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Texto original en Inglés
090508 - En todo el mundo están
estallando disturbios por los precios de los alimentos. Ha habido
protestas en Egipto, Camerún, Filipinas, Burkina Faso, Costa de Marfil,
Mauritania y Senegal. Sarata Guisse, un manifestante senegalés, le dijo
a Reuters: “Nos manifestamos porque tenemos hambre. Necesitamos comer,
necesitamos trabajar, tenemos hambre. Eso es todo. Tenemos hambre”. El
secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha lanzado un
grupo de trabajo para hacer frente al problema, que amenaza, según
declaró, con llevar “el fantasma de una hambruna generalizada, la
malnutrición y el descontento social a una escala sin precedentes”. El
Programa Mundial de Alimentos calificó esta crisis alimentaria como la
peor crisis en 45 años, y la describió como un “tsunami silencioso” que
sumirá en el hambre a otras 100 millones de personas.
Detrás del hambre, detrás de
los disturbios se encuentran los llamados acuerdos de libre comercio y
los brutales acuerdos de préstamos de emergencia impuestos a los países
pobres por las instituciones financieras como el Fondo Monetario
Internacional. Los disturbios por el alza de los precios de los
alimentos en Haití han dejado seis muertos y cientos de heridos, y
condujeron a la destitución del primer ministro Jacques-Edouard Alexis.
El reverendo Jesse Jackson acaba de regresar de Haití y ha escrito que
“el hambre está en marcha aquí. La basura es cuidadosamente revisada en
busca de cualquier resto de comida que pudiera haber. Los bebés lloran
con frustración, intentando conseguir leche de una madre demasiado
anémica para producirla”. Jackson pide la condonación de la deuda para
que Haití pueda dedicar a escuelas, infraestructura y agricultura los 70
millones de dólares que paga cada año en concepto de intereses al Banco
Mundial y otras entidades.
El alza del precio de los
alimentos se atribuye generalmente a una “tormenta perfecta” provocada
por la mayor demanda de alimentos por parte de India y China, la
disminución de la oferta de alimentos a causa de las sequías y otros
problemas relacionados con el cambio climático, el aumento de los costos
del combustible empleado para cultivar y transportar los alimentos, y la
mayor demanda de biocombustibles, que ha desviado cultivos como el maíz
hacia la producción de etanol.
Esta semana, el relator
especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Jean
Ziegler, exhortó a suspender la producción de biocombustibles: “Quemar
alimentos hoy para que sirvan a la movilidad de los países ricos es un
crimen contra la humanidad”. Ziegler pidió a la ONU que impusiera una
prohibición de cinco años a la producción de biocombustibles derivados
de alimentos. El Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola
Internacional (CGIAR, por sus siglas en inglés), un grupo de 8.000
científicos de todo el mundo, también ha lanzado críticas contra los
biocombustibles. Los científicos están presionando para que un tipo de
planta llamada “switchgrass”, un tipo especial de pasturas, sea
usada como fuente para la producción de biocombustibles, reservando el
maíz y otros cultivos comestibles para un uso exclusivamente
alimenticio.
En una conferencia de prensa
celebrada esta semana, el presidente Bush defendió la utilización de
alimentos para producir etanol: “Lo cierto es que el hecho de que
nuestros granjeros cultiven energía responde a nuestros intereses
nacionales; a diferencia de tener que comprarla en partes del mundo que
son inestables o en donde pueden no apreciarnos”. Una parte del mundo
que sí aprecia a Bush y su política la forman las corporaciones
multinacionales de la alimentación. El grupo internacional sin fines de
lucro GRAIN acaba de publicar un informe llamado “Making a killing from
hunger” (“Ganar fortunas gracias al hambre”). En el informe, GRAIN
señala que las principales multinacionales están generando inmensas
ganancias en medio de la creciente desgracia del hambre mundial. Las
ganancias han aumentado para las gigantes de los agronegocios Cargill
(un 86 por ciento), Bunge (un 77 por ciento), y Archer Daniels Midland
(que se autodefine como “el supermercado del mundo"), la que ha
disfrutado de un 67 por ciento de aumento de sus ganancias.
GRAIN escribe: “¿Se trata de
una fluctuación pasajera de los precios? No. ¿Una escasez de alimentos?
Tampoco. Nos hallamos frente a un desmoronamiento estructural, resultado
directo de tres décadas de globalización neoliberal. […] Hemos permitido
que los alimentos pasen de ser algo que da de comer a la gente y le
garantiza su sustento vital a ser una mercancía expuesta a la
especulación y al juego del mercado”. El informe afirma: “La cantidad de
dinero especulativo invertido en los mercados de futuros […] era menor
de 5.000 millones de dólares en el año 2.000. El año pasado trepó hasta
cerca de 175.000 millones de dólares”.
En 1946 hubo una crisis mundial
de alimentos. Entonces, al igual que ahora, la ONU formó un grupo para
ocuparse del tema. En su reunión, el director de la Administración de
Ayuda y Rehabilitación de la ONU, el ex alcalde de Nueva York Fiorello
LaGuardia, declaró: “Ticker tape ain’t spaghetti” (“Las
acciones bursátiles no son comestibles”
1 ).
En otras palabras, el mercado de valores no da de comer a los
hambrientos. Sus palabras siguen siendo ciertas hoy en día. Los que
vivimos en Estados Unidos no somos inmunes a la crisis. Wal-Mart, Sam’s
Club y Costco han impuesto límites a la compra al por mayor de arroz. Un
número récord de personas depende de los cupones de alimentación y los
centros de distribución de alimentos son testigos del aumento del número
de personas necesitadas.
En el mundo de hoy existe la
tecnología necesaria para alimentar al planeta entero de forma orgánica,
local y sustentable. Los grupos de presión de las grandes empresas de la
alimentación y la energía y el gobierno de Estados Unidos deben
reconocerlo y cambiar de rumbo o los disturbios por los precios de los
alimentos que ahora ocurren en lugares distantes llamarán pronto a sus
puertas.
Nota del Traductor
1: “Ticker
tape” es la cinta de papel que antiguamente se usaba para anotar de
forma mecánica las cotizaciones de bolsa en tiempo real, y que salía del
receptor/impresora como si se tratase de un spaguetti o
tallarín continuo.
Publicado el 30 de Abril de 2008
Por Amy Goodman
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Amy Goodman es la presentadora de Democracy Now! (www.democracynow.org/es),
noticiero internacional diario emitido por más de 700 emisoras de radio
y TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Versión en Inglés
traducido por: Ángel Domínguez y Democracy Now! en español,
spanish@democracynow.org