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Paralelismo histórico – Argentina en caída libre
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251108 - Como si una gran torpeza hubiera invadido a todos los sectores, nada de lo que se resuelve queda resuelto, nada de lo que se arregla queda arreglado, nada de lo que se dice queda claro. Y como si un pertinaz delirio hubiera invadido los espíritus, nada de lo que se cree vivir responde a la vida real, nada de lo que se cree posible a una posibilidad real.

Una larga agonía.
 


Isabel de Perón


Cristina de Kirchner


Los salarios fueron estudiados, analizados, discutidos, homologados, anulados, otra vez homologados, decretados, aprobados. Pero la crisis social penetra cada vez más profundamente en el cuerpo de la República.

La crisis política fue desarrollada, desatada, discutida, combatida resuelta. Pero el gabinete sigue sin poder ejercer la administración de los asuntos públicos. No tiene objetivos, no tiene poder.

El plan económico no fue otra cosa que un diagnóstico de laboratorio. No hubo plan. Solo un grupo de funcionarios confundidos y todo el cuerpo económico de la Nación a la deriva.

Los argentinos, día a día, tienen conciencia de que el país al que estaban acostumbrados está muriendo. Y no saben qué país, qué vida les espera. Ni cuánto durará esta agonía.

Todo lo mencionado precedentemente fue escrito, treinta y tres años atrás y publicado en el diario “La Opinión”  del 16 de julio del año 1975, en pleno gobierno ¿¿?? de Isabel Perón.

La analogía con el gobierno de Cristina Kirchner es realmente asombrosa. No puede ser para menos. En ambos casos las presidentes no gobernaban sino eran simples marionetas que seguían las directivas de otra persona detrás de bambalinas. El caso de Cristina es más grosero porque no se oculta ni se disimula quien ejerce el poder.

Ambas “mandatarias” se caracterizaron por una ignorancia supina sobre cuestiones elementales de gestión y liderazgo.

En ambos casos no existía un plan económico y se buscaba solucionar la infinidad de escollos que se presentaban con soluciones de compromiso y de circunstancia, verdaderos parches transitorios para el problema. Esta improvisación permanente desalentaba la inversión. En ambos casos existía una inflación descontrolada. No se preveían las probables situaciones del futuro inmediato y las soluciones se corrían siempre de atrás, cuando los problemas ya se habían instalado en el país.

En ambos casos había un rechazo generalizado en todos los sectores de la sociedad sobre la marcha del gobierno. También es similar el descrédito internacional.

Cuando los factores que configuran una situación son semejantes, el final seguramente será muy  parecido.  Ello convierte el final de la gestión de este gobierno en una especie de “muerte anunciada”. El país en caída libre. El perjuicio como siempre recaerá en el grueso de la ciudadanía.

No obstante hay algunas diferencias, que lamentablemente juegan aún más en contra de Cristina: su inclinación hacia una izquierda política que no existe más en el mundo actual, su odio y rencor y su aferramiento a un pasado ya lejano, su absoluta falta de sentido común y un estado generalizado de corrupción política y económica pocas veces visto en nuestro país.

Otro aspecto que invariablemente va a ser diferente y constituye una causa más de zozobra de nuestro sufrido pueblo, es lo que vendrá luego de la caída de la pareja imperial.

Con Isabel había para esta eventualidad una red de contención. En el caso de la Reina Cristina, de no funcionar las Instituciones que este esquizofrénico  matrimonio se encargó de destruir, la anarquía y desórdenes populares generalizados es una posibilidad cierta y más que probable.

 


 

 

 

 

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