los
Kirchner tienen la absoluta e imperiosa necesidad de triunfar en
el absurdo conflicto que sostienen con el campo.
De acuerdo a informaciones y trascendidos periodísticos,
Kirchner en su actual estado de debilidad, obnubilación y casi de
desesperación, habría tomado medidas cada vez más insensatas.
Habría
dispuesto dureza para negociar con el campo, dilatar el conflicto para
desgastar y dividirlo. El objetivo es tenerlo sometido y humillado para
negociar y discutir desde “una posición de fuerza”. Y obviamente, el
tema de las retenciones móviles no entraría en absoluto en discusión.
A
lo largo de este mes de tregua, sus desplantes, sus apretadas, sus
incumplimientos, y sus inaceptables propuestas constituyen una verdadera
provocación a los dirigentes agropecuarios, justamente en pleno periodo
de “tregua”. No pueden quedar dudas que Kirchner busca escalar y
profundizar el conflicto.
Utiliza su metodología clásica de tratar al campo como un
“enemigo” que hay que derrotar. Ni el menor asomo de tratar de conciliar
posiciones y consensuar una solución que satisfaga a las partes, como es
la metodología no solo en los países democráticos, sino también en
aquellos en donde impere un mínimo de cordura y sentido común.
Mientras la “mesa chica” (ref.1) se encuentra
reunida en Calafate, escondidos y alejados a miles de kilómetros de su
“puesto de comando” en la capital del país, pensando su estrategia
futura, la Nación sigue sin un rumbo definido. Seguramente también
están gozando de un merecido, el también frecuente descanso que pagan
los argentinos, de la “dura rutina diaria”, mientras el país sigue por
este absurdo conflicto, perdiendo millones de dólares y comprometiendo
cada vez más su futuro económico.
De la Reina Cristina no se ha vuelto a hablar. Seguramente está
en uno de sus frecuentes picos depresivos. De todas las maneras que esté
o no, no tiene ninguna importancia. Ella en realidad no existe en la
política argentina. Es simplemente una marioneta, un verdadero títere de
su contradictorio consorte.
No obstante a lo expresado justificamos y entendemos el proceder de la
pareja gobernante. Kirchner precisa urgentemente fondos, para su
particular estilo de conducción basado en la compra de voluntades y en
la extorsión política. Para el sistema de Kirchner, no existe conducción
ni liderazgo sin dinero.
Y
el dinero ya no alcanza. Este año se necesitan del orden de U$S 16.000
millones para cerrar adecuadamente las cuentas, cumpliendo con las
obligaciones internacionales. Nadie nos presta, inclusive “nuestro amigo
Chavez.” Estamos aislados del mundo civilizado y de los organismos de
crédito internacionales.
Para los Kirchner se acabó la época de las vacas gordas. Tienen que
disminuir drásticamente el gasto público, el despilfarro y la compra de
voluntades llegó a su fin. En otras palabras el kirchnerismo está en
verdaderos problemas. Y ello puede significar el fin de la dinastía
Kirchner.
De ahí la necesidad imperiosa y urgente de conseguir de alguna forma
fondos frescos. No interesa la forma. No interesa si se confisca casi la
mitad de la rentabilidad del campo. No interesa si es constitucional o
no.
El tema es conseguir fondos. Pensamos que los Kirchner tropezaron con la
horma de sus zapatos.
¡Pobre país en manos de un terco insensato e irresponsable! ¡Cuánto daño
gratuito!
NOTAS:
(1) “La mesa chica” de los Kirchner en
Calafate está conformada por el matrimonio real y el ex chofer Rudy
Ulloa Igor, hombre de confianza de la presidente y su esposo. (Hoy
maneja un multimedios y es amo y señor de Santa Cruz).
De ese trío salen las decisiones políticas que mueven el
país. ¡Santo Cielo!¡Dios nos libre!
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