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Kirchner y un perverso estilo de conducción política
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160809 - Algunos politicólogos sostienen que básicamente que hay tres tipos de liderazgos políticos: el liderazgo carismático, el monárquico o dinástico y el democrático.

Pero queriendo ver a que tipo pertenece nuestro ex presidente no logramos encasillarlo bien en ninguno de los expuestos. De plano descartamos por razones obvias el monárquico. Por lo tanto se puede deducir que se encuentra dentro del liderazgo democrático o del carismático.

Pero Néstor Kirchner presenta muy pocas características de cada uno de estos dos tipos.

El liderazgo democrático se basa en el acatamiento del derecho estatuido en las leyes y en la Constitución. Por consiguiente la autoridad presenta las características de formalidad y es institucional e impersonal.

De esa manera la estructura de la autoridad está dada por una o más personas que deciden políticamente y otro estamento burocrático administrativo que ejecutan con carácter técnico y dentro de cada competencia específica, la implementación de las decisiones adoptadas. Se busca movilizar a sus seguidores dirigiendo, controlando, coordinando y guiarlos a la consecución de objetivos positivos, racionales y comunes.

En el liderazgo carismático la autoridad es eminentemente personal por cuanto se basa en los rasgos  que configuran la personalidad del líder. La gente sigue a este líder por sus cualidades excepcionales que constituyen precisamente la causa de la inclinación afectiva de sus seguidores. En este tipo de liderazgo el cuerpo técnico burocrático y el administrativo es reclutado no por su idoneidad o competencia, sino por su adhesión incondicional al líder.

En el primero de los citados el régimen es estable en el tiempo y es el que se da en los Estados modernos.

En el segundo, la estructura de autoridad es sumamente endeble ya que todo empieza y termina con el líder en cuestión.

En el liderazgo carismático hay una marcada tendencia a despreciar las normas y las leyes y su objetivo básico es mantenerse en el poder.

¿A cual de estos dos tipos pertenecería nuestro ex presidente?

Obviamente no al tipo democrático. Pero tampoco lo podemos incluir en el  liderazgo carismático. Néstor Kirchner no tiene cualidades excepcionales. Muy por el contrario no se le conocen virtudes y si muchísimos defectos. Casi podríamos manifestar que no se le conoce cualidad personal alguna. Y en lo que respecta a su personalidad ocurre otro tanto.

Desde su descuidada y desprolija  presentación personal, su graciosa cara, su seseante voz, el pobre contenido de sus discursos, que en vez de apelar a la racionalidad, parecen incitaciones demagógicas de discursos de barricada todo se conjuga en una personalidad desagradable que en vez de adhesión, genera un rechazo instintivo e inmediato.

¿En donde incluiríamos entonces a Néstor Kirchner? ¿En donde incluiríamos a este personaje que desprecia las reglas y las normas y cuyo liderazgo se ejerce mediante la coacción, la seducción con falacias, la extorsión, el engaño, la manipulación de la opinión pública, la presión y recompensas y prebendas.

Es evidente que Kirchner pertenece a un tipo de liderazgo no contemplado en los libros de ciencia política y que podríamos denominar liderazgo coactivo,  extorsivo o inmoral.

Algunos analistas ni siquiera consideran el liderazgo carismático como tipo de liderazgo democrático  ya que consideran que un liderazgo está configurado por personas que siguen a un individuo por voluntad propia y no por mandato o coacción, como tampoco por impulsos ciegos desprovistos de motivaciones racionales.

En general este tipo de liderazgo termina sucumbiendo a la corrupción política.

Es conocido que Kirchner compra voluntades  y conciencias a cambio de promesas generalmente vanas, prebendas, cargos oficiales o fondos y partidas u otros actos de demagogia desvergonzada.

Este tipo de conducción política solo logra adhesiones interesadas y circunstanciales, no lealtades permanentes.

 Se puede comprar la adhesión, pero no la lealtad

Ahora en su abrupta declinación política, personas que pertenecían al riñón del kirchnerismo, o colaboradores muy cercanos, aparecen acusando, despotricando y denunciando al régimen desde la vereda opuesta: Alberto Fernández, Graciela Ocaña, Sergio Acevedo para nombrar solo a algunos de los más recientes, entre muchos otros que seguramente seguirán apareciendo con el correr del tiempo.

 


 

 

 

 

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