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270908 - Democracy Now -
Traducido
por: Ángel
Domínguez - La crisis financiera en la que se encuentra sumido
Estados Unidos produjo que algunos de los bancos y compañías
aseguradoras más importantes suplicaran al gobierno que realice un
enorme desembolso de dinero para sacarlos de la crisis.
Las industrias banquera, financiera, de inversiones y aseguradora,
durante mucho tiempo acérrimos enemigos de los impuestos, ahora
necesitan dinero de los contribuyentes de la clase trabajadora para
mantenerse a flote. Los contribuyentes deberían estar al mando,
entonces. En lugar de ello, los ricos, los reguladores y aquellos a los
que los reguladores no han sido capaces de regular toman decisiones a
puertas cerradas, decisiones que pesarán sobre la población durante
décadas.
Lea:
¿De dónde sale el dinero, quien lo crea?
El martes, la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro de Estados
Unidos acordaron una costosa operación de rescate financiero de 85.000
millones de dólares para salvar a la gigante de los seguros AIG. Este
acontecimiento ocurre justo después de la repentina bancarrota de Lehman
Brothers, el banco de inversión de 158 años de antigüedad; la angustiosa
venta de Merrill Lynch a Bank of America; el rescate financiero de
Fannie Mae y Freddie Mac; la quiebra del banco minorista IndyMac; y la
compra de Bear Stearns por parte de JPMorgan Chase, que cuenta con
garantía del gobierno federal. Con 103.000 empleados y más de 1 billón
de dólares de activo, AIG fue considerada “demasiado grande para dejarla
quebrar”. Según los reguladores, una quiebra sin control podría provocar
una inestabilidad financiera global. Los contribuyentes estadounidenses
ahora son dueños de casi el 80% de AIG, así que, en teoría, la venta
controlada de AIG permitirá a esos contribuyentes recuperar su dinero.
No es tan sencillo.
La crisis financiera posiblemente se
profundizará. Más bancos e instituciones financieras podrían quebrar.
Millones de personas compraron sus viviendas con las turbias hipotecas
de alto riesgo y ya han perdido sus casas o las perderán pronto. Las
financieras incluyeron estas hipotecas en complejos “bonos hipotecarios”
y otros planes de inversión derivados. Los inversores se lanzaron a
comprar salvajemente estos derivados con más y más dinero prestado.
Nomi Prins ha estado al frente del
grupo de analistas europeos de Bear Stearns, y también trabajó para
Lehman Brothers. “AIG no operaba solamente como una empresa de seguros,”
me dijo. “Funcionaba como un banco de inversiones especulativas, de
inversiones de alto riesgo, igual que Bear Stearns, igual que Lehman
Brothers, así como también funcionará Bank of America/Merrill Lynch. Así
que tenemos una situación en la que el gobierno de Estados Unidos asume
el riesgo de unos instrumentos financieros que apenas comienza a
entender.”
Lea:
Plan de rescate en
marcha. ¿Funcionará?
Nomi continuó: “Se trata de tomar
deuda en exceso, de abusar del apalancamiento y pedir dinero prestado
para ir por más riesgo y volver a pedir más dinero, una y otra vez, de
25 a 30 veces el monto de capital propio. ... Tenían que necesariamente
darle respaldo a los préstamos que estaban tomando ... No había
transparencia para la Reserva Federal, para la Comisión de Valores, para
el Departamento del Tesoro o para cualquiera que se hubiera tomado la
molestia de analizar la catástrofe que se estaba gestando, de modo que
cuando alguna de las piezas cayera, ya fueran las hipotecas de alto
riesgo o los créditos con garantías combinadas, todo estaría bajo una
montaña gigantesca de préstamos entrelazados de manera incestuosa, y eso
es lo que está derrumbando a todo el sistema bancario.”
Como estos especuladores de alto vuelo
están perdiendo todo el dinero de sus bancos, le toca al contribuyente
acudir en su rescate. Michael Hudson, profesor de economía de la
Universidad de Missouri, Kansas City y asesor en temas económicos del
representante Dennis Kucinich, opina que un uso más sensato del dinero
sería “salvar a estos 4 millones de propietarios del incumplimiento del
pago de sus hipotecas y de ser expulsados de sus hogares. A como están
las cosas ahora, los van a expulsar de las casas. Esas casas van a
quedar vacías. Las ciudades van a perder impuestos a la propiedad y van
a verse obligadas a recortar los gastos locales y reducir la
infraestructura local. Se está sacrificando la economía en pos de
pagarle a los especuladores.”
Prins siguió explicando: “Estamos nacionalizando la peor parte del
sistema bancario ... Estamos asumiendo riesgos que no podemos
comprender. Así que es incluso más riesgoso.” Le pedí a Prins, a la luz
de todas estas nacionalizaciones, que hablara sobre la posibilidad de
nacionalizar el sistema de salud bajo la modalidad de un sistema de
salud de pagador único. Me respondió: “Verdaderamente se podría destinar
parte del dinero a este tema, adelantándose a un posible problema
futuro, y ayudar a que la gente tenga asistencia médica.”
Lea:
Tregua de "Libre Mercado"
La debacle del
sistema financiero es un asunto de ambos partidos. Ambos candidatos
presidenciales, John McCain y Barack Obama, han recibido millones de
dólares de estas mismas empresas que están quebrando y que se aprovechan
de la asistencia gubernamental en beneficio propio. En 1999, el
presidente Clinton y su Secretario del tesoro, Robert Rubin (ahora
asesor en temas económicos de Obama), fueron los principales promotores
de la derogación de la Ley Glass-Steagall, ley que fue aprobada en 1929
tras el comienzo de la Gran Depresión para ponerle freno a la
especulación que condujo a semejante calamidad. En el Congreso, la
derogación fue impulsada por el ex senador republicano Phil Gramm, uno
de los ex principales asesores de McCain. Los políticos dependen
demasiado de Wall Street como para poder hacer algo. La gente que los
vota, y cuyos impuestos están siendo transferidos a estas financieras
quebradas, deben mostrar su indignación y exigir que sus líderes pongan
realmente “al país en primer lugar” y le den por fin lugar al “cambio.”
Denis Moynihan ha colaborado en esta
columna.
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Amy Goodman es la presentadora de
Democracy Now! www.democracynow.org,
noticiero internacional diario emitido en más de 700 emisoras de radio y
TV en Estados Unidos y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
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