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161006 -
Esta Argentina de los últimos 60 años es muy apegada a la necrofilia, al
culto de las personalidades muertas, como también al culto de la
personalidad en general, en este caso, además de muertos, de vivos y de
muertos vivos, incluyendo al último ejemplar a la vista como es el
actual presidente Néstor
El paso
más reciente respecto de esta necrofilia será dado en los próximos días,
cuando el féretro que contiene los restos del general
Ese viaje seguramente será cubierto por la prensa –hoy en día casi toda controlada por el gobierno- y no faltarán aspectos graciosos, como la coincidencia, en esa marcha que acompañará al general, de Kirchner y sus pseudo-peronistas “K” por un lado y Duhalde, Antonio Cafiero y los “peronistas de antes” por el otro, que como es sabido se miran de reojo cuando no se lanzan diatribas directamente. La seguridad de ese traslado contará con el agregado de “4.500 muchachos de los gremios”, al decir de Pablo Viviani, secretario general del sindicato de taxistas, en una entrevista radial. Todo listo, entonces, para dar este nuevo paso necrófilo de la política vernácula. El paso siguiente hubiera sido trasladar a San Vicente también a Evita, cuyos restos, después de un conocido y penoso trajinar por varios años, descansan en el cementerio de la Recoleta. Sin embargo, los “muchachos” reconocieron que la familia de la segunda esposa de Perón no quiere ni hablar de ello. Pese a todo, los sindicalistas sostienen la funesta esperanza –y así lo reconoció Viviani- de que, cuando ya no queden familiares vivos de Evita, podrán cumplir con la misión de que ambos descansen por fin juntos en el mausoleo bonaerense. Así van transcurriendo estas cuestiones que, aunque parecieran no tener nada que ver, están muy insertadas en los entretelones de la política argentina. Mientras tanto, “el pueblo”, tan nombrado en los discursos y tan relegado en la realidad, y como si ya estuviera anestesiado por tantas dificultades que lo agobian –económicas, laborales, de vivienda, de inseguridad, etc., etc.-, se desentiende de todo. Una anestesia que al gobierno, único proveedor de la misma, le viene muy bien. |
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