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Reutemann, los hermanos Rohm y Obeid: Operación despegue
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08 -
El auto pedido de suspensión que hizo el Banco General de Negocios demostró la mala privatización que hizo el gobierno de Jorge Obeid y la pésima renegociación que legitimó Carlos Reutemann a favor de una institución señalada como lavadora de dinero mucho antes del desguace de los restos del Banco Provincial de Santa Fe.

Hasta el sólido Juan Carlos Mercier, Ministro de Hacienda santafesino, no pudo asegurar la continuidad del llamado Nuevo Banco de Santa Fe en una apurada sesión de la Legislatura el jueves por la noche. Están en juego casi 1.500 millones de pesos en activos, mil ochocientos empleados, miles de ahorristas y el jugoso rol de ser el agente financiero exclusivo para manejar las cuentas públicas de municipios y comunas hasta el año 2008 como resultado de la graciosa concesión que otorgó el ex corredor de fórmula 1 durante el año 2001.

>>La carta que condena a Reutemann y ayuda a definir nuestra época>>

Tierra arrasada, más de ciento veinticinco años de historia a punto de reducirse a una pesadilla: un clásico final para de una privatización menemista más, pero, en este caso, avalada por Obeid y Reutemann. El Banco Central autorizó la separación del Nuevo Banco de Santa Fe del General de Negocios y ahora auspicia la conformación de un fideicomiso encabezado por Finansur SA, de capitales nacionales o el ABN, de origen holandés. Para la oposición legislativa “no hay ninguna seguridad de parte de la propia administración”. La operación política mediática intenta separar a la Carlos Reutemann de sus responsabilidades en la renegociación del contrato con los banqueros acusados de lavado de dinero. Una crónica que se parece a una novela histórica del saqueo sufrido por la provincia.

Consecuencias

El Banco General de Negocios solicitó el lunes 9 de abril al Banco Central la suspensión de sus actividades por 120 días y la conformación de un fideicomiso que administre los activos del Nuevo Banco de Santa Fe.
El gerente del banco de los hermanos Rohm, Julio Barruero, precisó que "por un acuerdo con los accionistas del exterior se realizó una presentación ante el Central proponiendo que las acciones del Nuevo Banco, junto con algún otro activo del Banco General de Negocios, sean separados en un fideicomiso que administre una entidad financiera de primera línea de las que actúan en la Argentina".
Si esto se acepta, “haría que el Nuevo Banco de Santa Fe quede totalmente separado del BGN, dado que éste no tendría ni las acciones ni ningún poder de decisión sobre la entidad provincial", agregó Barruero.
Ese fideicomisario buscará “obtener un nuevo comprador que cumpla con todas las exigencias, no sólo del Central sino con los requerimientos de la provincia que tiene mucho que opinar en esto por la relación que hay entre el Nuevo Banco de Santa Fe y el Estado santafesino", señaló.
"Si bien actualmente el Nuevo Banco es una entidad totalmente autónoma del Banco General de Negocios, no podemos negar que el directorio está conformado” fundamentalmente por gente de esa entidad atravesada por varias investigaciones sobre lavado de dinero.
 
Barruero confirmó además que "hay una lista de diez entidades que podrían hacerse cargo del fideicomiso, pero eso lo va a definir el Banco Central y seguramente antes de hacerlo consultará a la provincia para que ésta no tenga ningún tipo de reparo sobre quién va a ser el administrador del ex Banco Provincial".
Aclaró que "de aquí en adelante" los bancos extranjeros accionistas del General de Negocios "no van a tener nada que ver porque el que pasa las acciones al fideicomiso es el Banco General de Negocios con acuerdo de estos bancos del exterior y de aquí en más perderán total poder de decisión sobre el Banco de Santa Fe".
El directivo aceptó que "el Banco General de Negocios no está hoy en día en condiciones de analizar lo que es un mal o un buen negocio porque su situación operativa es sumamente complicada, de ahí que pida la suspensión de sus actividades por 120 días".
Con esta medida se busca que el Banco de Santa Fe “mantenga un valor y que además operativamente no tenga ningún inconveniente para que no lo lleve ningún problema tanto a los depositantes como tampoco a la provincia, dado que es su agente financiero".
Este rol fue reafirmado por la renegociación que llevó adelante Carlos Reutemann y sus legisladores durante el año pasado.
A pesar de que ya existía el informe sobre lavado de dinero y la participación de los hermanos Rohm en gran parte de esas operaciones.
El viernes 12 de abril el Central autorizó la jugada y en estos días anunciará la conformación del fideicomiso encabezado por la firma nacional Finasur o el holandés ABN, según anticipó el domingo pasado el diario Rosario/12.

Razones

El pedido de autosuspensión de la entidad que presiden los hermanos José y Carlos Rohm, acusados por la Justicia por haber efectuado operaciones ilegales para sacar depósitos del corralito financiero, contempla la creación de un fideicomiso que permitirá separar al Nuevo Banco de su controlante, "para sacarle el ruido del escándalo de los Rohm a un banco que anda muy bien", según informaron los diarios santafesinos.
En el presente, la jueza María Romilda Servini de Cubría investiga la salida de unos 150 millones de depósitos del Banco General de Negocios durante el año 2001, operaciones que se habrían efectuado por medio de maniobras fraudulentas para evitar el corralito.
Por este caso está siendo procesado el vicepresidente de la entidad, Carlos Rohm, mientras que el presidente José Puchi Rohm -a la vez titular del Nuevo Banco de Santa Fe, con licencia- y el director ejecutivo Carlos Pando Casado permanecen prófugos.
Voceros del banco, sin embargo, se atrevieron a criticar la escasa asistencia del Banco Central en materia de redescuentos, al haber recibido apenas 55 millones contra los 14 mil que recibió el resto de la banca.
La idea de la autosuspensión se trabajó con las autoridades del Banco Central y los accionistas extranjeros JP Morgan Chase, Dresdner y Credit Suisse First Boston, para encontrar una salida.
Durante estos días la Escudería Mediática Lole 2003 se encargó de difundir que la entidad santafesina "se encuentra en muy buena situación de liquidez y solvencia, por lo que puede quedar separado formalmente del Banco General de Negocios y continuar operando en forma totalmente normal", bajo la administración de un directorio independiente de la gestión de los Rohm.
También se prometió que los actuales directivos del Banco General transferirán al fideicomiso "suficiente cantidad de activos" para cubrir el pago total de los depositantes de la entidad que será suspendida.
A principios de la semana pasada, el Ministro de Hacienda, Juan Carlos Mercier, descartó cualquier idea de reprovincialización de la entidad.
Ahora, sin embargo, las necesidades parecen más políticas que financieras.
Para los cronistas del diario La Capital -uno de los principales medios integrantes de la Escudería Lole 2003- “la clave consiste en alejar a los hermanos Rohm de los destinos del banco provincial, pero esa no es una tarea sencilla. Por un lado hay que arreglar la salida de los que están manchados por el escándalo, pero también hay que encontrar a banqueros sustitutos dispuestos a tomar la posta. En su momento se dijo de que el Citibank podría estar dispuesto a acceder a la entidad santafesina, pero lo cierto que en el escenario financiero actual los grupos que tienen posiciones tomadas sólo piensan en cómo ajustar o eventualmente retirarse. Otra posibilidad que sonó aún con más fuerza es que el Credit Suisse diera un paso al frente, pero la respuesta fue que ahora no están dadas las condiciones para hacerlo”, escribieron en sintonía con las urgencias de Reutemann y compañía.
A mediados de semana, el titular del Banco Central, Mario Blejer, informó el miércoles 10 de abril a Carlos Reutemann y al ministro de Hacienda, Juan Carlos Mercier, la decisión de salvar al Banco de Santa Fe de la caída de los hermanos José y Carlos Rohm “uno prófugo y otro preso” y buscar una salida transitoria con un "fideicomiso" que administre el paquete accionario y después venderlo al mejor postor.
Blejer calificó a la entidad santafesina como "líquida y solvente" y garantizó un proceso lo más "transparente posible", pero sostuvo que "han tentado a varios bancos para esta operatoria, pero todos dijeron que no”.
Para Mercier la estrategia de la provincia pasa por “tratar de mantener el Banco de Santa Fe al margen de cualquier conflicto que pueda tener el Banco General de Negocios, preservarlo porque está bien administrado, bien posicionada en los estándares de gestión”, sostuvo ante los periodistas.

Con respecto al futuro del Nuevo Banco de Santa Fe, el ministro de Hacienda indicó que “mientras se mantenga la garantía otorgada por el Banco Central, el contrato sigue vigente” y que “cuando llegue el momento de transferir o no las acciones, ahí, la provincia tiene la posibilidad de ejercer sus derechos”.
Agregó que "tentaron a varios bancos para esta operatoria, pero todos dijeron que no. Y hasta el momento no tienen definido ningún nombre. Ahora, la prioridad número uno es tratar de preservar el Banco de Santa Fe", remarcó.
Por su parte los cinco Colegios de Abogados de la provincia - Santa Fe, Venado Tuerto, Rosario, Reconquista, y Rafaela- solicitaron en forma urgente una audiencia con el gobernador, para manifestarle la inquietud sobre los fondos judiciales que, alrededor de 130 millones de pesos, están en el Nuevo Banco de Santa Fe.
Preocupaciones oficiales que, más allá de las urgencias políticas, prefieren ignorar la historia de una privatización mal hecha y peor renegociada.

Recuerdos

Al 30 de octubre de 1983, el Banco General de Negocios tenía una deuda externa privada de 81,618 millones de pesos más 5,965 millones en intereses, por lo que se le terminó transfieriendo al pueblo argentino un total de 87,583 millones en concepto de deuda externa estatal.
Sus directivos, veinte años después, están imputados por lavado de dinero en diferentes oportunidades y uno de sus directores se encuentra prófugo y el otro detenido.
Ellos, igualmente, se quedaron con los restos del Banco Provincial de Santa Fe, una entidad parida por generaciones de santafesinos en pos de la construcción de una herramienta financiera propia y cercana.

Toda una síntesis de la historia argentina de los últimos treinta años: deuda externa - participación en privatizaciones - lavado de dinero - precarización laboral - impunidad política - nuevos negocios a través de la generación de nueva deuda externa y de las privatizaciones provinciales.

El Nuevo Banco de Santa Fe estaba ubicado en el puesto número veinte entre en las 84 instituciones financieras del país de mayores ingresos durante el año 2000, según el ranking de la revista especializada “Mercado”.
Un total de 151,9 millones de pesos entraron al ex Banco Provincial de Santa Fe y tuvo ganancias por 11,4 millones de pesos, dos años atrás. Su patrimonio neto es de 100,2 millones de pesos y sus activos están valuados en 1.492 millones de pesos. En la actualidad cuenta con 1.793 empleados.
Sus dueños, como queda dicho, son los propietarios del Banco General de Negocios, uno de los principales imputados en los delitos de lavado de dinero en las causas IBM - Banco Nación, la estafa del oro, la venta de armas, DGI - IBM y están, al mismo tiempo, imputados de haber participado en maniobras de lavado de narcotráfico en su país de origen, Uruguay.

Ahora, además, se han iniciado causas judiciales por su participación en el megacanje de la deuda externa ya que uno de sus asesores, David Muldford, ha cobrado una suculenta comisión que supera los 124 millones de pesos, en forma paralela que el estado nacional se ha endeudado en otros 40 mil millones de dólares de aquí al año 2030.

Los hermanos Carlos y José Rohm, juntamente a los ex ministros de economía de los golpes de 1966 y 1976, Adalbert Krieger Vasena y José Alfredo Martínez de Hoz, son directores del Banco General de Negocios, una institución financiera del Uruguay. La institución que se quedó con los restos del Banco Provincial de Santa Fe.
Como ya se contara desde esta misma columna, el 31 de julio de 1999, la revista “Noticias” publicó una nota de investigación en la que sostenía que “el agente especial Abel Reynoso investigaba una red que lavó 1.300 millones de dólares en coimas por privatizaciones, venta ilegal de armas y narcotráfico. En su agenda figuran tres bancos, 14 sociedades fantasmas y los nombres de importantes políticos de la Argentina, Uruguay y Brasil. Días antes de ser desplazado, Reynoso –el ex jefe de la DEA en la Argentina- le confesó” a la revista: “Estoy esperando un balazo”.
Los periodistas Roberto Caballero, Carlos Lauría desde Nueva York y Adrián Murano, desde Montevideo, sostuvieron que además de Raúl Moneta, “otros banqueros argentinos constituyen piezas claves en la investigación capitaneada por Reynoso en ambas orillas del Plata”.

Los nombres “conocidos se suceden en un tejido de intereses y relaciones misteriosas”, expresaban los cronistas.
“Carlos y José Rohm: dueños del Banco General de Negocios (Argentina) y la Compañía General de Negocios (Uruguay, protagonizaron la escandalosa compra del Banco Comercial de Montevideo. Su nombre aparece asociado al poder y a los estrados judiciales: Carlos es amigo de Luis Lacalle. José estuvo procesado en la causa IBM - Banco Nación”, agregaba la nota.
Cuando este cronista le preguntó al encargado de prensa del denominado Nuevo Banco de Santa Fe qué tipo de respuesta iban a dar los hermanos Rohm, se comprometió a gestionar una entrevista que jamás se concretó.
A pesar de haberse difundido la noticia en la provincia, nadie tomó el caso y no existió una sola pregunta pública de ningún político, fiscal o dirigente sindical.
A esta información que nadie tuvo en cuenta en la provincia, ahora se sumó la noticia de que en los últimos días del mandato del ex presidente Menem, se produjo una cena en la que participaron George Bush, Fernando De La Rúa, el ex presidente uruguayo Luis Lacalle, el electo Jorge Batle, el propio hombre fuerte de Anillaco, el vicepresidente del Chase Manhattan Bank, Walter Schiptley y el director del Credit Suisse First Boston, David Mulford.
El anfitrión fue José “Puchi” Rhom, presidente del Banco General de Negocios y dueño, junto con Carlos Rohm, del Banco Comercial.

Ambos, a su vez, titulares del Nuevo Banco de Santa Fe SA, luego de la privatización ejecutada por la administración del ahora diputado nacional Jorge Obeid.
La revista XXIII informó que “Menem y Lacalle mantuvieron una estrecha relación con los Rohm: Lacalle le vendió el Banco Comercial a los Rohm; Menem, a su vez, tuvo múltiples puntos de contacto con los Rohm, desde que sus bancos aparecieron en el escándalo de la venta de armas a Ecuador, la comercialización ilegal de oro y la gigantesca coima pagada por IBM para la renovación informática del estatal Banco Nación”.
Según la crónica, el propio Menem contó el por qué la cena: “el tema de la conversación había sido el lavado de narcodólares”.

Pero más allá del increíble prontuario de los hermanos Rohm, es necesario entender el pésimo negocio que hizo la provincia de Santa Fe al rematar un banco construido con el esfuerzo de varias generaciones.
“Para que se tenga una idea del negocio redondo que se le regaló al Bango General de Negocios, incurso en lavado de dinero en la causa IBM-BNA, con auto de procesamiento en la persona de su Vicepresidente, Carlos Alberto Rohm, es necesario que expongamos los números más significativos de la privatización o del negocio: se le transfirió al Nuevo Banco de Santa Fe dentro de la unidad de negocios, 70 millones de pesos de la cartera de deudores categoría 1 y 2, cuyo cobro se le garantizó con 43 millones de pesos en Bonos PRO I a valor de mercado, más su producido”, comienza diciendo un pedido de informe presentado hace tres semanas atrás por el diputado provincial del FREPASO, Alfredo Cecchi y que no tuvo mayores repercusiones y tampoco fue contestado por el oficialismo.
El legislador agregó que “se le transfirió Bienes Inmuebles por 20 millones de pesos, y Muebles por 2 millones. Luego, por Decreto 1229/00 se le otorgaron más inmuebles por 3,761 millones de pesos, en compensación de deudas” y se le garantizó “ser agente financiero oficial de la Provincia, con lo que, entre lo que cobra de comisión por recaudar y pagar, y acreditar la coparticipación, le ingresaron 18 millones de pesos por año”.

Se pagó un total de 57 millones de pesos, un veinte por ciento menos que el valor de la cartera transferida cuando entre el primero de julio de 1998 y el 30 de junio de 2001, “ganó por prestar dichos servicios 54 millones de pesos”, por lo que Cecchi dedujo que “en tres años se pagan el banco, sólo con el negocio cautivo de la provincia”.
En aquella transferencia se firmaron tres contratos: de Vinculación, cuyo objeto fue designar al Nuevo Banco de Ssanta Fe por el lapso de cinco años (hasta junio de 2003), para desempeñarse como caja obligada y agente financiero de la Provincia, recaudador de sus rentas, custodio y pagador de los valores, y habilitado pagador de la Administración Pública; de Fideicomiso y Administración, por el cual se le encomienda el recupero de la cartera de créditos del Banco de Santa Fe identificada como "Cartera Administrada", y rendir cuenta documentada de las gestiones realizadas ante el Residual del Banco de Santa Fe; y el de Fideicomiso, Garantía y Administración, el que se constituye a efectos de garantizar al Nuevo Banco de Santa Fe el pago de capital e intereses en relación a la cartera de créditos aportada en la Unidad de Negocio, denominada "Cartera Garantizada", y de administrar, percibir e invertir el capital y la renta del Bono PRO I.

La renegociación de Reutemann

En relación al contrato de vinculación el gobierno pagará en concepto de Retribución y Comisiones 1,774 millones de pesos anuales de menos.
Pero como “se extiende la vigencia del contrato hasta el 30 de junio de 2008, esto es, cinco años más, el Nuevo Banco de Santa Fe ganará más de 80 millones de pesos; o sea que, a cambio de una rebaja de 3,549 millones de pesos por los dos años que le restan de exclusividad, se le concede cinco años más que a razón de más de 16 millones de pesos por año, equivalen a 81 millones 308.570 pesos”, sostiene el informe del diputado.
Su conclusión es que “les dan un negocio de 81 millones de dólares, a cambio que mantengan la actual distribución de servicios, pongan un comisionista para cobrar impuestos donde no haya Bancos, y nos paguen un 9 por ciento anual de interés en los depósitos en dólares a Plazo Fijo de la Provincia”.
Con respecto al contrato de Fideicomiso y Administración, la administración Reutemann propuso modificar la cláusula 11 de la sección I del convenio debido a la incorporación a la cartera administrada y como bienes fideicomitidos de los créditos no cobrados al 31 de mayo de 2001, que vuelven al Banco Residual.
Es decir que se reestatiza la deuda. “Hacemos notar que se incluirá en quitas y refinanciones a los deudores en categoría 1 y 2 que se habían transferido y aún mantienen deudas, en clara injusticia con quienes, transferidos igual que ellos, pagaron todo o parte de sus deudas”, sostiene Cecchi.
De tal forma, el banco de los hermanos Rohm cobra en efectivo un crédito transferido más el 9,5 por ciento de interés garantizado y además ganará el 15 por ciento por la gestión de cobro de ese crédito reestatizado.
Un notable negocio que fue legitimado por Carlos Reutemann y que la Escudería Mediática Lole 2003 se encarga muy bien de olvidar.
 


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