170307 -
Juntos
y revueltos
Todo el espectro de
izquierda venía relamiéndose de antemano: al fin tendrían otro acto
“de ésos”, en el que podrían desempolvar sus arcaicas consignas,
desplegar sus arcaicas banderas rojas y roji-negras y sus coloridas
pancartas, y sus arcaicas costumbres de gritar y putear contra el
imperialismo y contra todo lo que tenga un mínimo tufillo a “Norte”.
No importa lo que sea, mientras venga del “Norte”. Como
“antes”, ¿viste?.
Precisamente en
momentos en que se escribía esta nota el invitado “de lujo”, el
presidente venezolano
Hugo Chávez Frías -ya habiendo entrado en calor después de adular a
las madres de Plaza de Mayo y a los diversos movimientos presentes-
exacerbaba una vez más a las masas refiriéndose al “caballerito del
Norte que en estos momentos está al otro lado del río”
y solicitando para él una rechifla, aceptada obvia y obedientemente por
la desbordada claque. Evento para el que, además de la
participación de la custodia venezolana, integrada por elementos de las
cuatro fuerzas armadas de ese país –Ejército, Marina, Fuerza Aérea y
Guardia Nacional-, se convocó a unos mil efectivos de la Policía Federal
–casi el doble de los que cubren el superclásico Boca-River-, por lo
cual los delincuentes habrán tenido, en los distintos barrios porteños,
una noche “soñada”.
Previamente, la
claque fue entretenida –un decir ya que prefería gritar a cuenta
antes que escucharlos- por los artistas de siempre, que enarbolando sus
guitarritas cantaron temas de contenido, por supuesto, “social”, a tono
con el evento. Y tras cartón la palabra, como es habitual tanto o más
desbordada que los presentes, de Hebe de Bonafini, que además de
homenajear, como siempre, a sus “30.000 hijos guerrilleros y
revolucionarios”, incluyó al menos dos particularidades.
Una: agradeció con
vivas al presidente
Kirchner el hecho de que éste hubiera “facilitado la realización
del acto”, algo que seguramente no le agradecerán ni el gran
pingüino ni su entorno cercano ya que según ellos -otra mentira más que
nadie les cree- “no tienen nada que ver” con ese acto, intentando
despegarse del mismo.
La otra: en su
alocución Bonafini no mencionó una palabra sobre el supuesto
“desaparecido” Julio
López. Una omisión que no extraña demasiado ya que nunca se
pronunció demasiado sobre el hecho y, más aún, en algún momento esbozó
ella misma sus sospechas sobre esa desaparición, algo en lo que de todas
maneras no insistió públicamente para no disgustar a Kirchner. Que es a
quien habría que preguntarle, en realidad, qué sabe sobre el paradero de
López.
Mientras tanto, a
punto de concluir la elaboración de esta nota, Chávez proseguía con su
habitual “tanda” discursiva. Matizando los halagos y vivas a
Fidel Castro y el
“Che” Guevara con los ataques a
Estados Unidos desde
George Washington en adelante, pasando por ambos colores políticos
que se alternaron en el gobierno de ese país, “recordando” con su
particular estilo tanto a
John Kennedy, su “Alianza para el progreso” y la invasión a
Cuba –en Bahía de los
Cochinos-, como al Pentágono, para recalar, una y otra vez, en el
“muerto político” que a su juicio es el actual presidente
norteamericano. Nada nuevo en la habitual retahíla verborrágica de
Chávez.
Para concluir, cabe
referirse –algo que el venezolano se encargó muy bien también de repetir
en su interminable discurso- a los acuerdos que firmó por la mañana con
Kirchner en la residencia de Olivos. Acuerdos que endeudarán a la
Argentina casi tanto, o más, que con el
Fondo Monetario. Como también es
habitual, durante la firma de esos acuerdos, que incluyó las bromas de
rigor y las fotos familiares, sólo estuvo presente el canal de
televisión oficial, y en su parte final los periodistas de otros medios,
en una supuesta “conferencia de prensa” en la que no pudieron efectuar
ni una sola pregunta. Esto fue reflejado por el noticiero de la tarde de
Canal 11-Telefé, único por otra parte que al menos se anima, cuando sus
directivos se lo permiten, a destacar esta particular “libertad de
prensa”.
Hemos vivido así otra
jornada “chavista”, “antiimperialista” y todos los “istas” que puedan
enmarcarse en esta forzada exportación del presidente venezolano de su
“Socialismo Siglo XXI”.
Un patético circo
levantado en su campaña personal “anti-Bush” en la que él, Hugo Chávez
Frías, es el director y maestro de ceremonias. Un circo en el que tienen
destacada actuación “todos los payasos del presidente”, encabezados por
“El Pingüino K”, secundado por los clowns Julito DVD, Aníbal “el Bigotón”,
Felisa “la de la eterna sonrisa” (¿de qué se ríe?), y otros
saltimbanquis de relleno, y en donde, cuando lo invitan, hace una
actuación “Evo
del Altiplano”.
Realmente, patético y
poco serio. Pero claro, si se trata de un circo...