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¿De derecha? …¡Por supuesto soy de derecha!
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060110 - En un reciente artículo publicado en un importante matutino, Mariano Grondona (ref.1) analizó el significado de la izquierda y derecha política y aclaró conceptos que generalmente son poco entendidos y confusos para muchos argentinos.

  Entre los aspectos que aclaró con precisión es que  la derecha política no es lo mismo que la extrema derecha, como tampoco la izquierda es lo mismo que la extrema izquierda.

  No es lo mismo ser del centro  izquierda que de la izquierda estalinista-leninista  o maoísta, como tampoco no es lo mismo ser de centro derecha que nazi fascista.

  En realidad ambos extremos no se distinguen ni diferencian demasiado, ya que en sus procedimientos políticos y en sus teorías económicas son similares y muy semejantes.

  Este concepto reafirma la conocida frase “que todos los extremismos son malos” y también a la de “los extremos se tocan”.

  Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Estos términos tiene su origen en el lugar que ocupaban en el parlamento francés después de la Revolución Francesa: los monárquicos y conservadores en el lado derecho y los republicanos, antimonárquicos y liberales, en el lado opuesto.

  Esta división fue evolucionando con el transcurso del tiempo. Un poco más de medio siglo después apareció el Manifiesto Comunista y nace el socialismo y el materialismo dialéctico que llevaba como principal bandera la lucha de clases y el factor económico en las decisiones políticas. Esta postura ideológica representaba la izquierda.

  En contraposición en la derecha seguían los conservadores, la Iglesia y ahora los liberales.

  Estas palabras aun hoy tan usados, perdieron totalmente su significación inicial y actualmente se refieren a la postura ideológica de las personas. El espectro político entre la izquierda y la derecha tiene diferentes significados, que a su vez no son iguales o similares en diversos países.

  En otras palabras, las nociones de izquierda y derecha son relativas y sus contenidos han ido cambiando con el tiempo, sin contenidos totalmente pragmáticos y relativamente estables. En definitiva son rótulos o etiquetas que nadie sabe con precisión que significan o que son en realidad. Esa confusión es particularmente compleja y complicada en nuestro país.

  Grondona le llama al centro derecha a una postura en la cual nadie quiere incluirse públicamente, pero que en la intimidad comulga con sus postulados. Le llama “derecha vergonzante”. Es difícil encontrar en nuestro país, salvo muy contadas y valientes excepciones, alguien que se tilde perteneciente al centro derecha o directamente de derecha.

     Para resumirlo en forma claramente comprensible ser de derecha, significa respeto irrestricto a las leyes y la Constitución, a la propiedad privada, a la libertad individual, al orden social, potencializar la defensa de la Patria (patriotismo y nacionalismo), minimización de la injerencia del Estado en la economía (oposición al estatismo y colectivismo),  defensa de la democracia liberal y de la civilización occidental, fomento de la iniciativa personal, de los valores y derechos individuales, desregulación de la Economía, privatizaciones de empresas del Estado no estratégicas y defensa de los preceptos judeocristianos, entre otras muchas características y particularidades.

    Agregaría, en forma poco académica, para resumir el aspecto económico, que se deben propiciar las condiciones para hacer la torta y hacerla antes de repartirla y no al revés y también un aspecto de rigurosa actualidad: oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo.

  La izquierda política, si bien tiene algunos aspectos comunes con la derecha, enfatiza sus postulados en la intervención del Estado en la Economía, el progresismo, la igualdad social por medio de los derechos sociales colectivos, el estatismo y defiende una sociedad aconfesional, igualitaria y multicultural.

  No obstante en los países desarrollados la tendencia de ambas posturas ideológicas es ir acercándose al centro en procura de la captación de votantes de esa parte del espectro político. Ambas son versiones liberales y democráticas.

  Toda esta sucinta introducción tiene como finalidad destacar algunas graves contradicciones del Jefe de Gobierno de Buenos Aires, Ing. Mauricio Macri.

  Debemos recordar que Macri accedió al gobierno porteño, con su triunfo en el ballotage, con el 53% de los votos, gracias al voto de la “derecha vergonzante” del electorado independiente de la Capital y del ala derecha del peronismo.

  No obstante su gobierno protagonizó algunos hechos o tomó decisiones que francamente muestran una falta de coraje, de  decisión o convicción en un funcionario de centro derecha.

  Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. La ex vice jefe de la Ciudad, Gabriela Michetti tuvo una participación y efectuó comentarios en ocasión de la construcción del Museo de la Memoria (ref.2) que no tienen nada que ver con el centro derecha. El gobierno debería haber aclarado inmediatamente que se trata del Museo de la Media Memoria, por su enfoque totalmente parcial de los trágicos sucesos de la década del 70.

  Tuvo además otras actitudes de parcialismo manifiesto en otros episodios relacionados con esa década, entre ellas, encabezó el acto realizado en conmemoración del 34° aniversario del asesinato del General del Ejército de Chile, Carlos Prats y su esposa. No se recuerda en cambio que haya concurrido a algún homenaje al Cnel Igarzabal o al Cnel Larrabure. Obviamente esta simpática señora no está bien definida políticamente.

  En fecha mucho más reciente el gobierno no apeló a la decisión de una jueza de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Es una postura populista que va en contra el tradicional conservadorismo de la Iglesia que comparte la derecha argentina.

  Hace aproximadamente un mes atrás, Macri convocó a Abel Posse como su nuevo ministro de Educación.

  Si bien desde el primer momento no me pareció que Posse reuniera el perfil para ese difícil cargo, me alegré porque parecía que finalmente Macri adquiría firmeza dejando de lado su indefinida y difusa postura ideológica al convocar a su gobierno a una personalidad del calibre de Abel Posse de clara ubicación política. Sin embargo dos semanas después le retiró su confianza y Posse tuvo que renunciar.

  Y en el transcurso de la semana pasada otro hecho político pone cada vez más sombras en el cada vez más indefinido Macri y su partido.

  Diego Guelar, otra de las personalidades  del PRO, se “atrevió” a proponer que después de finalizado los juicios a los militares acusados de “crímenes de lesa humanidad”, una amplia amnistía o una consulta popular para terminar con la ya histórica polémica sobre la guerra del 70 y otros enfrentamientos entre argentinos, para sentar definitivamente las bases de la concordia y pacificación nacional.

  A las pocas horas de esta sensata y lógica propuesta, Macri buscó distanciarse de Guelar por sus expresiones.

  Pero sus dichos fueron desafortunados. Dijo “…estoy a favor de que se juzgue absolutamente todo lo que sucedió en el pasado, y que todos aquellos que hayan cometido cualquier tipo de homicidio, paguen las consecuencias".

   Lamentablemente se olvidó de expresar que fue una guerra e incluir a los guerrilleros que desataron la violencia fraticida e intentaron instalar un gobierno “castro leninista” por la fuerza de las armas.

  Sintetizando, la indefinición ideológica puesto en evidencia en los casos descriptos no solo por Macri sino también por otros dirigentes de su partido, perjudican su gobierno. Debe dar una clara muestra de su posición en el desdibujado espectro político de nuestro país.

    En muchos países la derecha está renaciendo: “… en países europeos como Francia, con Sarkozy; Alemania, con Merkel, y hasta Italia, con el escandaloso pero popular Berlusconi, mientras que en Chile está por ganar la derecha de Sebastián Piñera, en Uruguay Lacalle perdió sin ser considerado por eso un representante "repudiable" de la derecha y hasta en Brasil el candidato José Serra, situado a la derecha de Lula, lleva la delantera con vistas a las próximas elecciones presidenciales.” (ref.3).

     No solo se gobierna arreglando solamente baches en las calles y las veredas. Para gobernar hay que definirse en aquellos puntos trascendentes. A Macri lo votaron, como supuesto candidato de la derecha, muchísimos ciudadanos del estrato social más alto, del más deprimido y casi la mayoría de la clase media. No debería defraudarlos.

    Sería bueno que  ante una pregunta sobre su postura ideologice responda con firmeza “¡Por supuesto soy de la derecha!”... y actúe en consecuencia. 

 NOTAS:

1 "El caso Posse, o la demonización de la derecha” por Mariano Grondona – La Nación  27-12-09

2
“Una oportunidad para construir el futuro” por Gabriela Michetti – La Nación - 16-08-04.

3) Idem (1)

 


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