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040608 -
La
posibilidad cierta de violencia de argentinos contra argentinos
Mientras
Cristina se pasea alegre e irresponsablemente por Europa, en
nuestro país se agrava día a día una de la crisis más
significativa de nuestra historia institucional y el conflicto
va extendiéndose rápidamente por todo el país. En realidad la
ausencia de la presidente influye poco y nada, ya que cada vez
queda más evidente su simple papel figurativo y los esfuerzos
para disimular esta irregular e insólita situación, fueron
quedando de lado.
Su esposo es el que
lleva las riendas del gobierno y sus decisiones son las mismas que
empleó y marcaron los ya cinco años de gobierno: empecinamiento,
tozudez, falta de flexibilidad, dureza y fundamentalmente ausencia del
más elemental sentido común. Y también como siempre, su asesoramiento
provino de la “mesa chica”, conformada por tres o cuatro personas de su
entorno más íntimo, que utiliza para apuntalar y adoptar sus decisiones.
Es casi inimaginable
una situación más absurda y grotesca que la mencionada. Decisiones
gubernamentales que afectan a millones de personas, prácticamente a todo
el país, son tomadas por personajes que no tiene la preparación minima
adecuada para analizar la delicada situación existente.
Y como no puede ser
de otra manera, estas decisiones, una peor que otra, van agravando cada
vez más este ya largo conflicto. Kirchner tal como lo expresó hace unos
días, busca humillar y doblegar a la gente del campo y lo que logra con
este tipo de medidas es abroquelar a las organizaciones rurales y
alinear a todo argentino tras estas demandas. No por las demandas en si,
sino en repudio al autoritarismo y prepotencia presidencial y por la
alevosa vulneración de las etapas y pasos que marcan las leyes y la
Constitución.
Engaños, mentiras,
dilaciones, postergaciones, incumplimientos, humillaciones. Ninguna
voluntad de dialogar y consensuar, y con muestras de una intolerancia
creciente, el gobierno cada vez va tensando más la cuerda. Casi se
podría afirmar que en esas decisiones autodestructivas son tomadas
adrede, para vaya saber para que fin espurio,
cueste lo que cueste y caiga quien caiga.
¿Habrá
perdido el ex presidente el sano juicio? ¿Estará en sus cabales?
Ahora
después de casi tres meses de de desgaste, confrontación, y millones de
dólares de pérdidas para el país y para el agro, Kirchner desafiante
decide también la criminalización y judicialización de los actos de la
gente del campo. Otro manojo de leña al fuego.
Esta
decisión es realmente peligrosa ya que el gobierno no cuenta, a
consecuencia a su política de humillación y denigración de las
instituciones armadas, con los medios de coacción que disponen los
gobiernos para resguardar la seguridad, el orden y como garantía del
cumplimiento de las leyes.
En el
supuesto de efectuarse un paro general en el país, Kirchner no dispone
de los medios institucionales para contrarrestarlo. Únicamente sus
grupos de choque, los piqueteros y organizaciones similares aliadas del
gobierno. Los políticos aliados como vemos casi a diario, están tomando
distancias de tanta torpeza.
Difícilmente le respondan adecuadamente las fuerzas policiales y de
seguridad. Las FF.AA, por ley está impedidas de actuar en el frente
interno. Seguramente tampoco lo harían de serles ordenado.
Y de ser
obligadas a actuar las fuerzas policiales o de seguridad, estas
seguramente tendrán perfectamente en claro, que no actúan contra
contrabandistas, narcotraficantes o terroristas como lo hicieron en la
década del 70. En esta oportunidad, lo harían contra pacíficos
ciudadanos que simplemente están reclamando por sus derechos avasallados
por este despótico gobierno y que detrás de ellos se encuentra el grueso
del pueblo argentino.
"La decisión de
Kirchner es la violencia porque cree que con eso genera una especie de
venganza contra el pueblo. También es para instalar el miedo. Ahora, si
él cree que con esto puede controlar, lo único que hace es alejar a una
sociedad que mayoritariamente quiere la paz", indicó Elisa Carrió.
(ref.1)
Kirchner está
dividiendo al pueblo argentino en dos facciones directa y peligrosamente
enfrentadas. Una, la mayoritaria, que brega por la paz, la sensatez y la
concordia. La otra muy minoritaria, la de los dirigentes genuflexos, su
clientela de interesados y beneficiarios de las prebendas y favores del
gobierno.
Solo falta una chispa
para que la situación pueda hacerse incontrolable. Un solo hecho asilado
de violencia puede desatar un infierno de consecuencias catastróficas.
No
tendría las características de una guerra civil. No obstante las
puebladas de gente enardecida por el desencanto, la frustración y el
engaño podría llegar a ser extremadamente violenta buscando cobrarse la
traición de sus dirigentes y representantes.
Nuestra
historia muestra que el argentino generalmente tranquilo y pacífico,
puede llegar a límites de agresividad y crueldad inéditos cuando sus
derechos o libertad son avasallados.
Es de
esperar que se imponga de una vez por todas el sentido común.....por
supuesto en el gobierno.
NOTAS:
(1) Elisa Carrió. – Diario La Capital -
01-06-08
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