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Argentina camino hacia su destrucción
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241008 - Sin duda alguna la administración del gobierno de los Kirchner pasará a agregarse como una característica más en los anales distintivos de nuestro país en el mundo entero.

La gestión del matrimonio reinante va definiéndose cada vez como más grotesco, caótico, contradictorio, conflictivo y engañoso.

Desde los  mismos comienzos del gobierno de Néstor Kirchner su accionar estaba en el limbo de lo correcto y lo incorrecto, entre lo constitucional y lo anticonstitucional, entre el tenue línea que separa  la ley del delito.

Se afianzó en el gobierno gracias a su travestismo político y su falta absoluta de escrúpulos y moral. Con la transversalidad y la compra de voluntades desarticuló a la oposición y al federalismo. En consecuencia dejó de ser un gobierno democrático.

Se convirtió en un déspota autista y autoritario. Nunca tuvo una reunión de gabinete para tratar los acuciantes problemas por los cuales pasaba el país. En soledad, solo comentaba los problemas del gobierno con un reducidísimo círculo intimo compuesto por su esposa, Kunkel, un terrorista montonero que
fue juzgado y procesado por asesino y convicto durante el gobierno militar y por su ex chofer en la época que era gobernador de Santa Cruz ¿¿?? y ocasionalmente por un par de personas más.

Tampoco nunca tuvo una conferencia de prensa. Se vulneraba de esa manera el derecho constitucional del pueblo a saber.

El país era liderado autoritariamente por un desequilibrado delirante y contradictorio al cual nada le importaba más que lo que el disponía o creía. El país se convirtió en un feudo.

Los problemas se solucionaban o se intentaba solucionar con medidas transitorias y de circunstancia, postergando las soluciones de fondo para el futuro.

La información a la ciudadanía era ocultada, falseada o manipulada.

Pese a ello el gobierno se mantenía gracias al superávit fiscal a lo largo de los cuatro años de su gestión. Estos fondos eran utilizados discrecionalmente por el déspota, gracias a los superpoderes que le otorgó un Parlamento de escaso nivel intelectual, sumiso y subordinado.

Muchísimas actividades estaban subsidiadas simplemente por pura demagogia para no perder el favor de los votantes. Se calcula el monto en $ 140.000.000.000 desde el inicio del desgobierno marital.

Durante esos años se produjeron numerosos escándalos  y se iban acumulando graves denuncias de corrupción en muchas en las cuales estaba directamente involucrado el presidente.

Terminó su mandato con una decisión que no solo sorprendió al país, sino al resto del mundo por insólita y seguramente única en la historia reciente: nombró arbitrariamente a su esposa como candidata para sucederlo.

Cristina de Kirchner triunfó en los comicios presidenciales en una elección con numerosas denuncias de fraude y con cuantiosos fondos mal habidos.

Con el gobierno de esta señora arrogante y soberbia, con problemas de personalidad y un equilibrio emocional inestable, comenzó el eclipse de la proyectada dinastía.

Destruyó infinidad de instituciones, entre ellas inclusive el partido Justicialista que lo llevó al gobierno. Lo mismo ocurrió con la CGT.

Los problemas que no se habían solucionado en la gestión de su esposo empezaron a estallar en las manos de Cristina y la estrella de los Kirchner comenzó a opacarse rápidamente.

La torpeza en el conflicto con el campo, el tren bala, la manipulación desvergonzada de los índices del INDEC y de las variables económicas, el descomunal aumento de la pobreza  (volvemos a un 30% de la población), la destrucción de las FF.AA y de las Policías, el aumento exponencial del delito, el colapso de la seguridad, la educación y la Justicia, la reciente decisión de expropiar Aerolíneas Argentinas, el auge del delito y la delincuencia juvenil cada vez mayor son algunas de proezas de la Reina Cristina.

Hoy el riesgo país tocó los 2000 puntos, probablemente el más alto del mundo, y el Merval se desplomó verticalmente. Es muy probable que volvamos al default. El sueño y la fiesta del matrimonio imperial terminó, como terminan todos los imperios basados en el personalismo, engaño, la mentira y el autoritarismo.

Argentina se está autodestruyendo. Los responsables directos son la pésima dirigencia política inoperante , inepta y sumisa a los impulsos viscerales de la contradictoria  pareja imperial y obviamente la verborrágica figurita decorativa que representa al país.

Pero también somos los argentinos que deberíamos abandonar nuestra característica apatía politica e involucrarnos más activamente en los asuntos y temas acuciantes del país.

Kirchner no puede darnos explicaciones  por los hoy seguramente más de U$S 1.000 millones que sacó del país, Cristina en un acto totalmente inconsulto, sin el más mínimo consenso, literalmente nos expropia y confisca sorpresivamente nuestros depósitos en la AFJP.

Si seguimos en la postura del  “yo argentino” o del “no te metas” podrá darse el caso que los Kirchner nos vendan en uno de sus impulsos, el edificio del Congreso Nacional, la Casa Rosada o el Obelisco.

Debemos cumplir y hacer cumplir la Constitución Nacional, tener respeto a las Leyes y a los principios democráticos. De lograr ello sería la única forma de vivir armónicamente con nuestras diferencias.

Y ante esta nueva arbitrariedad y prepotencia respecto a las AFJP, deberíamos proceder como el “cacerolazo del 2001”.

El gobierno se está cayendo. Son los últimos manotazos de alguien que se está ahogando.

En esta ocasión deberíamos asegurarnos que los presuntos delincuentes no huyan o pidan asilo político. Deberán ser llevados a los estrados judiciales para que rindan cuentas de lo que han hecho o dejado de hacer. Desde las máximas figuras hasta aquellos que sumisamente avalaron tantos dislates.

Como ciudadano y para emular el slogan de estos progresistas retrógrados:  “Juicio y castigo para los culpables de este caótico desgobierno que lleva a la Argentina a los últimos puestos en el ranking de las naciones”.

 


 

 

 

 
 

 
 

 

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