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Argentina: Una presidente de lujo
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Cristina de Kirchner

200110 - Llama la atención en los cada vez más numerosos discursos del matrimonio Kirchner, la forma en que ambos se ensalzan mutuamente, no solo en sus cualidades personales, sino fundamentalmente en sus gestiones gubernamentales.

  Al principio, pasaba como un gesto casi simpático ver como se alababan públicamente  y la sintonía que tenían en relación a la política nacional.

  Hoy analizando la más que mediocre y lamentable gestión de Kirchner y el verdadero desastre y descalabro institucional al cual nos está arrastrando la reina Cristina, escuchar esas ponderaciones, genera un fuerte y casi inmediato rechazo. 

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen.     Pero recordemos el conocido programa “Los Campanelli” que se emitía hace unos años los domingos al mediodía por el canal 13. El eje central del argumento del programa era que  “No hay nada más lindo que la familia unida”¿Será por eso esos elogios mutuos?

   No, ciertamente que no es por eso. No hay armonía en los Kirchner. Ha trascendido que las peleas y discusiones en el matrimonio son cada vez más frecuentes.

    La bipolaridad de la presidente que la lleva de situaciones de euforia a estados de depresión profunda y las diferentes ópticas de la gestión gubernamental entre ella y su esposo y socio político, hacen que las peleas y discusiones se convirtieran en moneda corriente.

  Según el diario Perfil en ocasión de la crisis que desató el conflicto con el campo el año pasado, desnudó una por una las diferencias entre Cristina y Néstor que en la actualidad son difíciles de disimular. En esa ocasión Cristina grito enfurecida: “¡Acá la Presidenta soy yo, carajo!”.

  No obstante Kirchner, terco, tozudo y cada vez más personalista y autoritario, sigue moviendo a Cristina a su antojo, como una verdadera marioneta.

  Obviamente no están unidos por el amor o concepciones políticas similares. Están unidos por el espanto.

   El verdadero aquelarre en que han transformado el país, la devastación de las instituciones y la desmedida corrupción personal y gubernamental los une porque saben que les espera un destino común, nada deseable.

   Hace unos días, el ex presidente Kirchner, en unos de sus falsos y engañosos discursos sostuvo hoy que la Argentina tiene "una presidenta de lujo”, y posteriormente agregó: "Ayudémosla a hacer el mejor gobierno de la historia…”.

    Puede que sea una presidente de lujo, en un ranking del diario “The Guardian” de Gran Bretaña (Perfil.com 23-03-08) integró la lista de los mandatarios más “lookeados” y ostentosos del mundo, junto a la reina Isabel II, y se alzó también con un “título de realeza” por su afición a los tratamientos “anti age”.

    Sus onerosos zapatos y carteras le consiguieron un lugar en el “top ten” junto a George Bush, Nicolás Sarkozy y el ruso Mijail Gorbachov. Cristina y la Reina británica son las únicas mujeres de la lista.

     También es conocida su afición por atuendos de diseños exclusivos de creadores europeos y joyas costosísimas.. En cada acto, la presidenta usa miles de dólares en alhajas y joyas (Perfil.com 04-04-08).

     No es objetivo de esta nota señalar las costosísimas veleidades y exigencias de la presidente en sus desplazamientos fuera del país. Pero es conocido el dispendio en sus viajes al exterior alojándose en los hoteles más lujosos y en las suites más exclusivas. También sus increíbles caprichos, que le cuestan al sufrido pueblo argentino una verdadera fortuna, como por ejemplo, que se movilicen enormes aviones simplemente para llevarle los periódicos del día cuando se encuentra en Calafate.

    Cristina no es precisamente un buen ejemplo en su proclamada “distribución de riquezas”. El despilfarro de los dineros de los  contribuyentes y el inadecuado uso de los bienes del Estado son una característica en su gestión.

    No obstante me atrevería hacer una observación a lo expresado por Kirchner cundo dijo “…que tenemos una presidente de lujo”.¿No habrá querido decir “que tenemos una presidente de lujos” (obviamente un poco excesivos para una economía tan maltrecha como la actual de nuestro país)
 

 


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