200908
- En la campaña presidencial de
la Sra. de Kirchner del año pasado, los argentinos conocieron
sorprendidos la notable habilidad que la futura presidente poseía para
pronunciar largos discursos con una buena estructura gramatical,
adecuada modulación y dicción, y sin apoyarse en ninguna ayuda memoria.
No caben dudas que ello significa una verdadera e importante cualidad
personal.
No obstante al poco tiempo se
evidenciaba que esa cualidad no se correspondía con el contenido de lo
que expresaba. No es lo mismo hablar bien que pensar bien. Su
cualidad de hablar bien no está correspondida por su cerebro, de pensar
bien
Recordemos la lamentable teatral
primera conferencia de prensa en cinco años, con preguntas muy acotadas
y con muchas respuestas evasivas llena de mentiras, falsedades e
inexactitudes.
Esta semana ante el derrumbe de dos
de los más importantes instituciones financieras de EE.UU. y del
mundo, volvió a sorprender con unas insólitas frases, que ponen en
evidencia que vive en una nube alejada de la realidad.
Vea:
100 Mentiras de los Kirchner 100
Ante la crisis financiera internacional, con un dejo de suficiencia e
ironía expresó: “...el Primer Mundo que nos habían pintado como la
meca a la que debíamos llegar, se derrumba como una burbuja...”.
Esa simple reflexión pinta de
cuerpo entero a la persona que está al frente de los argentinos
supuestamente para sacarnos del pantano en el cual estamos sumergidos
desde hace décadas.
Puso de manifiesto su exacerbada
soberbia, su imprudencia, superficialidad, su estilo de creerse
“ser dueña de la verdad”, su total desconocimiento de las
consecuencias del hecho y su ideología perimida ya inexistente en todo
el mundo.
En varias oportunidades nuestro
país fue perjudicado por los efectos negativos de su desconocimiento y
su incontinencia verbal.
Recordemos la imputación de
“política basura” a EE.UU. en ocasión del hecho de las
valijas llena de dólares supuestamente destinados a su campaña
presidencial.
Posteriormente sin ningún estilo
diplomático, respondió con dureza a la prevención que el Banco
Central de España hizo pública sobre el riesgo de invertir en la
Argentina, involucrando al Estado de ese país.
Lea:
Luis
Barrionuevo versus Cristina de Kirchner
Muy recientemente volvió a despotricar y acusar al gobierno de EE.UU.
por una supuesta maniobra anti argentina llevada a cabo en el juicio que
se instruye en Miami por la ya famosa valija.
En el día de ayer pronunció un
discurso en la UIA (Unión Industria Argentina.)
En el largo monólogo que pronunció
Cristina volvió a evidenciar con absoluta claridad su irresistible
compulsión para hablar. Lo hizo por más de 30 minutos, sin
interrupciones y sin parar un solo instante, casi sin respirar.
Parecía que se potenciaba escuchándose a si mismo. Hacía recordar
una conocida publicidad de una marca de pilas en la cual un conejo
accionado por estas, tenía una carga eléctrica que parecía ser
inagotable, sobrepasando con creces el rendimiento de su competencia.
Daba la impresión que no podía
poner punto final a su discurso.
Cuando parecía que iba a concluir, volvía a retomar el discurso desde
otro ángulo.
Fue una “verdadera clase” de
geopolítica, de relaciones internacionales, de política interna, de
macroeconomía, de economía doméstica, de sociología y algunas otras
disciplinas, con mención a modelos y términos, acuñados por ella
y que solo ella entiende.
Hubo muchos conceptos
ininteligibles, otros equivocados y uno que otro disparate. Volvió a
mencionar que la Argentina está fuertemente posesionada ante la crisis y
que los efectos para nuestro país iban a ser mínimos. Otra cuestión,
cuanto menos curiosa: Walt Disney en un viaje a la Argentina en
el años 40, se inspiró en la Ciudad de los Niños cercana a La Plata,
para luego fundar Disney World. ¿¿??
Hubo pocas cosas rescatables en el
largo discurso. El fastidio se notaba en el rostro de los industriales y
demás oyentes.
Lea:
Dirigente de la CGT, Moyano, pide juicio para los Montoneros
que asesinaron a José I Rucci
Uno de los aspectos positivos que
mencionó, es que el gobierno y los diferentes sectores deberían sentarse
para conversar “seriamente” sobre los problemas existentes. ¡Que
contradicción! Es justamente lo que todos reclaman y el gobierno
nunca satisfizo. Y si lo hizo, lo hizo “con poca seriedad”.
Otro aspecto rescatable es que
“hay que ponerse a trabajar”.Totalmente de acuerdo. Es lo que le
recomendaríamos a la presidente ya que prácticamente su principal
actividad en muchos días de la semana, es hablar y pronunciar discursos
intrascendentes en diferentes lugares del país. Parecería que está en
permanente campaña. Y siempre acompañada por una legión de
funcionarios. Creemos que hay que hablar menos y trabajar más.
Y muy particularmente para Cristina
ya que cada vez que habla empeora su imagen personal por sus
contradicciones, por la irrealidad de su visión de la situación
existente, por sus graves e insólitos errores y por el desconocimiento
de lo que habla.
También es notoria la falta de
estabilidad emocional de la verborrágica señora. La objetividad está
directamente relacionada con la naturaleza de la percepción. Si no se
tiene un adecuado equilibrio emocional, difícilmente pueda percibirse
adecuadamente la realidad ya que se lo hace a través de su propio
estado emocional.
Es visible que Cristina padece de
alguna necesidad psíquica o física insatisfecha.
La Sra. presidente debería dejar
que hablen los ministros o los técnicos que son los que supuestamente
saben. Ya es evidente que la probable falsa Dra. no sabe demasiado.
Los asesores de imagen de la Reina
deberían informarle que en boca cerrada no entran moscas. La
presidente cada vez que habla, solo irrita, se entierra más y aumenta
el rechazo de la ciudadanía.
Los argentinos ya la conocen y
saben distinguir la información importante de los engaños, las falacias,
la información tendenciosa de la charlatanería de feria, en la
cual pierde tanto tiempo útil.
Debería controlar su tendencia a
hablar, simplemente por hablar.
Su visión, si así se le puede
llamar a sus divagues, es nefasta y perjudicial para el país y confunde
a los argentinos.
Deseamos que la presidente trabaje
y piense más, ...y hable menos.