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¿A que se debe el caótico fracaso de la gestión de Cristina de Kirchner?
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290609
- El caótico fracaso en su gestión no es precisamente por el género de la presidente

 

Desde el mismísimo comienzo de su gestión presidencial hasta prácticamente estos días, la presidente de los argentinos, Cristina Fernández de Kirchner, utiliza como en la mayoría de sus discursos, la victimización de su género, diciendo que los "ataques" que recibe se deben en parte a que es mujer.

Son casi una constante, expresiones como “sola no puedo”, “yo sabía que todo me iba a costar mucho más” y recientemente "siempre cuesta más cuando una tiene el pelo largo y se pinta".
 

En otras palabras, alude a las dificultades que le acarrea el ejercicio de le gestión gubernamental, por la simple razón de su condición femenina.


¿Utilizará estas frases como un apoyo o muletilla en sus alocuciones, sin ayuda de memoria u otro papel, que le de tiempo para hilvanar sus discursos? ¿O realmente es una artimaña para victimizarse y conmover o  impactar a su auditorio?


Es cierto que en la Argentina existió una mentalidad machista.
Símbolo e ícono de esa situación es el lenguaje corporal del baile argentino por excelencia: el tango. Pero ello fue ya hace mucho tiempo. Esa mentalidad fue declinando desde mediados del siglo pasado hasta la completa equiparación entre los sexos que existe hoy en nuestro país  y el machismo se mantiene únicamente en esa expresión artística.

No obstante la Presidente continúa haciendo hincapié en el rol de la mujer y la fortaleza que tiene de “aguantar las cosas que el compañero no aguanta”. “Los hombres tienen otro orgullo y están formados de otra manera, pero acá estamos nosotras, con la fortaleza que nos da ser el centro de la familia, ser el centro del hogar… No es distinto en la Casa Rosada, es lo mismo.

Tenemos que colocarnos frente a las dificultades y adversidades”
.

No deben caber dudas que este tema es para poner un toque de melodrama en sus discursos que por momentos son lacrimógenos y en otras ocasiones agresivos y amenazantes. ¿Será esta llamativa conducta causada por sus desórdenes psíquicos y su fragilidad emocional?

La reiteración de frases en su léxico discusivo, como la referencia a la década del 70, la del 90, la “institucionalidad”, “la inclusión social”, la “redistribución de la riqueza” y la infaltable victimización por su condición de mujer, configura un estilo de comunicación sencillamente insoportable.

No solo insoportable, sino lo opuesto a lo que está haciendo: cada vez hay más pobres e indigentes, cada vez hay menor institucionalidad, las instituciones republicanas no existen o están colapsadas y la diferencia entre pobres y ricos no solo no se ha mantenido, sino que ha aumentado.

Pese a ello, realmente no hemos oído, leído o tenemos conocimiento que  alguien haya hecho referencia a la condición femenina de la presidente para achacarle a ello, el estruendoso y caótico fracaso en su gestión gubernamental.

Si en cambio los insultos existieron en abundancia y de todo tipo y calibre. Y cuando son insultos a una mujer, son por lejos, mucho más ultrajantes, ofensivos y agraviantes.

La verdaderamente caótica gestión gubernamental, las lamentables características que se manifiestan en la administración pública y los escándalos que estallan casi a diario en el  vergonzoso gobierno de Cristina, sin duda seguramente uno de los peores de nuestra historia contemporánea, se debe a sus manifiesta ineptitud e incapacidad personal.

No recordamos a ningún gobernante que tan rápidamente, en un lapso tan breve, haya perdido todo su capital político y que su imagen y aceptación popular se haya derrumbado tan abruptamente.

Pero curiosa y paradojalmente, la persona que más dañó hizo a su condición femenina y a su rol de presidente de la Nación, fue su propio consorte.

Cristina y el ex presidente se pelean frecuentemente. Tanto Kirchner como Cristina no están bien. Esta última remarca todo el tiempo que la Presidenta es ella. “Acá la Presidenta soy yo, carajo”, trascendió en una oportunidad.

Pero siempre Kirchner se impone y la mujer, como un dócil títere de este insano paranoico, debe dar la cara ante la ciudadanía e implementar sus absurdas posturas y cada vez más frecuentes desatinos.

Probablemente nunca alguien perjudicó tanto a su esposa como lo hace Kirchner denigrando a la mujer en su dignidad y en su autoridad presidencial.

"Si la Historia me deja un lugar, quiero haber ser recordada como una de ustedes, de haberlos representado cueste lo que cueste", dijo la presidente en una oportunidad en uno de sus cada vez más frecuentes discursos.

Por supuesto será recordada, pero lamentablemente, como un pésimo ejemplo del género femenino y como una gobernante manejada como una marioneta por su marido y signada por la corruptela, improvisación e ineptitud.

 

 

 

 

 

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