|
|
|
|
|
¿Qué es...? |
|
Otros textos del autor
Cumbre de las Américas Principal Mar del Plata y la
división latinoamericana A nadie escapó, por más que el gobierno y sus voceros se esfuercen en dibujarle sonrisas al resultado del encuentro de mandatarios americanos y del Caribe, que quien mostró el rostro más alegre y un aire ganador durante todo el evento fue el presidente norteamericano George Bush, y más aún después de la entrevista con su devaluado par Néstor Kirchner. Fue patético el rostro de este último y el apocado apretón de manos que exhibió al cabo del encuentro bilateral entre ambos. En suma, Bush no le dio ninguna esperanza aunque sea momentánea a la Argentina, por ejemplo y tan siquiera una palabra suya, como reclamaba Kirchner, en el sentido de que abogaría ante el Fondo Monetario por nuestro país. Por el contrario, reprendió bastante severamente al santacruceño respecto de fallas ya ancestrales como la inseguridad jurídica y el incumplimiento de contratos, y además le arrojó en la cara la realidad de que el ALCA, como pretenden algunos histriónicos, no murió y, más aún, que Argentina y el Mercosur deben adherir, sí o sí, al tratado. Y así quedó ahora el tablero en lo que respecta a América Latina: México y la mayoría de los países caribeños aliados comerciales a rajatabla de Estados Unidos, lo mismo que Colombia y, seguramente, las naciones centroamericanas, atadas como están a sus necesidades y su pobreza; Ecuador mirando cada vez más decididamente hacia el norte y Perú, con sus limitaciones políticas y económicas, dispuesto a aceptar la mano que le extiendan sus hermanos sudamericanos, pero observando que lo tienen bastante olvidado y que quizás deba imitar a su vecino de arriba; Bolivia sumergida en una larga inestabilidad política, esperando si al gobierno –cuando haya elecciones dado que primero se suspendieron y, tal como aseguran ahora, se realizarán el 18 de diciembre- llegarán el líder cocalero izquierdista Evo Morales, el candidato derechista o el “collage” que proponen los pro-independentistas de Santa Cruz de la Sierra; Chile que, con una economía fuerte hace un cuarto de siglo, siempre termina haciendo “la suya”, y ésta es, según parece y con gobierno socialista incluido, inclinarse más bien a los tratados bilaterales con los países del Norte. Quedan los países fundadores del Mercosur: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Entre el nuestro y el gobernado por Lula Da Silva hay una ancestral tirantez, exacerbada por cuestiones comerciales, y una puja por el liderazgo regional de larga data, factores que no pueden disimular muy bien los abrazos y mutuos apoyos que se dedican ambos gobernantes, y algo que puede empeorar no bien se sepa con certeza qué es lo que acordó Lula con Bush en su encuentro privado en Brasilia, después de Mar del Plata. Uruguay, si bien su presidente Tabaré Vázquez manifestó su rechazo al ALCA, no está en estos momentos en buenas relaciones con la Argentina, en primer lugar por el conocido y ríspido entredicho diplomático que generó el empeño uruguayo en que se construyan las papeleras sobre el río Uruguay, frente a Entre Ríos, presuntamente contaminantes, y además manifestó su intención de pactar acuerdos por su lado con Estados Unidos. Y Paraguay, quizás la espina más aguda clavada actualmente en el Mercosur, viene demostrando más visiblemente su entrega con moño y todo al gran padre del Norte –aspecto sobradamente demostrado con las cesiones de territorio para una base norteamericana ya instalándose y de su biodiversidad como pago de su deuda externa- antes que un sincero interés por pertenecer al mercado común sudamericano. Párrafo aparte merece Venezuela, con su cada vez más histriónico líder vociferando durante tres horas en Mar del Plata que el ALCA está muerto, quizás exacerbado por las multitudes que lo aclamaron en el colorido teatro montado como “contracumbre”, otra actitud surrealista del gobierno argentino, que mientras recibía a Bush y a los mandatarios americanos fletaba de su bolsillo el tren anticumbre cargado, entre otros, con funcionarios y diputados locales, algo de lo que también tomaron debida nota el presidente norteamericano y su “halcona” Condoleeza Rice. Eso además de que Hugo Chávez está urgentemente deseoso de introducir a su país en el Mercosur –algo que está al caer-, lo cual delinea una sombra de dudas respecto del futuro del mismo y de la consideración que pueda merecerle a Estados Unidos y a sus aliados de la Unión Europea. Los acontecimientos violentos desatados en Mar del Plata, convertida de pronto en “ciudad in-feliz”, al margen de quiénes los provocaron y financiaron o de la habitual pasividad policial, ordenada o no, agregaron su cuota y alimentaron el fastidio que las grandes potencias y los países emergentes sienten por la Argentina, que parece tener una cada vez más acentuada vocación por el aislamiento. Algo que parece fomentar el habitante de la rosada pingüinera, con dedicación exclusiva a sus discursos de barricada apuntando siempre a tratar de levantar su imagen ante la opinión pública antes que la del país ante la escena internacional. |
|
|
|
|
Principal-|-Consulta
a Avizora |-Sugiera
su Sitio |
Temas Que Queman |
Libros Gratis |
|
|
|
AVIZORA |