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Argentina en una sangría permanente
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070809
- Las ‘’excelentes y acertadas’’ políticas del gobierno, en particular de su ‘’experto y prestigioso’’ ministro de Economía, el ex presidentes Néstor Néstor Kirchner, hacen que ya desde casi siete anos, el país sufra una permanente y constante sangría económica.

La Argentina se está desangrando… los argentinos nos estamos desangrando.

Empresas y capitales huyen despavoridos de nuestro país buscando ponerse a salvo de la irracionalidad gubernamental.

Tradicionales y antiguas empresas nacionales pasan a manos extranjeras.

No  existe la rentabilidad en la mayoría de los negocios. En la calle se ven decenas de locales comerciales clausurados y diariamente se agregan muchos más.

      No hay inversión. Y la falta de inversión es falta de trabajo y la consecuencia es el incremento del número de desocupados.

    Según un conocido economista diariamente salen del país del orden de 2.000 millones de dólares. También cada día, se agregan 5.000 argentinos a la larga y frondosa lista de ciudadanos debajo de la línea de pobreza.

No se conoce el número de indigentes, pero seguramente estará en relación directa con los índices de pobreza.

La fuga de divisas en el segundo trimestre de este año fue de 5519 millones de dólares. En los dos últimos anos el éxodo de divisas alcanzó la friolera de 43.180 millones de dólares.  

Estos datos están tomados de la información del Banco Central, razón por la cual, como cualquier otro índice o estadística oficial, hay que tomarlas con reservas por estar seguramente adulteradas o dibujadas a favor del gobierno.

Nadie cree en los indicadores oficiales. Desde que se empezó a manipular tan groseramente el INDEC, desapareció la credibilidad y la confianza. En comparación, las estimaciones privadas suelen ser casi tres veces superiores a las oficiales.

El comercio exterior está trabado y la recaudación en caída libre.

La tasa de desempleo se incrementó, particularmente en los sectores  más pobres, del 15% al 22%, solamente en un año.

¿Esta es la distribución de la riqueza tantas veces proclamadas por el oficialismo?

El país está entrando en la peor situación económica posible: la estanflación, recesión e inflación.

Es realmente triste y doloroso escribir esta nota. No es el diagnóstico económico de un remoto país africano. Es el de nuestro país que indudablemente tiene las condiciones potenciales para ser uno de los países más adelantado del mundo y con capacidad de alimentar a 400 millones de personas. Ni siquiera lo podemos hacer con el 10 % de esa cifra. Con nuestros propios connacionales.

El gobierno ha tocado fondo. Y en vez de cambiar las políticas y el estilo que los llevó a la aplastante derrota en el plebiscito del 28 de junio, sigue persistiendo, con casi infantilismo, en sus gruesos errores.

¿Por qué nos pasa esto? ¿Que es lo que está ocurriendo en nuestro país cada vez más sumergido y alejado del destino de grandeza que nos merecemos y anhelamos?

La respuesta surge sola. Ni siquiera hace falta mencionarla. La solución pasa por el Parlamento.

Y debe ser instrumentada en el menor lapso posible. Debería ser ya.

Basta de hipocresías. El país no está en condiciones de soportar dos anos y medio más de tantos desencuentros, tensión social y política, resentimiento y encono, torpezas, errores y grosera corrupción.

El tiempo urge y se convirtió en una variable estratégica fundamental para poner fin al deterioro cada vez mas pronunciado de nuestro país. De seguir así, al final de este período presidencial, tendremos un país devastado y destruido en su concepción integral como Nación y comprometido en su futuro, para las generaciones posteriores.

 

 

 

 

 

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