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autor Según la Dra. Rosalie Bertell, científica que está intentando alertar al Parlamento Europeo y otras instancias sobre estos peligros, HAARP forma parte de un sistema integrado de armamentos que tiene consecuencias ecológicas potencialmente devastadoras. De acuerdo a la Dra. Bertell, “HAARP podría contribuir a cambiar el clima bombardeando intensivamente la atmósfera con rayos de alta frecuencia, y convirtiendo las ondas de baja frecuencia en alta intensidad podría también afectar a los cerebros humanos, no pudiéndose excluir que tenga efectos tectónicos”. Por su parte el propio creador del “calentador ionosférico” del proyecto, Bernard Eastlund, también asegura que su invento podría controlar el clima. Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar selectivamente los sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras. La pregunta que ante ésto hoy se hacen muchos es: ¿Estaremos viviendo el comienzo de una nueva era de armas geofísicas capaces de modificar el clima a escala local y ser empleadas contra países “hostiles”?. En relación a la influencia que HAARP podría tener sobre los cerebros humanos, mencionada por la Dra. Bertell, ello está basado en el estudio que en tal sentido hiciera el científico alemán Franz Hartzmann sobre las ondas cerebrales y su indefensión en caso de recibir un probable bombardeo de las ondas de alta frecuencia creadas por HAARP. A la vez, la posibilidad de que este engendro pueda generar también alteraciones en la masa terrestre, o sea provocar potentes terremotos y desplazamientos de placas tectónicas, ha tenido correlatos al menos algo sospechosos: todavía no se conoce a ciencia cierta qué causó el terremoto en medio del mar que originó el “tsunami” que a fines del año anterior devastó buena parte del sudeste asiático; y la repetición sistemática de sismos en Irán hace recordar a algunos arriesgados -¿o no lo serán tanto?- que este último, para Estados Unidos, es un país “hostil”. Todo esto se suma a las frecuentes, e inusuales, modificaciones climáticas en muchas regiones del planeta, y a la seguidilla de sismos registrados hace algunas semanas a lo largo de toda la costa del Pacífico, desde Chile hasta California. ¿Ya estará entonces “practicando” Estados Unidos con su nuevo juguete letal?. Si fuera así, ¿lo hace para medir sus alcances, o directamente para causar daño donde lo desee?. Viniendo del país del Norte, todo es posible, en especial cualquier artilugio útil para destruir, derribar o conquistar. Quizás estemos frente a las nuevas armas que se empuñarán en las nuevas guerras. A riesgo, incluso, de que proyectos como HAARP puedan llegar a causar la destrucción del planeta y, obviamente, de la Humanidad. |
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