030407 -
Vergonzoso "recordatorio" oficial
El presidente Kirchner ha hecho gala, en
pocos días, de al menos tres nuevos actos de cobardía.
El primero fue el
no haber viajado, el 24 de marzo último, a su provincia de Santa Cruz,
como lo venía haciendo habitualmente todos los fines de semana, tanto
para descansar en su casa de Río Gallegos o en su residencia de El
Calafate, como para seguir tratándose con su oncólogo personal. Ese día
prefirió trasladarse a Córdoba, donde junto a su madre putativa, Hebe de
Bonafini, conmemoró otro aniversario del golpe militar de 1976.
Acto seguido,
este último fin de semana, viajó en el Tango 01 a Santa Cruz, pero sólo
sobrevoló Río Gallegos para seguir viaje a El Calafate.
Ambas tan
prudentes acciones presidenciales tuvieron sus íntimos motivos: el
levantamiento de los gremios docentes y estatales que, tras largos años
de un silencio abonado por el miedo y los aprietes, le dijeron
“basta” a su ex gobernador y al actualmente teledirigido Carlos Sancho.
Kirchner no podía
soportar la afrenta, según su particular psicología, de que en su propia
provincia –que está dando además un peligroso ejemplo que puede ser
seguido en cualquier momento en el resto del país- los ciudadanos le
griten en la cara muchas de las cosas que son vox pópuli hace
rato pero que aún permanecían sin explotar.
Y el presidente
no tuvo mejor idea, por otra parte, que militarizar la provincia,
enviando a la Gendarmería, la Prefectura y la policía bonaerense a
cercar las escuelas, impidiendo la entrada a directores y docentes, a
quienes se les secuestró las llaves, pudiendo ingresar sólo un director
pero acompañado por un uniformado. Además de restar elementos de esas
fuerzas a otros cometidos mucho más importantes, Kirchner destinó buena
parte de ellos a custodiar sus residencias santacruceñas.
De todas maneras,
los manifestantes se las ingeniaron para hacer sus actos frente a las
escuelas. Sugestivamente, en uno de ellos sufrieron un ataque con bombas
“molotov”. Algo a lo que probablemente no fueron ajenos los muchachos
comandados por el primer alcahuete presidencial, Rudy Fernando Ulloa
Igor.
¿Malvinas? Bien,
gracias
Pero donde
Kirchner terminó por colmar su seguidilla de acciones cobardes fue este
lunes 2 de abril, cuando se cumplió el 25º aniversario de la guerra de
Malvinas.
El presidente
prefirió ignorar una fecha que se ha hecho carne en casi todos los
argentinos y, trocando lo que le correspondía hacer dada su investidura
a cambio de escapar de otra probable demostración de protesta en su
contra, no viajó a Tierra del Fuego para presidir el correspondiente
acto. Envió en su lugar a su todo terreno, Daniel Scioli,
convenientemente vigilado de cerca por Nilda Garré y Jorge Taiana.
La justificación
dada por algunos de sus “voceros” fue patética. Tal el caso de Gustavo
Silvestre, en el noticiero de Canal 13 “Telenoche”, quien dijo que
“en realidad el presidente ya había decidido días antes no asistir al
acto”, y que “la oposición lo critica por ello, pero todo se
debió a una confusión de Nilda Garré, quien al preguntarle un medio si
el presidente viajaba ella respondió que sí”. Por ende, le cargó el
fardo a la Garré.
El colmo de esta
ausencia fue completado por el correlato televisivo de Kirchner, que es
Canal 7. La teleemisora oficial debió haber transmitido al menos el acto
realizado en Tierra del Fuego, con Kirchner presente o no. Pero claro,
como el jefe no estaba no había que mostrar ese gran vacío. Un
hecho que fue muy criticado desde otros medios.
Todo lo que hizo
Canal 7 fue emitir, la misma noche de este 2 de abril, de 21 a 23 horas,
un programa especial sobre los acontecimientos de Malvinas, pero con una
sugestiva particularidad. No pasó nada de actualidad, como por ejemplo
declaraciones y entrevistas a funcionarios, políticos, ni mucho menos a
oficiales y ex combatientes, elementos estos últimos considerados
“nocivos” por la fauna kirchnerista y muchos políticos en general, sobre
todo en el caso de los ex combatientes, los eternos olvidados por los
gobiernos de turno desde 1983 en adelante.
En cambio, se limitó a proyectar únicamente
imágenes de archivo, todas correspondientes al período en que se
desarrolló la guerra de Malvinas, o sea entre abril y junio de 1982. O
sea, cuando el país era gobernado por una Junta Militar presidida por el
general Leopoldo Fortunato Galtieri.
Así pudo
escucharse la marchita “Argentinos, a vencer”; verse
repetidamente a Galtieri efectuando declaraciones; al general Benjamín
Menéndez como gobernador de las islas; a soldaditos sonrientes, sin
saber aún lo que les esperaba; a filas de jóvenes que acudían a
enrolarse como voluntarios; a Pinky y Cacho Fontana conduciendo las
recaudaciones para el “Fondo Patriótico”; a los periodistas de la
época entrevistando a los jefes militares; y entre varias cosas más por
el estilo, a la conductora del programa, Rosario Lufrano, denostando al
finado gremialista y diputado Saúl Ubaldini cuando mencionó que
“estaba sentado junto a Jorge Rafael Videla”. Obviando que en esos
momentos fueron muchos los dirigentes políticos y sindicales que
adhirieron a la causa Malvinas.
Por supuesto que
esta jugada de Canal 7 y, obviamente, de la secretaría de Medios del
gobierno, tuvo sus razones. De esa manera pretendió no sólo distraer –un
vicio harto habitual del kirchnerismo- sobre la ausencia del presidente
de la Nación en un acto tan significativo como el aniversario de la
Guerra de Malvinas. También pretendió instalar en la audiencia una
imagen de rechazo al ver tanto militar triunfalista y, en general, tanto
uniforme junto.