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No somos giles Sra Presidente
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251010 - Ese calificativo utilizó recientemente la presidente (Fernández de Kirchner) en una de sus recientes disertaciones.
Para no desentonar con el lenguaje vulgar y chabacano que la presidente utiliza cada vez más en sus inaguantables soliloquios mentirosos, inentendibles o vacíos de contenido, debe quedar bien en claro que los argentinos no somos “giles”.


Los de su círculo íntimo desde ya que no son “giles”, muy por el contrario, son personas muy avispadas que encontraron la veta para mejorar su estándar de vida con mínimo esfuerzo, lucrando a costa del Estado. (Obviamente con fondos públicos producto de nuestros impuestos).

Los que la vivan y aplauden en sus diarias engañosas disertaciones, tampoco son “giles”. Son personas que se encuentran allí, muchas veces obligados, simplemente para recibir alguna dádiva de las numerosísimas que reparte o distribuye graciosamente este gobierno. (También con nuestros impuestos)

Otros muchos ciudadanos aún esperan esperanzados algo de lo tanto que este gobierno y el anterior han prometido.
Tampoco ellos son “giles”. Son personas de buena fe, llenas de esperanzas en sus supuestos “lideres” y que aún en su ingenuidad, no se percataron del gigantesco fraude que son los Kirchner y su irracional política.

Dice el refranero popular que el último “gil” murió en el combate de Cancha Rayada. ¿Acaso no lo sabe Cristina?
Pero el objetivo de esta nota no es hablar de “giles”. Lo que se quiere destacar es el cada vez más bajo nivel de la cháchara presidencial.

Justamente la que tiene como primera obligación dar el ejemplo por su elevada investidura en sus dichos y actos, hace exactamente lo contrario.

Toda su gestión es un mal ejemplo para imitar: “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”. Contradicciones flagrantes, evidentes y conducta de tremenda vulgaridad. Desde el varias veces anunciado “redistribución de la riqueza”, la exagerada ostentación de fortuna personal en sus costosísimos y variados atuendos de su exclusivo ajuar y alhajas, en un país empobrecido dentro de su enorme riqueza, su irracional política y la lamentable manipulación de los “Derechos Humanos”. (Actualmente hay cientos de presos políticos privados de los más elementales derechos, algunos detenidos durante más de doce años sin juicio ni condena).

Pero no solo es un mal ejemplo en lo material, sino también en lo que a urbanidad y educación se refiere.
Cristina deja muchísimo que desear. Con su lenguaje buscando hacerse la simpática lo único que logra es dar un lastimoso y lamentable ejemplo.
Pareciera que busca nivelar para abajo. No debiera sorprendernos, es precisamente lo que hace el socialismo que este matrimonio practica.

La frase que pronunció con absoluta hipocresía la presidente es la siguiente “Argentinos, no seamos más giles, no dejemos que nos mientan y nos envenenen".

¡Que ironía! Escuchar esa frase justamente de la boca de Cristina. Es una nueva cruel burla a los argentinos.
Pero probablemente en el fondo la presidente tenga razón: Los argentinos somos realmente “giles” por soportar tanta desconsideración, falsedad y mediocridad en la persona que debería conducirnos hacia el destino que nos merecemos.

 


 

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