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Candidaturas en la provincia de Buenos Aires

Carlos Machado
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110607 - La pelea en los feudos del sur -

Cruzando los puentes Almirante Brown, Victorino de la Plaza, Pueyrredón y Uriburu (el nostálgico Puente Alsina), que separan a la Capital Federal de los partidos más próximos del conurbano sur, aparecen de inmediato Avellaneda al transponer los tres primeros, y Lanús al atravesar el segundo. Dos de los distritos en los que estos meses preelectorales que llevan hasta octubre han generado, como es habitual, una lucha encarnizada en la que no escasean los ataques y diatribas entre candidatos y punteros, las chicanas y las denuncias. Obviamente estas últimas emergen de oscuras carpetas en estas circunstancias y no antes, cuando también deberían haberse hecho.

Luna de Avellaneda

    En Avellaneda, los principales candidatos a ocupar la intendencia municipal son su actual titular, Baldomero Alvarez de Oliveira (más conocido como “Cacho” Alvarez), el presidente del bloque de concejales del Frente para la Victoria (FPV) José Alessi, el diputado provincial y secretario del Sindicato de Trabajadores Municipales de Avellaneda, Rubén “Cholo” García, y el ex intendente Oscar Laborde.

    El intendente Alvarez ya comenzó en estos días a sentir los avatares de la lucha electoral al tener que enfrentar duros cuestionamientos de sus principales rivales políticos.

    En primer lugar Hernán Doval, concejal del FPV y hombre de “Cholo” García en el Concejo Deliberante, se hizo eco de las sospechas de un grupo de socios y vecinos del Club Mitre, acerca del intento de intervención del club por parte del intendente, para llevar a cabo un “negocio inmobiliario”. En lo que semeja una alegoría de la película nacional “Luna de Avellaneda”, Doval denuncia que “si bien la intervención aún no se ha concretado hay una resolución de Personería Jurídica de la Provincia de Buenos Aires, y esto se da en momentos en que hay una normalización del club”. Según el edil, “la intervención, sin ningún motivo fundado, fue solicitada por ‘Cacho’ Alvarez, que también habría propuesto al interventor. Se la estarían por dar a un empleado municipal que no sabemos en qué sector trabaja, pero que es esposo de la concejal del PJ Sandra Alice. Así pretenden hacer una intervención por 90 días, con la posibilidad de ampliarla”.

    Doval explicó que el club tiene gran cantidad de terrenos que están ubicados en el lugar más caro de la ciudad y que desde hace varios días comenzó a correr el rumor de que el intendente Alvarez tendría la intención de hacer un negocio inmobiliario. “Son versiones que comentan los socios y que demuestran su preocupación por este caso. Lo cierto es que el intendente demostró un interés inusual por este club”, señaló Doval, a quien le llamó poderosamente la atención que el ministro de Justicia bonaerense, Alfredo Di Roco, se haya reunido con el jefe comunal para resolver todo lo relacionado con el Polo Judicial y cuatro días después salga la intervención judicial por parte de Personería Jurídica, que depende del ministro.

    Finalmente, y tras acusar de “mala fe” la actuación de Personería Jurídica, el concejal mostró su preocupación por una escuela que se encuentra en las instalaciones del club, al expresar: “Lo grave es que aquí hay una escuela primaria, y me pregunto qué vamos  a hacer con tantos niños que asisten a ella”.

    Además, desde fines de abril está pendiente un pedido de interpelación contra el intendente Alvarez por parte del titular de la bancada kirchnerista y precandidato a titular de la comuna, José Alessi, en relación a un tema candente que conmovió a toda la comunidad: el incendio de un geriátrico en el que fallecieron varios ancianos internados. Pese a que el expediente no obtuvo el quórum necesario para ser tratado en sesión, lo cierto es que existe un manto de duda sobre la presunta responsabilidad de Alvarez sobre lo sucedido en ese geriátrico, el cual, según el concejal Alessi, “no poseía la habilitación municipal correspondiente”. Algo así como la saga de Aníbal Ibarra y Cromañón trasladada a Avellaneda.

    Otro de los duros rivales con que debe enfrentarse “Cacho” Alvarez es el conductor del Sindicato de Trabajadores Municipales y diputado provincial por el FPV, Rubén “Cholo” García. A la histórica rivalidad interna entre ambos vinieron a sumarse las dos denuncias penales presentadas contra el intendente hace menos de un mes, en las que se lo hace responsable de la represión sufrida por un grupo de trabajadores cuando, el 2 de noviembre de 2005, estaban realizando una protesta gremial por mejoras salariales. Mientras una de las denuncias acusa a Alvarez de “abuso de autoridad, violación de los deberes de funcionario público y malversación de fondos”, la restante, efectuada por Miguel Gadea, trabajador que recibiera un impacto de bala, atribuye a Alvarez cierto grado de participación criminal en ese episodio.

El reino de “Q”

    Como es sabido, Lanús está gobernado municipalmente por el octogenario (y víctima de una grave afección en el colon) Manuel Quindimil desde hace más de veinte años en forma ininterrumpida, sumándose otros años más a la gestión iniciada en 1973 y que cesara tras el golpe militar de 1976. Al regreso de la democracia en 1983 Quindimil recuperó su sillón de intendente, del que no se ha logrado desatornillarlo hasta ahora. Toda una trayectoria si las hay, lo cual de todas maneras no habla de una buena administración.

    Con el paso de los años, el mandatario municipal fue sumando edad y el partido por él gobernado disminuyendo en obras necesarias para un mejor vivir de sus habitantes. Al día de hoy su realidad es ésta: cientos de calles anegadas al menor atisbo de lluvia; falta de arreglos en otros cientos que están destrozadas; carencia de servicios cloacales en numerosos barrios; el olvido directo de que a Lanús también pertenecen Remedios de Escalada, una ciudad que parece detenida en el tiempo, y zonas como Villa Diamante y Monte Chingolo, que no logran emerger de su aspecto marginal, aunque no lo sean; y como corolario que se suma a los aspectos de infraestructura, la tremenda inseguridad que se abate sobre la población, a cualquier hora del día y en cualquier lugar, dejando la sensación entre los habitantes de que para el delito Lanús es un “zona liberada”. En realidad, más que una sensación un convencimiento.

    Actualmente, el geronte mandatario municipal no maneja tanto como antes las cuestiones que llegan a su despacho. En realidad el trabajo que le compete lo está haciendo el entorno de los familiares y funcionarios de mayor confianza. Quindimil hoy en día está más para concurrir a actos oficiales o conmemoraciones por fechas patrias o por los aniversarios de las muertes de Perón y Evita, nombres a los que cita invariablemente en sus repetidos discursos.

    Por lo demás, Lanús y las restantes localidades del partido son un verdadero desastre. Las dificultades citadas anteriormente están haciendo incluso que ocurra algo que el anciano intendente odia: que le hagan piquetes o marchas de protesta frente mismo al Palacio Municipal. Tiempo atrás “Manolo”, como todavía lo llaman amigos y enemigos, solía pasearse por las calles de Valentín Alsina, donde reside, y dialogar con los vecinos, siempre, claro, que no le plantearan reclamos. Es tal su aversión a escuchar críticas que un ejemplo de ello ocurrió hace pocas semanas: había echado a andar por la Plaza Belgrano, ubicada frente a la estación Lanús del lado oeste, y como comenzaba a lloviznar decidió tomar uno de los taxis allí estacionados hasta la municipalidad, distante de allí unas seis cuadras. En un momento el conductor, con todo respeto, le preguntó a “Manolo” si iban en algún momento a arreglar algunas calles que estaban intransitables. Por toda respuesta escuchó del intendente una andanada de insultos, hasta que éste le dijo que se detuviera y descendió. Eso sí, sin siquiera abonarle el viaje.

    Pero hay en Lanús cuestiones mucho más graves aún, como el mencionado tema de la inseguridad. En los últimos años han sido numerosos los comerciantes asesinados en medio de un asalto, incluso a pleno día. También los transeúntes o las amas de casa que salen a hacer sus compras son víctimas de los delincuentes. La droga circula a discreción por todos los barrios, plazas y boliches bailables. Todo sin que la policía actúe y, en muchos casos, acepte recibir las denuncias correspondientes.

    Los comentarios de vecinos hacen referencia a que el propio intendente, que también tendría sus “negocios” al respecto, apaña ese tráfico. Hay quienes mencionan los extraños vuelos nocturnos del “avioncito”, que especialmente en las noches de jueves y viernes sobrevuela el distrito con rumbo y objetivos desconocidos, arriesgando la opinión de que transporta droga y que descendería en un campo cercano, con el fin de distribuir la droga para el fin de semana en los alrededores. En cuanto al inexistente accionar policial y la carencia de patrullajes, la versión popular consigna que esa fuerza, que en Lanús depende del intendente, sólo está para cuidar sus “negocios”.

    También han proliferado en la zona, al amparo del jefe comunal, la instalación de villas y asentamientos. Desde esos lugares salen no pocos delincuentes para asolar los respectivos vecindarios y traficar drogas, sino también los “muchachos” que Quindimil utiliza ya sea como fuerza de choque para “ablandar” díscolos, para las pintadas en las campañas electorales o para “hacer número” en sus actos y atronar con sus bombos y consignas. El intendente siempre apañó a estos marginales “aptos para todo servicio”, e incluso solía obsequiarles entradas gratuitas para las principales discos, en especial “La Casona”, de triste recuerdo y actualmente clausurada.

    Un ejemplo del uso de patoteros que suele hacer “Manolo” se dio hace pocas semanas en una reunión del Concejo Deliberante en la que iba a tratarse la emergencia hídrica del distrito, un tema que el jefe comunal desconoce absolutamente, rechazando su existencia, pese al estado más que lamentable de numerosas calles cuando llueve y el sufrimiento de las casas de los habitantes afectados por la crecida de las aguas. En esa ocasión, en momentos en que la oposición había alcanzado un acuerdo con otros sectores para sancionar la emergencia hídrica, irrumpió una “patota manolista” que generó un gran desorden y hasta llegó a agredir a algunos ediles, por lo cual esa sesión debió ser suspendida. Muchos reconocieron, entre los patoteros, a empleados de la Municipalidad de Lanús que, obviamente, no estaban en esos momentos dedicados a sus tareas específicas.

    Otro tema protegido por el municipio, y sobre el cual hasta el momento se frena cualquier investigación al respecto, es el de la irregularidad en la construcción de edificios. En Lanús se edifica continuamente a un ritmo vertiginoso, y no deja de llamar la atención las facilidades y las rápidas habilitaciones para levantar obras que se concretan en muy poco tiempo. Lo que lleva a pensar a muchos que allí fluye el dinero sin problemas, si bien también se recuerda que una de las formas usuales para lavarlo es la construcción. Por otra parte, la profusión de edificios construidos puede en cualquier momento hacer colapsar los servicios de agua corriente y cloacas, ya que la capacidad de éstos fue diseñada mucho tiempo atrás y no estaba contemplada, obviamente, para soportar el aluvión de nuevas construcciones en el distrito.

    Pasando al aspecto puramente político, Lanús no escapa a la tradición de los intendentes, funcionarios y punteros que transmutan repentinamente, cuando las circunstancias lo aconsejan, sus ideas, pensamientos y lealtades. Quindimil siempre había estado con Eduardo Duhalde “a muerte”. No había acto o reunión del justicialismo en la provincia en la que ambos no aparecieran juntos, y en las que “Manolo” era objeto de las cariñosas demostraciones de los dirigentes, por su edad y su acendrado caudillismo. Más aún, hasta hace un año atrás, el anciano jefe comunal despotricaba y lanzaba pestes contra el presidente Kirchner, su esposa y el resto de su entorno, expresando por ejemplo, en febrero de 2006: “Duhalde se equivocó con este zurdo, montonero  h... de p...”  y comparando a Cristina con Luis Barrionuevo: “Ella es de Santa Cruz y no corresponde que integre las listas bonaerenses, por lo que le recomiendo que siga representando a su provincia”. Por su parte los Kirchner no pudieron haber olvidado lo que les hizo Quindimil en las elecciones del 2003, ni lo que tuvo que pasar Cristina durante un acto que encabezó en un club de Lanús durante su campaña por la senaduría.

    Sin embargo, como “la política es el arte de lo posible”, dicen algunos, lo que parecía imposible se tornó posible. Hoy Quindimil se abraza y besa con Kirchner y su esposa, lo llama a él “mi hijo adoptivo” y aquél dice que “Manolo” es como “el padre que perdí hace mucho y que no llegó a verme intendente ni gobernador”. Otro milagro de la Argentina política actual, aunque todos saben perfectamente que ambos, el presidente y el intendente, se miran de reojo y no confían un ápice el uno en el otro. De todas maneras, en medio de este “odiarse cordialmente” han ajustado los detalles como para que “Manolo” vuelva a ser candidato una vez más a la intendencia en las elecciones de octubre.

    El que, en medio de una gran actividad proselitista a través de una campaña profusa en afiches, publicidad y caminatas por todo el distrito se ha quedado boquiabierto ante el “dedo” indicador de Kirchner a “Manolo”, es el otro candidato a intendente por el kirchnerismo, Darío Díaz Pérez, que hasta hace pocos días se consideraba el delfín privilegiado del presidente en Lanús. Quizás mantenga las esperanzas dado que, como todos saben, Kirchner prefiere tener dos o más listas distintas que lo representen, así aspira a ganar de cualquier manera con alguna de ellas.

    Pero acaba de aparecer una denuncia que puede ensombrecer el futuro político de Díaz Pérez en Lanús. El concejal justicialista Omar García sostuvo recientemente que “Díaz Pérez está rodeado de criminales y delincuentes que lo ‘bancan’ económicamente”, agregando que “su ambición, soberbia y arrogancia no tienen límites”. Con los tapones de punta y más explícito, el edil señaló: “Se pone la ropa de monja cuando está haciendo las peores porquerías acompañado de verdaderos criminales y delincuentes”. No sólo aseguró que la campaña del máximo adversario político de Manuel Quindimil se hace con “dinero sucio”, sino que, respecto de la procedencia de los posibles fondos para ella, utilizó el término “traficantes”. Decididamente, aunque sin dar nombres, García afirmó: “Hay un empresario vinculado con el gobierno del dictador Jorge Rafael Videla que es uno de sus principales sostenes económico-financieros, y otro que es un traficante de la zona de Monte Chingolo”.

    En cuanto a la serie de elementos concretos en que se basan sus denuncias, el legislador sostuvo que “éstos serán aportados a la Justicia en las próximas semanas”, acotando que prefería “callar cierto tipo de datos”. En tal sentido señaló que “la acusación la voy a hacer en los Tribunales cuando reúna todos los elementos. Tengo fotos y por supuesto que no hablaría de ésto si no tuviera pruebas”.

    Estos son, en suma, algunos de los avatares políticos que se suceden en dos importantes distritos del sur del conurbano bonaerense como son Avellaneda y Lanús. Y otra demostración más de que, si los intendentes y sus funcionarios se asemejan a topadoras cuando anteponen sus intereses “non sanctos” a los de sus gobernados, se transforman en verdaderos tanques de guerra y a la vez en transvertidos si de mantenerse en el poder o escalar más posiciones se trata.

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